{"id":8642,"date":"2013-08-06T11:55:56","date_gmt":"2013-08-06T14:55:56","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8642"},"modified":"2013-08-06T11:55:56","modified_gmt":"2013-08-06T14:55:56","slug":"la-pobreza-en-la-larga-crisis-del-pais","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8642","title":{"rendered":"La pobreza en la larga crisis del pa\u00eds"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\">La desocupaci\u00f3n y la ausencia del Estado han permitido el desarrollo de un mundo en torno a la pobreza, con consistencia propia, a partir de los a\u00f1os \u201870.<!--more--><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La pobreza es una lacra que nos interpela. Un tercio de nuestros compatriotas vive por debajo de esa l\u00ednea, y una parte de ellos son indigentes. Tambi\u00e9n constituye un serio desaf\u00edo: en el mundo de la pobreza se desarrollan, sin l\u00edmites ni contenciones, problemas tan generalizados como el tr\u00e1fico y consumo de drogas o la manipulaci\u00f3n del sufragio. Adem\u00e1s, para muchos la pobreza social no es una calamidad sino la ocasi\u00f3n de importantes beneficios, y lejos de tratar de reducirla, prefieren mantenerla.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n<p class=\"MsoNormal\">El mundo de la pobreza es relativamente nuevo, y muy propio la larga crisis argentina iniciada en la d\u00e9cada de 1970. Hasta entonces la sociedad se hab\u00eda caracterizado por su homogeneidad y relativa integraci\u00f3n, por la ausencia de fracturas profundas y por una sostenida movilidad ascendente. Absorbi\u00f3\u00a0 sin grandes inconvenientes a los inmigrantes europeos a fines del siglo XIX y a los provenientes de los pa\u00edses lim\u00edtrofes, desde mediados del siglo XX, as\u00ed como a los migrantes internos desde 1930.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">En aquel pa\u00eds hubo empleo para casi todos, as\u00ed como oportunidades para mejorar y ascender, con seguridad concretadas en los hijos o en los nietos. El sistema educativo y el de salud \u2013dos grandes creaciones de un Estado potente\u2013 fueron instrumento principal para esa integraci\u00f3n, al igual que las pol\u00edticas sociales de la segunda posguerra. No faltaron conflictos, pero una parte de ellos \u2013quiz\u00e1 los m\u00e1s enconados\u2013 tuvieron que ver precisamente con la acelerada integraci\u00f3n de nuevos contingentes, que quer\u00edan participar de beneficios antes reservados a grupos m\u00e1s reducidos. Otros conflictos, m\u00e1s duros, proven\u00edan de la capacidad de los distintos grupos para defender sus intereses ante el Estado y presionarlo para arrancarle franquicias y subsidios. Precisamente en el Estado comenz\u00f3 la larga crisis en que vivimos. Sobrecargado de demandas al comienzo de los a\u00f1os setenta, fue objeto de una sistem\u00e1tica jibarizaci\u00f3n, que inici\u00f3 la dictadura militar, y que se prolonga hasta hoy.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Desde 1976, y al comp\u00e1s del achicamiento del Estado, la Argentina experiment\u00f3 un giro copernicano que modific\u00f3 el perfil de su sociedad. La reducci\u00f3n de subsidios y la apertura econ\u00f3mica desencadenaron el desempleo industrial, inicialmente compensado con la obra p\u00fablica. En los noventa se agreg\u00f3 la privatizaci\u00f3n de empresas estatales, que agreg\u00f3 otra masa de desocupados. El pa\u00eds, abierto a los ciclos financieros internacionales, experiment\u00f3 alternativamente breves per\u00edodos de euforia y duras crisis, como en 1989 y 2001, que fueron dejando un tendal adicional de gente empobrecida o quebrada. La antigua sociedad integrada y m\u00f3vil se escindi\u00f3. Hubo ganadores \u2013no pocos\u2013 y perdedores. A los primeros se los vio en los countries y en los shoppings, y disfrutaron servicios privados de educaci\u00f3n, salud y seguridad. Los segundos fueron sum\u00e1ndose al mundo de los pobres.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La soci\u00f3loga Mar\u00eda del Carmen Feij\u00f3o traz\u00f3 hacia 2000 un cuadro del complejo mundo de los pobres en el Gran Buenos Aires. Donde hab\u00eda grandes f\u00e1bricas o peque\u00f1os talleres aparecieron los hipermercados y los quioscos. Quienes se quedaron sin vivienda ocuparon tierras fiscales, con frecuencia inhabitables, donde instalaron nuevos asentamientos. Quienes cobraron buenos despidos encontraron en el taxi o en el quiosco una alternativa transitoria. Trabajadores desocupados y nuevos migrantes se mezclaron con talleristas o peque\u00f1os comerciantes arruinados, as\u00ed como empleados, docentes o profesionales. La deserci\u00f3n del Estado complet\u00f3 el panorama de desolaci\u00f3n. Acosado por un d\u00e9ficit insoluble, redujo las jubilaciones, desatendi\u00f3 sus hospitales, utiliz\u00f3 sus escuelas para dar de comer, y toler\u00f3 las pr\u00e1cticas corruptas de sus fuerzas de seguridad.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Desde 2003, la soja trajo alivio a la econom\u00eda y al fisco, y el Estado recuper\u00f3 capacidad de acci\u00f3n. La reactivaci\u00f3n econ\u00f3mica mejor\u00f3 el empleo y el gobierno volc\u00f3 una masa importante de subsidios a los pobres. Pero fue insuficiente: la desocupaci\u00f3n fue remplazada por empleo informal, en condiciones muy duras, y los subsidios siguieron el modelo focalizado instaurado en los noventa. El Estado pod\u00eda apagar incendios pero era incapaz de restablecer las pol\u00edticas universales.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">El mundo de la pobreza, constituido a partir de la desocupaci\u00f3n y el retiro del Estado, ha llegado a tener una consistencia propia: formas de vida, valores y cultura singulares y consolidados, que son impermeables a los tibios est\u00edmulos estatales. Jorge Ossona ha dibujado un cuadro sugestivo de la nueva sociedad de los pobres. La sociabilidad y la cooperaci\u00f3n se desarrollan densamente en torno de comedores y cooperativas, grupos parroquiales o evang\u00e9licos, centros culturales, clubes de f\u00fatbol, o simplemente barras juveniles; tambi\u00e9n est\u00e1n las organizaciones piqueteras. En torno de estas instituciones la sociedad procura subsistir, sobre la base de la solidaridad y la organizaci\u00f3n,\u00a0 y tambi\u00e9n la jefatura. El jefe sobresale por su fuerza \u2013los llamados \u201cporonga\u201d \u2013, por su habilidad y sobre todo por su capacidad para imponer orden y una cierta legalidad, y para asegurar la subsistencia del grupo. Los ajenos los llaman \u201creferentes\u201d.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Los viejos valores de la sociedad integrada est\u00e1n trastocados. Hay quienes los mantienen, o se aferran a ellos como signo de una respetabilidad desgarrada, pero para muchos la educaci\u00f3n o el trabajo estable han dejado de tener sentido. Los pocos que lograron salir de ese mundo no lo hicieron estudiando sino por otras v\u00edas, como el f\u00fatbol. Lo l\u00edcito y lo il\u00edcito, frecuentemente confundidos en un pa\u00eds \u201cal margen de la ley\u201d, al decir de Carlos Nino, se entrelazan estrechamente entre los j\u00f3venes, que pueden alternar, como mostr\u00f3 el soci\u00f3logo Gabriel Kessler, un trabajo informal, un peque\u00f1o delito y un interludio de vagancia, cerveza y paco. Asociados, conforman barras m\u00e1s organizadas, como las que se forman en torno de los clubes de f\u00fatbol. El delito organizado \u2013como el robo de autos o la pirater\u00eda del asfalto\u2013 suelen encontrar all\u00ed complicidad y refugio, sobre todo si tambi\u00e9n est\u00e1n implicados los agentes del orden y la ley, los polic\u00edas, que suelen ser parte de esa legalidad gris.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">En 2001 este mundo se hizo visible. Fueron los piqueteros, los cartoneros y los que hicieron su vivienda en calles y plazas. Los piqueteros popularizaron una forma de visibilidad \u2013los cortes de calles y rutas\u2013 que adem\u00e1s serv\u00eda para presionar al Estado. Las d\u00e1divas estatales, bajo la forma de subsidios, serv\u00edan para sofocar transitoriamente los focos de conflictividad. Los subsidios aumentaron con la bonanza reciente, pero el mundo de la pobreza ya est\u00e1 consolidado. En parte, porque muchos han encontrado la forma de obtener all\u00ed beneficios importantes, incluyendo a agentes del Estado y gobernantes.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">El emporio comercial de La Salada \u2013que se reproduce en otras partes\u2013 remite no s\u00f3lo a un voluminoso comercio al margen de los impuestos sino al empleo de mano de obra informal, frecuentemente sometida a las duras condiciones del \u201ctrabajo esclavo\u201d. Son pobres que producen para el consumo de otros pobres, nutriendo a la vez cajas pol\u00edticas o personales.\u00a0 El tr\u00e1fico de drogas ha encontrado tambi\u00e9n all\u00ed un \u00e1mbito para consolidarse y crecer: hay lugares inaccesibles, que se usan para montar cocinas; los j\u00f3venes pueden integrar las redes de comercializaci\u00f3n y a la vez el mercado de consumo del destructivo paco.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Los pobres tambi\u00e9n son hoy una pieza central de la pol\u00edtica. Las organizaciones partidarias han adecuado sus estructuras a la pobreza. Las de origen peronista lo han hecho con notable eficacia, imbricando el aparato administrativo con las redes que articulan la sociedad pobre. Del intendente de un partido del conurbano depende una cadena de\u00a0 intermediarios en cuyos extremos est\u00e1n los \u201cpunteros\u201d, que en cada rinc\u00f3n establecen relaciones con los \u201creferentes\u201d sociales. En esos circuitos \u00edntimos circulan recursos o favores del Estado \u2013peque\u00f1as franquicias, planes asistenciales, empleos \u00ednfimos, alimentos\u2013 y se recibe a cambio una solidaridad pol\u00edtica imprecisa y amplia, que en tiempos electorales se traduce en votos, negociados en \u201cpaquetes\u201d. Por ese camino, los recursos del Estado con los que el gobierno hace pol\u00edtica se transforman en los votos necesarios para su legitimaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u00bfQu\u00e9 hacer con los pobres? \u00bfC\u00f3mo reabsorber este mundo de la pobreza y recuperar la sociedad integrada que supimos tener? La tarea implicar\u00e1 una batalla, seguramente muy dura, contra todos los que viven de los pobres. Y sin embargo, es la gran tarea de cualquier gobierno que, desde 2015, se proponga volver a una Argentina normal. Modificar esta situaci\u00f3n requiere la concentraci\u00f3n de recursos estatales y la organizaci\u00f3n de todo lo que pueda aportar la sociedad a trav\u00e9s de sus organizaciones voluntarias. Requiere restablecer las pol\u00edticas universales, robustecer la ley y asegurar el empleo. Requiere, sobre todo, reconstruir la organizaci\u00f3n estatal, que es la herramienta con que los gobiernos operan y con la que la sociedad establece y desarrolla emprendimientos de largo aliento. No es f\u00e1cil, pero como suele decirse, las cosas f\u00e1ciles ya est\u00e1n hechas.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La desocupaci\u00f3n y la ausencia del Estado han permitido el desarrollo de un mundo en torno a la pobreza, con consistencia propia, a partir de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6,3,5],"tags":[1209,1210,1211,1212,86,1213],"class_list":["post-8642","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nota-tapa","category-politica-economia","category-sociedad","tag-cartoneros","tag-desocupacion","tag-indigencia","tag-piqueteros","tag-pobreza","tag-precariedad"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2fo","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8642","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8642"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8642\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8642"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8642"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8642"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}