{"id":9196,"date":"2014-03-11T08:57:21","date_gmt":"2014-03-11T11:57:21","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9196"},"modified":"2014-03-11T08:57:21","modified_gmt":"2014-03-11T11:57:21","slug":"ante-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9196","title":{"rendered":"Ante Francisco"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span>Con el Papa argentino, Europa cede su trono en el Vaticano y la periferia se traslada al centro. El fin del mundo ahora significa \u201caquello que llega al centro para hacerse escuchar\u201d y tambi\u00e9n para \u201creplantear la consistencia de la idea de esa centralidad previa\u201d.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 13px;\">La Argentina se encuentra inmersa en un acelerado proceso de desactualizaci\u00f3n. En estos \u00faltimos diez a\u00f1os, ha venido dando pruebas, desde el Gobierno, de una p\u00e9rdida agravada del rumbo republicano. No menor es su alejamiento de toda interdependencia con el mundo moderno. Distintas son y numerosas las consecuencias de ese empecinamiento en lo extempor\u00e1neo. Todas ellas han acentuado, dram\u00e1ticamente, nuestra inscripci\u00f3n en la insularidad.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>M\u00e1s all\u00e1 de un planteo apocal\u00edptico, hay dos maneras de caracterizar lo connotado por la idea del fin del mundo. Una subraya la ya se\u00f1alada propensi\u00f3n a la conducta aislacionista. La otra concibe el fin del mundo como proveniencia, como referencia de origen; como margen o periferia desde los que se tiende hacia el centro, desde los que se busca alcanzar el centro, y sobre los que se trata de atraer la atenci\u00f3n del centro. Hoy, ese margen o periferia, encarnados en la figura de Francisco, toman la palabra, convocan al mundo. M\u00e1s a\u00fan: con Francisco, el mundo quiere hablar desde su periferia. Haberlo consagrado Papa tambi\u00e9n implica disposici\u00f3n a o\u00edr a esa periferia, disposici\u00f3n a recurrir a ella, a hacerle lugar, a desplazarla hacia el centro. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ahora bien, esa periferia, al ser reconocida y convocada, no s\u00f3lo remite a un escenario geogr\u00e1fico. No connota s\u00f3lo y ante todo latitud planetaria extrema, borde. Implica, principalmente, al ser reconocida y convocada, presencia de los problemas postergados, renegados, marginados. Reacci\u00f3n contra el silencio y la subestimaci\u00f3n que envuelven habitualmente a la periferia, voz de lo marginal que se hace o\u00edr. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Francisco se muestra decidido a devolver la palabra a lo acallado, a lo subsumido en la intrascendencia, a lo relegado, a lo excluido. A todo lo que para \u00e9l connotan los t\u00e9rminos \u201cpobre\u201d, \u201cpobreza\u201d, \u201cempobrecido\u201d. De modo que, con Francisco, se subraya otra acepci\u00f3n del fin del mundo. El fin del mundo pasa a significar ahora aquello que llega al centro para hacerse escuchar y aun para replantear la consistencia de la idea de esa centralidad previa. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La de Francisco es, entonces, una palabra que viene a proponer una tarea: trasladar la periferia al centro. La vieja cruz de hierro al lugar ocupado hasta hoy por la cruz de oro. Los viejos zapatos al lugar del principesco calzado papal. La humildad del compromiso con la pobreza al n\u00facleo de la pr\u00e1ctica sacerdotal m\u00e1s encumbrada. La austera sencillez de la fraternidad con el carenciado, a la m\u00e9dula de la vocaci\u00f3n religiosa. Se trata, en suma, de devolver la Iglesia al seno de Jes\u00fas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Hay m\u00e1s: la Argentina pasa, de esta manera y a trav\u00e9s del nuevo Papa, a cumplir un papel inesperado en la reconsideraci\u00f3n cr\u00edtica del porvenir de Occidente. En la promoci\u00f3n de cambios indispensables, tanto en la Iglesia como en su entorno.\u00a0 Francisco aspira a que nuestra civilizaci\u00f3n se interrogue sobre aquello que oscurece su futuro, tanto como sobre aquello que podr\u00eda devolverle consistencia y claridad. \u00bfEst\u00e1 llamado Occidente a dejar de ser vanguardia espiritual en el mundo? \u00bfPueden sus contradicciones actuales, y aun sus perversiones, provocar una disoluci\u00f3n irreparable de su significado \u00e9tico y cultural? \u00bfEl eficientismo ha devorado en Occidente definitivamente a la \u00e9tica? \u00bfPodr\u00e1n sus valores decisivos y fundantes ir m\u00e1s all\u00e1 de lo financiero, del consumismo, del auge del armamentismo? \u00bfHasta qu\u00e9 punto podr\u00e1 la Iglesia independizar su suerte de la que le toca correr al mundo secular? \u00bfSe recuperar\u00e1 la Iglesia y, con ello, contribuir\u00e1 a alentar el renacimiento espiritual de nuestra civilizaci\u00f3n? La pregunta de Hans K\u00fcng <em>\u00bfTiene salvaci\u00f3n la Iglesia?<\/em>, \u00bfresponde s\u00f3lo a un arrebato ret\u00f3rico o convoca a un debate y a una acci\u00f3n inaplazables?<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La Argentina encuentra, desde ya, est\u00edmulo y orientaci\u00f3n en la voz de Francisco. El alcance de esa voz entre nosotros no s\u00f3lo es decodificado en clave pastoral. Lo es tambi\u00e9n en clave pol\u00edtica. Francisco es escuchado por nuestra gente como aquel que, diga lo que diga, le habla, siempre y simult\u00e1neamente, al pa\u00eds. Al pa\u00eds necesitado de rectitud; al pa\u00eds disconforme con el curso perverso de la administraci\u00f3n p\u00fablica. Al pa\u00eds que aspira a afianzar la organizaci\u00f3n republicana como base de los cambios imprescindibles que cabe realizar en pos del desarrollo y la justicia social. \u00c9se es el alcance de la palabra de Francisco en el presente argentino. \u00bfC\u00f3mo olvidar que Francisco es Jorge Bergoglio? Acaso porque, en \u00faltima instancia, la pol\u00edtica es el escenario donde la espiritualidad pone a prueba su consistencia c\u00edvica. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Dos fuerzas perversas y preeminentes paralizan en la Argentina la reconciliaci\u00f3n de la pol\u00edtica con la \u00e9tica indispensable: el narcotr\u00e1fico y el juego. Las dos han envenenado la pol\u00edtica. Tergiversada por la relaci\u00f3n de dependencia con ellas, la pol\u00edtica argentina corre el riesgo de rifar el papel que est\u00e1 llamada a cumplir en la recuperaci\u00f3n republicana del pa\u00eds. Francisco lo sabe y lo padece. Lo sabe la Iglesia argentina. Ella y \u00e9l son, ahora m\u00e1s que nunca, una sola voz, una sola advertencia. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Algo m\u00e1s cabe se\u00f1alar. Francisco es un Papa convocado por el colegio cardenalicio para intentar responder a las motivaciones socioculturales profundas impl\u00edcitas en la renuncia de Benedicto XVI. Las energ\u00edas del Papa saliente estaban mermadas. Ello es indiscutible. As\u00ed lo advirti\u00f3 \u00e9l mismo, con excepcional lucidez, a principios de 2013. \u00bfPero s\u00f3lo se trata de una merma en su energ\u00eda personal? \u00bfC\u00f3mo no mostrarnos proclives a pensar que la suya fue tambi\u00e9n la abdicaci\u00f3n de un liderazgo cat\u00f3lico europeo que se reconoci\u00f3 superado por los hechos? Un liderazgo que, al admitir su impotencia mediante esa renuncia, reconoce no saber ya c\u00f3mo proceder frente a los desaf\u00edos de una Iglesia jaqueada por la corrupci\u00f3n y un mundo desorientado por la anomia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Con la renuncia de Benedicto XVI y la elecci\u00f3n de Francisco, la Europa cat\u00f3lica deja ver su extrav\u00edo esencial y convoca a la Am\u00e9rica cat\u00f3lica en busca de las respuestas imprescindibles. Por vez primera, Europa cede su trono en el Vaticano. No es una concesi\u00f3n. Es el fruto de una honda y luminosa autocr\u00edtica consumada en la persona de Benedicto XVI. El catolicismo americano tiene ahora la palabra. La tiene porque ya se ha hecho o\u00edr como valedera en el coraz\u00f3n de la Iglesia en tiempos previos a los actuales. Hay confianza en Am\u00e9rica, en lo m\u00e1s \u00edntimo de ese coraz\u00f3n. En lo que Am\u00e9rica puede aportar, mediante categor\u00edas innovadoras y planteos originales, a la resoluci\u00f3n de los males que desacreditan al catolicismo desde hace mucho. Se espera de Francisco, el Papa americano, la certera y sana complementaci\u00f3n entre tradici\u00f3n y vanguardia. Se la espera como algo impostergable. La Iglesia puede contribuir de manera decisiva, mediante los cambios que introduzca en su propio cuerpo, a que sepamos si ella y Occidente tienen a\u00fan porvenir o solo tienen pasado.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Dijo el cardenal Carlo Mar\u00eda Martini, en d\u00edas todav\u00eda recientes: \u201cNuestra Iglesia tiene doscientos a\u00f1os de atraso, nuestra cultura envejeci\u00f3, nuestros conventos est\u00e1n vac\u00edos, nuestro aparato burocr\u00e1tico crece\u201d. Francisco sabr\u00e1 enfrentar este diagn\u00f3stico. Intentar\u00e1 reintroducir el aliento de la vida donde ese aliento languidece. Conoce las causas del mal. Conoce el empe\u00f1o en la b\u00fasqueda del bien. Todo su desvelo consiste en devolverle actualidad, transparencia y firmeza a la Iglesia como expresi\u00f3n de apego a la justicia y la fraternidad entre los hombres. Con ello estar\u00e1 d\u00e1ndole a Occidente la posibilidad de volver a encontrar, en el catolicismo, que es uno de los fundamentos de su civilizaci\u00f3n, una fuente revitalizada de energ\u00eda y perseverancia en el valor de la fe.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Quiero, por \u00faltimo, recordar que en el centro de la vocaci\u00f3n social de quien hoy es Francisco, palpitan desde hace a\u00f1os los interrogantes en torno a la globalizaci\u00f3n, la bio\u00e9tica, los desaf\u00edos ecol\u00f3gicos, la educaci\u00f3n y el derecho a la igualdad de oportunidades. No menos cabe decir de su inquietud frente al papel de la mujer dentro y fuera de la Iglesia, el problema de las vocaciones religiosas y el debate en torno al matrimonio sacerdotal. Muy suya es, asimismo, la reflexi\u00f3n constante sobre el v\u00ednculo apasionante e intenso entre fe y conocimiento y, una vez m\u00e1s, entre \u00e9tica y pol\u00edtica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Sin duda, el papa Francisco es un l\u00edder inesperado. Tan inesperado como oportuno en un mundo acosado por la crueldad y el desaliento.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Con el Papa argentino, Europa cede su trono en el Vaticano y la periferia se traslada al centro. 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