{"id":9284,"date":"2014-04-05T12:38:12","date_gmt":"2014-04-05T15:38:12","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9284"},"modified":"2014-04-05T12:38:12","modified_gmt":"2014-04-05T15:38:12","slug":"hipatia-un-homicidio-agravado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9284","title":{"rendered":"Hipatia, un homicidio agravado"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/hipatia093.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-9289\" title=\"hipatia093\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/hipatia093-120x120.jpg\" alt=\"hipatia093\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a> La verdadera historia detr\u00e1s de la figura central del film <em>\u00c1gora<\/em>, del espa\u00f1ol Alejandro Amen\u00e1bar. <em><!--more--><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/hipatia-agora.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-9286\" title=\"hipatia-agora\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/04\/hipatia-agora-300x183.jpg\" alt=\"hipatia-agora\" width=\"300\" height=\"183\" \/><\/a>Imaginemos uno de esos cr\u00edmenes que, lamentablemente, podr\u00edan estar en el diario de hoy. <\/span><span style=\"font-size: 13px;\">Un m\u00e9dico prestigioso asiste a un partido de f\u00fatbol, pero al salir de la cancha se cruza con un grupo de barrabravas. Enardecidos por la derrota y confiando en la impunidad de que suelen gozar, los energ\u00famenos lo agreden y terminan por matarlo a golpes.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Est\u00e1 claro que ni siquiera al m\u00e1s irresponsable de los periodistas se le ocurrir\u00eda denunciar que el profesional ha sido v\u00edctima de un conflicto entre la Medicina y el Deporte. M\u00e1s all\u00e1 de que ambas profesiones sean m\u00e1s que compatibles, si algo est\u00e1 claro es que el m\u00e9dico no muri\u00f3 por ser m\u00e9dico y que sus asesinos no encarnan las virtudes del deporte. En todo caso, considerando la trama de poder que protege a los barrabravas, se podr\u00eda decir que estamos ante un crimen pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En el a\u00f1o 415, en Alejandr\u00eda (Egipto), hubo un horrible crimen del cual fue v\u00edctima Hipatia, una de las primeras mujeres que dedicaron su vida a la filosof\u00eda. Su enemigo pol\u00edtico, el patriarca Cirilo, hab\u00eda hecho circular el rumor de que Hipatia practicaba la magia negra. Una tarde, una banda de <em>parabolanos<\/em>, los camilleros del hospital que estaban al servicio de Cirilo, salieron al paso del carro de Hipatia cuando \u00e9sta regresaba a casa. Secuestraron a la fil\u00f3sofa y la arrastraron hasta las ruinas de un templo, donde la mataron y quemaron su cuerpo. Las autoridades condenaron el crimen pero nunca indagaron a su autor intelectual. El ayuntamiento apenas logr\u00f3 que el nuevo prefecto romano le quitara a Cirilo el control de los <em>parabolanos<\/em>. Pero eso fue despu\u00e9s de que Orestes, el prefecto que hab\u00eda sido amigo de Hipatia, opt\u00f3 por abandonar Alejandr\u00eda tras haber sido agredido en p\u00fablico.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Hipatia gozaba de gran autoridad intelectual entre la clase dirigente alejandrina y sus cursos de matem\u00e1tica y cosmolog\u00eda eran muy concurridos. \u00c9sta fue la base sobre la cual, muchos siglos m\u00e1s tarde, se teji\u00f3 la leyenda de que hab\u00eda sido asesinada por cristianos enemigos de la ciencia. Sin embargo, la primera noticia del crimen de Hipatia nos lleg\u00f3 por el cronista cristiano S\u00f3crates Escol\u00e1stico. Un contempor\u00e1neo, el copto Juan de Nikia, dijo que fue asesinada \u201cpor una multitud de creyentes\u201d a quienes el pagano Damasceno calific\u00f3 de \u201cbestias, m\u00e1s que seres humanos\u201d. Nadie dijo que fueran monjes, como aseguran varias versiones de la leyenda.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>A partir de la Ilustraci\u00f3n, Hipatia no s\u00f3lo fue reivindicada como m\u00e1rtir de la ciencia sino como defensora de varias otras causas, desde la libertad de expresi\u00f3n hasta la libertad sexual. La morbosidad que rodeaba la historia ya hab\u00eda merecido un comentario machista de Voltaire, y recientemente, una actriz porno crey\u00f3 homenajearla al tomar su nombre. Hipatia ya hab\u00eda sido apropiada como m\u00e1rtir cristiana, cuando se la vincul\u00f3 con Santa Catalina de Alejandr\u00eda. En los relatos acad\u00e9micos m\u00e1s recientes se la ha exaltado como v\u00edctima de la violencia de g\u00e9nero y hasta de la discriminaci\u00f3n racial, por ser \u201cafricana\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Entre los principales cultores de esta leyenda que lleg\u00f3 hasta nosotros gracias a una enciclopedia bizantina encontramos los nombres de Gibbon, Voltaire, Draper, White, Bertrand Russell y Carl Sagan. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Los primeros en utilizar a Hipatia como m\u00e1rtir de la ciencia fueron los positivistas Draper y White, en el marco de un debate en torno al car\u00e1cter confesional que algunos quer\u00edan darle a la universidad de Cornell. El qu\u00edmico John William Draper abri\u00f3 el fuego con una <em>Historia del conflicto entre la ciencia y la religi\u00f3n<\/em> (1874), que ser\u00eda usada por Bismarck en su conflicto con los cat\u00f3licos, y por Mme. Blavatsky en pro de la Teosof\u00eda. El otro aporte lo hizo el escritor Andrew Dickson White, con un t\u00edtulo a\u00fan m\u00e1s rotundo: <em>Historia de la guerra entre la teolog\u00eda y la ciencia<\/em> (1896). <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<h3><span>La leyenda contin\u00faa<\/span><\/h3>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Casi un siglo despu\u00e9s Carl Sagan, otro qu\u00edmico de Cornell, tuvo gran \u00e9xito con su popular serie televisiva <em>Cosmos<\/em><a name=\"_ednref1\"><\/a>, donde volv\u00eda a narrar con cierto patetismo la historia de Hipatia, pero le atribu\u00eda unos quince a\u00f1os menos y ascend\u00eda a Cirilo al rango de arzobispo. Sagan tambi\u00e9n sentenci\u00f3 que ese crimen hab\u00eda matado a la ciencia, de modo que en los mil a\u00f1os siguientes no hubo actividad cient\u00edfica. Al parecer su copiosa bibliograf\u00eda no inclu\u00eda a Juan Fil\u00f3pono, otro alejandrino de ese tiempo que fue un verdadero precursor de Galileo, o a los medievales como Burid\u00e1n, los mertonianos o Nicole Oresme, que abrieron el camino a la ciencia moderna. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Quiz\u00e1s la m\u00e1s seria de las reconstrucciones hist\u00f3ricas del caso Hipatia sea la que produjo en 1996 la historiadora polaca Maria Dzielska<a name=\"_ednref2\"><\/a>. Como suele ocurrir, su trabajo contribuy\u00f3 a esclarecer los hechos pero fue totalmente ignorado a la hora de escribir el gui\u00f3n de <em>\u00c1gora<\/em>, una pel\u00edcula espa\u00f1ola del a\u00f1o 2009. Su director y co-guionista fue Alejandro Amen\u00e1bar, quien no s\u00f3lo reprodujo la versi\u00f3n de Sagan, adorn\u00e1ndola con alg\u00fan toque er\u00f3tico, sino que le a\u00f1adi\u00f3 anacronismos de su propia cosecha. Por supuesto, mucha gente habr\u00e1 recibido su ficci\u00f3n como si fuera un documental, ya que es mucho m\u00e1s divertido ir al cine que consultar los libros de historia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Seg\u00fan la leyenda, Hipatia era muy joven y ten\u00eda una belleza fuera de lo com\u00fan: nunca se omite decir que sus asesinos la desnudaron. Sin embargo, el c\u00f3mputo m\u00e1s confiable nos dice que hab\u00eda nacido en el a\u00f1o 355, de modo que al morir ten\u00eda m\u00e1s de sesenta a\u00f1os, lo cual la hac\u00eda una anciana para la \u00e9poca. Adem\u00e1s, la supuesta adalid de la libertad sexual en realidad se jactaba de ser virgen y compart\u00eda con gn\u00f3sticos y neoplat\u00f3nicos un marcado desprecio por el cuerpo. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Hipatia segu\u00eda al m\u00edstico Plotino y a la escuela neoplat\u00f3nica, que tanto influir\u00eda en la formaci\u00f3n de San Agust\u00edn. La supuesta hostilidad teol\u00f3gica de los cristianos hacia Hipatia (a quien la gacetilla del film define como \u201catea\u201d) se disipa si consideramos los testimonios de su simpat\u00eda\u00a0 por el cristianismo. Dos de sus disc\u00edpulos llegaron a ser obispos. Orestes, el prefecto imperial que gobernaba Egipto, era cristiano practicante y sol\u00eda consultar a Hipatia sobre cuestiones de gobierno. Ambos eran tan hostiles a Cirilo como \u00e9ste al poder imperial. Algunos autores sostienen que Cirilo tambi\u00e9n hab\u00eda sido disc\u00edpulo de Hipatia, y que varios de sus sacerdotes hab\u00edan pasado por las mismas aulas.<\/span><\/p>\n<h3><span>Ciencia e ideolog\u00eda<\/span><\/h3>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La pel\u00edcula <em>\u00c1gora<\/em> lleva la mixtificaci\u00f3n ideol\u00f3gica al extremo, cuando muestra a los cristianos oscurantistas destruyendo la biblioteca de Alejandr\u00eda y convierte a Hipatia en precursora de Cop\u00e9rnico, Galileo y Kepler. Ampar\u00e1ndose en la libertad que da la ficci\u00f3n, el guionista manipula a su antojo la historia de la ciencia.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Las obras de Hipatia no se han conservado, y ni siquiera conocemos sus t\u00edtulos, pero es factible que defendiese la hip\u00f3tesis helioc\u00e9ntrica que siglos antes hab\u00eda propuesto Aristarco. Sin embargo, a pesar de que hab\u00eda estudiado las secciones c\u00f3nicas (la elipse es una de ellas) es muy dif\u00edcil creer que llegara a concluir, como Kepler, que las \u00f3rbitas planetarias son el\u00edpticas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Plat\u00f3nicos y aristot\u00e9licos cre\u00edan que la circularidad de las \u00f3rbitas era un signo de la perfecci\u00f3n divina y jam\u00e1s hubiesen dudado de ella. Mil a\u00f1os m\u00e1s tarde, Galileo no lleg\u00f3 a hacerlo y al propio Kepler, que era tan pitag\u00f3rico como Hipatia, le cost\u00f3 mucho reconocer que las observaciones de Tycho llevaban a esa conclusi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Pero Amen\u00e1bar tambi\u00e9n imagin\u00f3 a Hipatia arrojando un peso desde el m\u00e1stil de un barco para probar que la Tierra se mueve. De hecho, se trata de una experiencia que puede encontrarse en el <em>Di\u00e1logo sobre los dos m\u00e1ximos sistemas <\/em>de Galileo, pero con una importante diferencia: el pisano la usa para probar la \u201crelatividad galileana\u201d del movimiento.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>De ser m\u00e1s exigentes, tambi\u00e9n podr\u00edamos objetar que se llame \u201castr\u00f3noma\u201d o \u201cmatem\u00e1tica\u201d<em> <\/em>a Hipatia, considerando que la profesi\u00f3n del cient\u00edfico como tal naci\u00f3 reci\u00e9n en el siglo XIX. En el tiempo en que viv\u00eda Hipatia, astronom\u00eda, matem\u00e1tica y f\u00edsica formaban parte de la filosof\u00eda, que en los c\u00edrculos neopitag\u00f3ricos y neoplat\u00f3nicos tambi\u00e9n inclu\u00eda las pr\u00e1cticas m\u00e1gicas. Esta \u00faltima circunstancia pudo haber servido para difamarla.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La pel\u00edcula, que el p\u00fablico no informado tendr\u00e1 por \u00fanica v\u00eda de acceso a esta historia, tambi\u00e9n incluye escenas del saqueo y destrucci\u00f3n de la Biblioteca de Alejandr\u00eda. Se trata de un hecho del cual la leyenda negra responsabiliz\u00f3 a los cristianos, despu\u00e9s que \u00e9stos se lo atribuyeran a los musulmanes, carg\u00e1ndole las culpas al califa Omar. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La destrucci\u00f3n\u00a0 de la Biblioteca fue el producto de una decadencia secular, que comenz\u00f3 con el incendio del a\u00f1o 48 a.C., durante la guerra entre Marco Antonio y C\u00e9sar. La Biblioteca sufri\u00f3 saqueos bajo los emperadores paganos Aureliano (273) y Diocleciano (297). Tres a\u00f1os despu\u00e9s de la muerte de Hipatia, Paulo Orosio, el disc\u00edpulo de San Agust\u00edn, estuvo en Alejandr\u00eda y se lament\u00f3 de que la biblioteca ya no existiera. Menos a\u00fan quedar\u00eda de ella en el 633, cuando llegaron los \u00e1rabes con Omar. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El saqueo que se ve en <em>\u00c1gora<\/em> corresponde al templo de Serapis, un hecho ocurrido en el 391, es decir, 24 a\u00f1os antes del crimen de Hipatia. El Serapeo ten\u00eda una biblioteca anexa a la principal. Cuando el emperador cristiano Teodosio mand\u00f3 clausurar todos los templos paganos, el patriarca Te\u00f3filo instig\u00f3 a los cristianos para que desalojaran a quienes lo defend\u00edan, encabezados por el neoplat\u00f3nico Olimpio, y fue entonces que la turba saque\u00f3 la biblioteca.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Juzgar aquella turbulenta \u00e9poca a partir de los conceptos de tolerancia y convivencia democr\u00e1tica que tanto ha costado elaborar en la modernidad, resulta un anacronismo tan flagrante como atribuirle toda la ciencia moderna a Hipatia o condenar a Atila por haber violado los derechos humanos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Para hacerse una idea de c\u00f3mo era aquella sociedad basta recordar que Cirilo hab\u00eda sucedido a Te\u00f3filo porque era su sobrino. Cirilo no s\u00f3lo instig\u00f3 a los <em>parabolanos<\/em> contra Hipatia: alent\u00f3 el enfrentamiento entre jud\u00edos y cristianos, y aprovech\u00f3 la circunstancia de que en el tumulto murieran varios de estos \u00faltimos para ordenar el saqueo de las propiedades jud\u00edas. Por su parte el pagano Olimpio, que en la pel\u00edcula s\u00f3lo aparece como defensor del Serapeo, ya hab\u00eda azuzado a sus seguidores contra los cristianos, provocando un mot\u00edn en el cual fueron crucificados varios de ellos, incluyendo el c\u00e9lebre ret\u00f3rico Cesio. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Estos actos de violencia, en una ciudad donde hab\u00eda una convivencia precaria entre paganos, jud\u00edos y cristianos, tanto ortodoxos como her\u00e9ticos, no eran nada extra\u00f1o. Las turbas alejandrinas ya hab\u00edan linchado al obispo Jorge en 361 e iban a hacer lo mismo con Proterio en 457. Nadie dir\u00eda que estos motines eran movidos por el odio a la ciencia. Respond\u00edan a impulsos mucho m\u00e1s primarios o bien reflejaban los conflictos del poder. Esto lleva a pensar que, m\u00e1s all\u00e1 de todas las causas invocadas, la muerte de Hipatia fue un crimen pol\u00edtico.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El soldado romano que mat\u00f3 a Arqu\u00edmedes no lo hizo porque odiaba la Mec\u00e1nica, y el tribunal revolucionario que mand\u00f3 a Lavoisier a la guillotina tampoco sentir\u00eda especial encono por la Qu\u00edmica: sus motivaciones eran mucho m\u00e1s mezquinas. Pero s\u00f3lo si optamos por ignorar todas las injusticias que hemos visto en el transcurso de nuestras vidas podremos conformarnos con esa visi\u00f3n infantil de la historia que pone el bien en un bando y concentra el mal en otro. Si algo ense\u00f1a la historia, es a tomar distancia frente a las pasiones.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<div><!--[if !supportEndnotes]--><\/p>\n<hr size=\"1\" \/><!--[endif]--><\/p>\n<div id=\"edn1\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn1\"><\/a><span lang=\"ES\"> Carl Sajan<em>. Cosmos<\/em>. Barcelona, Ed. Planeta 1982<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div id=\"edn2\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn2\"><\/a><span lang=\"ES\"> Maria Dzielska, <em>Hipatia de Alejandr\u00eda<\/em>. Trad.: J.L. L\u00f3pez Mu\u00f1oz. Madrid, Siruela 2004<\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La verdadera historia detr\u00e1s de la figura central del film \u00c1gora, del espa\u00f1ol Alejandro Amen\u00e1bar.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[608,609],"class_list":["post-9284","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-agora","tag-hipatia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2pK","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9284","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9284"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9284\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9284"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9284"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9284"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}