{"id":9344,"date":"2014-05-08T13:45:33","date_gmt":"2014-05-08T16:45:33","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9344"},"modified":"2014-05-08T13:45:33","modified_gmt":"2014-05-08T16:45:33","slug":"la-crisis-ucraniana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9344","title":{"rendered":"La crisis ucraniana"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span>El conflicto de Crimea, que amenaza extenderse a otras regiones de Ucrania, vuelve a enfrentar a Rusia con Occidente y requiere leer la historia para entender los motivos de Putin.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Hace m\u00e1s de dos d\u00e9cadas, Ucrania fue uno de los tres Estados firmantes del acta de defunci\u00f3n de la Uni\u00f3n Sovi\u00e9tica, demostrando as\u00ed, por un lado, su lealtad hist\u00f3rica al viejo Imperio comunista, pero tambi\u00e9n su firme decisi\u00f3n de enterrarlo. La historia com\u00fan (el \u201cRus\u201d de Kiev y su competencia con su similar de Mosc\u00fa, el papel de Catalina la Grande, las amenazas polacas y alemanas, el pasado estalinista) y cierto paternalismo cultural que ha ejercido Rusia sobre Ucrania, aunque tambi\u00e9n una actitud especial y oportunista de \u00e9sta en relaci\u00f3n a aqu\u00e9lla, son responsables de que el Kremlin, sobre todo bajo el liderazgo del Presidente Putin (2000-2008 y 2012-2016), no renunciara a tal influencia.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Tras un per\u00edodo de cierto <em>impasse<\/em> en el particular v\u00ednculo con Rusia, en cierto modo la continuadora jur\u00eddica de la antigua uni\u00f3n, esa aparente dualidad, volvi\u00f3 a hacerse elocuente en el a\u00f1o 2004: protestas civiles y presiones internacionales, bajo el paraguas de la Revoluci\u00f3n Naranja, urgieron por una nueva ronda de comicios imparciales y libres al Presidente Yanukovich (aliado del Kremlin ruso) y, meses m\u00e1s tarde, ya en 2005, catapultaron a la dupla Yushenko-Timoshenko al poder, bajo un r\u00e9gimen pol\u00edtico semipresidencialista. Facciosidad, corrupci\u00f3n, populismo, la sobreactuaci\u00f3n de Yulia Timoshenko (\u201cla princesa del gas\u201d, apodada as\u00ed a posteriori por un escandaloso contrato energ\u00e9tico con Rusia) y otros factores, favorecieron el fin de dicha coalici\u00f3n liberal-dem\u00f3crata y, con ella, la culminaci\u00f3n de las ilusiones pro-occidentalistas.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En 2010, ins\u00f3litamente, con el apoyo de su viejo archirrival Yushenko, volvi\u00f3 al poder <\/span>Yanukovich, quien reform\u00f3 la Constituci\u00f3n para convertir a Ucrania en presidencialista, y tras su categ\u00f3rico triunfo electoral bajo la nueva institucionalidad dos a\u00f1os m\u00e1s tarde, envi\u00f3 a prisi\u00f3n a la l\u00edder opositora Timoshenko, con cargos de corrupci\u00f3n. Al igual que la gran mayor\u00eda de los pa\u00edses detr\u00e1s de la ex Cortina de Hierro, Ucrania mostraba un r\u00e9gimen pol\u00edtico con fachada democr\u00e1tica, pero nada liberal, con cooptaci\u00f3n de los medios de comunicaci\u00f3n, clientelismo empresario, corrupci\u00f3n y desigualdad social.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Sin embargo, cuando en noviembre del a\u00f1o pasado Yanukovich, en la soledad del poder <\/span>y con un contexto econ\u00f3mico bastante adverso, decidi\u00f3 no adherir al ingreso a la UE en Vilna (capital de Lituania), estallaron manifestaciones civiles. Inicialmente fueron de menor tenor que en 2004 y con un car\u00e1cter claramente socioecon\u00f3mico, protagonizadas por estudiantes, empleados y jubilados.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Duras normativas anti-protestas y la posterior represi\u00f3n fueron la palpable demostraci\u00f3n <\/span>de un gobierno debilitado, que condujo a mayores y m\u00e1s violentas manifestaciones, sin un liderazgo claro. Cuando el ex Presidente acept\u00f3 de Rusia un pr\u00e9stamo multimillonario y gas a precio subsidiado, el clima confrontativo empeor\u00f3. No s\u00f3lo el ex campe\u00f3n mundial de boxeo Vitali Klitschko, recientemente incorporado a la actividad pol\u00edtica, al frente del moderado partido UDAR, sino otros grupos de cu\u00f1o ideol\u00f3gico nacionalista extremo, como \u201cPatria\u201d, \u201cPriviy Sektor\u201d (Sector de Derechas) y \u201cSwoboda\u201d (Libertad), se vieron motivados a actuar, incluso en t\u00e9rminos cuasi paramilitares, bajo la expresi\u00f3n \u201cEuromaidan\u201d, en referencia a la Plaza de la Independencia de Kiev.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La ca\u00edda final de Yanukovich el 22 de febrero y su posterior huida a Rusia, m\u00e1s all\u00e1 de su <\/span>legalidad o legitimidad, fue el corolario de una serie de eventos precipitados y no deseados. Durante la madrugada anterior, el \u201cEuromaidan\u201d hab\u00eda sellado un pacto con Rusia y la UE en car\u00e1cter de garantes, en el que se estipulaba la renuncia de Yanukovich, la conformaci\u00f3n de un \u201cgobierno de salvaci\u00f3n nacional\u201d (incluyendo al oficialista Partido de las Regiones) y el llamado a elecciones libres en mayo. La presi\u00f3n de la plaza, con l\u00edderes de extrema derecha como Dmitri Yarosh que instaba a mantener posiciones paramilitares y expresaba que no hab\u00eda garant\u00edas suficientes para cumplir con lo pactado, sumado a las amenazas de muerte al propio Yanukovich, terminaron por expulsarlo del poder y acelerar el proceso, hasta la conformaci\u00f3n de un gobierno interino, tecnocr\u00e1tico, m\u00e1s af\u00edn a la liberada Timoshenko (nuevo Presidente Turchinov- Primer Ministro Yatseniuk).<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Cabe subrayar que la naturaleza de estas protestas fue muy diferente de las de hace una <\/span>d\u00e9cada. Aquellas pose\u00edan visos de cierta legalidad, ten\u00edan su origen en el reclamo contra \u00a0elecciones fraudulentas, guardaban la manifiesta intenci\u00f3n de promover el triunfo de Yushenko a trav\u00e9s de su coalici\u00f3n pol\u00edtica centrista y no ocultaban su preferencia pro-occidentalista. El Euromaidan, en cambio, se present\u00f3 con una violencia cuasi an\u00e1rquica y preocupante: nunca estuvo clara la intencionalidad de grupos tan heterog\u00e9neos a quienes los un\u00eda la destituci\u00f3n de Yanukovich pero sin ungir a nadie en especial. Finalmente, tampoco mostr\u00f3 un sesgo pro-europeo, ya que entre los manifestantes hab\u00eda grupos tradicionalistas radicalizados, anti Bruselas.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ciertamente, fue la din\u00e1mica pol\u00edtica interna la que de manera decisiva influy\u00f3 en el <\/span>comportamiento de los actores. Entre 1992 y 2004, Ucrania no fue noticia en los diarios internacionales, gracias al liderazgo de Kravchuk y Kuchma, en el marco de un r\u00e9gimen pol\u00edtico semipresidencialista pero olig\u00e1rquico y corrupto, lejos de los modelos transicionales poli\u00e1rquicos, checo y polaco. La evoluci\u00f3n pol\u00edtica ucraniana, populista, cl\u00e1nica y con cierto grado de polarizaci\u00f3n entre una mitad social pro-europea y otra mitad pro-rusa, es un simple reflejo de la geograf\u00eda econ\u00f3mica y \u00e9tnica del pa\u00eds, atravesado por tales clivajes. Incluso, en t\u00e9rminos industriales, el sudeste ucraniano, de auge en la era comunista y de decadencia \u201cprotegida\u201d en la postcomunista, es un reservorio de statu quo que retroalimenta al sistema pol\u00edtico.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El gobierno post Euromaidan, anti-ruso, termin\u00f3 de generar sentimientos opuestos en la poblaci\u00f3n rusa, tanto la \u00e9tnica (congregada b\u00e1sicamente en la pen\u00ednsula de Crimea) como la parlante (este y sur del pa\u00eds, es decir, Dni\u00e9perpetrovsk y Donetsk). El Parlamento crimeo, el m\u00e1s sensible inicialmente, termin\u00f3 votando por la necesidad de un refer\u00e9ndum programado para el 16 de marzo \u00faltimo y la poblaci\u00f3n crimea apoy\u00f3 masivamente la necesidad de separarse de Ucrania y regresar a Rusia. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>Un poco de historia<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Durante siglos, sobre todo en los tiempos antiguos, Crimea fue escenario de intensas <\/span>pujas por su dominaci\u00f3n por parte del Gran Ducado de Lituania, la Confederaci\u00f3n polaca- lituana, el khanato t\u00e1rtaro y Moscovia. Durante la modernidad, los imperios Turco-Otomano, los Habsburgo y los Romanov se disputaron su control. Finalmente, conquistada por los ej\u00e9rcitos rusos de Catalina la Grande a los turcos en el tramo final del siglo XVIII, estuvo bajo dominio imperial ruso en los \u00faltimos dos siglos, aunque ni la historiograf\u00eda zarista ni la bolchevique jam\u00e1s presentaran a Crimea como una unidad nacional homog\u00e9nea.<sup>1<\/sup><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La obsesi\u00f3n por el acceso a los mares c\u00e1lidos, la Guerra de Crimea en el siglo XIX y el <\/span>mito de Sebastopol fueron marcando hitos en la historia rusa, que se repiten por generaciones. Para un pueblo tan sensible a su territorio como el ruso, Crimea ejerce siempre un especial magnetismo, sobre todo para los sectores civilizacionistas, que conciben una Rusia diferente y moralmente superior a Occidente.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En t\u00e9rminos objetivos, con m\u00e1s de la mitad de habitantes ruso-parlantes, desde los a\u00f1os noventa hasta marzo pasado los movimientos separatistas en la regi\u00f3n hab\u00edan fracasado. Pero esta vez, la extrema radicalizaci\u00f3n del Euromaidan, en t\u00e9rminos nacionalistas ucranianos anti-rusos, m\u00e1s el aliento pol\u00edtico-militar desde Rusia \u2013que pudo ver as\u00ed plasmada su revancha por la disgregaci\u00f3n de la ex hermana eslava, Yugoslavia, favorecida por la OTAN\u2013 condujo a una vertiginosa y irreversible din\u00e1mica separatista. La misma que hoy se vislumbra en Kharkov y Donetsk, donde el gobierno de Kiev es rechazado por sus pol\u00edticas pero tambi\u00e9n por sus claros alineamientos con los repudiados oligarcas, ins\u00f3litamente elegidos como nuevos gobernadores de las regiones. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Respecto de los actores externos, Rusia siempre ejerci\u00f3 gravitaci\u00f3n, negociando la continuidad de la Flota del Mar Negro, el control del armamento nuclear, la moneda com\u00fan, etc. Tanto en 2004 como en 2006 y 2009, Mosc\u00fa practic\u00f3 una insoportable presi\u00f3n sobre el suministro y precio del gas a Kiev. De todos modos, su conducta est\u00e1 lejos de ser interpretada de neoimperialista, como exageradamente es juzgada por los \u201chalcones\u201d de Washington o Estados vecinos rivales como Polonia, Rep\u00fablica Checa y los B\u00e1lticos, tan apegados a la protecci\u00f3n de la OTAN. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En el caso de la Uni\u00f3n Europea y los Estados Unidos, sus intereses pueden ser convergentes, en torno a respaldar una Ucrania m\u00e1s aut\u00f3noma de Mosc\u00fa, pero al mismo <\/span>tiempo, las diferencias de \u00e9nfasis y roles son notorias. Mientras para la primera, la variable econ\u00f3mico-comercial y, en segundo lugar, los valores democr\u00e1ticos, pueden llegar a ser prioritarios en la relaci\u00f3n con Kiev, para Washington, s\u00f3lo la seguridad, en t\u00e9rminos de la OTAN, en el espacio postsovi\u00e9tico, merecer\u00eda alg\u00fan tipo de involucramiento, aunque con cautela, porque la posici\u00f3n de Ucrania, en una esfera tan cercana a Mosc\u00fa, no amerita decisiones audaces y de incierto costo. Tambi\u00e9n resulta claro, tras una d\u00e9cada de la Revoluci\u00f3n Naranja, que la UE podr\u00eda haber contribuido eficazmente al fortalecimiento institucional democr\u00e1tico de Ucrania y, lamentablemente, no lo hizo, comprob\u00e1ndose hoy las consecuencias internas de tal d\u00e9ficit cooperativo.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Pero una vez m\u00e1s, es cierto que Ucrania tambi\u00e9n ha jugado su propia carta y ha intentado <\/span>manipular tanto a Mosc\u00fa como a Bruselas. Alternativamente, los gobiernos ucranianos negociaron precios, transporte y suministro efectivo del gas a Europa en condiciones cuanto menos opacas, usaron demag\u00f3gicamente la adhesi\u00f3n a la OTAN y a la UE \u2013en este caso, mera vecindad\u2013, dado su car\u00e1cter de apenas status simb\u00f3lico y no de soluci\u00f3n real a los problemas dom\u00e9sticos. Tambi\u00e9n ilusionaron a Mosc\u00fa con la incorporaci\u00f3n a su bloque comercial regional con pa\u00edses euroasi\u00e1ticos m\u00e1s Georgia y Bielorrusia: la elite ucraniana, en su intimidad, observa que dichos socios han sido sobrevalorados en comparaci\u00f3n con Kiev. En s\u00edntesis, Ucrania jug\u00f3 a dos puntas pero no se ve compensada suficientemente por ninguno de los dos bandos externos que, por otra parte, tambi\u00e9n son interdependientes, dados sus negocios energ\u00e9ticos conjuntos, demanda de turismo, etc.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Por un lado, la r\u00e1pida asociaci\u00f3n comercial con la UE y las sanciones post referendum de <\/span>Crimea, impuestas desde Bruselas y Washington a los dirigentes rusos y ucranianos del ca\u00eddo gobierno de Yanukovich, terminan revelando la lejan\u00eda e hipocres\u00eda de uno y otro actor. La ineficacia de las medidas es manifiesta y s\u00f3lo sirve para levantar las voces nacionalistas y anti-occidentales que todav\u00eda hoy existen en Mosc\u00fa. La anexi\u00f3n de Crimea es irreversible, aunque resta por mirar la din\u00e1mica impensada del este y el sur de Ucrania.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Por todo ello, hasta las elecciones de este mes, habr\u00e1 que observar detenidamente el <\/span>proceso pol\u00edtico ucraniano: los candidatos a Presidente, incluyendo a los oligarcas Timoshenko y Klitschko, pero tambi\u00e9n la extrema derecha que cuenta con votos y cierta credibilidad; el gobierno interino, que ahora tiene el ins\u00f3lito apoyo europeo, a pesar de su precaria legalidad inicial; las medidas que se tomen para federalizar m\u00e1s el pa\u00eds y evitar potenciales segregaciones, hiriendo el sentimiento regional pro-ruso o d\u00e1ndole excusas a Mosc\u00fa para intervenir en defensa de los rusoparlantes. Todos estos factores condicionar\u00e1n o reencaminar\u00e1n el proceso pol\u00edtico, evitando un improbable rebrote autoritario, un caos pol\u00edtico mayor o una indeseada guerra civil. Negociar para generar, sin manipulaciones, un marco donde se rediscuta la reforma constitucional, elecciones realmente imparciales y hasta cierto tutelaje externo, tanto de la UE como de Rusia, puede ser la salida a esta crisis ucraniana, iniciada hace meses y que en alg\u00fan momento lleg\u00f3 a competir en gravedad con la de Kosovo, desde la ca\u00edda de la URSS.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>1. Los t\u00e1rtaros reivindicaron el nombre de \u201cCrimea\u201d, aunque con autonom\u00eda, tras la Revoluci\u00f3n de Octubre, pero \u00e9sto no fue bien recibido por el Comit\u00e9 Central del Partido Comunista de Mosc\u00fa y ya en los a\u00f1os treinta, un 20% de t\u00e1rtaros sobre una poblaci\u00f3n de 200 mil, fueron deportados a Siberia. El resto tampoco pudo evitar la nueva deportaci\u00f3n de 1944, esta vez a las rep\u00fablicas centroasi\u00e1ticas. Khruschov, en el marco de la desestalinizaci\u00f3n sovi\u00e9tica y en una sesi\u00f3n muy especial del Presidium, con una oposici\u00f3n ausente, revirti\u00f3 estas pol\u00edticas, transfiri\u00f3 Crimea a la Rep\u00fablica Socialista Sovi\u00e9tica de Ucrania en 1954 y favoreci\u00f3 el regreso de los t\u00e1rtaros, pero esta vez, ellos tuvieron que convivir con los nuevos habitantes, ruso-parlantes y ucranianos. En ocasi\u00f3n del fin de la URSS, Crimea sigui\u00f3 siendo parte de Ucrania, no obstante el status especial negociado para la Flota rusa del Mar Negro y la guarnici\u00f3n de 20 mil marinos, estacionados en el legendario puerto de Sebastopol. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><em><span>El autor es Profesor de Pol\u00edtica Internacional en la Universidad Nacional de Villa Mar\u00eda y consultor de temas internacionales.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El conflicto de Crimea, que amenaza extenderse a otras regiones de Ucrania, vuelve a enfrentar a Rusia con Occidente y requiere leer la historia para&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[6,3,5],"tags":[646,647,648,649,650,651],"class_list":["post-9344","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-nota-tapa","category-politica-economia","category-sociedad","tag-putin","tag-timoshenko","tag-turchinov","tag-ucrania","tag-union-sovietica","tag-yushenko"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2qI","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9344","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9344"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9344\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9344"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9344"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9344"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}