{"id":9370,"date":"2014-05-13T09:35:46","date_gmt":"2014-05-13T12:35:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9370"},"modified":"2014-05-13T09:35:46","modified_gmt":"2014-05-13T12:35:46","slug":"1914-guerra-total-efectos-inconmensurables","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9370","title":{"rendered":"1914. Guerra total, efectos inconmensurables"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/primera-guerra-mundial-historia.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-9371\" title=\"primera-guerra-mundial-historia\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/05\/primera-guerra-mundial-historia-120x120.jpg\" alt=\"primera-guerra-mundial-historia\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Este 2014 se cumplen cien a\u00f1os del comienzo de la Primera Guerra Mundial, tambi\u00e9n conocida como La Gran Guerra, que tuvo enormes consecuencias para la sociedad de su \u00e9poca y que marc\u00f3 un antes y un despu\u00e9s en la historia de la humanidad.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">Las consecuencias de la Primera Guerra Mundial exceden por completo sus causas; no hay m\u00e1s que desproporci\u00f3n entre unas y otras. Sus repercusiones traspasaron fronteras y generaciones, as\u00ed como tambi\u00e9n tornearon el siglo XX en muchos aspectos. As\u00ed, fue mucho m\u00e1s que una mera guerra: fue un completo laboratorio en el que se ensayaron las principales innovaciones sociales, culturales, econ\u00f3micas y pol\u00edticas que traer\u00eda consigo el siglo XX. Nada ni nadie fue ajeno a ella: militares y civiles; hombres, mujeres, ni\u00f1os y ancianos; campo y ciudad; industria, comercio, Estado, administraci\u00f3n&#8230; siquiera las letras, las artes pl\u00e1sticas y la m\u00fasica permanecieron indiferentes a su influjo. Y una vez firmados los tratados de paz,\u00a0se hizo imposible hacer borr\u00f3n y cuenta nueva; la guerra dej\u00f3 una herida \u2013miles, en verdad\u2013 que se convertir\u00eda en una completa cesura hist\u00f3rica. Todo el sistema de valores heredado del racionalismo occidental se vio conmovido hasta sus cimientos por un conflicto que mostrar\u00eda de manera flagrante las aberraciones a las que pod\u00eda conducir el tren del progreso. As\u00ed, la guerra tuvo tambi\u00e9n hondas consecuencias filos\u00f3ficas y morales.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Desatada entre viejos imperios que hac\u00edan lo imposible para demorar su final, la guerra presion\u00f3 con todo su dramatismo por acelerar el ritmo de los cambios.\u00a0Bast\u00f3 un incidente tan nimio como el asesinato del heredero al trono del Imperio Austro-h\u00fangaro para desencadenar una guerra de proporciones imposibles de imaginar en julio de 1914, cuando dieron inicio las hostilidades. Europa no ten\u00eda el recuerdo de una guerra tan prolongada y desgastante desde los a\u00f1os napole\u00f3nicos, poco m\u00e1s. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">As\u00ed, muchos pudieron plegarse entusiastas a una guerra que remover\u00eda pasiones y brindar\u00eda espacio para gestos heroicos y aventureros, bloqueados por completo en la sociedad burguesa\u00a0 de entonces. El furor de las masas por la guerra, impregnado de fiebre nacionalista, desafi\u00f3 todas las previsiones. Incluso el socialismo, de tradici\u00f3n internacionalista, terminar\u00eda contagi\u00e1ndose: seguramente por temor a quedar aislado, el socialismo alem\u00e1n (el m\u00e1s fuerte de Europa) aprob\u00f3 los cr\u00e9ditos de guerra en el Parlamento.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Bastante poco tenidas en cuenta hasta ah\u00ed, al menos en Europa central y oriental, las masas fueron ampliamente movilizadas en todos sentidos a los fines b\u00e9licos: la guerra demandaba soldados en cantidad, obreros, obreras, adem\u00e1s de h\u00e1biles organizadores de las energ\u00edas sociales. No siempre con buena coordinaci\u00f3n, por supuesto. Sea como fuere, sin tiempo para llevar adelante una cuidadosa planificaci\u00f3n, los gobiernos se lanzaron a organizar, encauzar y regimentar el esfuerzo b\u00e9lico de ciudadanos de a pie que, en principio, ten\u00edan m\u00e1s buena voluntad que preparaci\u00f3n efectiva para pelear una guerra total. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Fue necesario innovar sobre la marcha. Miles de kil\u00f3metros de trincheras; guerra submarina; gases; importantes avances m\u00e9dicos que dejaron su huella en la historia de la medicina del siglo XX; sinn\u00famero de medidas, no siempre exitosas, para la organizaci\u00f3n del racionamiento; castigos crueles, con fines ejemplificadores, de las largas filas de desertores, que crec\u00edan a medida que la guerra se prolongaba&#8230; As\u00ed la guerra trajo consigo una completa barbarizaci\u00f3n en el trato con el enemigo, e incluso con los civiles, como puso en evidencia el atroz genocidio cometido en 1915 contra los armenios. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Imposible dar cuenta del n\u00famero de muertos y heridos de tama\u00f1a guerra, am\u00e9n de los da\u00f1os materiales, considerables en B\u00e9lgica y norte de Francia. Casi triplica el de los muertos, que sobrepas\u00f3 los diez millones de personas. Y muchos de los sobrevivientes quedaron amputados, o con shock postraum\u00e1tico. En algunos pa\u00edses, como Francia, la siguiente generaci\u00f3n vio mermada significativamente su poblaci\u00f3n masculina en edad adulta. As\u00ed, la Primera Guerra Mundial fue muy dif\u00edcil de olvidar para la generaci\u00f3n que le sucedi\u00f3. Los <em>roaring twenties<\/em>, ef\u00edmeros, no lograron disipar su recuerdo. La inestabilidad internacional y el belicismo desenfrenado poco ayudaron.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES\">Consecuencias<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Cualquier enumeraci\u00f3n de las consecuencias ha de ser incompleta. En lo pol\u00edtico, se destaca el completo redise\u00f1o del mapa de Europa central y oriental impuesto por las potencias vencedoras, sin omitir gestos revanchistas para con los vencidos. Los tratados que se firmaron en Par\u00eds, se sabe, fueron pol\u00e9micos. Es conocido en este sentido el libro de tono prof\u00e9tico de John Maynard Keynes, <em>Las consecuencias econ\u00f3micas de la paz <\/em>(1919), donde se advirti\u00f3 acerca de los peligros a los que se expondr\u00eda el orden internacional si se tomaban medidas severas contra Alemania, como ped\u00edan a viva voz Francia y B\u00e9lgica. Todav\u00eda se sigue discutiendo si las decisiones tomadas en el palacio de Versalles fueron tan extremas como dir\u00e1n poco despu\u00e9s los nacionalistas m\u00e1s exacerbados de la Alemania de Weimar. Para el caso no importa. Lo que cuenta es que para muchos alemanes la derrota estuvo acompa\u00f1ada de un regusto amargo y de un deseo revanchista dif\u00edcil de ocultar. No fueron los \u00fanicos que quedaron disconformes con los acuerdos de paz (Italia y Hungr\u00eda no lo estaban menos), pero Alemania ten\u00eda masas pol\u00edticamente activas y descontentas, y una econom\u00eda moderna que no olvidaba su pasado esplendor. La salida de la guerra fue traum\u00e1tica.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">As\u00ed como en 1914 no hubo organismos internacionales capaces de evitar el conflicto armado, tampoco los hubo en 1918 para encauzar debidamente el camino hacia la paz. La Sociedad de Naciones no fue suficiente; no pod\u00eda dar respuesta a problemas tan complejos como los suscitados por la inestabilidad de j\u00f3venes democracias montadas sobre sociedades jaqueadas por la guerra, la recesi\u00f3n econ\u00f3mica, la escasez de alimentos y de trabajo, adem\u00e1s de la corrosiva inflaci\u00f3n, que instal\u00f3 un cuadro de incertidumbre en la vida cotidiana de millones de personas. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">M\u00e1s grave todav\u00eda: se desmoronaron cosas mucho m\u00e1s importantes que los antiguos l\u00edmites territoriales entre las potencias centroeuropeas. Se desplom\u00f3 la confianza y la seguridad, pilares fundamentales que hab\u00edan sabido sostener la fe de Occidente en el progreso. Y con ello colaps\u00f3 todo el sistema de valores que ven\u00eda dado por a\u00f1adidura. En sus memorias, el austriaco Stefan Zweig escribi\u00f3 palabras cargadas de sentido sobre el mundo que la guerra hizo desaparecer: \u201cSi busco una forma pr\u00e1ctica de definir la \u00e9poca de antes de la Primera Guerra Mundial, la \u00e9poca en que nac\u00ed y me cri\u00e9, conf\u00edo que he encontrado la m\u00e1s concisa al decir que fue la edad de oro de la seguridad&#8230; Todo el mundo sab\u00eda cu\u00e1nto ten\u00eda o cu\u00e1nto le correspond\u00eda, qu\u00e9 le estaba permitido y qu\u00e9 prohibido. Todo ten\u00eda su norma, su medida y su peso determinados\u201d.<a name=\"_ednref1\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Miranda%20Lida%201914.doc#_edn1\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[1]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/a> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Despu\u00e9s de 1919, no quedaba en pie ninguna certeza. Las relaciones sociales se hab\u00edan trastrocado sensiblemente, y lo mismo cabe decir de las jerarqu\u00edas sociales y los sistemas de valores. Hombres y mujeres no ocupaban ya lugares previsibles. La mujer tuvo una actuaci\u00f3n destacada durante la guerra, se le concedieron derechos pol\u00edticos en la inmediata posguerra, un avance que no siempre fue objeto de aplauso, sin embargo. Baste con recordar aqu\u00ed la desaz\u00f3n de miles de hombres que volvieron del frente con sus heridas de guerra (incluso las psicol\u00f3gicas) y se encontraron con que no ten\u00edan trabajo ni perspectivas de conseguirlo. La creciente independencia de la mujer descoloc\u00f3 sobremanera al hombre, de ah\u00ed que los reg\u00edmenes totalitarios se esforzaran tanto por tener a las mujeres a raya otra vez&#8230; <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Las relaciones de clase tambi\u00e9n se volvieron tirantes, y para peor en 1917 hab\u00eda estallado la revoluci\u00f3n rusa que, por un momento, amenaz\u00f3 con hacerse mundial, creando oleadas de p\u00e1nico en Occidente. No hab\u00eda llegado la hora, todav\u00eda, de las pol\u00edticas sociales, que apuntar\u00edan a paliar las situaciones m\u00e1s extremas, a fin de contener m\u00ednimamente el malestar social. Tan s\u00f3lo en la Alemania de Weimar se implement\u00f3 el seguro de desempleo, pero cuando lleg\u00f3 la hora de utilizarlo como estrategia para amortiguar la crisis econ\u00f3mica de 1929, el Estado se vio colapsado y no tuvo real capacidad de respuesta. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">La exacerbaci\u00f3n de los nacionalismos fue otra de las consecuencias dram\u00e1ticas y persistentes de la guerra. A fines del siglo XIX, los nacionalismos crecieron con cara de Jano, podr\u00eda decirse. Eran una fuerza pol\u00edtica en cierto sentido inclusiva, que procuraba integrar poblaciones rurales a las que el Estado dif\u00edcilmente hab\u00eda llegado hasta entonces, a trav\u00e9s de la escuela y la administraci\u00f3n. Campesinos que hablaban dialectos y permanec\u00edan anclados en la aldea rural se convertir\u00edan en ciudadanos que podr\u00edan comenzar a gozar de sus derechos.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Sin embargo, el nacionalismo ten\u00eda tambi\u00e9n una faceta intolerante, exclusivista, puesto que quienes estaban fuera de la naci\u00f3n, lisa y llanamente pod\u00edan ser declarados sus enemigos. Llegado el caso, las minor\u00edas pod\u00edan correr una suerte amarga, como ocurri\u00f3 con los jud\u00edos de la Rusia zarista, cuando el paneslavismo presion\u00f3 sin vacilar sobre ellos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">En la primera mitad del siglo XX, prevaleci\u00f3 en Europa la faceta exclusivista del nacionalismo por sobre la otra, y en esto tambi\u00e9n jug\u00f3 un papel decisivo la Primera Guerra Mundial. El resto es bien conocido: nacionalismos rivales, militarismo, imperialismo y un innumerable tendal de v\u00edctimas fruto de la intolerancia. As\u00ed, la experiencia de la guerra fue decisiva para la forja del nazismo. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">A su vez, la revoluci\u00f3n bolchevique de 1917 tambi\u00e9n fue hija de la guerra. Ser\u00eda in\u00fatil minimizar su importancia para la historia contempor\u00e1nea. La relaci\u00f3n entre la guerra y la revoluci\u00f3n rusa ha sido sin embargo soslayada muchas veces, porque se ha tendido a sobredimensionar la gesta heroica de los grandes l\u00edderes de octubre. Pero ni la guerra se comprende bien sin la revoluci\u00f3n, ni la revoluci\u00f3n sin la guerra, sin embargo.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Fuera de Europa, por \u00faltimo, la guerra tambi\u00e9n impact\u00f3 en muchos sentidos. Las potencias arrastraron a sus colonias a participar en el conflicto, y el nacionalismo se desarroll\u00f3 aqu\u00ed con otro cariz, puesto que, por reacci\u00f3n, abri\u00f3 el paso a muy primigenios sentimientos independentistas, de un sesgo marcadamente antioccidental. En este sentido, la guerra sirvi\u00f3 tambi\u00e9n de anticipo de muchos de los procesos que, d\u00e9cadas m\u00e1s tarde, habr\u00e1n de protagonizar los pa\u00edses de lo que se dar\u00e1 en llamar el Tercer Mundo. Los tratados de Par\u00eds no modificaron el reparto colonial de fines del siglo XIX \u2013incluso lo exacerbaron\u2013 pero prepararon el terreno en el que luchar\u00eda Mahatma Gandhi, entre otros l\u00edderes de los procesos de descolonizaci\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">De efectos inconmensurables, la guerra careci\u00f3 sin embargo de un final dram\u00e1tico o de una victoria heroica. 1919 fue muy distinto de 1945: con los opacos tratados de Par\u00eds, ni Alemania ni Europa tuvieron su hora cero, un momento simb\u00f3lico en el que ser\u00edan capaces de romper abruptamente con ese pasado que los hab\u00eda llevado al horror de las trincheras. La paz de 1919 no fue m\u00e1s que una mera continuaci\u00f3n de la guerra por otros medios. 1939 fue as\u00ed su consecuencia m\u00e1s tr\u00e1gica, si bien remota, en absoluto directa.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><em><span lang=\"ES\">La autora es historiadora y profesora universitaria en UTDT y UCA.<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<div><!--[if !supportEndnotes]--><\/p>\n<hr size=\"1\" \/><!--[endif]--><\/p>\n<div id=\"edn1\">\n<p class=\"MsoEndnoteText\"><a name=\"_edn1\" href=\"file:\/\/\/C:\/Users\/Admin\/Downloads\/Miranda%20Lida%201914.doc#_ednref1\"><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\"><!--[if !supportFootnotes]--><span class=\"MsoEndnoteReference\"><span lang=\"ES\">[1]<\/span><\/span><!--[endif]--><\/span><\/span><\/a><span lang=\"ES\"> <\/span>Stefan Zweig, <em>El mundo de ayer. Memorias de un europeo<\/em>, Barcelona, Acantilado, 2012, pp. 12-13.<span lang=\"ES\"><\/span><\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Este 2014 se cumplen cien a\u00f1os del comienzo de la Primera Guerra Mundial, tambi\u00e9n conocida como La Gran Guerra, que tuvo enormes consecuencias para la&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[3,5],"tags":[675,218,630],"class_list":["post-9370","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-politica-economia","category-sociedad","tag-gran-guerra","tag-historia","tag-primera-guerra-mundial"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2r8","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9370","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9370"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9370\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9370"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9370"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9370"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}