{"id":8703,"date":"2013-08-10T15:40:30","date_gmt":"2013-08-10T18:40:30","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8703"},"modified":"2013-08-10T15:40:30","modified_gmt":"2013-08-10T18:40:30","slug":"la-iglesia-romana-ante-su-futuro","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8703","title":{"rendered":"La Iglesia romana ante su futuro"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Cada Papa marca un estilo y delinea una eclesiolog\u00eda no indiferente a la teolog\u00eda. \u00bfQu\u00e9 anuncian los gestos y las actitudes de Francisco? La versi\u00f3n completa del art\u00edculo fue publicada en la revista Etudes en la edici\u00f3n de junio de este a\u00f1o.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">La renuncia de Benedicto XVI y la elecci\u00f3n de Francisco han sorprendido por su repercusi\u00f3n medi\u00e1tica. \u00bfSe debe al inter\u00e9s que suscita la que Arnold Toynbee llamaba \u201cla instituci\u00f3n m\u00e1s antigua de Occidente\u201d? O, m\u00e1s a\u00fan, por la fascinaci\u00f3n que despierta el cambio? Surgen otros interrogantes: \u00bfevolucionar\u00e1 la Iglesia?, \u00bfestar\u00e1 m\u00e1s acorde con la modernidad? En todo caso, lo que est\u00e1 en cuesti\u00f3n es el \u201ccoraz\u00f3n romano\u201d de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Seg\u00fan sondeos de opini\u00f3n entre los franceses, las expectativas se refieren a dos \u00f3rdenes. Por una parte, las relativas a la sociedad, como el aborto, la eutanasia o la homosexualidad. Un cierto n\u00famero de cat\u00f3licos participa en alguna medida de esas expectativas, y habr\u00eda que agregar la situaci\u00f3n de los divorciados vueltos a casar y las cuestiones de moral sexual. Del mismo modo, tambi\u00e9n tienen expectativas sobre un cambio en el funcionamiento de la instituci\u00f3n tanto vertical (entre la jerarqu\u00eda y el resto del pueblo de Dios) como horizontal (entre el Papa, la curia y los obispos).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Ser y raz\u00f3n de ser de la Iglesia<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Desde siempre Roma ha estado convencida de que la Iglesia no deb\u00eda conformarse al mundo presente, particularmente a la civilizaci\u00f3n moderna y a la primac\u00eda que le otorga al individuo. La modernidad es acusada de poner en peligro el mensaje eclesial; a los ojos de los papas, la tradici\u00f3n misma de la Iglesia est\u00e1 amenazada por las opciones religiosas individuales, de las que los fieles no est\u00e1n exentos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La raz\u00f3n de ser de la Iglesia dos veces milenaria, y de la Iglesia de Roma en particular, es defender una tradici\u00f3n, el \u201cdep\u00f3sito de la fe\u201d. El mantenimiento de esta autenticidad supone, seg\u00fan el punto de vista m\u00e1s tradicional, tambi\u00e9n el de la estructura de la Iglesia: el fin, intangible, necesita y justifica un medio inmutable.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La obsesi\u00f3n romana ha sido siempre la fragmentaci\u00f3n, la desintegraci\u00f3n de la Iglesia, pero m\u00e1s que de su fe, la divisi\u00f3n en grupos sociales (nacionales, \u00e9tnicos) deviniendo en una desintegraci\u00f3n de la fe cat\u00f3lica, reducida a la subjetividad de fracciones y opciones. Para oponerse a ello la Iglesia debe seguir siendo una en su ser, <em>porque ella es y para que ella <\/em>sea una en su fe, aun a riesgo de la uniformidad y al precio de la centralizaci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Seg\u00fan la concepci\u00f3n generalizada, el ministerio pastoral del Papa tiene como raz\u00f3n de ser su magisterio doctrinal, que constituye el ministerio por excelencia del obispo de Roma, el servicio que brinda a la Iglesia y al mundo. Juan Pablo II y Benedicto XVI, cada uno seg\u00fan su propio carisma, encarnaron esta convicci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Si la Iglesia \u2013romana y cat\u00f3lica\u2013 nace de la adhesi\u00f3n a esta tradici\u00f3n, es ella quien, seg\u00fan la autoridad de sus obispos, con y bajo el obispo de Roma, conserva su custodia y recibe su figura, su unidad. La unidad de la Iglesia nace de su tradici\u00f3n \u00fanica. De esta manera se explica el prolongado movimiento de centralizaci\u00f3n de la Iglesia cat\u00f3lica, desde comienzos del segundo milenio, como reacci\u00f3n a la progresiva emancipaci\u00f3n de la tutela religiosa por parte de Occidente.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Tambi\u00e9n es cierto que esta manera \u201ccat\u00f3lica romana\u201d de ser cristianos y de velar por la tradici\u00f3n es lo que ha permitido al Evangelio dar frutos en Europa y desde all\u00ed al mundo entero. La comuni\u00f3n anglicana se presenta hecha girones como resultado de las concesiones a la modernidad \u00e9tica; la ortodoxia se encuentra dividida entre las ramas griega y rusa; la radicalizaci\u00f3n \u201cevang\u00e9lica\u201d del protestantismo m\u00e1s din\u00e1mico contrasta con el declinar del protestantismo \u201cliberal\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Con este esp\u00edritu Roma ha rehusado toda concesi\u00f3n ideol\u00f3gica ante una modernidad que corroe la tradici\u00f3n. Concretamente, cuenta con sus regiones del hemisferio sur, (todav\u00eda) no confrontados con la modernidad, de cuyo dinamismo eclesial dan prueba las vocaciones sacerdotales y religiosas. Se considera que all\u00ed est\u00e1 el futuro de la Iglesia, que refluir\u00e1 sobre los viejos territorios descristianizados.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Mientras tanto, se intentar\u00e1 suscitar una \u201ccontra cultura\u201d o, en su defecto, minor\u00edas fervientes haciendo pie sobre todo en los movimientos que demuestren verdadera vitalidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Se pondr\u00e1 en marcha una \u201cnueva evangelizaci\u00f3n\u201d, que Benedicto XVI defini\u00f3 como una respuesta al \u201cfen\u00f3meno del abandono de la fe, que crece en las culturas impregnadas desde hace siglos por el mensaje evang\u00e9lico\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>El Concilio Vaticano II<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Cabe interrogarse sobre la herencia del Concilio. No se trata de dudar de la adhesi\u00f3n al Vaticano II por parte de los responsables cat\u00f3licos, obispos o papas. El Concilio ha sido una referencia, pero tambi\u00e9n un discutido legado. Evoquemos el doble movimiento que caracteriz\u00f3 al Concilio: un \u201cretorno a las fuentes\u201d de la Tradici\u00f3n cat\u00f3lica (escrituras, Padres, liturgia) concebido no como un fin en s\u00ed mismo, sino con vistas a un <em>aggiornamento,<\/em> como una \u201cpuesta al d\u00eda\u201d de la Iglesia (de hecho, una reforma), de sus estructuras y de la manera como ella enuncia su fe. Era otra relaci\u00f3n con el mundo, m\u00e1s distendida, lo que se vislumbraba. Pero el mundo, en su propia modernidad, se radicaliz\u00f3. Basta evocar todo lo que signific\u00f3 el mayo de 1968 y lo que las d\u00e9cadas sucesivas influyeron en las mentalidades y en la confecci\u00f3n de las leyes.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Crisis de la sociedad, promoci\u00f3n sin precedentes del sujeto, lo que no pudo menos que generar repercusiones en una Iglesia caracterizada desde siempre por su dimensi\u00f3n institucional. El trauma fue grande y permanece. El pos Concilio gener\u00f3 una doble herencia en los responsables cat\u00f3licos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Algunos siguen pensando que el <em>aggiornamento <\/em>se impone hoy m\u00e1s que<em> <\/em>nunca. Se pensar\u00e1 entonces en las reformas<em> <\/em>necesarias, como la ordenaci\u00f3n<em> <\/em>de hombres casados, el cambio del<em> <\/em>estatuto de los divorciados vueltos a<em> <\/em>casar, las evoluciones pastorales sobre<em> <\/em>algunos puntos de \u00e9tica sexual y por lo<em> <\/em>menos se desear\u00e1 la apertura de un di\u00e1logo<em> <\/em>sobre algunas cuestiones candentes.<em><\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Una figura como el cardenal Carlo Maria Martini, desde su alta investidura, encarn\u00f3 esta perspectiva de reforma, que implica un rejuvenecimiento espiritual del que fue un testimonio eminente, promoviendo el regreso a la Escritura y la lectio divina.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Pero otros consideran que la Iglesia ha sido ya suficientemente reformada, particularmente en su liturgia, que se han concedido d\u00e1divas a la modernidad, y que si todav\u00eda fuera necesario introducir reformas, la iniciativa le corresponde a la c\u00fapula. Es el retorno a las fuentes lo que debe imponerse, y se llamar\u00e1 a la conversi\u00f3n de las personas, distinta (y opuesta) al cambio de las estructuras, considerado como algo secundario.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Joseph Ratzinger representa esta manera de ver la realidad. Y con \u00e9l, muchos otros en el nivel m\u00e1s alto de la Iglesia, que fueron elegidos por compartir ese punto de vista. Puede decirse que jam\u00e1s antes la fisonom\u00eda espiritual del episcopado mundial, y con mayor raz\u00f3n del colegio cardenalicio, hab\u00eda estado modelado bajo esta perspectiva. Ha habido una pol\u00edtica de nombramientos llevada a cabo con discreci\u00f3n y constancia durante los \u00faltimos treinta a\u00f1os, dando lugar a una de las \u201crevoluciones silenciosas\u201d m\u00e1s caracter\u00edsticas que haya conocido la Iglesia del siglo XX: el nombramiento por un mismo Papa, con la mayor libertad, de todos los obispos cat\u00f3licos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La segunda perspectiva es la que ha prevalecido en la c\u00fapula de la Iglesia (pero no entre los te\u00f3logos, con el consiguiente malestar). Benedicto XVI la encarn\u00f3 de manera diferente a Juan Pablo II. Pero ninguno permiti\u00f3 que evolucionara la doctrina eclesial, como tampoco la disciplina.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Una pr\u00e1ctica contrastante<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>No les result\u00f3 f\u00e1cil a los papas continuar promoviendo el mensaje conciliar mientras al mismo tiempo implementaban una pol\u00edtica eclesial rigurosa.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Juan Pablo II lo logr\u00f3 a su manera, por medio de los gestos que conocemos, destinados principalmente a los creyentes de otras religiones, comenzando por los jud\u00edos y los musulmanes; publicando un gran texto sobre el ecumenismo <em>(Ut unum sint)<\/em>; y convirti\u00e9ndose en el heraldo de la libertad religiosa; mientras que los documentos (muchas veces firmados por J. Ratzinger) apuntaban a equilibrar, en el orden de los principios, los gestos m\u00e1s \u201cprof\u00e9ticos\u201d (tal el caso de <em>Dominus Jesus<\/em>, sobre el papel \u00fanico de Cristo y de la Iglesia cat\u00f3lica en la salvaci\u00f3n). En el terreno de la moral personal, las cosas quedaron como estaban, o fueron reforzadas (enc\u00edclicas <em>Veritatis Splendor y<\/em> <em>Evangelium Vitae <\/em>e instrucci\u00f3n <em>Donum Vitae<\/em>). El rechazo a la modernidad liberal fue acompa\u00f1ado de una puesta en guardia contra el liberalismo econ\u00f3mico, en la l\u00ednea tradicional de la doctrina social de la Iglesia. Decepcionando las esperanzas en la colegialidad durante el Vaticano II, la estructura romana dio lugar a una evidente restauraci\u00f3n, por v\u00eda de un refuerzo de la centralizaci\u00f3n, tanto desde el punto de vista te\u00f3rico (<em>Communionis Notio<\/em> sobre la Iglesia como comuni\u00f3n y <em>Apostolos suos<\/em>, con la que se relativiza la importancia teol\u00f3gica de las conferencias episcopales) como pr\u00e1ctico (papel creciente de la curia romana en la vida cotidiana de las iglesias locales, limitaci\u00f3n de los s\u00ednodos episcopales romanos a un simple ejercicio de intercambios, muy formales, entre los obispos).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El pontificado de Benedicto XVI no represent\u00f3 ninguna inflexi\u00f3n en la materia. Continu\u00f3 d\u00e1ndose por supuesto que la raz\u00f3n de ser de la Iglesia deb\u00eda reafirmarse: la preservaci\u00f3n del Evangelio aut\u00e9ntico ante el relativismo. No se ve\u00eda c\u00f3mo el ser eclesial, en su dimensi\u00f3n institucional, podr\u00eda evolucionar sensiblemente, incluso dentro de las perspectivas esbozadas por el Concilio.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Con Benedicto XVI parec\u00eda que el interlocutor de la Iglesia ya no era el hombre moderno sino el tradicionalista, \u201creba\u00f1o perdido\u201d cuyo retorno justificaba algunas concesiones, como levantar las excomuniones de los obispos lefebvristas y la liberalizaci\u00f3n de la liturgia preconciliar.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Nuevas inflexiones<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ante una modernidad que no es exclusiva de Occidente, la orientaci\u00f3n de la Iglesia romana deb\u00eda llevarla a mantener su tradici\u00f3n tanto en lo relativo a la fe como a la moral, la doctrina y la disciplina. Y esa tendencia la llevar\u00eda a mantener intacta su estructura institucional centralizada.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En este contexto no es irrelevante que el papa Francisco decidiera presentarse no como Papa sino como \u201cobispo de Roma\u201d, desde el comienzo mismo de su pontificado.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En efecto, es el coraz\u00f3n de su ministerio y la base de su legitimidad: al tiempo que es el sucesor de Pedro, es obispo de Roma, obispo de la Iglesia fundada por Pedro y Pablo. Gracias a este t\u00edtulo es pastor de la Iglesia universal y no a la inversa. Nada m\u00e1s tradicional. Juan Pablo II lo hab\u00eda recordado con claridad en <em>Ut unum sint<\/em>. La renuncia de Benedicto XVI lo ilustr\u00f3: contra una tendencia secular a la sacralizaci\u00f3n de la funci\u00f3n (y por lo tanto de la persona), se puso de manifiesto que el pontificado romano es un ministerio al que es posible renunciar, igual que cualquier obispo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Un Papa poco reformador tuvo la osad\u00eda de llevar a cabo una reforma de gran amplitud, tanto por la carga simb\u00f3lica que conlleva como por el precedente que marca.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La insistencia de Francisco recuerda que la Iglesia romana ha pasado, sobre todo despu\u00e9s del comienzo del segundo milenio, de una comuni\u00f3n de Iglesias, donde Roma ten\u00eda la primac\u00eda y a cuyo obispo se le reconoc\u00eda una autoridad no solamente nominal, a una Iglesia universal, centralizada, bajo la autoridad directa del Papa. Mientras que es ante todo obispo de la Iglesia \u201cque preside en la caridad\u201d, seg\u00fan la f\u00f3rmula de Ignacio de Antioquia (comienzos del siglo II), retomada por Francisco, el Papa ha podido presentarse de hecho como el \u201cobispo universal\u201d de la Iglesia cat\u00f3lica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Semejante evoluci\u00f3n puso de manifiesto la fuerza de la Iglesia en Occidente, como lo demuestran el \u00edmpetu misionero, la resistencia a los Estados absolutistas o totalitarios, la unidad visible y un magisterio encarnado, dando lugar a un mensaje coherente ante los desaf\u00edos del protestantismo o de la modernidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Al mismo tiempo se pusieron de manifiesto los l\u00edmites de un modelo, dando raz\u00f3n al lapidario juicio de monse\u00f1or Louis Duchesne en 1910: \u201cLa Iglesia, si no muriera por la desaparici\u00f3n de las creencias, morir\u00eda por su centralizaci\u00f3n, como muri\u00f3 el Imperio Romano\u201d. \u00bfPuede todav\u00eda una sola persona dirigir una Iglesia que ha llegado a ser global, con m\u00e1s de mil millones de creyentes, m\u00e1s de 5 mil obispos, cuando no superaban los 2500 al celebrarse el Concilio Vaticano II? \u00bfPuede existir una direcci\u00f3n centralizada sin burocratizaci\u00f3n, sin el riesgo de agotarse en rivalidades por minucias y terminando por devorar su propia raz\u00f3n de ser? \u00bfC\u00f3mo puede el sucesor de Pedro ser jefe de la curia y a la vez ense\u00f1ar a la Iglesia (Benedicto XVI), dinamizarla (Juan Pablo II) y encarnarla tanto a los ojos del mundo como ante sus propios fieles? Un edificio asentado (simb\u00f3licamente y en la pr\u00e1ctica) sobre un solo pilar tiene la fuerza y al mismo tiempo la debilidad que ello conlleva.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La tarea del pont\u00edfice romano, ante las expectativas en la funci\u00f3n y en su persona, humanamente hablando, termina siendo aplastante. No es cuesti\u00f3n de volver a la estructura que la Iglesia ten\u00eda en el primer milenio. Pero una insistencia deliberada en la funci\u00f3n primaria como obispo de Roma pareciera implicar la voluntad de poner en vigencia, finalmente, una colegialidad efectiva. Esta hab\u00eda sido bloqueada en Roma con el argumento de que no pod\u00eda representar al episcopado universal. Al mismo tiempo, a las realizaciones parciales de la colegialidad \u2013en primer lugar las conferencias episcopales\u2013 se les negaba toda legitimidad teol\u00f3gica y por tanto toda eficacia pr\u00e1ctica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El retorno a las fuentes y el aggiornamento del Vaticano II apuntaban a la renovaci\u00f3n tanto del plano institucional como del mensaje eclesial. Tanto el ser como la raz\u00f3n de ser de la Iglesia. Como se ha dicho, el ser de la Iglesia en su dimensi\u00f3n institucional y su raz\u00f3n de ser (conservar la Tradici\u00f3n y anunciarla) van juntos. El segundo determina al primero, lo \u00a0justifica y le da su forma. Debido a que en el Vaticano II se hab\u00eda percibido de una manera algo diferente la raz\u00f3n de ser (en una perspectiva m\u00e1s \u201cabierta\u201d, en di\u00e1logo con el mundo que se trataba de evangelizar) se crey\u00f3 posible modificar el registro institucional, concibi\u00e9ndolo como una descentralizaci\u00f3n fundada en la teolog\u00eda (tema de la colegialidad). La apuesta consiste en considerar que el desaf\u00edo de la modernidad, el mismo al que se hab\u00eda enfrentado el Vaticano II, no debe impedir sino m\u00e1s bien obligar a una renovaci\u00f3n, fundada en la tradici\u00f3n del ser institucional de la Iglesia, tanto como de su mensaje.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ambos registros, indisociables, deber\u00edan ser considerados frontalmente. Debe evocarse tambi\u00e9n la insistencia con que el nuevo Papa invita a los cat\u00f3licos (con palabras y gestos) a frecuentar los \u201cm\u00e1rgenes\u201d y las \u201cperiferias\u201d de la Iglesia y de la sociedad. De tal manera, el interlocutor privilegiado debe ser el no cristiano y el pobre. Se trata de una inflexi\u00f3n significativa respecto del pontificado precedente, cuya \u201cnueva evangelizaci\u00f3n\u201d pudo ser tomada como una preocupaci\u00f3n entre otras, m\u00e1s o menos contradicha simb\u00f3licamente por la atenci\u00f3n prestada a la causa \u201ctradicionalista\u201d y por una liturgia pontifical cada vez m\u00e1s cargada de accesorios preconciliares. En todo caso, la coherencia entre la atenci\u00f3n a los pobres y la evangelizaci\u00f3n se mostrar\u00e1 con mayor claridad (y deber\u00eda producir otros frutos) que entre la evangelizaci\u00f3n y la recuperaci\u00f3n de los tradicionalistas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Acentos diferentes<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Imaginar que el papa Francisco d\u00e9 se\u00f1ales de relativizar la fidelidad de la Iglesia a su dogma es una ilusi\u00f3n. Sin embargo, s\u00ed es posible imaginar un desplazamiento de las prioridades, de la custodia del dep\u00f3sito de la fe, que en todo caso se trata de preservar en su integridad, al anuncio de un Evangelio destinado a los hombres, \u201csobre todo a los pobres\u201d (<em>Gaudium et Spes<\/em>). Ambos registros no son incompatibles y tanto uno como otro deben ser implementados. Sin embargo, una inflexi\u00f3n en los acentos podr\u00eda representar el indicio de evoluciones significativas. El anuncio supone el conocimiento y la escucha de aquel a quien se dirige. La recepci\u00f3n del mensaje es parte de la evangelizaci\u00f3n. El nuevo Papa, un pastor \u201cdel terreno\u201d, tiene plena conciencia de ello. Al fin y al cabo se trata de la perspectiva considerada por el Vaticano II, en la l\u00ednea de Juan XXIII: la dimensi\u00f3n \u201cpastoral\u201d de su mensaje, el anuncio del Evangelio a los hombres de su tiempo, y por lo tanto, en su lenguaje. Entre un Papa y el siguiente lo esencial no puede sino permanecer, pero no ser\u00e1 considerado exactamente de la misma forma. Con Benedicto XVI, es el Evangelio, pero m\u00e1s a\u00fan la Tradici\u00f3n cat\u00f3lica la que debe ser anunciada, y ante todo protegida, en el contexto hostil de la modernidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Recordemos adem\u00e1s que se trata de un Papa ante todo doctor, te\u00f3logo, educador, que no fue hecho obispo sino por las circunstancias. Con su sucesor, es el Evangelio ante todo el que debe ser anunciado al mundo, un Evangelio cuya integridad no puede ser cuestionada. Este anuncio es efectuado por un pastor. Sin duda que se trata de matices, pero los puntos de inflexi\u00f3n no son los mismos: el <em>tono <\/em>va a cambiar. Es que lo que cuenta en una instituci\u00f3n como la Iglesia no son tanto los cambios de fondo como el tono instalado por \u201cla c\u00fapula\u201d, en virtud del cual \u201cen la base\u201d se est\u00e1 o no en sinton\u00eda con ese tono, se trate de liturgia o de la manera como se expresa el mensaje evang\u00e9lico.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Muchos fieles que se consideran buenos cat\u00f3licos han padecido lo que viv\u00edan como una distancia entre su manera de ser cat\u00f3licos y, precisamente, el \u201ctono\u201d imperante.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Un futuro posible<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La Iglesia romana todav\u00eda puede sorprender (se). Lo ha hecho desde Juan XXIII y el Vaticano II hasta la renuncia sin precedentes de Benedicto XVI, pasando por la personalidad fuera de serie de Juan Pablo II. La elecci\u00f3n de quien opt\u00f3 por el nombre de Francisco representa otro ejemplo. Personalidades y acontecimientos que son muestra de reales capacidades de renovaci\u00f3n y vitalidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La Iglesia puede contar con aut\u00e9nticas energ\u00edas y no s\u00f3lo en los pa\u00edses m\u00e1s distantes de la modernidad. Pero enfrenta la necesidad de evoluciones institucionales, si no ideol\u00f3gicas, de las que es cada vez m\u00e1s dif\u00edcil percibir c\u00f3mo se podr\u00eda prescindir: reforma de la curia, colegialidad efectiva, tomar en cuenta las aspiraciones que muchos fieles comparten con sus contempor\u00e1neos y que no son incompatibles con la tradici\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Algunos no dejar\u00e1n de oponer un statu quo, que corresponde al tropismo milenario de la Iglesia romana, a lo que ella percibe como su ser, tanto como su raz\u00f3n de ser: conservar por medio de una estructura intangible una tradici\u00f3n hoy m\u00e1s que nunca cuestionada por la modernidad. Pero, \u00bfhasta qu\u00e9 punto y a qu\u00e9 precio no pertenecer a su tiempo?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Estar en el mundo, porque la Iglesia es para el mundo, sin ser del mundo ha sido el antiguo desaf\u00edo, siempre renovado y cu\u00e1nto m\u00e1s radicalmente por una modernidad que, tarde o temprano, alcanzar\u00e1 a todo el planeta. El Vaticano II, trabajando simult\u00e1neamente sobre el mensaje de la Iglesia y sobre su estructura, ha indicado las perspectivas que todav\u00eda deben ser llevadas a la pr\u00e1ctica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Cabe recordar que algunos se sienten afectados porque el Jueves Santo, en un reformatorio, el Papa lav\u00f3 los pies de dos mujeres, una de ellas musulmana, mientras que s\u00f3lo varones pueden ser elegidos para representar a los ap\u00f3stoles.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El portavoz del Vaticano hizo saber que si el rito se hubiera llevado a cabo en su catedral de Letr\u00e1n, el Papa ciertamente hubiera respetado la norma lit\u00fargica, pero al celebrar el oficio ante un grupo reducido de personas era m\u00e1s importante hacer llegar un mensaje de amor que respetar literalmente ciertas normas. \u00bfNo podemos ver en este episodio, y en la explicaci\u00f3n, una par\u00e1bola?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Francisco invit\u00f3 a los cat\u00f3licos a \u201csalir\u201d, a ir a las \u201cperiferias\u201d del mundo para anunciar el Evangelio y servir a los pobres. Al dar el ejemplo, mostr\u00f3 que lo esencial de lo que se celebra dentro de las iglesias vale siempre fuera de sus muros: el lavado de los pies debe ser vivido. Pero en semejante \u201c\u00e9xodo\u201d el elemento esencial no puede quedar inmutable. Hace falta, para ponerlo en pr\u00e1ctica, osar alejarse de la letra del precepto, en nombre de lo propiamente esencial y para hacer honor a sus prop\u00f3sitos. Hay all\u00ed todo un proyecto. El futuro dir\u00e1 c\u00f3mo se realizar\u00e1, tanto en Roma como en toda la Iglesia.<\/span><span lang=\"ES-TRAD\"><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cada Papa marca un estilo y delinea una eclesiolog\u00eda no indiferente a la teolog\u00eda. \u00bfQu\u00e9 anuncian los gestos y las actitudes de Francisco? 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