{"id":8841,"date":"2013-10-07T15:59:43","date_gmt":"2013-10-07T18:59:43","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8841"},"modified":"2013-10-07T15:59:43","modified_gmt":"2013-10-07T18:59:43","slug":"entre-la-belleza-y-el-amor","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8841","title":{"rendered":"Entre la belleza y el amor"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Di\u00e1logo con Fernando Ortega, autor junto a Claire Coleman de <em>Mozart. El triunfo divino de la m\u00fasica<\/em>. El valioso libro, de pr\u00f3xima aparici\u00f3n, es editado por \u00c1gape.<!--more--><\/span><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\" lang=\"ES\">\u2013<\/span><strong style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\"><em>\u00bfDe qu\u00e9 trata este nuevo libro sobre Mozart?<\/em><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u2013<\/span>Explora los dos \u00faltimos a\u00f1os de la vida de Mozart. Primero abordamos la grave crisis que padeci\u00f3 en 1790, y sus repercusiones en la escasa m\u00fasica que compuso. Indagamos c\u00f3mo entr\u00f3 en esa crisis, cu\u00e1l fue su naturaleza. Luego nos animamos a indagar de qu\u00e9 manera atraves\u00f3 la prueba y accedi\u00f3, en 1791, a una experiencia espiritual muy singular, que intentamos descifrar. <strong><em><\/em><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u2013<\/span><strong><em>\u00bfC\u00f3mo ha sido la investigaci\u00f3n?<\/em><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u2013<\/span>Dos cartas nos han servido de gu\u00eda. El 30 de septiembre de 1790, Wolfgang Amadeus Mozart, en las \u00faltimas l\u00edneas de una carta dirigida a Constanza, su mujer, escribe: <em>\u201c\u2026 Si la gente pudiese ver en mi coraz\u00f3n, casi deber\u00eda sentir verg\u00fcenza. Todo me parece fr\u00edo \u2013 helado. Si solamente estuvieras cerca m\u00edo, tal vez encontrar\u00eda m\u00e1s placer en la actitud amable de la gente hacia m\u00ed, pero as\u00ed, todo es tan vac\u00edo \u2013 adi\u00f3s, querida\u2026\u201d <\/em>Al a\u00f1o siguiente, el 7 de julio de 1791, tambi\u00e9n dirigi\u00e9ndose a ella, confiesa: <em>\u201cNo puedo explicarte lo que siento, es un cierto vac\u00edo \u2013 que me hace mucho mal \u2013 una\u00a0 cierta aspiraci\u00f3n, nunca satisfecha, que por lo tanto no se calma jam\u00e1s \u2013 sino que permanece siempre, y que incluso crece d\u00eda tras d\u00eda\u2026\u201d<\/em>. Mozart hace a su esposa esta segunda confidencia cinco meses antes de morir. Son confidencias preciosas, conmovedoras, que arrojan una luz que revela la hondura de su desolaci\u00f3n. La segunda confidencia no desentonar\u00eda en labios de un m\u00edstico. \u00bfQu\u00e9 interpretaci\u00f3n le dio \u00e9l, si es que arriesg\u00f3 alguna? No lo sabemos. Pero tenemos su m\u00fasica, que generosamente nos invita a adentrarnos en la misteriosa metamorfosis que padeci\u00f3 en los dos \u00faltimos a\u00f1os de su vida.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u2013<\/span><strong><em>\u00bfC\u00f3mo fue su producci\u00f3n art\u00edstica en ese per\u00edodo?<\/em><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u2013Si bien <\/span>en treinta a\u00f1os de actividad creadora Mozart escribi\u00f3 m\u00e1s de 630, el a\u00f1o 1790, el pen\u00faltimo de su vida, se distingue por una brutal ca\u00edda de su producci\u00f3n. Esta cuesti\u00f3n ocupa la primera parte del ensayo: el \u201cenigma\u201d de 1790. Luego abordamos el \u201cmisterio\u201d del \u00faltimo a\u00f1o, 1791, en el que Mozart, lleno de proyectos y recuperado, vuelve a componer copiosamente, y escribe unas treinta partituras \u2013la mayor\u00eda sublimes\u2013 mientras que, sin embargo, contin\u00faa padeciendo una dolorosa experiencia de vac\u00edo interior. Nos preguntamos entonces: \u00bfc\u00f3mo interpretar la coexistencia de esa noche espiritual con un tal rebrote de creatividad? \u00bfC\u00f3mo ese vac\u00edo \u201cque hace mucho mal\u201d y esa aspiraci\u00f3n \u201cque crece d\u00eda tras d\u00eda\u201d han podido engendrar obras que cantan un anticipo de la beatitud?<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">\u2013<em>\u00bfQu\u00e9 propone como interpretaci\u00f3n del \u201cenigma\u201d de 1790 y del \u201cmisterio\u201d de 1791?<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u2013En una reuni\u00f3n de te\u00f3logos, Karl Barth lanz\u00f3 esta pregunta a sus colegas cat\u00f3licos: \u201c\u00bfQu\u00e9 es lo que esperan para canonizar a Mozart? No al hombre, por supuesto, sino su m\u00fasica\u201d<a name=\"_ftnref1\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Ortega.docx#_ftn1\"><span class=\"MsoFootnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoFootnoteReference\"><span lang=\"ES\">[1]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a>. Esa frase puede entenderse de muchas maneras. Algunos ver\u00e1n en ella la consagraci\u00f3n del irreconciliable dualismo <em>hombre<\/em>&#8211;<em>m\u00fasico<\/em>, que ha marcado e hipotecado profundamente la ex\u00e9gesis mozartiana, cuyo \u00faltimo eco se materializ\u00f3 tal vez en el film <em>Amadeus<\/em>. Evidentemente, la frase de Barth podr\u00eda pensarse en esa direcci\u00f3n dualista. Pero nos animamos a interpretarla de otra manera: as\u00ed como la Iglesia, al proclamar la santidad de alguien, reconoce y afirma en esa persona el triunfo de Dios y de su gracia, as\u00ed tambi\u00e9n, an\u00e1logamente, en Mozart, ese \u2013hipot\u00e9tico\u2013 triunfo de la gracia se habr\u00eda verificado como triunfo de la m\u00fasica, en el sentido de que, en ella \u2013como afirmaba el propio Barth\u2013 el \u201cs\u00ed\u201d de Dios al mundo y al hombre, se escucha siempre m\u00e1s fuerte que el \u201cno\u201d del caos y del pecado, que, por otra parte, no est\u00e1n ausentes. Ahora bien, esa gracia \u2013ese don extraordinario\u2013 que se trasluce en su m\u00fasica, no dej\u00f3 fuera al hombre Mozart, considerado \u201cvulgar e indecente\u201d no s\u00f3lo por Salieri en <em>Amadeus<\/em>, sino tambi\u00e9n por la actual ex\u00e9gesis desmitificante. No lo excluye por la raz\u00f3n de que, sin ese \u201chombre vulgar e indecente\u201d, el prodigio musical nunca hubiese ocurrido, ya que el don propio e inigualable de su m\u00fasica es el de cantar el triunfo del amor, del amor que lo fue sanando. Su m\u00fasica actu\u00f3 sobre \u00e9l, lo hizo descubrirse a s\u00ed mismo cada vez m\u00e1s necesitado de misericordia y de perd\u00f3n, y as\u00ed, superando enga\u00f1osos y mortales espejismos escondidos en los repliegues de su deseo de Absoluto, lleg\u00f3 a percibir con mayor lucidez la medida sin medida del Amor. El triunfo divino de la m\u00fasica fue, en su verdad m\u00e1s honda, un descubrir a Dios. Mozart parece haber vivido su itinerario creador bajo la forma de un llamado que lo invitaba a superar la tentaci\u00f3n de una pura inmanencia est\u00e9tica; un llamado <em>autoimplicativo<\/em> que lo condujo, en 1790, al doloroso silencio creador, y que luego, en 1791, lo abri\u00f3 a una real trascendencia. Eso se verific\u00f3 despu\u00e9s de <em>Cos\u00ec fan tutte<\/em>: a partir de esa \u00f3pera Mozart transit\u00f3 el silencioso camino que lo condujo del amor a la belleza hacia la belleza del amor, la del Amor crucificado: de <em>Cos\u00ec<\/em> <em>fan tutte<\/em> al <em>Ave, verum Corpus<\/em>&#8230; <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">\u2013<em>\u00bfCu\u00e1l es el alcance de esta propuesta para nuestra cultura posmoderna?<\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u2013H. C. Robbins Landon, en el prefacio a su excelente libro <em>1791. El \u00faltimo a\u00f1o de Mozart<\/em>, ha sugerido un v\u00ednculo entre nuestra \u00e9poca crepuscular y el esp\u00edritu pesimista que, seg\u00fan \u00e9l, compartir\u00edan Mozart y Wagner.<a name=\"_ftnref2\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Ortega.docx#_ftn2\"><span class=\"MsoFootnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoFootnoteReference\"><span lang=\"ES\">[2]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> Nuestro ensayo nos ha llevado en otra direcci\u00f3n. Reconociendo las posibles afinidades entre ambos, hemos percibido diferencias fundamentales: el Mozart de 1791, el Mozart del <em>agape<\/em>, no tiene mucho en com\u00fan con el nihilismo y el pesimismo wagnerianos. La posmodernidad se identifica bastante, como han dicho tantos, con una \u201ccultura del espect\u00e1culo\u201d. Quiz\u00e1 porque carece de las herramientas espirituales adecuadas como para asumir seriamente \u2013m\u00e1s all\u00e1 de la cr\u00edtica a la modernidad, que es necesaria pero no suficiente\u2013 lo que ocurri\u00f3 en los acontecimientos pavorosos del siglo XX, donde se manifest\u00f3, tal vez como nunca antes, la \u201cfuente negra\u201d que infecta el coraz\u00f3n humano, para decirlo con palabras de Maurice Bellet.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">\u2013<em>\u00bfPodemos hablar de cercan\u00eda respecto de la m\u00fasica de Mozart hoy? <\/em><\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u2013S\u00ed, es posible experimentar afinidad porque su m\u00fasica busca escapar de la autodestrucci\u00f3n que la amenaza, intuyendo en ella un puente hacia un mundo mejor, que es, adem\u00e1s, un mundo posible. Pero tal vez no se ha dicho con suficiente claridad que ese puente est\u00e1 hecho con los materiales que dej\u00f3 en pie una deconstrucci\u00f3n dolorosa y comprometida con la vida, y no con los de nuevas mitificaciones que, en su esteticismo, fomentan la cultura del espect\u00e1culo, e ignoran tanto la radicalidad del mal como la paradojal fuerza del amor, del verdadero. Todo nuestro ensayo gira en torno a ese tema decisivo para entender el pensamiento de nuestro m\u00fasico y su posible papel en nuestra \u00e9poca, en la medida en que comprendemos que su itinerario puede incluirnos y a la vez ayudarnos a conocer mejor y a amar m\u00e1s el misterio que nos habita. <\/span><\/p>\n<div><!--[if !supportFootnotes]--><\/p>\n<hr size=\"1\" \/><!--[endif]--><\/p>\n<div id=\"ftn1\">\n<p class=\"MsoFootnoteText\"><a name=\"_ftn1\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Ortega.docx#_ftnref1\"><span class=\"MsoFootnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoFootnoteReference\"><span lang=\"ES\">[1]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> <\/span><span lang=\"FR\">C.de Nys<\/span><span lang=\"FR\">, <em>Mozart musicien de l\u2019incarnation<\/em>, en <em>Etudes<\/em>, enero 1991 (3741), 73.<\/span><span lang=\"ES\"><\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"ftn2\">\n<p class=\"MsoFootnoteText\"><a name=\"_ftn2\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Ortega.docx#_ftnref2\"><span class=\"MsoFootnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoFootnoteReference\"><span lang=\"ES\">[2]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> <\/span><span lang=\"FR\">H.C.Robbins Landon<\/span><span lang=\"FR\">, <em>1791. La derni\u00e8re ann\u00e9e de Mozart<\/em>, Latt\u00e8s 1988, 12.<\/span><span lang=\"ES\"><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Di\u00e1logo con Fernando Ortega, autor junto a Claire Coleman de Mozart. El triunfo divino de la m\u00fasica. 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