{"id":9279,"date":"2014-04-05T12:09:58","date_gmt":"2014-04-05T15:09:58","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9279"},"modified":"2014-04-05T12:09:58","modified_gmt":"2014-04-05T15:09:58","slug":"los-relatos-necesarios","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9279","title":{"rendered":"Los relatos necesarios"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 13px;\">Cualquier alternativa al \u201crelato K\u201d requerir\u00e1 contar con elementos capaces de generar adhesi\u00f3n y hasta m\u00edstica en los nuevos actores. En este sentido, el autor sostiene que \u201cla verdad absoluta sin relato es una exigencia ut\u00f3pica, con efectos paralizantes\u201d.<!--more--><\/span><em style=\"font-size: 13px;\"><span lang=\"ES-TRAD\"> <\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"right\"><em><span lang=\"ES-TRAD\">\u00bfCrees que han visto de s\u00ed mismos, o unos de los otros, otra cosa que las sombras proyectadas por el fuego en la parte de la caverna\u00a0 que tienen frente a s\u00ed?<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"right\"><span lang=\"ES-TRAD\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"right\"><span lang=\"ES-TRAD\">Plat\u00f3n, <em>La Rep\u00fablica<\/em>, VII, 515 a<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Las palabras relativas a los asuntos humanos no son quir\u00fargicamente un\u00edvocas. Respetando un n\u00facleo significativo m\u00e1s o menos identificable, adquieren a menudo usos diversos y hasta enfrentados, seg\u00fan cu\u00e1l sea el contexto y la intenci\u00f3n de quienes las esgrimen. No son instrumentos neutrales, y, aunque funcionen formalmente como sustantivos, en verdad, eval\u00faan y adjetivan. Puede decirse que el esp\u00edritu de una \u00e9poca, o la angustia y las ilusiones de una circunstancia hist\u00f3rica determinada se condensan en unas pocas palabras que, de repente, asumen un protagonismo novedoso, y acerca de las cuales cada grupo interesado tiene algo diferente para decir. No siempre son t\u00e9rminos solemnes del diccionario filos\u00f3fico universal, como justicia, Dios, virtud o raz\u00f3n. A menudo provienen de los circuitos relativamente cerrados del mundo acad\u00e9mico, o de, por as\u00ed decir, la vanguardia intelectual. Merced a una constelaci\u00f3n \u00fanica de circunstancias pol\u00edticas, culturales, econ\u00f3micas, etc., y usualmente con la mediaci\u00f3n de la prensa, el cine, o la m\u00fasica popular, permean hacia el lenguaje cotidiano, como esos componentes del atuendo que alguna vez fueron de estricta gala nocturna para una elite y, con el tiempo, terminaron integrando el guardarropa de diario de una clase media ampliada. La lista es interminable, pero recordemos algunos pocos ejemplos: democracia, progreso, revoluci\u00f3n, deseo, libido, neurosis, globalizaci\u00f3n, posmodernidad, modernidad, relatividad, surrealista, nuclear, psicodelia, ecolog\u00eda, alternativo, n\u00e1usea, espl\u00edn.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">En la escena argentina de los primeros a\u00f1os 2000 \u201crelato\u201d parece ser una de esas palabras emblema. El significado m\u00ednimo de \u201crelato\u201d es el de un discurso no demasiado extenso acerca de eventos pasados, que tienen una cierta ilaci\u00f3n intr\u00ednseca. Este es un significado m\u00ednimo, pero nada trivial, porque menciona una caracter\u00edstica muy profunda del alma humana. El relato expresa una necesidad existencial, del que habla y del que escucha. Se relata para explicar, para ense\u00f1ar, persuadir, justificar, entretener; para conservar un legado, para reformarlo, o para aniquilarlo e inaugurar otro. Escuchamos relatos cuando, muy j\u00f3venes, estamos en una etapa de formaci\u00f3n del gusto, de los valores, de la identidad; o cuando, ya adultos, queremos saber de otras experiencias y empresas, personales o colectivas, tal vez para cooperar con ellas, tal vez para adoptarlas, o combatirlas. Por naturaleza, el relato difiere del minucioso protocolo de laboratorio, del riguroso apego judicial o historiogr\u00e1fico a los hechos y los documentos, de la confesi\u00f3n \u00edntima, de la asociaci\u00f3n libre. Es una cuesti\u00f3n de s\u00edntesis, pero tambi\u00e9n de tono. Relatar es transmitir un mensaje, ordenando y dando sentido a una serie heterog\u00e9nea de percepciones, rumores, prejuicios, valoraciones, expectativas, datos estos que sin aquella estructura unificadora pueden provocar efectos severos de dispersi\u00f3n e inquietud. En cierto modo, el relato es una manera de amortiguar la desolaci\u00f3n de un universo indescifrable, y a menudo hostil. Por eso el relato puede, con todo derecho, valerse de la conjetura, de la vaguedad, de la estilizaci\u00f3n, de la selectividad. Editar es una forma obvia de relatar. La virtuosidad de un relato estriba, en cuanto a lo formal, en su consistencia, en su capacidad para alinear datos, creencias y valores; y, en lo sustantivo, en la intenci\u00f3n genuina de ejercer alguna forma de liderazgo responsable y decente. Dicho a la inversa, el relato se agrieta cuando deja de conciliar intenciones declamadas y acciones efectivamente realizadas, predicciones y aconteceres posteriores, proyectos dirigenciales con demandas de base, etc. Y se vuelve v\u00e1lidamente impugnable cuando se evidencia como dispositivo de enga\u00f1o, de exculpaci\u00f3n, de manipulaci\u00f3n; en breve, cuando queda claro que lo motiva la mala fe. Cuando los conflictos se agudizan, unos acusan como estafa moral al relato que otros sostienen como autoconciencia colectiva. Y en momentos de crisis ya no hay relatos cre\u00edbles que puedan contener la cacofon\u00eda aterradora de datos dispersos, que s\u00f3lo pueden anunciar el fin del futuro.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Lo que, a todas luces es un error conceptual y pr\u00e1ctico\/pol\u00edtico, es la pretensi\u00f3n de impugnar la legitimidad del relato en general. En primer lugar, porque supone un maximalismo iluminista que carece de todo asidero hist\u00f3rico. Las cosas del mundo f\u00edsico y espiritual son infinitamente m\u00e1s complejas que la m\u00e1s sofisticada de las formulaciones cient\u00edficas o filos\u00f3ficas. Y aun en el hipot\u00e9tico caso de que existiera un sistema que ha dado con la clave demostrativa de la estructura profunda de lo humano mismo, tambi\u00e9n \u00e9l estar\u00eda escrito en un libro escondido en los anaqueles de la Biblioteca de Babel. Y entonces habr\u00eda que saber encontrarlo, identificarlo como tal, y, eventualmente, interpretarlo y acercarlo a nuestra comprensi\u00f3n limitada de mortales del com\u00fan. En Occidente, la historia de los efectos colectivos de la verdad es la historia del conflicto de sus diversos relatos. Admirar a un Premio Nobel, someterse a una intervenci\u00f3n quir\u00fargica, votar, emigrar, leer el diario, alistarse en el ej\u00e9rcito, mandar a un hijo a la colonia, depositar los ahorros en un banco, comprar bonos o acciones, pedir un cr\u00e9dito, subirse a un avi\u00f3n (o a un ascensor), encomendar el alma al Alt\u00edsimo, etc., son todas acciones que constituyen el entramado m\u00e1s o menos cotidiano de nuestra existencia, y que tienen la cualidad com\u00fan de expresar una fe indispensable en lo que nuestra inteligencia no tiene c\u00f3mo constatar. La verdad absoluta sin relato es una exigencia ut\u00f3pica, con efectos paralizantes.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Por consiguiente, tampoco tiene sentido impugnar al adversario bajo el cargo de que no dice la verdad, sino que la relata. La indigencia del debate contempor\u00e1neo se hace evidente cuando reparamos en la intensidad y extensi\u00f3n que se le dedica a la consigna \u2013parad\u00f3jicamente neomarxista\u2013 \u201cel relato K es el opio del pueblo\u201d. Tomada al pie de la letra, implica una renegaci\u00f3n del impacto decisivo de una experiencia hist\u00f3rica l\u00edmite, como fue la del 2001. No s\u00f3lo pasa por alto datos indiscutiblemente positivos en lo social, sanitario, institucional, econom\u00e9trico, etc., sino que, peor a\u00fan, atribuye ceguera, credulidad, apocamiento, falta de car\u00e1cter, hipocres\u00eda o cinismo, a un n\u00famero significativo de conciudadanos a quienes, desde su lugar de cuadro pol\u00edtico, aliado, militante, simpatizante, votante o indeciso, la combinaci\u00f3n compleja de discurso, memoria traum\u00e1tica, datos cotidianos, trayectorias, propuestas, valores y expectativas, de un modo u otro, \u201cles cierra\u201d. Cuando no se aplica para validar casos aberrantes como las desapariciones forzadas de personas o el apoyo masivo a las pol\u00edticas del nacionalsocialismo en los a\u00f1os &#8217;30, la expresi\u00f3n\u00a0 \u201cpor algo ser\u00e1\u201d alude \u2013bien que con incr\u00e9dulo desencanto\u2013 a cierta forma de legitimidad. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">En beneficio del an\u00e1lisis, concedamos todo. El equipo gobernante de una eventual coalici\u00f3n que supere al oficialismo en las elecciones presidenciales de 2015 tendr\u00e1 que v\u00e9rselas con regiones graves y opacas de una realidad nacional muy complicada, tradicionalmente reacias a dejarse radiografiar en p\u00fablico. Como ya anticipara Maquiavelo hace cinco siglos, Wikileaks no puede ser una pol\u00edtica p\u00fablica. En el m\u00e1s optimista de los escenarios, con el porcentaje de votos m\u00e1s alto de la historia, con el precio de los <em>commodities<\/em> por las nubes, con los equipos t\u00e9cnicos m\u00e1s s\u00f3lidos y decentes del planeta, la administraci\u00f3n que presida Massa, De la  Sota, Macri, Cobos, Solanas, Zamora o Altamira, <em>you name him<\/em>, va a tener que ponerle el cuerpo, y la cara, a problemas que ejercer\u00e1n una resistencia muy tenaz. Supongamos un gran acuerdo sobre pol\u00edticas de Estado. Animadas por un esp\u00edritu grande y generoso, concurrir\u00e1n las voluntades de referentes pol\u00edticos, empresariales, sindicales, religiosos, acad\u00e9micos, culturales y sociales. La utop\u00eda contempor\u00e1nea tendr\u00e1, como toda empresa que se intente en este valle de l\u00e1grimas, tres focos de problemas: su armado, su ejecuci\u00f3n y su evaluaci\u00f3n. Para el armado, habr\u00e1 que conciliar convicciones e intereses, que suelen disfrazarse de ideales; habr\u00e1 negociaciones, presiones, deslealtades, miserias, trampas, operaciones, opciones indiscernibles, en fin, estar\u00e1n presentes todas aquellas cosas que exigen que la pol\u00edtica sea ejercida por l\u00edderes y no por expertos. En la ejecuci\u00f3n, habr\u00e1 que arregl\u00e1rselas con lo que hay. Del lado p\u00fablico, organismos y plantas nacionales, provinciales y municipales que, sin perjuicio del alt\u00edsimo nivel moral y profesional de muchos de sus integrantes, no tienen una cultura demasiado arraigada en la entrega entusiasta y disciplinada a la l\u00ednea que se baja desde la conducci\u00f3n institucional. La poblaci\u00f3n estatal suele ser un enigma, y a menudo un obst\u00e1culo, para las jefaturas pol\u00edticas. Y del lado privado, para decirlo en pocas palabras, tambi\u00e9n habr\u00e1 argentinos. La corrupci\u00f3n, la pandemia de siniestros viales, el creciente consumo de sustancias ilegales, la falta de apego a las normas, la evasi\u00f3n fiscal, la indiferencia cruel para con la exclusi\u00f3n y la indigencia, etc., son caracter\u00edsticas que, adem\u00e1s de su componente estatal, tienen una inercia indudablemente cultural, que no cambia de un d\u00eda para otro. Es probable que Guardiola sea un buen t\u00e9cnico, lo que es indiscutible es que contaba con la plantilla y los recursos del Barcelona. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Por \u00faltimo, en cuanto a la evaluaci\u00f3n de este so\u00f1ado programa de gobierno, habr\u00e1 que v\u00e9rselas a priori con una desproporci\u00f3n muy seria, entre la esperable gradualidad de las mejor\u00edas, de un lado, y la percepci\u00f3n urgida de las necesidades no satisfechas y de los problemas no resueltos, del otro. Habr\u00e1 resultados espectaculares para exhibir, y habr\u00e1 fracasos igualmente estrepitosos para justificar, maquillar, callar o, llanamente, ocultar. \u00a0En otras palabras, los distintos aspectos estructurales del proceso que, supuestamente, vendr\u00eda a combatir las dificultades que el \u201crelato K\u201d disfraza, esconde y, de alg\u00fan modo, propicia y profundiza, tambi\u00e9n tendr\u00e1n que ser comunicados de una manera tal que, sin mentir ni manipular groseramente, generen en los nuevos actores entusiasmo, adhesi\u00f3n, m\u00edstica. El nuevo proyecto, para ser entendido, asumido, votado, realizado y aprobado, tambi\u00e9n deber\u00e1, indefectiblemente, elaborar su propio relato. \u201cEllos relataron, ahora nosotros diremos la verdad\u201d, es un slogan tan est\u00e9ril y confrontativo como su espejado opuesto: \u201cMientras la Corpo miente, Cristina gobierna\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Digamos, para cerrar estas l\u00edneas, algunas generalidades. El hombre es un ser finito, radicalmente limitado. La convivencia arm\u00f3nica y productiva no se le da espont\u00e1neamente. Las razones que aconsejan la instituci\u00f3n de leyes y autoridades son exactamente las mismas que impiden que unas y otras rindan en la medida de lo que ser\u00eda deseable. En la ciudad perfecta, dise\u00f1ada, gobernada y habitada por hombres sabios, justos y buenos, el discurso hegem\u00f3nico ser\u00eda la pura verdad. Pero esa ciudad no es humanamente posible, y si lo fuera, ser\u00eda, como principio de orden, superflua. Las ciudades reales, por su parte, no pueden fundarse en la certeza expl\u00edcita de su radical imperfecci\u00f3n. La brecha entre lo que son de hecho y lo que creen y aspiran a ser se colma, en buena medida, con el relato que las sociedades se cuentan a s\u00ed mismas. Cuanto mayor la distancia entre los hechos y las expectativas, entre las conductas y los principios, menor la calidad intelectual y moral de los relatos que pugnan en su interior. Y viceversa. Si el silencio sumiso ante un relato dominante pobre y empobrecedor es indigno, la ilusi\u00f3n pol\u00edtica de reemplazarlo con la verdad es irresponsable, y soberbia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">El autor es Doctor en Filosof\u00eda, profesor en las Universidades de San Andr\u00e9s y de Buenos Aires.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\"> <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Cualquier alternativa al \u201crelato K\u201d requerir\u00e1 contar con elementos capaces de generar adhesi\u00f3n y hasta m\u00edstica en los nuevos actores. 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