{"id":8937,"date":"2013-11-06T20:44:38","date_gmt":"2013-11-06T23:44:38","guid":{"rendered":"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/?p=8937"},"modified":"2013-11-06T20:44:38","modified_gmt":"2013-11-06T23:44:38","slug":"entre-paternalismo-y-libertad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=8937","title":{"rendered":"Entre paternalismo y libertad"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><a href=\"http:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/favela-brasilena-para-pag-24-y-25.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-8938\" title=\"favela-brasilena-para-pag-24-y-25\" src=\"https:\/\/staging.winguweb.org\/2014\/revistacriterio\/bloginst\/wp-content\/uploads\/2013\/11\/favela-brasilena-para-pag-24-y-25-120x120.jpg\" alt=\"favela-brasilena-para-pag-24-y-25\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Qu\u00e9 es y qu\u00e9 no es la opci\u00f3n preferencial por los pobres.<!--more--><\/span><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">El principio de la opci\u00f3n preferencial por los pobres, elaborado por el episcopado latinoamericano en Medell\u00edn (1968)<\/span><a style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\" name=\"_ednref1\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_edn1\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[1]<\/span><\/span><\/span><\/a><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\"> y Puebla (1979),<\/span><a style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\" name=\"_ednref2\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_edn2\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[2]<\/span><\/span><\/span><\/a><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\"> fue asumido luego por el magisterio universal.<\/span><a style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\" name=\"_ednref3\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_edn3\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[3]<\/span><\/span><\/span><\/a><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\"> Es, en esencia, la formulaci\u00f3n de una verdad con profundas ra\u00edces b\u00edblicas y evang\u00e9licas: el amor de <\/span><em style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">Yahveh<\/em><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\"> por los pobres, cantado por Mar\u00eda en el <\/span><em style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">Magnificat<\/em><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">, que encarna Jes\u00fas en su misi\u00f3n, y que se contin\u00faa en praxis caritativa de la Iglesia.<\/span><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\"> <\/span><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\">Se trata, entonces, del testimonio de la misericordia de Dios que alcanza a todos y a cada uno de los seres humanos, sin exclusiones, especialmente a los m\u00e1s d\u00e9biles, vulnerables y marginados, los que \u201cno cuentan\u201d para la sociedad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">En un sentido amplio, por lo tanto, la \u201cpobreza\u201d no tiene necesariamente un significado econ\u00f3mico: son tambi\u00e9n \u201cpobres\u201d los enfermos, los adictos, los ancianos, los que est\u00e1n solos, las personas abusadas de diferentes modos, los que no encuentran sentido para su vida, etc\u00e9tera.<a name=\"_ednref4\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_edn4\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[4]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> Pero este principio surge concretamente como una respuesta a una exigencia hist\u00f3rica de justicia social, y tiene una innegable acentuaci\u00f3n socio-econ\u00f3mica, focaliz\u00e1ndose en el fen\u00f3meno de la pobreza <em>material<\/em>, que va unida a la carencia de participaci\u00f3n econ\u00f3mica, social y pol\u00edtica.<a name=\"_ednref5\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_edn5\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[5]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">Novedad hist\u00f3rica<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">\u00bfPor qu\u00e9 se lee hoy en este fen\u00f3meno una exigencia impostergable de justicia? Es cierto que para el cristianismo, la pobreza comport\u00f3 desde siempre un llamado a respuestas de justicia y caridad. Pero por muchos siglos, esa respuesta se concibi\u00f3 exclusivamente en t\u00e9rminos de iniciativas individuales o asociativas, que no involucraban directamente al Estado ni al conjunto de la sociedad. Por otro lado, el objetivo de estas acciones era fundamentalmente paliativo, buscando alivio a una realidad que en s\u00ed misma era vista como algo natural e inevitable, como los rigores del clima, los terremotos o las pestes, e incluso como una diferencia que desempe\u00f1aba una funci\u00f3n en la armon\u00eda del todo social. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Esta visi\u00f3n comenz\u00f3 a cambiar desde el siglo XIX, cuando la idea tradicional de la sociedad est\u00e1tica y estamental comienza a resquebrajarse, y se abre paso una aspiraci\u00f3n generalizada a una vida m\u00e1s digna, al tiempo que el progreso t\u00e9cnico comienza a asentar las bases para la posibilidad material de responder a esa aspiraci\u00f3n. Esta conexi\u00f3n entre nuevas aspiraciones y posibilidades ya est\u00e1 claramente perfilada a mediados del siglo XX. Y el hecho de que s\u00f3lo una parte relativamente peque\u00f1a del mundo pudiera beneficiarse con ella, mientras que grandes sectores segu\u00edan sumergidos en la miseria, no hizo m\u00e1s que exasperar el sentimiento de injusticia y de agravio en los postergados.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">La opci\u00f3n preferencial por los pobres expresa esta nueva visi\u00f3n de la pobreza: no es una simple desgracia sino una situaci\u00f3n que podr\u00eda y deber\u00eda ser superada, y cuya persistencia se origina en injusticias y responsabilidades concretas, de las sociedades en su conjunto, de grupos y de actores particulares. La pobreza no s\u00f3lo debe ser paliada, aliviando sus consecuencias m\u00e1s crudas: debe ser eliminada. Los pobres no s\u00f3lo tienen una leg\u00edtima expectativa a ser asistidos: tienen un derecho a contar con las condiciones necesarias para alcanzar una existencia digna y participar plenamente de la vida social. La inclusi\u00f3n de los derechos sociales en las constituciones modernas, m\u00e1s all\u00e1 del problema de su efectividad, es expresi\u00f3n de esta nueva conciencia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">Principio social estructural<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Pero hay algo m\u00e1s. Los pobres del evangelio no se representan s\u00f3lo a s\u00ed mismos. No son excepciones a la condici\u00f3n humana general. Los pobres, de diferentes maneras, ponen de manifiesto aspectos de esa condici\u00f3n humana en cuanto \u201cca\u00edda\u201d: los ciegos, sordos, mudos, paral\u00edticos, leprosos y endemoniados que Jes\u00fas socorre con sus milagros, son espejos en los que podemos reconocer nuestra propia debilidad, vulnerabilidad y dependencia, nuestra necesidad de salvaci\u00f3n, as\u00ed como nuestra inalienable dignidad y potencialidad para colaborar en la obra de nuestra redenci\u00f3n. No querer \u201cver\u201d a los pobres, es no querer vernos a nosotros mismos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Los pobres son cifra, adem\u00e1s, de las disfuncionalidades de la convivencia social, que quedan puestas en evidencia al ensa\u00f1arse con ellos, pero que de modos menos patentes afectan a todos. Por todo esto, la opci\u00f3n preferencial no es un principio meramente \u201csectorial\u201d sino que tiene un alcance general, porque recorre transversalmente a la sociedad en todas sus dimensiones. La pobreza no es, ni debe ser, la \u00fanica preocupaci\u00f3n, pero no hay tema social relevante que no se vincule de modo m\u00e1s o menos directo con ella. Toda pol\u00edtica p\u00fablica debe ser concebida y evaluada, en primer lugar, a la luz de su repercusi\u00f3n positiva o negativa en la condici\u00f3n de los m\u00e1s pobres.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">El camino para el desarrollo aut\u00e9ntico, integral y solidario de todos pasa inexorablemente por la promoci\u00f3n integral de los pobres, y cualquier atajo que pretenda ignorarlos desembocar\u00eda en la frustraci\u00f3n general. Por esta raz\u00f3n, parafraseando las palabras de Juan Pablo II, quien afirmaba \u201cel hombre es el camino de la Iglesia\u201d,<a name=\"_ednref6\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_edn6\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[6]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> podemos decir tambi\u00e9n: \u201clos pobres son el camino de la Iglesia y de la sociedad\u201d.<\/span><span style=\"font-size: 13px; line-height: 19px;\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">Conversi\u00f3n<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Esta opci\u00f3n preferencial tiene como sujetos a quienes no son pobres en sentido material, y por lo tanto est\u00e1n existencialmente lejos de aquellos a quienes desean socorrer. Para poder cubrir esa distancia, no basta una respuesta meramente pragm\u00e1tica, como si en lo dem\u00e1s la propia vida pudiera permanecer inalterada. Es necesario, por el contrario, un profundo cambio de mentalidad respecto del ideal de la vida humana digna y feliz (Puebla 1155) que haga posible la conversi\u00f3n, y el compromiso de toda la persona en una actitud de aut\u00e9ntica solidaridad. Esta conversi\u00f3n comporta la exigencia de abrazar la <em>pobreza evang\u00e9lica<\/em>, caracterizada por un estilo austero de vida que, confiado en la Providencia divina, relativiza los bienes de este mundo (Puebla 1158), y que se concreta seg\u00fan la propia situaci\u00f3n y estado de vida. Esta conversi\u00f3n adem\u00e1s tambi\u00e9n debe alcanzar al conjunto de la sociedad, cuya sensibilidad se embota, como muestra con creces la experiencia, cuando impera el materialismo y el consumismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">Causas de la pobreza y sus remedios<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">A la luz de este principio, debe estimarse inaceptable un proyecto econ\u00f3mico que no tenga en su centro el tema de la pobreza, que lo ignore o le asigne una jerarqu\u00eda secundaria (confiando, por ejemplo, en que el progreso de las clases m\u00e1s acomodadas se difundir\u00e1 espont\u00e1neamente por una especie de \u201cgoteo\u201d hacia los escalones m\u00e1s bajos de la sociedad), o que sacrifique los derechos fundamentales de los pobres de la generaci\u00f3n presente por una prosperidad prometida exclusivamente para el futuro, o que no contemple adecuadamente redes de contenci\u00f3n social para atender las necesidades b\u00e1sicas de los m\u00e1s vulnerables en las dif\u00edciles transiciones que acompa\u00f1an el paso a una econom\u00eda m\u00e1s din\u00e1mica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Pero, m\u00e1s all\u00e1 de estos l\u00edmites negativos, la orientaci\u00f3n positiva de un proyecto inspirado en la opci\u00f3n preferencial por los pobres depender\u00e1 de la interpretaci\u00f3n que se adopte sobre el fen\u00f3meno de la pobreza y sus verdaderas causas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Una primera interpretaci\u00f3n es la que acompa\u00f1a su formulaci\u00f3n en el magisterio latinoamericano: la pobreza vista fundamentalmente como consecuencia de la injusticia y la opresi\u00f3n tanto por parte de grupos privilegiados como de estructuras impersonales (\u201cestructuras de pecado\u201d, cf. <em>Sollicitudo <\/em>36). En el plano internacional, esta situaci\u00f3n se expresar\u00eda en la dependencia de los pa\u00edses pobres respecto de los ricos, y en el plano interno, en la relaci\u00f3n de dependencia entre clases. La riqueza tiende a considerarse en este planteo como una magnitud fija, en la cual la porci\u00f3n de un grupo social s\u00f3lo puede expandirse a expensas de los dem\u00e1s. En pocas palabras, los ricos son ricos porque los pobres son pobres. El problema de la justicia es b\u00e1sicamente de distribuci\u00f3n. Los pobres deben ser los principales agentes de su propia liberaci\u00f3n luchando contra los intereses que les cierran el camino a la prosperidad. La Iglesia est\u00e1 llamada por su propia misi\u00f3n a acompa\u00f1ar esta lucha, porque la dimensi\u00f3n econ\u00f3mico-social de la liberaci\u00f3n es parte constitutiva de la liberaci\u00f3n integral proclamada por Jes\u00fas en el evangelio.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Esta visi\u00f3n tiene un trasfondo de verdad indudable, pero su unilateralidad (la pobreza es causada casi exclusivamente por la injusticia) es fuente de consecuencias no queridas. Por un lado, alimenta la conflictividad y el resentimiento (\u201cotro me est\u00e1 robando lo que es m\u00edo\u201d); por otro, induce a una victimizaci\u00f3n que dificulta la asunci\u00f3n de la propia responsabilidad (\u201cyo soy la v\u00edctima, me tienen que ayudar\u201d). No es extra\u00f1o que este pensamiento, nacido con una m\u00edstica revolucionaria, haya adquirido con los a\u00f1os un talante conservador.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Esta interpretaci\u00f3n, propia de la Iglesia latinoamericana, hac\u00eda a su vez de contrapeso a otra, m\u00e1s europea y af\u00edn al Concilio Vaticano II: la pobreza como carencia de desarrollo. Son pobres los pueblos que no han podido encontrar todav\u00eda el camino del desarrollo, ya transitado por los m\u00e1s pr\u00f3speros: el de la creaci\u00f3n de riqueza. Una mejor distribuci\u00f3n no ser\u00eda suficiente para eliminar la pobreza si no fuera acompa\u00f1ada por un incremento de los bienes a distribuir. Los pobres deben asumir la iniciativa de su propia promoci\u00f3n, ante todo respondiendo al llamado de Dios a \u201cdominar la tierra\u201d, a transformar el mundo, realizando as\u00ed la \u201cimagen de Dios\u201d que llevan en s\u00ed, y colaborando en la obra creadora. El obst\u00e1culo para esta respuesta no est\u00e1 tanto en situaciones de opresi\u00f3n cuanto en los factores culturales que resisten el desarrollo (por ejemplo, la ausencia de una cultura del trabajo).<a name=\"_ednref7\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_edn7\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[7]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> Los pa\u00edses ricos, y dentro de cada pa\u00eds los respectivos gobiernos, deben brindar asistencia para poner en marcha este proceso. La Iglesia debe acompa\u00f1ar ese esfuerzo a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n de los creyentes en los valores del trabajo y del desarrollo como respuesta a la vocaci\u00f3n de Dios.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Esta interpretaci\u00f3n es estimulante: todo hombre es responsable de su propio crecimiento y, sobreponi\u00e9ndose a sus condicionamientos, puede y debe responder al llamado de Dios a realizarse en el mundo. En este sentido, pone en primer plano la teolog\u00eda de la creaci\u00f3n.<a name=\"_ednref8\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_edn8\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[8]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> Pero peca de un exceso de optimismo, al no ponderar suficientemente la pesada influencia del pecado social. En la pr\u00e1ctica, este discurso puede llevar al desaliento al generar expectativas que los pobres no est\u00e1n, por su situaci\u00f3n, en condiciones de cumplir. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Es posible, a mi juicio, una posici\u00f3n integradora.<a name=\"_ednref9\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_edn9\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[9]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> \u00c9sta, por un lado, reconoce, al igual que la primera interpretaci\u00f3n, la vinculaci\u00f3n de la pobreza con la injusticia. Pero esta injusticia reside menos en el choque de clases, cuanto en las formas desviadas de Estado: el <em>Estado autoritario<\/em>, que oprime a sus s\u00fabditos en aras de sus propios intereses; el <em>Estado del bienestar<\/em>, elefanti\u00e1sico, que invade con su l\u00f3gica burocr\u00e1tica toda la vida social; el <em>Estado corrupto<\/em>, donde funcionarios y empresarios medran a la sombra de un capitalismo de amigos. Es necesario un Estado inspirado en el principio de subsidiaridad, que provea un marco de seguridad jur\u00eddica y las condiciones necesarias para que los pobres puedan desplegar su propia iniciativa y compitan en el mercado, en pie de igualdad, ofreciendo bienes y servicios.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Esta posici\u00f3n asume tambi\u00e9n la idea de desarrollo, pero se\u00f1ala la inadecuaci\u00f3n de muchas iniciativas de asistencia que, pese a su buena intenci\u00f3n, terminan agravando las dificultades que pretenden subsanar. Al mismo tiempo, relativiza el argumento de las resistencias culturales. Los pobres, en t\u00e9rminos generales, poseen ya esp\u00edritu emprendedor, creatividad y energ\u00eda, y s\u00f3lo necesitan las condiciones adecuadas para desplegarlos y convertirse en protagonistas de su propio desarrollo y el de toda la sociedad. Ellos no son el problema: son la soluci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Al menos puede decirse que, si bien la primera interpretaci\u00f3n a la que aludimos sigue siendo la que prevalece en el pensamiento social de la Iglesia latinoamericana, no existe ning\u00fan v\u00ednculo l\u00f3gico necesario entre \u00e9sta y la opci\u00f3n preferencial por los pobres. Las doctrinas de la dependencia, que estaban en auge cuando tuvieron lugar las Conferencias de Medell\u00edn y Puebla, y que ve\u00edan en las estructuras internacionales injustas un obst\u00e1culo insalvable para el desarrollo de nuestro continente, no podr\u00edan explicar el desempe\u00f1o econ\u00f3mico que hoy exhibe casi toda Latinoam\u00e9rica. Este \u00faltimo tiene lugar gracias a la presencia de Estados de derecho democr\u00e1ticos, que brindan seguridad jur\u00eddica, libertad econ\u00f3mica, e implementan pol\u00edticas sociales eficaces. Por lo tanto, es claro que este g\u00e9nero de ideas de orden econ\u00f3mico y sociol\u00f3gico pueden ser libremente discutidas, y no tienen otra autoridad que la que deriva de su capacidad explicativa de la realidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">Los pobres y la cultura<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">As\u00ed como la opci\u00f3n preferencial por los pobres ha surgido hist\u00f3ricamente unida a ciertas presuposiciones de orden econ\u00f3mico y sociol\u00f3gico, tambi\u00e9n aparece ligada, de hecho, a cierta visi\u00f3n cultural. En la perspectiva m\u00e1s anal\u00edtica de Medell\u00edn todav\u00eda se distingu\u00eda entre tipos de pobreza: la pobreza como carencia material, que es un mal; la pobreza espiritual, que es la apertura a Dios; y la pobreza como compromiso evang\u00e9lico.<a name=\"_ednref10\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_edn10\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[10]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> Puebla realiza un giro hacia un enfoque m\u00e1s cultural, inspir\u00e1ndose en la exhortaci\u00f3n apost\u00f3lica <em>Evangelii nuntiandi<\/em> de Pablo VI (1975), pero la aplica de manera tal que tiende a difuminar la distinci\u00f3n entre los diferentes conceptos de pobreza, idealizando la material. Los pobres, identificados con el pueblo latinoamericano y sujetos por excelencia de su cultura de inspiraci\u00f3n evang\u00e9lica, son revestidos de todas las cualidades humanas y espirituales, y se convierten en los depositarios por excelencia de la sabidur\u00eda cristiana. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Es posible comprender las buenas intenciones que animan este discurso, orientadas a reconocer la dignidad, el valor y las potencialidades de amplios sectores desatendidos por la pol\u00edtica oficial de sus pa\u00edses. Pero al identificar tendencialmente la pobreza como carencia y la pobreza como virtud se termina cayendo en una visi\u00f3n rom\u00e1ntica, en la cual ya no se comprende qu\u00e9 ventaja podr\u00eda tener para los pobres salir de su situaci\u00f3n, ya que su promoci\u00f3n social entra\u00f1ar\u00eda un riesgo para su fe y sus valores. No es de extra\u00f1ar los efectos conservadores de esta visi\u00f3n, en la cual la preocupaci\u00f3n se centra en afrontar desaf\u00edos puntuales (como la drogadicci\u00f3n) dejando de lado los problemas y las soluciones estructurales.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Por parad\u00f3jico que suene, mitificar a los pobres significa no reconocerlos en su real dignidad. Detr\u00e1s de esta visi\u00f3n se esconde un paternalismo mal disimulado que crea, como todo paternalismo, su propia forma de dependencia. Para reconocer al pobre en su aut\u00e9ntica dignidad no hace falta canonizarlo, mir\u00e1ndolo y trat\u00e1ndolo como alguien diferente al resto. La persona pobre, como toda otra, tiene cualidades y defectos, potencialidades y l\u00edmites, capacidad de bien y de mal. Pero, sobre todo, es imagen y semejanza de Dios y, por lo tanto, capaz de responder a su llamado de transformar el mundo y de realizarse en \u00e9l, dando curso a su inteligencia, su creatividad y su iniciativa. La opci\u00f3n preferencial por los pobres no debe traducirse en una tutela paralizante, sino en una acci\u00f3n decidida para crear las condiciones y procurar las oportunidades que les permitan recuperar el protagonismo de sus vidas, y la esperanza y el anhelo del progreso material y humano. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Mi sugerencia final es que la Iglesia en nuestros pa\u00edses debe asumir y anunciar con m\u00e1s claridad el evangelio del desarrollo, ayudando a las personas a tomar conciencia de su dignidad y su vocaci\u00f3n en el mundo, y de la fecundidad de la libertad cuando es protegida por un marco jur\u00eddico adecuado y fundada en s\u00f3lidos valores morales y espirituales. Es precisamente en lo profundo del coraz\u00f3n de cada persona donde se encuentra la ra\u00edz de todo cambio social aut\u00e9ntico y sustentable. Es all\u00ed donde un pobre empieza a dejar atr\u00e1s la condici\u00f3n de pobre.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<div><!--[if !supportEndnotes]--><\/p>\n<hr size=\"1\" \/><!--[endif]--><\/p>\n<div id=\"edn1\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn1\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_ednref1\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[1]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> Cf. <span>Juan Pablo<\/span> II, <em>Discurso Inaugural de la II Conferencia General del Episcopado Latinoamericano<\/em>, introducci\u00f3n; <em>Documentos de Medell\u00edn<\/em> (DM), <em>Pobreza en la Iglesia<\/em> 9.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn2\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn2\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_ednref2\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[2]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> Cf. <em>Documento de Puebla<\/em> (DP) 1134-1165.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn3\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn3\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_ednref3\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[3]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> Cf. <em>Sollicitudo rei socialis<\/em> (SRS) 42.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn4\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn4\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_ednref4\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[4]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> Cf. <span>Benedicto<\/span> XVI, <em>Jornada Mundial de la Paz<\/em> (2009), que llama a considerar no s\u00f3lo la pobreza econ\u00f3mica, sino tambi\u00e9n la pobreza moral y espiritual, que se da, por el ejemplo, en el \u201csubdesarrollo moral\u201d caracter\u00edstico del superdesarrollo (cf. <span>Juan Pablo II<\/span>, SRS 28; <span>id<\/span>., <em>Centesimus annus<\/em> 36).<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn5\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn5\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_ednref5\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[5]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> DP 1135, nota.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn6\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn6\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_ednref6\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[6]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> Cf. <span>Juan Pablo II<\/span>, <em>Redemptor hominis<\/em> 14.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn7\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn7\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_ednref7\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[7]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> Cf. Los \u201cimpedimentos culturales\u201d mencionados por Benedicto XVI, o.c., 2.2. <\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn8\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn8\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_ednref8\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[8]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> Cf. <span>Pablo<\/span> VI, <em>Populorum progressio<\/em> 15.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn9\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn9\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_ednref9\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[9]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> Esta posici\u00f3n es ilustrada por la serie <em>Poverty cure<\/em> (2012), producida por el <em>Acton Institute<\/em>: <a href=\"http:\/\/www.povertycure.org\/\">www.povertycure.org<\/a>. <\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn10\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn10\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Irrazabal%20opci%C3%B3n%20por%20los%20pobres.docx#_ednref10\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[10]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> Cf. DM, XIV. <em>Pobreza en la Iglesia<\/em> 2.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Qu\u00e9 es y qu\u00e9 no es la opci\u00f3n preferencial por los pobres.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,5],"tags":[1339,587,86],"class_list":["post-8937","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-sociedad","tag-opcion-preferencial-por-los-pobres","tag-pobres","tag-pobreza"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2k9","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8937","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=8937"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/8937\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=8937"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=8937"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=8937"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}