{"id":8652,"date":"2013-08-06T12:13:59","date_gmt":"2013-08-06T15:13:59","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8652"},"modified":"2013-08-06T12:13:59","modified_gmt":"2013-08-06T15:13:59","slug":"la-oscuridad-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8652","title":{"rendered":"La oscuridad de la fe"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/popefrancis_lumenfidei.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-8653\" title=\"popefrancis_lumenfidei\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/08\/popefrancis_lumenfidei-120x120.jpg\" alt=\"popefrancis_lumenfidei\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Lectura de la reciente enc\u00edclica <em>Lumen fidei<\/em> desde la perspectiva de las dificultades para ver con claridad en el camino y en la propia interioridad.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">El papa Francisco acaba de publicar su primera enc\u00edclica, <em>Lumen fidei<\/em>, la Luz de la fe. En el lenguaje b\u00edblico, la luz enfrenta a las tinieblas y logra la victoria final. Ahora bien, la oscuridad no siempre se manifiesta en el mundo exterior sino tambi\u00e9n adentro, en el seno mismo de la fe. En los tiempos modernos, la fe parece ser una luz insuficiente para encontrar el camino. Peor a\u00fan, ser\u00eda un velo que nos ocultar\u00eda la luz. Nietzsche le escrib\u00eda a su hermana: \u201cSi quieres vivir tranquila, cree, pero si quieres ser disc\u00edpula de la verdad, indaga.\u201d (n.2). Esta cita del fil\u00f3sofo alem\u00e1n nos recuerda que la enc\u00edclica ha sido escrita \u201ca cuatro manos\u201d, con Benedicto XVI como principal redactor. En algunos pasajes se percibe la pluma de Francisco, cuando afirma que \u201cla unidad es superior al conflicto\u201d (n.55) o que \u201cel tiempo es superior al espacio\u201d (n.57), expresiones que le o\u00edamos al padre Bergoglio. La enc\u00edclica desarrolla el tema desde el \u00e1ngulo de la luz, pero vamos a comentarla desde el \u00e1ngulo de las tinieblas, que laten al interior de la fe.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">\u00bfCreer o actuar?<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Abraham sinti\u00f3 que Dios le hac\u00eda una promesa y confi\u00f3 en \u00c9l. Se convirti\u00f3 en padre de los creyentes. Por creer en una promesa, la fe es memoria del futuro, <em>\u201cmemoria futuri\u201d<\/em> (n.9), muy ligada a la esperanza. Sin embargo, en el sacrificio de Isaac, exigido por la divinidad, se manifest\u00f3 la oscuridad de la fe. Abraham confi\u00f3 en el Dios de la vida, que no permiti\u00f3 el sacrificio. Todos sentimos esa oscuridad cuando debemos sacrificar algo muy querido, para lograr un bien superior. El pueblo de Israel vivi\u00f3 la oscuridad de la fe ante el Fara\u00f3n, el Mar Rojo y el desierto, pero confi\u00f3 en las promesas de Dios. A veces no confi\u00f3 y cay\u00f3 en la idolatr\u00eda. Cuando Mois\u00e9s subi\u00f3 para hablar con Dios y no regresaba, el pueblo no soport\u00f3 ese silencio, que es una forma de oscuridad. Muchos creyentes hoy padecen tambi\u00e9n el \u201csilencio de Dios\u201d. Jes\u00fas sufri\u00f3 el silencio del Padre en la cruz, en la oscuridad del dolor. Fi\u00f3dor Dostoievski, en <em>El idiota<\/em>, le hace decir al protagonista, mirando al Cristo sufriente: \u201cUn cuadro as\u00ed podr\u00eda incluso hacer perder la fe a alguno\u201d (n.16). Sin embargo, ante su cruz, comprendemos que la presencia de Dios en la historia es real.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Algunos fariseos buscaban la salvaci\u00f3n mediante el cumplimiento del deber. Les parec\u00eda m\u00e1s seguro ese camino que el de la fe y los sentimientos, envueltos en la oscuridad subjetiva. Pero san Pablo afirma que el hombre se salva por la fe, no por las obras. Hoy muchos les dar\u00edan la raz\u00f3n a aquellos fariseos. Lo que vale, piensan, es lo que hacemos, no lo que decimos. Relegan la fe al orden de los sentimientos. Pero Pablo explica que debemos comenzar reconociendo, por la fe, que Dios es el origen de toda bondad. Si nos centramos en nuestras propias obras, olvidamos al que nos ha dado todo, incluso el don de la fe.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Nadie es un creyente aislado. Tenemos hermanos en la fe. Por eso hablamos de \u201cla forma eclesial de la fe\u201d, es decir de la fe de toda la comunidad cristiana. Pero esta dimensi\u00f3n, que nos enriquece, arroja un nuevo manto de oscuridad. \u201cCreo en Dios, pero no en la Iglesia\u201d, se oye decir con frecuencia. Quienes as\u00ed se expresan sienten tambi\u00e9n la oscuridad de la fe individual, aislada. La fe, por su naturaleza, al igual que lo verdadero, lo bueno y lo bello, tiende a ser comunicada. No puede ser guardada como un asunto privado.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">\u00bfEs posible el di\u00e1logo entre fe y raz\u00f3n?<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Una fe que no nos abra hacia la b\u00fasqueda de la verdad ser\u00eda \u201cuna bella f\u00e1bula, proyecci\u00f3n de nuestros deseos de felicidad, un sentimiento hermoso, que consuela y entusiasma\u201d (n.24). En esto Nietzsche ten\u00eda raz\u00f3n. Pero una fe aut\u00e9ntica, abierta a la verdad, tambi\u00e9n es cuestionada hoy. \u201cEn la cultura contempor\u00e1nea se tiende a menudo a aceptar como verdad s\u00f3lo la verdad tecnol\u00f3gica: es verdad aquello que el hombre consigue construir y medir con su ciencia\u201d (n.25). En realidad hay un gran temor a lo incontrolable, a los totalitarismos del siglo XX y a los fanatismos religiosos. Adem\u00e1s de abrirnos a la verdad, la fe nos abre al amor. Algunos comparan la fe con el enamoramiento (n.27), algo muy subjetivo. Esta linda imagen puede oscurecer la comprensi\u00f3n de la fe. El amor aut\u00e9ntico del enamorado lo lleva hacia la otra persona para construir juntos un hogar. Este amor enriquece a la verdad. La visi\u00f3n compartida que tienen los c\u00f3nyuges y los amigos les permite una aproximaci\u00f3n m\u00e1s objetiva a la realidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">En la perspectiva hebrea el creyente es un oyente de la palabra, mientras que en la perspectiva hel\u00e9nica lo central es la visi\u00f3n de Dios. Algunos las contraponen, pero la Biblia integra la escucha y la visi\u00f3n. El oyente de la  Palabra desea tambi\u00e9n ver su Rostro. Limitarse a una sola v\u00eda ser\u00eda aumentar la oscuridad de la fe. En la Biblia se inicia as\u00ed el di\u00e1logo entre la Fe y la Raz\u00f3n <em>(Fides et ratio)<\/em>, sobre todo por influencia del pensamiento hel\u00e9nico.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">El creyente que imagina poseer la verdad, est\u00e1 envuelto en la oscuridad. \u201cM\u00e1s que poseerla \u00e9l, es ella la que lo abraza y lo posee\u201d (n.34). Por eso, la fe ensancha los horizontes de la raz\u00f3n para iluminar mejor el mundo que se presenta a los estudios de la ciencia. Invita a los cient\u00edficos a continuar investigando siempre y que no se conformen con sus f\u00f3rmulas, porque la naturaleza no se reduce a ellas. La fe en Jes\u00fas ilumina tambi\u00e9n el camino de todos los que buscan a Dios, a los seguidores de las diversas religiones. Dios \u201cse deja encontrar por aquellos que lo buscan con sincero coraz\u00f3n\u201d (n.35), incluso por aquellos que, sin creer, no dejan de buscar en la oscuridad de la fe. El que busca la verdad ya es atra\u00eddo por ella. Tambi\u00e9n los te\u00f3logos padecen la oscuridad en su relaci\u00f3n con el Magisterio, que no pretende ser un l\u00edmite a la libertad de investigaci\u00f3n sino una ayuda, para servir mejor juntos a la comunidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">El lenguaje de la fe<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">La fe es transmitida de una generaci\u00f3n a otra. Pero \u201c\u00bfC\u00f3mo podemos estar seguros de llegar al \u2018verdadero Jes\u00fas\u2019 a trav\u00e9s de los siglos?\u201d (n.38). Nos invade la oscuridad de la duda. En realidad, no somos investigadores privados de la vida de Jes\u00fas. El idioma lo hemos aprendido de nuestros padres y \u201cLa Iglesia es una Madre que nos ense\u00f1a a hablar el lenguaje de la fe\u201d (n.38). Como todos somos Iglesia, nos ayudamos todos a profundizar el lenguaje de la fe, incluso la de aquellos que viven con otra fe o piensan carecer de ella.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Para transmitir una idea \u201cser\u00eda suficiente un libro\u201d (n.40). Pero nos quedar\u00edamos con la oscuridad del libro. Lo que se transmite es una experiencia, la de creer y esperar en Jes\u00fas. Esto se logra principalmente por los sacramentos. En el bautismo vivimos la fe como una experiencia comunitaria, no individual. Pero el bautismo de los ni\u00f1os nos muestra otro aspecto oscuro. Muchos dicen: \u201cMejor esperar que crezca y que \u00e9l elija\u201d. Pero no decimos: \u201cMejor que elija, cuando sea grande, si quiere ir a la escuela o no\u201d. De la fe bautismal caminamos hacia la fe eucar\u00edstica. Percibimos la presencia de Jes\u00fas en el pan y en el vino. La oscuridad llega aqu\u00ed a su m\u00e1xima tensi\u00f3n. Ahora bien, \u00bfqui\u00e9n no ve en una foto de su madre la presencia de ella? Y con nuestra mirada de fe vemos m\u00e1s profundamente, hasta los comensales de la \u00daltima Cena.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">En los Mandamientos algunos perciben la oscuridad de la fe, ya que se nos impone lo que debemos hacer. Pero en el Dec\u00e1logo aprendemos a conversar con Dios. El t\u00edtulo de cada mandamiento es una invitaci\u00f3n al di\u00e1logo. \u201cNo matar\u00e1s\u201d. -\u00bfPuedo defenderme, Se\u00f1or? \u00bfPuedo defender a otros? \u201cNo mentir\u00e1s\u201d. -\u00bfDebo contarle al paciente lo grave de su enfermedad? Si no continuamos cada di\u00e1logo, los mandamientos se asemejan a una densa oscuridad. Por otro lado, la fe es una, pero vemos infinidad de Iglesias, cada una con su profesi\u00f3n de fe particular. El movimiento ecum\u00e9nico procura disipar esa oscuridad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">\u00bfPeregrinar o construir?<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">La fe es un camino pero tambi\u00e9n una construcci\u00f3n (n.50). No\u00e9 construy\u00f3 el Arca y todos construimos una ciudad de Justicia y Paz. La luz de la fe \u201cno luce s\u00f3lo dentro de la Iglesia\u201d (n.51) sino tambi\u00e9n en la sociedad, para que nos asociemos por la alegr\u00eda de vivir juntos. El matrimonio y la familia son la primera \u201cconstrucci\u00f3n\u201d. All\u00ed los ni\u00f1os aprenden a confiar, a creer en sus pap\u00e1s. Los adolescentes rechazan las normas de sus padres. Es normal que atraviesen esta etapa de oscuridad para pasar de una fe tradicional a una fe personal. De all\u00ed la importancia de acompa\u00f1arlos y atraerlos, como se pretendi\u00f3 con <em>Youcat<\/em>, el catecismo joven. En la construcci\u00f3n de una nueva sociedad, \u201cla fe nos ense\u00f1a que cada hombre es una bendici\u00f3n para m\u00ed\u201d (n.54). Lo mismo cada ser vivo, en una visi\u00f3n ecol\u00f3gica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u201cLa fe afirma tambi\u00e9n la posibilidad del perd\u00f3n\u201d (n.55), expresi\u00f3n no siempre luminosa. Algunos se apartan de la Iglesia cuando \u00e9sta habla de reconciliaci\u00f3n, como si se tratara de un simple indulto. Tanto la injusticia como el sufrimiento pueden ser sobrellevados gracias a la fe. Pero perdemos la luz cuando los ni\u00f1os sufren. \u00bfC\u00f3mo un Dios bueno permite esto? No podemos responder razonando fr\u00edamente, pero sentimos que Dios, nuestro Padre, nos ha dado a las mam\u00e1s para acariciar a sus criaturas. Creemos en Dios Madre.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u201cLa luz de la fe no disipa todas nuestras tinieblas, sino que, como una l\u00e1mpara, gu\u00eda nuestros pasos en la noche, y esto basta para caminar\u201d (n.57). Esa ser\u00eda la s\u00edntesis de la enc\u00edclica, que concluye con una reflexi\u00f3n sobre la Virgen Mar\u00eda, el \u201cicono perfecto de la fe\u201d (n.58). Ella padeci\u00f3 la oscuridad, pero \u201cconservaba estas cosas en su coraz\u00f3n\u201d, como la tierra buena que recibe en su coraz\u00f3n la semilla de la Palabra y espera que d\u00e9 su fruto. Es la mejor imagen de la Iglesia, a la cual le otorga rostro de madre. <em>Mater et magistra<\/em>, madre y maestra. Para que la  Iglesia sea reconocida como maestra en la fe, debe ser percibida antes como madre, en particular de los que sufren. Este es el desaf\u00edo que vivimos los creyentes.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Lectura de la reciente enc\u00edclica Lumen fidei desde la perspectiva de las dificultades para ver con claridad en el camino y en la propia interioridad.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[19,1214,538,1215],"class_list":["post-8652","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-benedicto-xvi","tag-enciclica","tag-francisco","tag-lumen-fidei"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2fy","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8652","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8652"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8652\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8652"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8652"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8652"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}