{"id":9356,"date":"2014-05-09T15:18:28","date_gmt":"2014-05-09T18:18:28","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9356"},"modified":"2014-05-09T15:18:28","modified_gmt":"2014-05-09T18:18:28","slug":"declaracion-de-la-cea-felices-los-que-trabajan-por-la-paz","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9356","title":{"rendered":"Declaraci\u00f3n de la CEA: \u00abFelices los que trabajan por la paz\u00bb"},"content":{"rendered":"<p><span>La declaraci\u00f3n de los obispos argentinos advierte que la Argentina <\/span><span>\u201cest\u00e1 enferma de violencia\u201d y que los hechos delictivos \u201cno s\u00f3lo aumentaron en cantidad, sino tambi\u00e9n en agresividad\u201d. Tambi\u00e9n denunciaron \u00a0que la corrupci\u00f3n es \u00abun verdadero c\u00e1ncer social, causante de injusticia y de muerte\u201d. Y llama<\/span><span> a rezar la Oraci\u00f3n por la Paz de San Francisco de As\u00eds el pr\u00f3ximo 25 de Mayo, con motivo de la fiesta patria.<!--more--><\/span><\/p>\n<p>1. Como pastores del pueblo de Dios -del que provenimos y al que queremos servir- nos dirigimos a todos los miembros de la Iglesia y a los hombres y mujeres de buena voluntad, para compartir nuestra mirada sobre un aspecto inquietante de la realidad nacional. Constatamos con dolor y preocupaci\u00f3n que la Argentina est\u00e1 enferma de violencia. Algunos de los s\u00edntomas son evidentes, otros m\u00e1s sutiles, pero de una forma o de otra todos nos sentimos afectados. Queremos detenernos a reflexionar sobre este drama porque creemos que el amor vence al odio y que nuestro pueblo anhela la paz.<\/p>\n<p>2. Son numerosas las formas de violencia que la sociedad padece a diario. Muchos viven con miedo al entrar o salir de casa, o temen dejarla sola, o est\u00e1n intranquilos esperando el regreso de los hijos de estudiar o trabajar. Los hechos delictivos no solamente han aumentado en cantidad sino tambi\u00e9n en agresividad. Una violencia cada vez m\u00e1s feroz y despiadada provoca lesiones graves y llega en muchos casos al homicidio. Es evidente la incidencia de la droga en algunas conductas violentas y en el descontrol de los que delinquen, en quienes se percibe escasa y casi nula valoraci\u00f3n de la vida propia y ajena. La reiteraci\u00f3n de estas situaciones alimenta en la poblaci\u00f3n el enojo y la indignaci\u00f3n, que de ninguna manera justifican respuestas de venganza o de la mal llamada \u201cjusticia por mano propia\u201d. La creciente ola de delitos ha ganado espacio en los diversos medios de comunicaci\u00f3n, que no siempre informan con objetividad y respeto a la privacidad y al dolor. Con frecuencia en nuestro pa\u00eds se promueve una dial\u00e9ctica que alienta las divisiones y la agresividad.<\/p>\n<p>3. No se puede responsabilizar y estigmatizar a los pobres por ser tales. Ellos sufren de manera particular la violencia y son v\u00edctimas de robos y asesinatos, aunque no aparezcan de modo destacado en las noticias. Conviene ampliar la mirada y reconocer que tambi\u00e9n son violencia las situaciones de exclusi\u00f3n social, de privaci\u00f3n de oportunidades, de hambre y de marginaci\u00f3n, de precariedad laboral, de empobrecimiento estructural de muchos, que contrasta con la insultante ostentaci\u00f3n de riqueza de parte de otros. A estos escenarios violentos corremos el riesgo de habituarnos sin que nos duela el sufrimiento de los hermanos. Todo lo que atenta contra la dignidad de la vida humana es violaci\u00f3n al proyecto de amor de Dios: la desnutrici\u00f3n infantil, gente durmiendo en la calle, hacinamiento y abuso, violencia dom\u00e9stica, abandono del sistema educativo, peleas entre \u201cbarrabravas\u201d a veces ligadas a dirigentes pol\u00edticos y sociales, ni\u00f1os limpiando parabrisas de los autos, migrantes no acogidos e, incluso, la destrucci\u00f3n de la naturaleza. Hemos endurecido el coraz\u00f3n incorporando estas desgracias como parte de la normalidad de la vida social, acostumbr\u00e1ndonos a la injusticia y relativizando el bien y el mal. Es creciente la tendencia al individualismo y ego\u00edsmo, de los cuales despertamos sobresaltados cuando el delito nos afecta o toca cerca. El Papa Francisco se\u00f1ala que \u201cse ha desarrollado una globalizaci\u00f3n de la indiferencia&#8230;\u201d (Evangelii Gaudium 54).<\/p>\n<p>4. Pero no nos ayuda culpar a los dem\u00e1s. Para lograr una sociedad en paz cada uno est\u00e1 llamado a sanar sus propias violencias. Es necesario reconocer las diversas crisis por las que atraviesa la familia, que es la primera escuela de paz. En ella aprendemos la buena noticia del amor humano y la alegr\u00eda de convivir. Muchos ni\u00f1os y adolescentes crecen solos y en la calle provocando el debilitamiento de los v\u00ednculos sociales. Esto tambi\u00e9n repercute en la escuela. Episodios de violencia escolar se desarrollan ante la mirada pasiva de algunos hasta que es demasiado tarde. Muchos j\u00f3venes ni estudian ni trabajan, quedando expuestos a diversas formas de violencia.<\/p>\n<p>5. La corrupci\u00f3n, tanto p\u00fablica como privada, es un verdadero \u201cc\u00e1ncer social\u201d (EG 60), causante de injusticia y muerte. Desviar dineros que deber\u00edan destinarse al bien del pueblo provoca ineficiencia en servicios elementales de salud, educaci\u00f3n, transporte. Estos delitos habitualmente prescriben o su persecuci\u00f3n penal es abandonada, garantizando y afianzando la impunidad. Son estafas econ\u00f3micas y morales que corroen la confianza del pueblo en las instituciones de la Rep\u00fablica, y sientan las bases de un estilo de vida caracterizado por la falta de respeto a la ley. A ello se agregan mafias del crimen organizado sin freno dedicadas a la trata de personas para la esclavitud laboral o sexual, el tr\u00e1fico de drogas y armas, los desarmaderos de autos robados, etc.<\/p>\n<p>6. Para construir una sociedad saludable es imprescindible un compromiso de todos en el respeto de la ley. Desde las reglas m\u00e1s importantes establecidas en la Constituci\u00f3n Nacional, hasta las leyes de tr\u00e1nsito y las normas que rigen los aspectos m\u00e1s cotidianos de la vida. S\u00f3lo si las leyes justas son respetadas, y quienes las violan son sancionados, podremos reconstruir los lazos sociales da\u00f1ados por el delito, la impunidad y la falta de ejemplaridad de quienes tenemos alguna autoridad. La obediencia a la ley es algo virtuoso y deseable, que ennoblece y dignifica a la persona. Esto vale tambi\u00e9n para los reclamos por nuestros derechos, que deben ser firmes pero pac\u00edficos, sin amenazas ni restricciones injustas a los derechos de los dem\u00e1s. Frente al delito, deseamos ver jueces y fiscales que act\u00faen con diligencia, que tengan los medios para cumplir su funci\u00f3n, y que gocen de la independencia, la estabilidad y la tranquilidad necesarias. La lentitud de la Justicia deteriora la confianza de los ciudadanos en su eficacia. Algunos profesionales suelen utilizar de modo inescrupuloso artilugios legales para burlar o esquivar la justicia: tambi\u00e9n esto es inmoral.<\/p>\n<p>7. La c\u00e1rcel genera en la sociedad la falsa ilusi\u00f3n de encerrar el mal, pero ofrece pocos resultados. El sistema carcelario debe cumplir su funci\u00f3n sin violar los derechos fundamentales de todos los presos, cuidando su salud, promoviendo su reeducaci\u00f3n y recuperaci\u00f3n. Nos duele y preocupa que casi la mitad de los presos no tenga sentencia. La mayor\u00eda de ellos son j\u00f3venes pobres y sin posibilidades para contratar abogados que defiendan sus causas. Ning\u00fan delito justifica el maltrato o la falta de respeto a la dignidad de los detenidos. Gracias a Dios algunos cumplen la palabra de Jes\u00fas: \u201cEstuve preso y me visitaron\u201d (Mt 25,36).<\/p>\n<p>8. Nos estamos acostumbrando a la violencia verbal, a las calumnias y a la mentira, que \u201csocava la confianza entre los hombres y rompe el tejido de las relaciones sociales\u201d (Catecismo de la Iglesia Cat\u00f3lica, 2486). Urge en la Argentina recuperar el compromiso con la verdad, en todas sus dimensiones. Sin ese paso estamos condenados al desencuentro y a una falsa apariencia de di\u00e1logo.<\/p>\n<p>9. Estos s\u00edntomas son graves. Sin embargo, en el cuerpo de nuestra sociedad se encuentran tambi\u00e9n los recursos para afrontar el paciente camino de la recuperaci\u00f3n. Todos estamos involucrados en primera persona. Destacamos, ante todo, el profundo anhelo de paz que sigue animando el compromiso de tantos ciudadanos. No hay aqu\u00ed distinci\u00f3n entre creyentes y quienes no lo son. Todos estamos llamados a la tarea de educarnos para la paz.<\/p>\n<p>10. Nosotros creemos que Dios es \u201cfuente de toda raz\u00f3n y justicia\u201d y que los peores males brotan del propio coraz\u00f3n humano. El v\u00ednculo de amor con Jes\u00fas vivo cura nuestra violencia m\u00e1s profunda y es el camino para avanzar en la amistad social y en la cultura del encuentro. A esto se refiere el Papa Francisco cuando nos invita a \u201ccuidarnos unos a otros\u201d. Jes\u00fas nos ense\u00f1\u00f3 que \u201cDios hace salir el sol sobre buenos y malos y hace llover sobre justos e injustos\u201d (Mt 5, 45). No hay persona que est\u00e9 fuera de su coraz\u00f3n. En su proyecto de amor la humanidad entera est\u00e1 llamada a la plenitud. No hay una vida que valga m\u00e1s y otras menos: la del ni\u00f1o y el adulto, var\u00f3n o mujer, trabajador o empresario, rico o pobre. Toda vida debe ser cuidada y ayudada en su desarrollo desde la concepci\u00f3n hasta la muerte natural, en todas sus etapas y dimensiones. Jes\u00fas es nuestra Paz, en \u00e9l encontramos Vida y Vida abundante. A \u00c9l volvemos nuestra mirada y en \u00c9l ponemos nuestra esperanza para renovar nuestro compromiso en favor de la vida, la paz y la salud integral de nuestra querida Patria. Jes\u00fas nos dice: \u201cFelices los que trabajan por la paz\u2026\u201d (Mt 5,9). Muchos ya lo est\u00e1n haciendo. Hay destacables iniciativas en escuelas, parroquias, clubes, talleres art\u00edsticos y otras organizaciones de la sociedad. Los alentamos a seguir siendo instrumentos de paz. Exhortamos particularmente a la dirigencia a desarrollar un di\u00e1logo que genere consensos y pol\u00edticas de estado para superar la situaci\u00f3n actual.<\/p>\n<p>11. La Virgen de Luj\u00e1n, presente en el coraz\u00f3n creyente de tantos argentinos y argentinas, nos anima y acompa\u00f1a en nuestro empe\u00f1o \u201c\u2026porque cada vez que miramos a Mar\u00eda volvemos a creer en lo revolucionario de la ternura y del cari\u00f1o. En ella vemos que la humildad y la ternura no son virtudes de los d\u00e9biles sino de los fuertes, que no necesitan maltratar a otros para sentirse importantes\u2026\u201d (EG 288)<br \/>\nLos obispos argentinos<br \/>\nPilar &#8211; 107 Asamblea plenaria<br \/>\n8 de mayo de 2014, Solemnidad de Nuestra Se\u00f1ora de Luj\u00e1n<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La declaraci\u00f3n de los obispos argentinos advierte que la Argentina \u201cest\u00e1 enferma de violencia\u201d y que los hechos delictivos \u201cno s\u00f3lo aumentaron en cantidad, sino&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[9,6],"tags":[661,432,662,123,14,284],"class_list":["post-9356","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-documentos","category-nota-tapa","tag-cea","tag-corrupcion","tag-declaracion","tag-drogas","tag-iglesia","tag-violencia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2qU","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9356","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9356"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9356\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9356"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9356"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9356"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}