{"id":8901,"date":"2013-11-04T20:36:15","date_gmt":"2013-11-04T23:36:15","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8901"},"modified":"2013-11-04T20:36:15","modified_gmt":"2013-11-04T23:36:15","slug":"editorial-la-iglesia-y-sus-reformas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8901","title":{"rendered":"Editorial: La Iglesia y sus reformas"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">Es oportuno recuperar en la historia de la Iglesia cat\u00f3lica los motivos que llevaron a un gran centralismo y a la exaltaci\u00f3n de la figura papal para encontrar, en este tiempo, nuevos caminos hacia una mayor comuni\u00f3n.<!--more--><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\"><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">Pocas veces, despu\u00e9s del Concilio Vaticano II, se habl\u00f3 tanto de la necesidad de reformas en la Iglesia como desde la elecci\u00f3n del papa Francisco. Pero quien observa su organizaci\u00f3n actual y las din\u00e1micas de ejercicio del poder que la rigen podr\u00eda suponer que nunca han existido otras. Esas formas y din\u00e1micas son en parte el resultado de medidas tomadas a lo largo del \u00faltimo siglo y medio. Tales decisiones, lejos de haber sido pac\u00edficamente aceptadas por la Iglesia en su conjunto, fueron a menudo objeto de fuertes pol\u00e9micas internas, cuya resoluci\u00f3n en determinada orientaci\u00f3n dej\u00f3 de lado otras posibles formas organizativas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">La situaci\u00f3n actual de la Iglesia aconseja no perder de vista estas consideraciones, no porque haya que recuperar opciones que fueron concebidas en contextos hist\u00f3ricos muy diferentes del nuestro, sino porque la implementaci\u00f3n de las reformas que distintos sectores reclaman s\u00f3lo ser\u00e1 posible en la medida en que tomemos conciencia del car\u00e1cter hist\u00f3ricamente determinado, contingente, de esas formas y din\u00e1micas en vigencia. Conviene, en consecuencia, echar un vistazo al pasado.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">Dejando de lado ciertos episodios que resultar\u00eda excesivo rememorar, puede decirse que la centralizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica es fruto de un proceso que reconoce dos etapas fundamentales de aceleraci\u00f3n: el Concilio de Trento (1545-1562) y el siglo XIX. Trento fue en buena medida la respuesta al desaf\u00edo de la reforma iniciada por Lutero que, con postulados como el sacerdocio com\u00fan de los fieles, la libre interpretaci\u00f3n de las Sagradas Escrituras y la justificaci\u00f3n s\u00f3lo por la fe, puso en entredicho el lugar mediador del sacerdocio en general y del papado en particular. La respuesta a la amenaza luterana, que elabor\u00f3 en parte aquel Concilio y en parte fue fruto de decisiones durante los decenios sucesivos, se orient\u00f3 en buena medida a reforzar el poder cuestionado, a controlar la circulaci\u00f3n de ideas y los debates teol\u00f3gicos y a homogeneizar las pr\u00e1cticas religiosas. Pueden citarse como ejemplos la confecci\u00f3n de un \u00edndice de libros prohibidos (\u00cdndex), la redacci\u00f3n de una confesi\u00f3n de fe que inclu\u00eda una promesa de obediencia a la Santa Sede, la redacci\u00f3n de un catecismo, de un breviario y de un misal comunes, as\u00ed como la decisi\u00f3n de confiar la aplicaci\u00f3n de las orientaciones conciliares a los nuncios que, al transformarse en legados permanentes del Papa, adquirieron el car\u00e1cter de embajadores, dotados adem\u00e1s de decisivas prerrogativas frente a las autoridades eclesi\u00e1sticas locales.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">La Iglesia cat\u00f3lica, sin embargo, fue durante siglos un mosaico de comunidades locales m\u00e1s que una organizaci\u00f3n piramidal, en parte a causa de las distancias y la precariedad de las comunicaciones, pero tambi\u00e9n debido a que hasta el siglo XIX las mismas monarqu\u00edas eran conjuntos complejos de ordenamientos jur\u00eddicos y de unidades pol\u00edticas diferentes. Un ejemplo es el peso de la costumbre en el \u00e1mbito de la jurisprudencia civil y en el derecho can\u00f3nico: ten\u00eda tanta fuerza como la ley escrita, lo que volv\u00eda imposible la homogeneizaci\u00f3n de la legislaci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">Las condiciones variaron a partir del siglo XVIII, con las revoluciones norteamericana y francesa. El C\u00f3digo Napole\u00f3nico, primero en su tipo, uniform\u00f3 la ley para todo el imperio. En el plano pol\u00edtico, la revoluci\u00f3n avanz\u00f3 en la centralizaci\u00f3n que con menos \u00e9xito hab\u00edan intentado imponer los monarcas dieciochescos, dando as\u00ed un paso decisivo en el trayecto \u2013de m\u00e1s largo plazo\u2013 hacia la formaci\u00f3n de Estados nacionales, que no alcanz\u00f3 su plena realizaci\u00f3n hasta la ca\u00edda de los \u00faltimos imperios multinacionales tras la Primera Guerra Mundial.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">La tendencia a la centralizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica se vio obstaculizada por esa paralela concentraci\u00f3n pol\u00edtica que condujo en el largo plazo a la conformaci\u00f3n de los Estados nacionales. En la medida en que se avanzaba hacia una idea de soberan\u00eda que exclu\u00eda por principio cualquier injerencia externa, las monarqu\u00edas cat\u00f3licas de Antiguo R\u00e9gimen primero y los Estados nacionales cat\u00f3licos m\u00e1s tarde buscaron limitar las prerrogativas romanas y reforzar sus Iglesias nacionales, sus episcopados y sus s\u00ednodos. El caso paradigm\u00e1tico es nuevamente Francia, que en 1682 impuso serios l\u00edmites a las intervenciones romanas con la promulgaci\u00f3n de los cuatro \u201cArt\u00edculos de la Iglesia Galicana\u201d. De hecho, hasta el siglo XIX, Roma segu\u00eda teniendo escasa incidencia en cuestiones tan delicadas como la elecci\u00f3n de los obispos, procedimiento que en la mayor parte de los casos requer\u00eda de la intervenci\u00f3n de los monarcas o de otras autoridades eclesi\u00e1sticas, como los metropolitanos o los cabildos catedralicios.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">Pero en el siglo XIX la centralizaci\u00f3n eclesi\u00e1stica logr\u00f3 derribar los antiguos obst\u00e1culos que se opon\u00edan a su desarrollo y el catolicismo adquiri\u00f3 muchos rasgos de su fisonom\u00eda actual, particularmente tras la finalizaci\u00f3n del ciclo revolucionario franc\u00e9s con la Restauraci\u00f3n en 1814-1815. A trav\u00e9s de una novedosa pol\u00edtica concordataria, complementada con una decidida oposici\u00f3n a la idea de que el patronato constitu\u00eda una prerrogativa inherente al ejercicio de la soberan\u00eda, Roma fue tomando en sus manos los destinos de las Iglesias locales, asumiendo como propia la elecci\u00f3n de los obispos, garantizando su libre comunicaci\u00f3n con la Santa Sede, intensificando las intervenciones papales por medio de los nuncios, regularizando las visitas <em>ad limina<\/em> de los obispos y multiplicando las orientaciones en materia dogm\u00e1tica y moral que obligaban a toda la Iglesia.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">La centralizaci\u00f3n se reforz\u00f3 ante la presencia de una nueva amenaza: el secularismo. Roma reforz\u00f3 las instancias de control que garantizaran la ortodoxia, noci\u00f3n que se fue transformando paulatinamente en sin\u00f3nimo de las directivas pontificias. Complementariamente los cat\u00f3licos, enfrentados a un mundo que no s\u00f3lo les resultaba hostil sino que incluso les costaba comprender, se aferraron a la seguridad que les proporcionaba la figura del Papa, que iba adquiriendo mayor peso y nuevas connotaciones a partir de su oposici\u00f3n a las tendencias secularizadoras.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">En efecto, tampoco el Papa era una figura tan presente en la vida de la Iglesia antes del siglo XIX. Se trataba desde luego del Vicario de Cristo y en tal sentido era venerado en todo el orbe cat\u00f3lico, pero algunos te\u00f3logos de los siglos XVI al XVIII afirmaban que tal autoridad deb\u00eda considerarse m\u00e1s espiritual que jurisdiccional.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">Por su parte, el com\u00fan de los fieles apenas si conoc\u00eda el nombre del pont\u00edfice reinante de escucharlo en el canon de la misa. A que la figura del Papa adquiriese relevancia en el siglo XIX coadyuvaron nuevamente diversos factores. Uno fue la incertidumbre de los cat\u00f3licos frente a la secularizaci\u00f3n social ya se\u00f1alada. Autores como Joseph De Maistre y Louis De Bonald hab\u00edan sostenido en el siglo XVIII la idea de que la defensa del sistema de jerarqu\u00edas que garantiza el orden del mundo no pod\u00eda sino descansar en la autoridad del Papa, que no derivaba de los hombres sino de Dios. Por otra parte, el desarrollo de las comunicaciones \u2013ferrocarriles, barcos, imprentas a vapor, tel\u00e9grafos\u2013 ayud\u00f3 a difundir las orientaciones papales por medio de peri\u00f3dicos y sueltos, y permiti\u00f3 que los fieles no s\u00f3lo conocieran el nombre sino incluso la fisonom\u00eda del Papa, merced a la multiplicaci\u00f3n al infinito de sus retratos.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">Con la p\u00e9rdida de los Estados Pontificios en 1870, el Papa se convirti\u00f3 en una figura todav\u00eda m\u00e1s popular entre los cat\u00f3licos, que se movilizaron para defenderlo. Las Iglesias locales se comprometieron econ\u00f3micamente con el sostenimiento del Vaticano mediante la recolecci\u00f3n del \u00f3bolo de San Pedro. Para reivindicar su figura se generalizaron las \u201cfiestas del Papa\u201d en conmemoraci\u00f3n de su proclamaci\u00f3n al solio pontificio, y empezaron a celebrarse tambi\u00e9n otros aniversarios, como el de su ordenaci\u00f3n sacerdotal. El Concilio Vaticano I (1869-1870) proclam\u00f3 solemnemente la infalibilidad <em>ex cathedra<\/em> del Papa en materias dogm\u00e1ticas y morales. En tanto, la prensa cat\u00f3lica, que hab\u00eda crecido enormemente, empezaba a llevar hasta los hogares sus alocuciones, sus breves y sus enc\u00edclicas.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">A partir de las guerras mundiales que marcaron a fuego la primera mitad del siglo XX, la figura del Papa gan\u00f3 adem\u00e1s un peso creciente en la opini\u00f3n p\u00fablica internacional. La Santa Sede, min\u00fasculo Estado independiente desde los acuerdos firmados en Letr\u00e1n en 1929, se convirti\u00f3 en una voz m\u00e1s en el concierto de las naciones, con lo que las tomas de posici\u00f3n de la Iglesia adquirieron connotaciones in\u00e9ditas, en buena medida a causa de la autoridad moral que se reconoc\u00eda al Papa en un mundo que hab\u00eda abandonado su fe ciega en la raz\u00f3n y en el progreso indefinido. A ello hay que sumar, nuevamente, el decisivo salto cualitativo que experimentaron las comunicaciones, con el desarrollo del cinemat\u00f3grafo y de \u00a0la radio primero, y de la televisi\u00f3n despu\u00e9s. Los fieles, que ya se hab\u00edan acostumbrado a que el nombre y la fisonom\u00eda del Papa les resultara familiar, pudieron empezar a escucharlo en todo el mundo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">A pesar de los intentos de descentralizaci\u00f3n del Concilio Vaticano II (1962-1965), la situaci\u00f3n actual de la Iglesia no difiere demasiado, en este plano, de las condiciones previas a su celebraci\u00f3n. En buena parte es fruto de esa historia, pero tambi\u00e9n del restablecimiento de las tendencias centralizadoras durante los pontificados de Juan Pablo II y, en parte, de Benedicto XVI. Paralelamente, el vac\u00edo de liderazgo que caracteriza al mundo actual, sumado al carisma extraordinario del papa Francisco, a su autoridad moral y al consenso que merecieron las medidas de reforma que ha ido delineando, tienden a fortalecer el protagonismo del Sumo Pont\u00edfice en la vida de la Iglesia y en la opini\u00f3n p\u00fablica mundial. Un fen\u00f3meno que desde luego presenta muchos aspectos positivos, pero cuyas derivaciones para el ejercicio de la colegialidad podr\u00edan no serlo en igual medida. De lo que se trata es de tomar conciencia del car\u00e1cter hist\u00f3rico y contingente de las actuales formas de organizaci\u00f3n y din\u00e1micas de ejercicio del poder, y de garantizarle al Pueblo de Dios la libertad necesaria para concebir soluciones nuevas, acordes con las necesidades del mundo de hoy. Por ejemplo, alentar una mayor participaci\u00f3n de las comunidades en la elecci\u00f3n de las autoridades eclesiales, redefinir el papel de la mujer, debatir el celibato obligatorio del clero secular, encontrar nuevas formas de administraci\u00f3n econ\u00f3mica y de toma de decisiones tanto en las parroquias como en las di\u00f3cesis, en las distintas comunidades religiosas e instituciones. Al mismo tiempo, reconsiderar el espacio de los te\u00f3logos y otros expertos a la hora de definir posiciones doctrinarias, porque no puede pensarse en un Papado docto en todas las disciplinas.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"left\">En su homil\u00eda del 19 de mayo pasado, en ocasi\u00f3n de Pentecost\u00e9s, Francisco dec\u00eda: \u201cLa novedad nos da siempre un poco de miedo porque nos sentimos m\u00e1s seguros si tenemos todo bajo control, si somos nosotros los que construimos, programamos, planificamos nuestra vida, seg\u00fan nuestros esquemas, seguridades, gustos. Ye esto nos sucede tambi\u00e9n con Dios. Con frecuencia lo seguimos, lo acogemos, pero hasta un cierto punto; nos resulta dif\u00edcil abandonarnos a \u00e9l con total confianza, dejando que el Esp\u00edritu Santo anime, gu\u00ede nuestra vida, en todas las decisiones; tenemos miedo a que Dios nos lleve por caminos nuevos, nos saque de nuestros horizontes con frecuencia limitados, cerrados, ego\u00edstas, para abrirnos a los suyos\u201d. Estas palabras y tambi\u00e9n algunas otras se\u00f1ales alientan la esperanza: desde el trabajo del Consejo de cardenales para ayudar al Papa en su gobierno hasta la reciente convocatoria a un S\u00ednodo extraordinario sobre la familia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es oportuno recuperar en la historia de la Iglesia cat\u00f3lica los motivos que llevaron a un gran centralismo y a la exaltaci\u00f3n de la figura&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7,6],"tags":[1329,1330,218,1061,438],"class_list":["post-8901","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","category-nota-tapa","tag-centralismo","tag-concilio","tag-historia","tag-papado","tag-vaticano"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2jz","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8901","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8901"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8901\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8901"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8901"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8901"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}