{"id":8911,"date":"2013-11-05T13:15:34","date_gmt":"2013-11-05T16:15:34","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8911"},"modified":"2013-11-05T13:15:34","modified_gmt":"2013-11-05T16:15:34","slug":"republica-y-ciudadania","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8911","title":{"rendered":"Rep\u00fablica y ciudadan\u00eda"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u00bfC\u00f3mo lograr que el compromiso ciudadano no se agote en el reclamo de la rep\u00fablica institucional y una mejor gesti\u00f3n de lo p\u00fablico para extenderse a la conciencia de las responsabilidades propias con respecto al buen desempe\u00f1o de la pol\u00edtica?<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">La palabra \u201crep\u00fablica\u201d viene siendo invocada recurrentemente en nuestro pa\u00eds con referencia a la forma de gobierno prevista en el art\u00edculo 1 de <\/span>la  Constituci\u00f3n Nacional<span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">, cuyas notas distintivas apenas si resulta necesario recordar: imperio de la ley, igualdad jur\u00eddica, separaci\u00f3n de poderes, control constitucional y publicidad de los actos de gobierno, responsabilidad de los funcionarios, periodicidad en las funciones, etc.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Desde luego, la mayor\u00eda de estas notas presuponen la existencia de un r\u00e9gimen representativo (tambi\u00e9n consagrado en el citado art\u00edculo de nuestra carta magna) y quiz\u00e1 haya que atribuirle a James Madison, en el c\u00e9lebre n\u00famero 10 de los <em>Federalist Papers<\/em>, el haber reforzado para siempre el v\u00ednculo entre ambos conceptos, rep\u00fablica y representaci\u00f3n, como expediente alternativo este \u00faltimo, a la vez que superador, de la democracia directa. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">A prop\u00f3sito de Madison, sin embargo, cualquiera que haya transitado por ese verdadero \u201ccampo de minas acad\u00e9mico\u201d, como se lo ha caracterizado, que es el debate en torno a los or\u00edgenes intelectuales de la revoluci\u00f3n norteamericana, sabe bien que en el concepto de \u201crep\u00fablica\u201d est\u00e1n implicadas tambi\u00e9n otras connotaciones que tienen menos que ver con los buenos arreglos institucionales (como <\/span><span lang=\"ES\">el reparto equilibrado de atribuciones de gobierno) que con la moralidad c\u00edvica de los ciudadanos y sus respectivas condiciones de posibilidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Otro tanto podr\u00eda decirse de quien en estos meses, cuando se conmemoran los quinientos a\u00f1os de <em>El Pr\u00edncipe<\/em>, se interiorizara en las controversias existentes acerca de la figura y la obra de Maquiavelo cuya identificaci\u00f3n como \u201cmaestro del mal\u201d viene siendo desplazada con \u00e9xito por la que lo considera un \u201cmomento\u201d clave en el desarrollo del llamado <em>humanismo c\u00edvico<\/em>, que posteriormente habr\u00eda de impregnar parte del discurso pol\u00edtico anglosaj\u00f3n a ambos lados del Atl\u00e1ntico.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">En particular, esta segunda connotaci\u00f3n del t\u00e9rmino rep\u00fablica est\u00e1 unida indisolublemente al concepto de virtud entendida con Montesquieu como el amor a la patria y a las leyes, principio inspirador o pasi\u00f3n dominante que, seg\u00fan el autor de <em>El esp\u00edritu de las leyes<\/em>, mantiene vivo al r\u00e9gimen republicano democr\u00e1tico: un concepto rescatado con frecuencia en los estudios dirigidos a diferenciar el liberalismo del republicanismo como dos tradiciones paralelas en la historia de la teor\u00eda pol\u00edtica, que tiene menos que ver con el reconocimiento de una comunidad hist\u00f3rica ancestral o un reclamo identitario que con el sentido consciente y deliberado del compromiso p\u00fablico en el marco de una comunidad pol\u00edtica. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">La recuperaci\u00f3n de la virtud (cuya mejor apolog\u00eda debemos a Rousseau) en el pensamiento del siglo XVIII la enfrent\u00f3 con otro paradigma, el del inter\u00e9s, asociado a los valores de la naciente sociedad comercial como \u00e1mbito para el intercambio y la urbanidad y, por consiguiente, a la divisi\u00f3n del trabajo, la disponibilidad de bienes materiales, los h\u00e1bitos apacibles de la esfera privada, el r\u00e9gimen representativo, la libertad concebida (en la vena de Hobbes) como no interferencia, la prioridad de las buenas instituciones, etc. La virtud, en cambio, fue vinculada (no siempre pero mayormente) a la igualdad, la frugalidad, el cultivo de la tierra, un ideal patri\u00f3tico y de ciudadan\u00eda activa, y una concepci\u00f3n pol\u00edtica de la libertad identificada con la posibilidad de tomar parte en la decisi\u00f3n soberana.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Interpretaciones en boga, como la de Philip Petitt, sostienen que el republicanismo es menos una teor\u00eda de la participaci\u00f3n o del autogobierno colectivo defendidos por su valor intr\u00ednseco que una teor\u00eda de la libertad pol\u00edtica concebida como no dependencia o ausencia de dominaci\u00f3n que, en todo caso, considera necesaria la participaci\u00f3n no como un bien en s\u00ed sino como una garant\u00eda. Por otro lado, no est\u00e1 de m\u00e1s recordar que los te\u00f3ricos cl\u00e1sicos del republicanismo defendieron por lo general el r\u00e9gimen mixto como la mejor forma de gobierno resultante de la combinaci\u00f3n de las tres formas cl\u00e1sicas (monarqu\u00eda, aristocracia y gobierno popular con sus correspondientes bases sociales), mientras que la democracia se asienta en un principio constitutivo diferente: el que sostiene que la soberan\u00eda del pueblo es indivisa y aun irrestricta (es decir no limitada por una norma positiva superior). Siendo as\u00ed, la distinci\u00f3n postulada por Carlos Strasser entre las tres tradiciones ideol\u00f3gicas que compondr\u00edan la democracia contempor\u00e1nea: el democratismo, el republicanismo y el liberalismo democr\u00e1tico, acaso resulte m\u00e1s apropiada para terciar en algunos de los debates que dividen aguas entre republicanos y liberales a prop\u00f3sito, por ejemplo, del citado concepto de \u201cno dominaci\u00f3n\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"center\"><span lang=\"ES\">***<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Podr\u00eda haber iniciado estas l\u00edneas pregunt\u00e1ndome si es posible pensar una Rep\u00fablica sin ciudadanos. Puesto en otros t\u00e9rminos, \u00bfc\u00f3mo lograr que nuestro compromiso ciudadano no se agote en el reclamo de la rep\u00fablica institucional y una mejor y m\u00e1s honrada gesti\u00f3n de lo p\u00fablico para extenderse a la conciencia de las responsabilidades propias con respecto al buen desempe\u00f1o de la pol\u00edtica? En marzo de 2007, la Comisi\u00f3n Nacional de Justicia y Paz de la Conferencia  Episcopal Argentina dio a conocer una propuesta de trabajo titulada \u201cDe habitantes a ciudadanos. Construir un pa\u00eds que incluya a todos: Un desaf\u00edo para la Argentina del Bicentenario 2010-2016\u201d. En uno de sus p\u00e1rrafos iniciales, el documento, firmado por Eduardo Serantes y monse\u00f1or Jorge Casaretto, remit\u00eda a la \u201cCarta Pastoral sobre la Doctrina Social de la Iglesia: Una luz para reconstruir la Naci\u00f3n\u201d, de noviembre 2005, donde se cuestiona nuestra \u201ctendencia a comportarnos m\u00e1s como habitantes, como meros usuarios del pa\u00eds o consumidores de sus estructuras, que como ciudadanos; entendiendo por ciudadanos a aquellos que adem\u00e1s de conocer, reclamar y acceder a los derechos que su dignidad personal les confiere, son conscientes de sus responsabilidades y las asumen como tarea y compromiso, aportando al bien com\u00fan las propias capacidades\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">En clave de teor\u00eda pol\u00edtica, me animar\u00eda a decir que este diagn\u00f3stico nos desaf\u00eda de alguna manera a recuperar lo que Benjamin Constant llamaba la \u201clibertad de los antiguos\u201d sin renunciar a la modernidad. Esa fue a mi entender la aspiraci\u00f3n de Tocqueville, cifrada en la f\u00f3rmula del \u201cpatriotismo reflexivo de la rep\u00fablica\u201d que, aun suponiendo una adaptaci\u00f3n de la virtud a las inclinaciones y flaquezas del ciudadano moderno, puede esconder no obstante, como Tocqueville cre\u00eda era el caso del ciudadano norteamericano, \u201cimpulsos desinteresados\u201d que son al cabo \u201cnaturales al hombre\u201d y hasta \u201cverdaderos sacrificios por la causa p\u00fablica\u201d. La conjunci\u00f3n, pues, entre un \u201cvago instinto de la patria\u201d y \u201cun sentimiento reflexivo y estable\u201d. Escrib\u00eda asimismo Tocqueville: \u201c\u2026 en la constituci\u00f3n de cualquier pueblo, sea cual sea su naturaleza, hay un punto en que el legislador est\u00e1 obligado a recurrir al buen sentido y a la virtud de sus ciudadanos. Este punto queda m\u00e1s cercano y visible en las rep\u00fablicas y m\u00e1s alejado y oculto en las monarqu\u00edas; pero siempre se encuentra en alguna parte. No hay pa\u00eds donde la ley pueda preverlo todo y donde las instituciones se basten para sustituir a la raz\u00f3n y a las costumbres\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Me resultar\u00eda dif\u00edcil encontrar una s\u00edntesis m\u00e1s redonda para explicar la relaci\u00f3n entre rep\u00fablica y ciudadan\u00eda, ni una mejor invitaci\u00f3n para seguir pens\u00e1ndola. <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfC\u00f3mo lograr que el compromiso ciudadano no se agote en el reclamo de la rep\u00fablica institucional y una mejor gesti\u00f3n de lo p\u00fablico para extenderse&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6,3],"tags":[398,1332,261,1327,211,274,790,1333],"class_list":["post-8911","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nota-tapa","category-politica-economia","tag-ciudadania","tag-constant","tag-gobierno","tag-maquiavelo","tag-politica","tag-republica","tag-responsabilidad","tag-rousseau"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2jJ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8911","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8911"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8911\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8911"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8911"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8911"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}