{"id":8644,"date":"2013-08-06T12:01:07","date_gmt":"2013-08-06T15:01:07","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8644"},"modified":"2013-08-06T12:01:07","modified_gmt":"2013-08-06T15:01:07","slug":"editorial-una-enciclica-inedita","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8644","title":{"rendered":"Editorial: Una enc\u00edclica in\u00e9dita"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span>Puede desconcertar una enc\u00edclica \u201cescrita a cuatro manos\u201d, es decir, por dos papas, uno en ejercicio y otro em\u00e9rito. Pero acaso en ello radique una de las mayores originalidades de <em>Lumen fidei<\/em>. Francisco pone su firma y suma sus agregados a un texto preparado por Benedicto XVI \u2013en \u00e9l nunca se termina de entender con claridad hasta d\u00f3nde habla el papa y hasta d\u00f3nde el te\u00f3logo\u2013, que as\u00ed concluye su trilog\u00eda sobre las virtudes teologales: fe, esperanza y caridad. Ya hab\u00eda escrito sobre las dos \u00faltimas: <em>Deus caritas est<\/em> (Dios es amor) y <em>Spe salvi<\/em> (Salvados por la esperanza).<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">En este texto de in\u00e9dita transici\u00f3n despu\u00e9s de la hist\u00f3rica renuncia del Papa alem\u00e1n, resulta evidente su acabado estilo literario y el conocimiento filos\u00f3fico-teol\u00f3gico, aunque quepa la pregunta si una enc\u00edclica no deber\u00eda tener m\u00e1s en cuenta al pueblo al que est\u00e1 dirigida y no tanto su fineza intelectual. Por su parte, Francisco \u2013quien deja asentado, al hacer referencia a su predecesor, \u201casumo su precioso trabajo, limit\u00e1ndome a a\u00f1adir al texto alguna contribuci\u00f3n\u201d\u2013 pone la firma porque s\u00f3lo un pont\u00edfice en funciones puede publicar un texto del magisterio papal. Por su parte, la sensibilidad de Jorge Bergoglio pareciera dejar entreverse en ciertas consideraciones de una mayor cercan\u00eda pastoral y marcada preocupaci\u00f3n social, en conceptos como perseverar en la esperanza, la dimensi\u00f3n ecol\u00f3gica, la atenci\u00f3n a los que sufren, matices sobre los j\u00f3venes y la familia, y la oraci\u00f3n final a la Virgen Mar\u00eda.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>As\u00ed como para algunos una escritura perteneciente a dos papas crea cierta desorientaci\u00f3n, marca para otros una luminosa continuidad y evidencia la relaci\u00f3n intelectual y espiritual entre ellos. Despu\u00e9s de criticar la que entienden como una visi\u00f3n excesivamente occidental y europea de Ratzinger, ciertos te\u00f3logos latinoamericanos observan que la parte final de la enc\u00edclica, probablemente escrita por Francisco, es menos doctrinal y ofrece una mayor apertura, por ejemplo, cuando afirma que \u201cla fe no es una luz que disipa todas nuestras tinieblas, sino una l\u00e1mpara que gu\u00eda nuestros pasos en la noche y eso basta para caminar\u201d. Pero, observan, el dif\u00edcil planteo intelectual del documento no llega a abordar la actual crisis de fe del ser humano, con interrogantes a los que \u201cni la fe puede responder\u201d \u2013en referencia al sufrimiento del inocente\u2013.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Por otra parte, ciertos pensadores europeos m\u00e1s ortodoxos explican que Francisco \u201cse reconoce en plena sinton\u00eda con su predecesor\u201d y retoma lo que Benedicto XVI hab\u00eda iniciado para completarlo y enriquecerlo sin dificultad. Al mismo tiempo, al observar que la enc\u00edclica est\u00e1 dedicada s\u00f3lo al mundo cat\u00f3lico y no a todos los hombres, no falta quien afirme que esto no indica una cerraz\u00f3n frente a quienes no tienen el don de la fe, sino que de manera respetuosa se quiere poner en evidencia que \u201cun discurso sobre la fe s\u00f3lo es comprensible y fecundo si de ella se tiene alguna experiencia de vida creyente o al menos el deseo y la b\u00fasqueda\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>M\u00e1s all\u00e1 de los contrapuntos, la imagen fundamental que se desprende de <em>Lumen fidei<\/em> (texto por momentos arduo, pero que sabe ponerse en di\u00e1logo con numerosos pensadores y poetas, desde san Agust\u00edn hasta Dante Alighieri, Nietzsche, Dostoievski o Elliot) es la fe como luz, no una pura emoci\u00f3n subjetiva sino un modo privilegiado de acceso a la verdad, tema central en el pensamiento de Ratzinger. Y esa verdad no es una idea abstracta sino la verdad del amor de Dios, como amor originario, fuente del mundo y de nuestra vida. Encontrarnos con ese amor a trav\u00e9s de la fe puede liberarnos del encierro en nuestro yo y permitir proyectarnos hacia los dem\u00e1s. Precisamente a la luz de ese amor nos conocemos a nosotros mismos y conocemos al mundo con una nueva profundidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span class=\"A2\"><span>Dos son las claves de la fe cristiana: el abandono de Cristo en la cruz, \u201cmomento culminante de la mirada de la fe\u201d, y su Resurrecci\u00f3n, porque de lo contrario ella no ser\u00eda \u201cuna fe fiable<\/span><\/span><span>, capaz de ilu\u00adminar tambi\u00e9n las tinieblas de la muerte\u201d. Pero la fe no tiene a Jesucristo s\u00f3lo como su objeto sino que nos lleva a participar de su misma experiencia: en el modo de ver de Jes\u00fas. La fe nos deja entrar en su vida filial y nos lleva, con \u00e9l, a compartir el amor de Dios, que es el Esp\u00edritu Santo (dimensi\u00f3n trinitaria). Precisamente por eso, la fe es una fuerza esencial para construir las relaciones sociales. Es la experiencia de la paternidad de Dios que nos permite descubrir nuestra fraternidad, y las exigencias de justicia, perd\u00f3n y solidaridad que esa fraternidad implica, comenzando por la familia (que se define como \u201cuni\u00f3n estable de un hombre y una mujer\u201d abierta a los hijos).<\/span><\/p>\n<p class=\"Default\"><span>En el a\u00f1o de la fe, a cincuenta del Concilio Vaticano II, la enc\u00edclica afirma, adem\u00e1s, que \u201cla Iglesia nunca presu\u00adpone la fe como algo descontado, sino que sabe que este don de Dios tiene que ser alimentado y robustecido para que siga guiando su camino\u201d. Por eso parte de Abraham: \u201cla fe ve en la medida en que camina, en que se adentra en el espacio abierto por la Palabra de Dios\u201d. Y trastocando los tiempos, o ley\u00e9ndolos desde la perspectiva del Se\u00f1or, refiere que Abraham saltaba de gozo pensando ver el d\u00eda de Cristo que finalmente vio: \u201cAs\u00ed lo entiende san Agust\u00edn, al afirmar que los patriarcas se salva\u00adron por la fe, pero no la fe en el Cristo ya venido, sino la fe en el Cristo que hab\u00eda de venir, una fe en tensi\u00f3n hacia el acontecimiento futuro de Jes\u00fas\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Lo contrario de la fe se manifiesta como idolatr\u00eda: \u201cmientras Mois\u00e9s habla con Dios en el Sina\u00ed, el pueblo no soporta el misterio del rostro oculto de Dios\u201d\u2026 y fabrica sus \u00eddolos. Necesita ver en las representaciones al Dios que no se deja mirar y que s\u00f3lo permite o\u00edr su voz. Y con inocultable pesimismo frente a ciertas consecuencias de la modernidad, la enc\u00edclica afirma: \u201c<span class=\"A2\"><span>Nuestra cultura ha perdido la percepci\u00f3n de esta presencia concreta de Dios, de su acci\u00f3n en el mundo\u201d. Advierte que a veces creemos que Dios s\u00f3lo se encuentra en otro nivel de realidad, lejos de nuestras situaciones concretas, pero si Dios no es capaz de actuar en el mundo \u201csu amor no ser\u00eda verdaderamente poderoso, ver\u00addaderamente real, y no ser\u00eda entonces ni siquiera verdadero amor, capaz de cumplir esa felicidad que promete\u201d. De ser as\u00ed, \u201ccreer o no creer en \u00e9l ser\u00eda totalmente indiferente\u201d. <\/span><\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Por otra parte, el aspecto del servicio a los dem\u00e1s entronca con la fe que supera la concepci\u00f3n individualista y la opini\u00f3n subjetiva y \u201cnace de la escucha y est\u00e1 destinada a pronunciarse y a convertirse en anuncio\u201d. Y la oraci\u00f3n final a la Virgen (\u201cbienaventurada porque ha cre\u00eddo\u201d) agrega en la enc\u00edclica una dimensi\u00f3n espiritual y de s\u00faplica. As\u00ed como Francisco llam\u00f3 a rezar por \u00e9l y por todos al asomarse por primera vez ante la plaza de San Pedro, tambi\u00e9n aqu\u00ed se pone de manifiesto esa dimensi\u00f3n orante. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Puede desconcertar una enc\u00edclica \u201cescrita a cuatro manos\u201d, es decir, por dos papas, uno en ejercicio y otro em\u00e9rito. 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