{"id":9258,"date":"2014-03-13T16:42:57","date_gmt":"2014-03-13T19:42:57","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9258"},"modified":"2014-03-13T16:42:57","modified_gmt":"2014-03-13T19:42:57","slug":"las-mujeres-en-tiempos-de-francisco","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9258","title":{"rendered":"Las mujeres en tiempos de Francisco"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span>El Papa supera la mirada tradicional de la Iglesia que asocia a la mujer con la maternidad o la vida consagrada. Francisco abre el juego y eleva el aporte que la mujer puede hacer a la instituci\u00f3n y al mundo de hoy.<!--more--><\/span>Para Jorge Mario Nergoglio, hoy papa Francisco, la relaci\u00f3n con la mujer no est\u00e1 configurada en t\u00e9rminos de sospecha, dominaci\u00f3n, o poder. Por el contrario, en t\u00e9rminos de cari\u00f1o o confianza. \u00c9l sabe que les debe mucho a las mujeres, que lo ampararon a lo largo de toda su vida. Y esa gratitud y reconocimiento se encuentran armoniosamente impregnados en su ministerio y en su teolog\u00eda.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El Papa aprecia en la mujer su sabidur\u00eda concreta que nace de una experiencia profunda y verdadera, anclada y enraizada en la realidad. Nada puede sustituir esa experiencia, ni siquiera toda la ciencia del mundo. Como obispo de Roma, en sus discursos y actitudes, ha dejado traslucir claramente esa confianza y ese cari\u00f1o que pueden presentarse como una gran esperanza y apertura de perspectivas, no s\u00f3lo para las mujeres sino para toda la Iglesia.\u00a0 Cuando se le pregunt\u00f3 por la situaci\u00f3n de la mujer en el mundo de hoy, el papa Francisco muchas veces se ha pronunciado favorablemente a una mayor valorizaci\u00f3n de la mujer. <\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En el avi\u00f3n que lo llevaba de regreso a Roma, despu\u00e9s del viaje a Rio de Janeiro, declar\u00f3 que una Iglesia sin mujeres es como un Colegio Apost\u00f3lico sin Mar\u00eda.\u00a0 Pero incluso fue m\u00e1s all\u00e1: que el papel de la mujer en la Iglesia no tiene que ver s\u00f3lo con la maternidad, como una matriarca en la familia, sino que es m\u00e1s fuerte. Y all\u00ed se\u00f1ala precisamente el \u00edcono de Mar\u00eda como Madonna, a quien la piedad cristiana llama la Virgen Mar\u00eda; que es aquella que ayuda a la Iglesia a crecer. Es por ello que es m\u00e1s importante que los ap\u00f3stoles y su ministerio.<\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Sin embargo, la gran novedad de lo que dice en la famosa entrevista en el avi\u00f3n, a nuestro parecer, tiene que ver con no limitar el papel de la mujer en la Iglesia. La importancia de esta afirmaci\u00f3n reside en el hecho de que Francisco sale del tradicional encuadramiento de que todos los documentos y pronunciamientos de Papas anteriores hacen al referirse siempre a la maternidad o a la vida consagrada. Seg\u00fan esa concepci\u00f3n, se tiene la impresi\u00f3n de que no quedan otros espacios u otras posibilidades para la mujer fuera del casamiento, la familia, la maternidad o la consagraci\u00f3n religiosa, pasando muy por encima al trabajo y a la profesi\u00f3n. <\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El Pont\u00edfice dice clara y textualmente que el papel de la mujer en la Iglesia no debe circunscribirse a ser madre, trabajadora. No se puede ni debe limitarla a eso. Reconoce asimismo que es necesario avanzar m\u00e1s en la explicitaci\u00f3n del papel y el carisma de la mujer. De all\u00ed se puede inferir con propiedad y sin forzar los pronunciamientos del Pont\u00edfice\u00a0 que cuando \u00e9l dice que la Iglesia es madre y por ello el papel de la mujer es tan importante, no pretende confinar a la mujer al \u00e1mbito privado del hogar. O limitarla a las tareas dom\u00e9sticas tradicionales como coser, cocinar, limpiar o lavar\u2026 para los hombres.<\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Y enseguida lo ejemplifica bellamente con un hecho hist\u00f3rico que no deja lugar a la menor duda sobre su postura: cita el papel tan importante de las mujeres paraguayas en la reconstrucci\u00f3n del pa\u00eds. Vale recordar las palabras literales de Bergoglio porque tienen un enorme alcance: \u201cPara m\u00ed, la mujer de Paraguay es la mujer m\u00e1s gloriosa de Am\u00e9rica latina\u2026. Despu\u00e9s de la guerra quedaron ocho mujeres por cada hombre y esas mujeres hicieron una opci\u00f3n dif\u00edcil: decidieron tener hijos para salvar a la patria, la cultura, la fe y la lengua. En la Iglesia tenemos que pensar a la mujer en esa perspectiva de opciones arriesgadas, pero en cuanto mujeres\u201d.<\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Creemos que los medios de comunicaci\u00f3n y la Iglesia misma no deben atentar contra la importancia de estas palabras. El Papa legitima as\u00ed una decisi\u00f3n que aparentemente y en el fondo no colisiona con la moral tradicional, con el matrimonio monog\u00e1mico y la concepci\u00f3n y la crianza dentro de \u00e9l. Admite una \u00e9tica circunstancial donde las mujeres, a fin de mantener vivos sus pa\u00edses, sus pueblos y su cultura, optan por un bien mayor que exige ir m\u00e1s all\u00e1 de la moral cat\u00f3lica: tener tambi\u00e9n hijos por fuera de la instituci\u00f3n matrimonial.<\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Pero lo m\u00e1s importante y nuevo de toda la reflexi\u00f3n de Francisco sobre la mujer es su visi\u00f3n pastoral universal, que percibe el peligro de las visiones reduccionistas sobre estos temas de moral sexual en relaci\u00f3n con la mujer. Y dice:\u00a0 \u201cNo podemos seguir insistiendo solamente en cuestiones referentes al aborto, el matrimonio homosexual, el uso de anticonceptivos. Es imposible\u201d.<\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Lo que el Papa quiere decir es que la moral debe ser consecuencia del kerigma, del primer anuncio, propuesto con toda simplicidad, fulgor y entusiasmo. Una vez que este anuncio haya arribado a su destino, que es el coraz\u00f3n humano, todo el resto llega como consecuencia. Consecuencia que, si bien es importante, no manifiesta por s\u00ed solo el coraz\u00f3n de las ense\u00f1anzas de Jes\u00fas.<\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Las mujeres finalmente son liberadas por la actitud y las palabras del Papa de la eterna sospecha de ser ellas las responsables del mal y del pecado, de haber facilitado su entrada en el mundo y de poseer una corporeidad que es sede de peligrosas seducciones, provocando desv\u00edos y errores que perturban la castidad de los monjes y el celibato del clero. Estos aspectos no deben ocupar el lugar central de la pastoral evangelizadora de la Iglesia \u2013insiste\u2013 \u00a0y, por lo tanto, hombres y mujeres son llamados a entregar sus vidas para que el Evangelio conquiste al mundo y gane los corazones humanos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Es alentador y nos llena de esperanza leer en la <em>Evangelii Gaudium<\/em> n. 103<em>: <\/em>\u201cLa Iglesia reconoce el indispensable aporte de la mujer en la sociedad, con una sensibilidad, una intuici\u00f3n y unas capacidades peculiares que suelen ser m\u00e1s propias de las mujeres que de los varones.\u00a0 Por ejemplo, la especial atenci\u00f3n femenina hacia los otros que se expresa de un modo particular aunque no exclusivo en la maternidad.\u00a0 Reconozco con gusto c\u00f3mo muchas mujeres comparten responsabilidades pastorales junto con los sacerdotes, contribuyen al acompa\u00f1amiento de personas, de familias o de grupos, y brindan nuevos aportes a la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. Pero todav\u00eda es necesario ampliar los espacios para una presencia femenina m\u00e1s incisiva en la Iglesia. Porque \u2018el genio femenino es necesario en todas las expresiones de la vida social; por ello, se ha de garantizar la presencia de las mujeres tambi\u00e9n en el \u00e1mbito laboral\u2019 (Juan Pablo II) y en los diversos lugares en donde se toman las<em> <\/em>decisiones importantes, tanto en la Iglesia como en las estructuras sociales\u201d.<\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En ese aspecto el Papa trata, inclusive, con extrema delicadeza y sabidur\u00eda, el sensible tema del sacerdocio de la mujer. Dice que, a pesar de que no est\u00e9 en discusi\u00f3n la ordenaci\u00f3n sacerdotal para las mujeres, siendo el sacerdocio un signo de Cristo Esposo que se entrega a la Iglesia en la Eucarist\u00eda, no es leg\u00edtimo ni posible que el sacerdocio se identifique con el poder. La mayor dignidad, afirma el Papa, nos llega del bautismo, accesible a todos. Lo cierto es que las mujeres en los tiempos de Francisco pueden alegrarse. Anuncia para ellas un tiempo de esperanza y renovaci\u00f3n. Y ciertamente estar\u00e1n a la altura de ese apasionante y gran desaf\u00edo.<\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La autora es t<\/span><span>e\u00f3loga, profesora y ex decana do Centro de Teolog\u00eda y Ciencias Humanas de la PUC-Rio.<\/span><span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"right\"><em><span>(Traducci\u00f3n de Alejandro Poirier)<\/span><\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Papa supera la mirada tradicional de la Iglesia que asocia a la mujer con la maternidad o la vida consagrada. 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