{"id":9430,"date":"2014-06-10T16:16:18","date_gmt":"2014-06-10T19:16:18","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9430"},"modified":"2014-06-10T16:16:18","modified_gmt":"2014-06-10T19:16:18","slug":"la-santidad-como-vocacion-de-todo-cristiano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9430","title":{"rendered":"La santidad como vocaci\u00f3n de todo cristiano"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span><span lang=\"ES\">Reflexiones en torno a Juan Pablo II y Juan XXIII,<\/span><\/span><span lang=\"ES\"> proclamados santos en una ceremonia multitudinaria en la Plaza de San Pedro el 27 de abril.<!--more--><\/span><span lang=\"ES\"> Durante la solemne ceremonia de canonizaci\u00f3n, extraordinaria como fuese, varios <\/span>pensamientos atravesaban mi memoria: otras canonizaciones dobles y triples, como la del mismo san Ignacio de Loyola con santa Teresa de Jes\u00fas, entre tantas. La del domingo 27 de abril ten\u00eda sin embargo el privilegio de ser la canonizaci\u00f3n de dos Papas, que muchos de los cristianos (y no cristianos) actuales han conocido personalmente.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Pensaba tambi\u00e9n, habiendo tratado de cerca a Juan Pablo II que, santo y todo, llevaba y llev\u00f3 durante muchos a\u00f1os, incluso cuando era ya Papa, la vida cotidiana de una personal normal. Le\u00eda sus informes, tomaba sus decisiones; a veces, cuando me tocaba a m\u00ed presentarle los candidatos a nombramientos episcopales, los s\u00e1bados por la tarde, en ausencia de mi superior el cardenal Gantin, se permit\u00eda alguna salida bien humana o la expresi\u00f3n de alg\u00fan episodio que aquel d\u00eda lo hab\u00eda impresionado vivamente. Sin duda era santo siempre pero viv\u00eda la vida cotidiana con normalidad. Y yo nunca dej\u00e9 de tener presente, y \u00e9l se preocupaba de record\u00e1rmelo, nuestros a\u00f1os comunes de estudiantes en el Ang\u00e9lico. Nada m\u00e1s ordinario que la vida de estudiantes en una Universidad por pontificia que fuera, con preferencias y a\u00fan cr\u00edticas a ese o a aquel otro profesor. E incluso como Papa. S\u00ed, de repente hab\u00eda destellos, algunos inolvidables, de que viv\u00eda una vida cristiana y sacerdotal (si se quiere pontifical) infinitamente superior a lo que nosotros \u00e9ramos. Como rezar rostro en tierra cuando se trataba de tomar decisiones trascendentes. Y esto nos hac\u00eda entrever de qu\u00e9 categor\u00eda de Papa se trataba. Pero el resto era la vida ordinaria de quien gobierna una Iglesia como la nuestra: con el tel\u00e9fono, las discusiones ocasionales, el aceptar libremente las opiniones diversas quiz\u00e1s para eventualmente corregirlas dando la suya con infinita discreci\u00f3n y modestia pero firmemente, sin ninguna manifiesta imposici\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Yo empec\u00e9 a darme cuenta de que algo hab\u00eda que superaba la normalidad de una vida papal cotidiana con sus colaboradores cuando los s\u00edntomas de su mal empezaron a hacerse patentes, sin que por eso cambiaran su ritmo de vida. Si hab\u00eda que reunirse, se reun\u00eda; si hab\u00eda que estudiar, estudiaba; si hab\u00eda que celebrar p\u00fablicamente, celebraba; si hab\u00eda que viajar, viajaba, a\u00fan contra la opini\u00f3n de los m\u00e9dicos (de esto tengo testimonios directos). Era su deber, siempre m\u00e1s duro y costoso, y no conocemos de eso m\u00e1s que la parte externa. C\u00f3mo interiormente hac\u00eda de su vida hasta entonces normal un sacrificio cotidiano, sin excluir lo deportivo, nunca sabremos con precisi\u00f3n. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Pero, a\u00fan sin excesivo discernimiento, pod\u00eda uno darse cuenta de que una vida que se puede llamar normal, hasta entonces intensamente y vigorosamente vivida, se convert\u00eda cada d\u00eda m\u00e1s en un camino de cruz, sin alivio alguno. Era su oblaci\u00f3n final, hasta entonces, misteriosamente disimulada bajo lo que de afuera nos parec\u00eda (y no tan de afuera) la vida intensa, incansable, del jefe de la Iglesia. De ah\u00ed en adelante, la santidad heroica destellaba hasta el momento final. Y se reflejaba sobre todo lo anterior.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Si no digo lo mismo de Juan XXIII es simplemente porque lo conoc\u00ed mucho menos y nunca tuve con \u00e9l el contacto cotidiano que tuve con el cardenal Wojtyla, luego papa Juan Pablo II. Pero estoy seguro, por lo poco que se sabe (o que yo s\u00e9), que all\u00ed tambi\u00e9n, al menos a partir de un cierto momento, hubo una oblaci\u00f3n crucificada. Dura y dolorosa pero rara vez trascendida, como cuando el viaje a As\u00eds, justo antes de la inauguraci\u00f3n del Concilio. Esto transforma ya una vida papal ejemplar en una forma de martirio. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Digo esto para que no imaginemos una vida extraordinaria desde siempre. Y sobre todo porque es propio de los cristianos ser ellos santos por vocaci\u00f3n y estar rodeados de santos. La santidad consiste en la manera extraordinaria de vivir un vida com\u00fan, as\u00ed sea la del Papa, no en una vida constantemente extraordinaria. Al menos mientras no llega el momento de la oblaci\u00f3n plena y total, espiritual y corporal. Si Dios quiere que llegue. Todo cristiano como bautizado est\u00e1 llamado a esa vocaci\u00f3n de vida, llegue o no el momento de la oblaci\u00f3n total definitiva. La santidad cotidiana a la cual todos estamos llamados se convierte entonces en la crucifixi\u00f3n. Y aqu\u00ed uno no puede dejar de pensar en alguien, como por ejemplo, Enrique Shaw. Pero entretanto la santidad es la misma: padres, madres, obreros, abogados, m\u00e9dicos, ingenieros, enfermeros y pongamos todas las categor\u00edas que queramos. Entonces, o se vive como cristiano bautizado y se es santo, o no vale la pena ser cristiano. Y me atrevo a decir que es esto lo que sirvi\u00f3 de trasfondo a la solemne ceremonia del 27 de abril. Y no otra cosa. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Y esto porque en realidad la santidad es ella en s\u00ed la vocaci\u00f3n com\u00fan del cristiano bautizado. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Y as\u00ed, sin saberlo, estamos rodeados de santos, y lo estaremos en la gloria. Muy pocos de ellos solemnemente canonizados. Pero no menos santos que los dem\u00e1s. Todos ellos celebrados igualmente el 1\u00b0 de noviembre. Y gracias a Dios, el cielo est\u00e1 repleto de ellos. La \u201ccanonizaci\u00f3n\u201d se revelar\u00e1 al final. Y no ser\u00e1 menos solemne sin <\/span>infinitamente m\u00e1s que la del 27 de abril.<\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">El autor es Cardenal, ex director de <em>Criterio<\/em><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\"> <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Reflexiones en torno a Juan Pablo II y Juan XXIII, proclamados santos en una ceremonia multitudinaria en la Plaza de San Pedro el 27 de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[8,6],"tags":[716,538,133,393],"class_list":["post-9430","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-iglesia","category-nota-tapa","tag-canonizacion","tag-francisco","tag-juan-pablo-ii","tag-juan-xxiii"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2s6","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9430","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9430"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9430\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9430"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9430"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9430"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}