{"id":8766,"date":"2013-09-18T13:27:05","date_gmt":"2013-09-18T16:27:05","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8766"},"modified":"2013-09-18T13:27:05","modified_gmt":"2013-09-18T16:27:05","slug":"redescubrir-la-belleza-de-la-fe","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8766","title":{"rendered":"Redescubrir la belleza de la fe"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\">\n<div id=\"attachment_8767\" style=\"width: 130px\" class=\"wp-caption alignleft\"><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/foto-para-pag-16.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-8767\" class=\"size-thumbnail wp-image-8767\" title=\"Saint Francis in Meditation\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/09\/foto-para-pag-16-120x120.jpg\" alt=\"San Francisco, obra de de Zurbar\u00e1n\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a><\/p>\n<p id=\"caption-attachment-8767\" class=\"wp-caption-text\">San Francisco, obra de de Zurbar\u00e1n<\/p>\n<\/div>\n<p>Al elogiar la fe que profesamos, la enc\u00edclica <em>Lumen fidei<\/em> explica por qu\u00e9, por venir de Dios, ilumina toda la existencia y transforma y mejora la calidad de la vida humana.<!--more--><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Quisiera proponer como criterio hermen\u00e9utico de la Carta Enc\u00edclica <em>Lumen<\/em> <em>Fidei<\/em> ese acontecimiento decisivo en la vida de la Iglesia contempor\u00e1nea que fue la renuncia de Benedicto XVI. \u00c9l, que es el autor de la mayor parte, de la cual \u201cya hab\u00eda completado pr\u00e1cticamente una primera redacci\u00f3n\u201d (n\u00ba 7), renunci\u00f3 al gobierno de la Iglesia porque, seg\u00fan expres\u00f3, ya no ten\u00eda \u201cfuerzas para ejercer adecuadamente el ministerio petrino\u201d, para llevar adelante el programa de renovaci\u00f3n que necesitaba la instituci\u00f3n eclesial. El Papa vio las luces y las sombras del camino por d\u00f3nde se deb\u00eda avanzar, pero vio tambi\u00e9n que ya no le era posible \u201cgobernar la barca de Pedro\u201d, y entonces, renunciando, colabor\u00f3 con el Esp\u00edritu para que \u00e9ste suscitara un nuevo obispo de Roma. Ese fue Francisco, que recogiendo su herencia y la del Concilio Vaticano II, va concretando, con esperanzada audacia, principalmente a trav\u00e9s de gestos muy significativos, esa purificaci\u00f3n y esa novedad que parece necesitar hoy la Iglesia, y, a trav\u00e9s de ella, el mundo contempor\u00e1neo. A esos gestos prof\u00e9ticos, que contin\u00faan el de Benedicto XVI, debemos agregar un escrito importante: esta enc\u00edclica sobre la fe, que puede ser le\u00edda, a la luz de la renuncia de ese Papa, como un texto que dice su mensaje abri\u00e9ndose m\u00e1s all\u00e1 de s\u00ed mismo, que invita a continuar creativamente el dinamismo de sus \u201cimpulsos\u201d, dej\u00e1ndonos conducir, l\u00facida y humildemente, hacia donde ellos nos encaminan.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">La enc\u00edclica est\u00e1 estructurada en cuatro cap\u00edtulos, adem\u00e1s de una introducci\u00f3n. Mirando el texto m\u00e1s all\u00e1 de lo expl\u00edcito, podemos percibir que cada cap\u00edtulo gira en torno a una tem\u00e1tica fundamental:<em> <\/em>Dios, Hombre, Iglesia, Ciudad. Estos grandes temas, vinculados entre s\u00ed y con la fe, son presentados en la enc\u00edclica a la manera de una catequesis, una hermosa catequesis que se dirige a los miembros de la Iglesia con la intenci\u00f3n de ayudarnos a redescubrir la belleza de la fe que profesamos, la riqueza e intensidad de su luz. Aqu\u00ed est\u00e1 tal vez el encanto mayor de <em>Lumen fidei<\/em> y, a la vez, su aparente ingenuidad. Podr\u00eda pensarse que, por el hecho de dirigirse a creyentes, la enc\u00edclica no busca abordar las dif\u00edciles cuestiones que plantea la dimensi\u00f3n \u201cincr\u00e9dula\u201d del mundo actual, comenzando por la de Dios mismo; siguiendo por la de la relaci\u00f3n entre el saber cient\u00edfico-t\u00e9cnico y la posible p\u00e9rdida de la humanidad del hombre, o tambi\u00e9n la de una autocr\u00edtica de la instituci\u00f3n eclesial, tanto <em>ad intra<\/em> como <em>ad extra<\/em>, en su v\u00ednculo, a lo largo de la historia, con la ciudad terrena. Pero la enc\u00edclica \u201crenuncia\u201d a abordar esas cuestiones, que ciertamente no desconoce. Su inter\u00e9s no est\u00e1 all\u00ed, sino en realizar un elogio de la fe, mostrando de manera serena y amigable c\u00f3mo su luz, por venir de Dios, ilumina toda la existencia con sus oscuridades, incluida la muerte; c\u00f3mo transforma y mejora la calidad de la vida humana, al darle el fundamento de un Amor absoluto y verdadero, ayudando al desarrollo de todas sus dimensiones relacionales, tanto personales \u2013el \u201cyo\u201d que se ensancha y dilata\u2013 como comunitarias \u2013el \u201cnosotros\u201d que vive la Iglesia\u2013, dimensiones que consolidan el bien com\u00fan propio de la sociedad civil. Este elogio es realista, no olvida decir que \u201cla luz de la fe no disipa todas nuestras tinieblas\u201d. Pero agrega que su luz \u201cbasta para caminar\u201d en la noche (n\u00ba 57). <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Sin embargo, el mundo actual no est\u00e1 ausente de <em>Lumen fidei<\/em>. La enc\u00edclica se refiere varias veces a \u00e9l (n\u00ba 2, 3, 17, 25, 27, 34, 47, 51, 54), y si bien lo hace con tonos m\u00e1s bien negativos, nunca es condenatoria. Ahora bien, a partir de estos pasajes, el lector podr\u00eda preguntase acerca de la posible aunque dif\u00edcil vinculaci\u00f3n entre lo que lee y el mundo moderno alejado de la fe, o tambi\u00e9n, en el otro extremo, la relaci\u00f3n entre lo que lee y los fundamentalismos. Puede hacerse preguntas: \u00bfc\u00f3mo acercar el tesoro que describe la enc\u00edclica a ese mundo que aparentemente est\u00e1 lejos de la fe? E inversamente: \u00bfc\u00f3mo entran los \u201cgozos y las esperanzas, las tristezas y las angustias\u201d, propias del mundo contempor\u00e1neo, en la experiencia y la reflexi\u00f3n cristianas acerca de la fe? Ese di\u00e1logo con el mundo es una de las dimensiones esenciales de la nueva evangelizaci\u00f3n. Pensemos en el \u201cAtrio de los gentiles\u201d, creado por Benedicto XVI. Es aqu\u00ed donde, a mi juicio, y siguiendo la propuesta hermen\u00e9utica antes formulada, <em>Lumen fidei<\/em> \u201crenuncia\u201d a darnos una respuesta acabada, pero nos pone en camino hacia ella, a trav\u00e9s de impulsos que se esconden en cada uno de sus cap\u00edtulos. Y el impulso principal es el de la misma fe, cuya luz nos lleva a creer en la presencia secreta de una aspiraci\u00f3n profunda en el coraz\u00f3n de cada ser humano; coraz\u00f3n que, muchas veces sin saberlo, anhela, desea, busca esa luz. La enc\u00edclica habla de esa b\u00fasqueda ardiente evocando a los Magos, a Abraham, y tambi\u00e9n al hombre de hoy (n\u00ba 35). <\/span><\/p>\n<p>Por eso, para concluir, me pregunto si <em>Lumen fidei<\/em>, con el estilo cordial que anima su presentaci\u00f3n de la fe, no estar\u00eda se\u00f1alando la conveniencia de plantear de un modo nuevo el encuentro entre la fe y ese secreto anhelo que habita el coraz\u00f3n del hombre, renunciando a las ya viejas y est\u00e9riles disputas modernas entre la fe y la raz\u00f3n (si bien alg\u00fan eco queda a\u00fan en su texto). En su sabia sencillez, la enc\u00edclica parece decir que hoy se necesita otra cosa: vivir y transmitir la fe en su dimensi\u00f3n m\u00e1s propiamente b\u00edblica, la del coraz\u00f3n, la del amor que se abre en ella a una racionalidad \u201cotra\u201d, la de una afectividad l\u00facida, inteligente y m\u00e1s humana, capaz de vincularse m\u00e1s plenamente con la verdad. Porque, como recuerda esta enc\u00edclica, verdad y amor, visi\u00f3n y escucha, conocimiento-con-otros, son cuestiones que, desde la fe, apuntan tambi\u00e9n a un posible secreto anhelo del hombre actual, alienado por la absolutizaci\u00f3n de la verdad tecnol\u00f3gica-objetivante que, a pesar de presentarse como verdad de todos, acent\u00faa el individualismo; y la verdad subjetiva-autenticidad, que conduce al relativismo. La fe, por el contrario, al conectar la verdad con el amor, al plantear un conocimiento compartido, permite que la raz\u00f3n respire porque ensancha y dilata el horizonte y el tiempo, abriendo a la verdad grande y com\u00fan, en la que la vida encuentra sentido y sustancia. Si esto es as\u00ed, la propuesta de <em>Lumen fidei<\/em> acerca de la fe estar\u00eda entonces en profunda sinton\u00eda con el nuevo paradigma que se\u00f1alan pensadores del mundo contempor\u00e1neo: el de la palabra-relaci\u00f3n-s\u00edmbolo-afectividad, y no ya el de la palabra-concepto-saber-poder, que domin\u00f3 durante siglos la cultura occidental. En este sentido, vale la pena recordar lo que Francisco dijo a los j\u00f3venes en R\u00edo: \u201cLa fe realiza en nuestras vidas una revoluci\u00f3n que podr\u00edamos llamar copernicana, porque nos quita del centro y se lo devuelve a Dios. La fe nos sumerge en su amor, que nos da seguridad, fuerza, esperanza. En apariencia nada cambia, pero en lo profundo de nosotros cambia todo\u201d.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><em><span lang=\"ES\">El autor es decano de la Facultad de Teolog\u00eda de la UCA y autor de varios libros sobre Mozart.<\/span><\/em><\/p>\n<p><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al elogiar la fe que profesamos, la enc\u00edclica Lumen fidei explica por qu\u00e9, por venir de Dios, ilumina toda la existencia y transforma y mejora&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8],"tags":[774,538,1215,171],"class_list":["post-8766","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","tag-fe","tag-francisco","tag-lumen-fidei","tag-teologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2ho","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8766","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8766"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8766\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8766"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8766"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8766"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}