{"id":9187,"date":"2014-03-11T08:46:04","date_gmt":"2014-03-11T11:46:04","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9187"},"modified":"2014-03-11T08:46:04","modified_gmt":"2014-03-11T11:46:04","slug":"la-iglesia-en-los-nuevos-tiempos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9187","title":{"rendered":"La Iglesia en los nuevos tiempos"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span>Una aguda lectura de la Iglesia en la que est\u00e1 pensando el papa Francisco: madre, sensible, abierta a la escucha, responsable y misionera.<!--more--><\/span><span style=\"font-size: 13px;\">Las ra\u00edces de la visi\u00f3n y de la experiencia eclesial del papa Francisco arraigan en la Iglesia de un continente que vive din\u00e1micas con acentos diversos a los del Occidente septentrional. Sobre todo se destaca la importancia de la naturaleza popular de la Iglesia latinoamericana, construida a partir de una humanidad rica y diferenciada. De all\u00ed llega el desaf\u00edo de comprender el estilo y el l\u00e9xico de sus retos: pi\u00e9nsese en el significado diverso de t\u00e9rminos como relativismo, secularizaci\u00f3n, evangelizaci\u00f3n, pueblo\u2026 le\u00eddos a la luz de la experiencia de este Sur. Los mismos senderos latinoamericanos y \u201cmeridionales\u201d de la experiencia de Dios no coinciden con los de la especulaci\u00f3n del norte del mundo al que estamos acostumbrados. E incluso la experiencia de la interioridad, que a menudo imaginamos en t\u00e9rminos marcadamente individuales, en el pueblo latinoamericano tiene siempre una dimensi\u00f3n radicalmente colectiva, de \u201cpueblo\u201d, y por ello capaz de estimular una especial creatividad y alegr\u00eda colectivas (ver documento de Aparecida n. 285).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Se aprecia adem\u00e1s con claridad que el Pont\u00edfice est\u00e1 actuando de una manera que torna obsoletos los r\u00edgidos esquemas del progresismo y del conservadurismo. Ser\u00eda tambi\u00e9n miope pretender encasillar el a\u00f1o de pontificado de Francisco en las categor\u00edas de continuidad o discontinuidad con respecto a sus predecesores. Se exige, en cambio, tener la paciencia para evaluar la originalidad y el valor espec\u00edfico en este preciso momento hist\u00f3rico, y valorar oportunamente la especificidad <em>in fieri<\/em> de este pontificado.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Una Iglesia materna y generadora<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Para el Papa la Iglesia es madre que abraza. Queda en la memoria de muchos, a distancia de meses, la imagen de Francisco en el peque\u00f1o Fiat Idea por las calles de R\u00edo de Janeiro. El Papa, atrapado en un carril lateral y pac\u00edficamente abordado por una multitud, daba una idea clara y diferente de cercan\u00eda. \u201cSi vas a ver a alguien que te quiere mucho, amigos, con ganas de comunicar, \u00bfir\u00edas a visitarlos dentro de una caja de cristal? No. No pod\u00eda venir a visitar a este pueblo, de coraz\u00f3n tan grande, detr\u00e1s de un cristal\u201d, coment\u00f3. Francisco fundamenta esta actitud carente de barreras f\u00edsicas en la maternidad de la Iglesia: \u201cPara m\u00ed es fundamental la cercan\u00eda de la Iglesia. La Iglesia es madre, y no conocemos a ninguna mam\u00e1 \u2018por correspondencia\u2019. La mam\u00e1 da afecto, abraza, besa, ama\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Francisco encarna la experiencia y la visi\u00f3n de una Iglesia \u201cgeneradora\u201d que parte de un pacto generacional capaz de valorar adecuadamente a los j\u00f3venes y a los ancianos. El verdadero deseo de Francisco es apuntar al futuro, y para \u00e9l tanto los j\u00f3venes como los ancianos construyen el futuro de la sociedad; los primeros porque son \u201cla fuerza\u201d, los segundos porque ofrecen \u201cla sabidur\u00eda de la vida, la sabidur\u00eda de la historia, de la patria y de la familia\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El Papa afirma que los j\u00f3venes son \u201cla ventana a trav\u00e9s de la cual entra la luz\u201d en el tejido social y eclesial, imponiendo grandes desaf\u00edos. De all\u00ed la tarea de la generaci\u00f3n adulta, y su capacidad de estar a la altura de la promesa presente en cada joven: dar \u201cs\u00f3lidos fundamentos para que los j\u00f3venes puedan construir la vida\u201d, \u201casegurarles un horizonte trascendente\u201d, \u201centregarles la herencia de un mundo que se corresponda con la medida de la vida humana\u201d, \u201cdespertar en ellos las mejores potencialidades\u201d. \u00c9sta es la medida para apreciar la madurez real de la generaci\u00f3n adulta. Si los adultos no est\u00e1n en grado de abrirles camino a los j\u00f3venes, son simple y responsablemente inmaduros. Si la sociedad no es generadora, est\u00e1 condenada a la muerte. La visi\u00f3n de la sociedad y de la Iglesia que tiene Francisco es sinf\u00f3nica: cada uno tiene un rol que jugar. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Una Iglesia que acompa\u00f1a<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Una de las im\u00e1genes evang\u00e9licas que para Francisco mejor expresa la Iglesia es la de Ema\u00fas. Los disc\u00edpulos huyen de Jerusal\u00e9n, escandalizados por el fracaso del Mes\u00edas en quien hab\u00edan esperado. Aqu\u00ed podemos leer el dif\u00edcil misterio de la gente que deja la Iglesia, que considera que ya no puede ofrecer algo significativo e importante. \u201cTal vez la Iglesia se present\u00f3 demasiado d\u00e9bil, acaso demasiado alejada de sus necesidades \u2013dijo el Papa en Brasil\u2013, quiz\u00e1 demasiado pobre para responder a sus inquietudes, tal vez demasiado fr\u00eda con respecto a la gente, tal vez demasiado auto-referencial, prisionera de sus propios r\u00edgidos lenguajes; el mundo parece haber relegado a la Iglesia como ruinas, insuficiente para las nuevas exigencias; tal vez la Iglesia ten\u00eda respuestas para la infancia del hombre pero no para su edad adulta\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Frente a esta situaci\u00f3n, \u00bfqu\u00e9 hacer? Las caracter\u00edsticas peculiares que emergen del retrato de Iglesia que el Papa delinea son dos: el acompa\u00f1amiento y el discernimiento (el \u201cdescifrar\u201d). \u201cSe necesita una Iglesia que vuelva a dar calor, a encender el coraz\u00f3n\u201d, as\u00ed como se necesita una Iglesia en discernimiento que vive con los ojos abiertos en la constante atenci\u00f3n a Dios, capaz de leer con realismo los acontecimientos. Sobre todo hay que notar la confianza de Bergoglio en el reconocer con fineza que las razones por las que la gente se aleja de la Iglesia \u201ccontienen ya en s\u00ed mismas tambi\u00e9n las razones para un posible retorno\u201d. Francisco parece querer decir que hay que darle cr\u00e9dito a la gente, a veces incluso a sus tentaciones centr\u00edfugas que pueden tener un motivo, y contener un deseo de autenticidad que hay que preservar, custodiar y que sigue siendo importante para una vida cristiana consciente y plena.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Finalmente, el Papa completa este retrato cabal y misionero: \u201cSe necesita una Iglesia a\u00fan capaz\u00a0 de conceder ciudadan\u00eda a muchos de sus hijos que caminan como en un \u00e9xodo\u201d. No hay paternalismo en sus palabras. Si la Iglesia escucha, acompa\u00f1a, alienta las almas, es para dar ciudadan\u00eda adulta a sus hijos, no para dejarlos en un estado de incubaci\u00f3n permanente.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Una Iglesia con estructuras de servicio<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Los ministros de esta Iglesia deben ser personas \u201ccapaces de dar calor al coraz\u00f3n de la gente, de caminar en la noche con ellos, de dialogar con sus ilusiones y desilusiones, de recomponer sus desintegraciones\u201d. El coraz\u00f3n del ministro de Dios debe ser capaz de \u201cinsertarse en un mundo de \u2018heridos\u2019, que sienten necesidad de comprensi\u00f3n, de perd\u00f3n, de amor\u201d. De ello Francisco deduce la necesidad de una profunda revisi\u00f3n \u201cde las estructuras de formaci\u00f3n y preparaci\u00f3n del clero y del laicado de la Iglesia\u201d en funci\u00f3n pastoral. En un texto de gran importancia del 11 de septiembre de 2008, cuyo t\u00edtulo fue \u201cEl mensaje de Aparecida a los presb\u00edteros\u201d, el entonces cardenal Bergoglio hab\u00eda escrito que el pueblo fiel de Dios desea \u201cpastores\u201d y no \u201ccl\u00e9rigos de Estado\u201d; maestros de vida que ense\u00f1an estando cerca, haci\u00e9ndose pr\u00f3jimo, compartiendo la vida de su grey y no como <em>amateurs<\/em> que discuten de cosas secundarias.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Este fuerte reclamo misionero guarda un valor paradigm\u00e1tico y lleva a una \u201cdin\u00e1mica de reforma de las estructuras eclesiales\u201d. Este cambio no es, como muchos en realidad esperan, \u201cfruto de un estudio sobre la organizaci\u00f3n del sistema funcional eclesi\u00e1stico\u201d, sino un proceso de orden espiritual que tambi\u00e9n lleva al cambio de estructuras. Uno de sus grandes modelos inspiradores es, en efecto, el jesuita Pierre Favre, que Michel de Certeau define simplemente como el \u201csacerdote reformado\u201d para quien la experiencia interior, la expresi\u00f3n dogm\u00e1tica y la reforma estructural son \u00edntimamente inseparables. Un tipo de reforma en la que Francisco se inspira, y no es casual que lo haya canonizado.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Tambi\u00e9n la imagen del obispo se renueva: \u201cLos obispos tienen que ser pastores, estar cerca de la gente, padres y hermanos, con mucha mansedumbre; pacientes y misericordiosos. Hombres que aman la pobreza, tanto la interior, en cuanto libertad frente al Se\u00f1or, como la exterior, en cuanto simplicidad y austeridad de vida. Hombres que no tengan \u2018psicolog\u00eda de pr\u00edncipes\u2019. Hombres que no sean ambiciosos y que se muestren esposos de una Iglesia sin esperar otra. Hombres capaces de cuidar la grey que se les ha confiado y de ocuparse de todo lo que la mantiene unida: vigilar a su pueblo con atenci\u00f3n para preservarlo de eventuales peligros que lo amenazan, pero sobre todo para acrecentar la esperanza: que tengan s\u00f3lo luz en los corazones. Hombres capaces de sostener con amor y paciencia los pasos de Dios en su pueblo\u201d. La misma conferencia episcopal como estructura eclesial, por ende, est\u00e1 llamada a comprenderse mejor. A imagen de Ema\u00fas, la conferencia episcopal es un espacio vital para permitir un \u201cintercambio de testimonios de los encuentros con el Resucitado\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El Papa individualiza tambi\u00e9n algunas tentaciones de la Iglesia, insidiosas ya que son mim\u00e9ticas, que pueden llevar al fracaso el proceso de conversi\u00f3n y reforma: la ideologizaci\u00f3n del mensaje evang\u00e9lico, el funcionalismo y el clericalismo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>La Iglesia callejera<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El riesgo m\u00e1s grave guarda relaci\u00f3n con una fe marcada por las componendas, \u201cdiluida\u201d, l\u00edquida: \u201cPor favor, no licuen la fe en Jesucristo\u201d grit\u00f3 una vez a los j\u00f3venes. La fe no aturde sino que nutre con un alimento s\u00f3lido, vivifica e impulsa a la acci\u00f3n, a\u00fan m\u00e1s, a una \u201crevoluci\u00f3n\u201d: \u201c\u00bfEst\u00e1s dispuesto, est\u00e1s dispuesta a entrar en esta onda revolucionaria de la fe?\u201d, pregunt\u00f3 el Papa a sus j\u00f3venes compatriotas. \u201cUn joven que no protesta no me gusta. Porque el joven tiene la ilusi\u00f3n de la utop\u00eda, y la utop\u00eda no siempre es negativa. La utop\u00eda es respirar y mirar adelante\u201d, dijo Francisco a un periodista brasile\u00f1o.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El Papa habla de una \u201cutop\u00eda\u201d no ideol\u00f3gica, sana porque es realista, abierta a la ternura y no al rigorismo de lo ideal. Y se dirige a los j\u00f3venes invit\u00e1ndolos a liberar por lo menos \u201cun pedacito, un peque\u00f1o trozo de tierra buena\u201d, y dejar que la semilla caiga all\u00ed, de manera que pueda germinar. No siempre, a causa de nuestra debilidad y fragilidad, tenemos el deseo de dejar crecer la semilla de la Palabra de Dios en el campo de nuestra vida, en toda su extensi\u00f3n. Sin embargo, la libertad sigue activa. Y en nuestro terreno interior hay un espacio para que la semilla de la Palabra se desarrolle.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>A menudo hay urgencia en las palabras del Papa: \u201cLos tiempos apremian. No tenemos derecho a seguir acarici\u00e1ndonos el alma, a permanecer encerrados en nuestras peque\u00f1as cosas. No tenemos derecho a quedarnos tranquilos y a amarnos a nosotros mismos. \u00a1C\u00f3mo me amo! No, no tenemos derecho a ello\u201d. Por otra parte, la fe para Francisco es una llama que se torna m\u00e1s viva en la medida en que se comparte, se transmite, para que todos puedan conocer, amar y confesar a Jesucristo que es el Se\u00f1or de la vida y de la historia (cfr. Romanos 10,9).<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El autor es sacerdote jesuita y director de la revista <em>La Civilt\u00e1 Cattolica.<\/em><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una aguda lectura de la Iglesia en la que est\u00e1 pensando el papa Francisco: madre, sensible, abierta a la escucha, responsable y misionera.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[80,538,14,539,540,541,542],"class_list":["post-9187","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-bergoglio","tag-francisco","tag-iglesia","tag-iglesia-latinoamericana","tag-jovenes","tag-reformas","tag-servicio"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2ob","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9187","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9187"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9187\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9187"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9187"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9187"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}