{"id":9451,"date":"2014-06-11T20:42:36","date_gmt":"2014-06-11T23:42:36","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9451"},"modified":"2014-06-11T20:42:36","modified_gmt":"2014-06-11T23:42:36","slug":"desencanto-valenciano","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9451","title":{"rendered":"Desencanto valenciano"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/calatrava-1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-thumbnail wp-image-9454\" title=\"calatrava-1\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/calatrava-1-120x120.jpg\" alt=\"calatrava-1\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Impresiones de una visita a la imponente arquitectura moderna de la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia.<!--more--><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span style=\"font-size: 13px;\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/calatrava-2.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-medium wp-image-9455\" title=\"calatrava-2\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/06\/calatrava-2-300x200.jpg\" alt=\"calatrava-2\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/a>Han transcurrido m\u00e1s de 15 a\u00f1os desde que se produjo un cambio notorio en el lenguaje arquitect\u00f3nico y urbano que caracterizar\u00eda a los edificios p\u00fablicos de Espa\u00f1a.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Fue entonces, en octubre de 1997, que se inauguraba en Bilbao la filial del Museo Guggenheim, concretada seg\u00fan el original e in\u00e9dito proyecto del arquitecto norteamericano Frank Ghery. A partir de esa fecha, fue tal la transformaci\u00f3n positiva operada en el territorio de la ciudad vasca, tales las cifras que revelaban aumentos en todos los guarismos referidos a turismo, asistencia de p\u00fablico al museo y ecos en la prensa mundial, que muchos alcaldes espa\u00f1oles se plantearon como meta la construcci\u00f3n de obras que tuvieran un resultado an\u00e1logo al conquistado por el ayuntamiento bilba\u00edno.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Son numerosos los ejemplos que demuestran esta tendencia y los peligros que conlleva. Uno de ellos es la Cidade da Cultura de Santiago de Compostela, una ocurrencia de Manuel Fraga Iribarne que todav\u00eda, y despu\u00e9s de 15 a\u00f1os del concurso y 13 de su comienzo, no est\u00e1 claro el destino a dar a los casi 142 mil metros cuadrados construidos en la cima del Monte Gai\u00e1s, que ya multiplicaron por cuatro el presupuesto original y son un sonoro fracaso del promotor y del arquitecto, Peter Eisenman, tambi\u00e9n norteamericano.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Ahora, y con motivo de haber visitado la atractiva ciudad de Valencia, voy a referirme a otra de las realizaciones que se inscriben en lo que design\u00e9 como \u201cla tendencia Guggenheim Bilbao\u201d. Se trata de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, un conjunto arquitect\u00f3nico-urbano dise\u00f1ado por el arquitecto valenciano Santiago Calatrava. <span style=\"text-decoration: underline;\"> <\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Fue a comienzos de esta primavera europea que hicimos con mi hijo un r\u00e1pido periplo que incluy\u00f3 a C\u00e1diz (hermosa ciudad no muy conocida, con un centro hist\u00f3rico admirable), M\u00e1laga, Valencia y Barcelona. Salvo esta \u00faltima, en la que estuvimos en varias ocasiones y que cada vez nos parece m\u00e1s bella y amable, no conoc\u00edamos las otras. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Valencia es una comarca ligada al Mediterr\u00e1neo, que est\u00e1 dividida en huertas (como criterio geogr\u00e1fico y catastral) y donde la \u00fanica excepci\u00f3n como asentamiento urbano es la ciudad del mismo nombre con una poblaci\u00f3n de 800 mil habitantes. Se trata de una antigua colonia romana fundada unos 140 a\u00f1os antes de Cristo y que hoy ocupa en Espa\u00f1a el tercer puesto por poblaci\u00f3n e importancia, despu\u00e9s de Madrid y Barcelona.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Est\u00e1 al margen del r\u00edo Turia (su mayor problema son las inundaciones) y tiene en la albufera una extensa superficie lacustre en cuyos bordes se cultiva el arroz que protagoniza la proverbial cocina de la regi\u00f3n. A tal punto que el gentilicio \u201cvalenciana\u201d se vincula a la palabra \u201cpaella\u201d y, en segundo t\u00e9rmino, a la falla, ese \u00edgneo fen\u00f3meno cultural y art\u00edstico de la regi\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Nuestra primera jornada valenciana fue muy gratificante, no s\u00f3lo en el aspecto sensorial, gastron\u00f3mico y visual, sino en cuanto a lo hist\u00f3rico art\u00edstico, ya que el recorrido del viejo y se\u00f1orial Mercat y, muy pr\u00f3xima, la Lonja de los Mercaderes (La Llotja de Mercaders, patrimonio mundial de la Unesco en 1996) nos regal\u00f3 experiencias inolvidables en lo humano y lo espacial. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>La Lonja es un edificio medieval g\u00f3tico (de comienzos del 1400) que muestra gran calidad en el tallado de la piedra, el cromatismo de los vitrales y un majestuoso sal\u00f3n donde se reun\u00edan los comerciantes para las ventas de la seda. O el negocio ten\u00eda connotaciones teol\u00f3gicas, o los arquitectos le daban a esos recintos una magia que estimulaba las gestiones comerciales. Lo cierto es que quien visite Valencia no debe dejar de pasar por el Mercat ni por la Lonja.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span>La Ciudad de las Artes y las Ciencias<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Despu\u00e9s de esa tarde tan placentera, hab\u00edamos programado concurrir a la c\u00e9lebre obra de Calatrava. De modo que al d\u00eda siguiente all\u00ed nos dirigimos, lamentando que no ser\u00eda posible dedicarle m\u00e1s que algunas horas a una visita que deber\u00eda insumir varias jornadas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>A esta altura corresponde decir que este conjunto est\u00e1 integrado por seis grandes construcciones: el <em>Hemisferic<\/em>, destinado a grandes proyecciones y eventos musicales; el <em>Museo de las Ciencias<\/em>, un vasto edificio longitudinal de estructura vertebral y apabullantemente presencial; el <em>Umbracle<\/em>, con funciones de mirador y donde encuentran lugar 650 autom\u00f3viles y 20 autobuses que transportan turistas y estudiantes; el <em>Palau de las Artes Reina Sof\u00eda<\/em>; el <em>Oceanografic<\/em>, cuyo edificio circular principal fue dise\u00f1ado por F\u00e9lix Candela; y el <em>\u00c1gora,<\/em> un espacio de car\u00e1cter multifuncional.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Todo esto se despliega a lo largo de casi dos kil\u00f3metros de longitud a la vera del Turia, y como se comprender\u00e1, implica una muchas veces millonaria inversi\u00f3n por parte de la Generalitat Valenciana, cosa que por una parte es enaltecedora, habida cuenta de los fines de formaci\u00f3n art\u00edstica, cient\u00edfica y cultural, y por otra parte resulta excesiva y con resonancias de nuevo rico, si se observan los desplantes formales y estructurales que apuntan como un <em>pum en el ojo<\/em> desde la misma llegada al lugar. Mi hijo, que no es arquitecto, exclam\u00f3: me parece estar en Dubai.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Porque fue apenas acercarnos al volumen convexo del Hemisferic que advertimos una lengua de hormig\u00f3n proyectada en el aire como una hoja vegetal que se curva muy cerca del v\u00e9rtice. Este gesto de Calatrava quiz\u00e1 no sea percibido por muchos concurrentes, pero para un arquitecto o ingeniero es un alarde estructural audaz, car\u00edsimo y por completo injustificado. Tal vez fuera un recurso ret\u00f3rico del autor, que no demuestra inquietud alguna con relaci\u00f3n al costo ni al presupuesto original. Excesos de esta \u00edndole se encuentran a cada momento en el recorrido.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Sin embargo, un rasgo decisivo para juzgar esta realizaci\u00f3n es que, situada en medio de la Ciudad de las Artes y las Ciencias, uno no tiene se\u00f1ales o sensaciones que lo localicen en Valencia; en otras palabras, se trata de una realizaci\u00f3n extra-ciudadana. Es, para decirlo en s\u00edntesis, un gheto de cultura. Con el mismo criterio aplicado en Galicia,\u00a0 pero un gheto al fin.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Como contraste, y a modo de un ejemplo de lo que considero acertado para la inserci\u00f3n de esta tem\u00e1tica en el contexto urbano, la secuencia de los museos Smithsonianos en el Mall de Washington es v\u00e1lida. Y todav\u00eda m\u00e1s lo es el modelo que ofrece la calle Corrientes de Buenos Aires.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Un cronista de <em>El Sol de Galicia<\/em> se propuso interrogar a un grupo de arquitectos que particip\u00e1bamos de unas Jornadas en Santiago de Compostela. El tema era un serio dilema que se planteaba (y se sigue planteando hasta hoy) con respecto a la puesta en marcha de la Ciudad de la Cultura, el proyecto al que me refer\u00ed al comienzo de este escrito. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Integraban ese grupo, entre otros, Patxi Mangado, de Navarra, y el portugu\u00e9s Eduardo Souto de Moura. Se habl\u00f3 del gerenciamiento de esos complejos y su importancia para la supervivencia de esa clase de emprendimientos, pero cuando me toc\u00f3 opinar dije que el error estaba en la base del programa: que era absurdo pensar en agrupar piezas notables de la cultura en un predio separado del tejido urbano. Mucho m\u00e1s cuando su escala (hay salas para 3000 espectadores) hac\u00eda virtualmente imposible su utilizaci\u00f3n integral. Y puse como ejemplo un segmento de la calle Corrientes de Buenos Aires: a la altura del 1500 el paseante encuentra, a la derecha, el teatro San Mart\u00edn (oficial) y el Centro Cultural del mismo nombre; a la izquierda, y en consonancia con esa palabra, est\u00e1 el Centro de la Cooperaci\u00f3n, con teatro y toda la infraestructura de un centro cultural privado. As\u00ed, aquel paseante puede elegir ver una obra de Ibsen o Brecht, de Harold Pinter o Armando Disc\u00e9polo, s\u00f3lo tiene que cruzar la calle. Y en la misma cuadra hay librer\u00edas y bares, un cine y varias pizzer\u00edas y caf\u00e9s, es decir, lugares urbanos para el encuentro y el debate. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>En lugar de programar \u201cHoy vamos a sumergirnos en la cultura\u201d, como proponen la CAACC valenciana y la Ciudad de la Cultura gallega, en Buenos Aires se ofrece una experiencia cultural al paso. El slogan elegido para promocionarlo en Valencia revela ese divorcio negativo: \u201cEsta ciudad \u2013dice la frase aludiendo a la Ciudad de las Artes y las Ciencias\u2013 es otro mundo\u00bb.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>Este comentario no invalida las aspiraciones de ascenso cualitativo en la sociedad peninsular. Precisamente, mientras escribo estas l\u00edneas (2 de mayo) se realiza un concierto en el lago del Museo de las Ciencias (<em>M\u00fasica en abierto con Berklee<\/em>), y estoy seguro de que mucha gente disfruta de ese encuentro.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>No obstante, nos queda de esta experiencia primaveral un regusto acre para el que no encuentro otra expresi\u00f3n que la instalada en el encabezado: fue un desencanto valenciano el que vivimos en aquella frustrada visita. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span>El autor es arquitecto y public\u00f3 varios libros, entre ellos, \u00abArgentinos arquitectos en el mundo\u00bb y \u00abPeralta Ramos en la arquitectura\u00bb <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Impresiones de una visita a la imponente arquitectura moderna de la Ciudad de las Artes y las Ciencias en Valencia.<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[521,727,728,729],"class_list":["post-9451","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-arquitectura","tag-calatrava","tag-ciudad-de-las-artes-y-las-ciencias","tag-valencia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2sr","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9451","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9451"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9451\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9451"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9451"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9451"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}