{"id":9517,"date":"2014-07-05T10:39:46","date_gmt":"2014-07-05T13:39:46","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9517"},"modified":"2014-07-05T10:39:46","modified_gmt":"2014-07-05T13:39:46","slug":"democracia-sociedad-y-cultura-politica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9517","title":{"rendered":"Democracia, sociedad y cultura pol\u00edtica"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/strasser_color-21.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-9516\" title=\"strasser_color-21\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/07\/strasser_color-21-120x120.jpg\" alt=\"strasser_color-21\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>Entrevista a Carlos Strasser, polit\u00f3logo, que public\u00f3 recientemente <em>La raz\u00f3n democr\u00e1tica y su experiencia. Temas, presente y perspectivas <\/em>(Prometeo, Buenos Aires).<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<strong>\u00a1Cu\u00e1ntas \u201cdemocracias\u201d! Pr\u00e1cticamente toda su producci\u00f3n est\u00e1 cruzada por esta preocupaci\u00f3n. Algunos t\u00edtulos: <em>El orden pol\u00edtico y la democracia<\/em>, <em>Para una teor\u00eda de la democracia posible<\/em>, <em>Democracia III. La \u00faltima democracia<\/em>, <em>Democracia y desigualdad<\/em>\u2026. Un verdadero <em>leitmotiv<\/em>, al tiempo que un programa de investigaci\u00f3n. \u00bfPor qu\u00e9 no se refiere al \u201corigen\u201d de esta preocupaci\u00f3n?<\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<span>Tendremos que remontarnos entonces varias d\u00e9cadas. Y, de paso, recuperar contextos hist\u00f3ricos que entre tanto se nos han volado de la conciencia. Pero vamos al grano. Para empezar, en el mundo hab\u00eda, tantos a\u00f1os atr\u00e1s, dos grandes bloques rivales pujando por la supremac\u00eda, el occidental capitalista y el este comunista, bloques que, entre otras cosas, arrastraban ideas si no, m\u00e1s exactamente, sobrentendidos por completo dispares acerca de lo que era, o es, una democracia. En la Argentina, por su parte, reg\u00eda en esos tiempos un cuasi desconocimiento de la materia, quiero decir que no hab\u00eda mayor conocimiento ni reconocimiento respecto de la democracia. As\u00ed, tras los lejanos y en definitiva breves y escasos a\u00f1os democr\u00e1ticamente inaugurales de Yrigoyen y Alvear, luego de la regresi\u00f3n conservadora, el primer peronismo, la \u201crevoluci\u00f3n libertadora\u201d y la larga, turbulenta temporada posterior de <em>corsi e ricorsi <\/em>militares y civiles, finalmente surgieron y campearon entre nosotros la facci\u00f3n de los enemigos de todo y de cualquier gobierno de base popular y, en el extremo opuesto, la facci\u00f3n de los propulsores de la sociedad de iguales y justa del futuro, s\u00f3lo que \u201centre tanto\u201d liderada por una vanguardia selecta. En rigor, dos facciones igualmente formadas por sujetos \u201ciluminados\u201d y de armas llevar. Bueno, es por esos tiempos que empiezo a escribir sobre el tema. Mis primeros art\u00edculos aparecieron hacia 1976 y 1977, y continuaron. Recuerdo muy especialmente uno que se public\u00f3 en <span>Criterio<\/span>, en 1980, durante la dictadura, titulado \u201cLa barbarizaci\u00f3n de una rep\u00fablica\u201d. A\u00f1os m\u00e1s adelante vinieron el fin del Proceso y la ca\u00edda del Muro de Berl\u00edn, per\u00edodo durante el cual todo un n\u00famero de colegas se consagr\u00f3 a estudiar la salida de los autoritarismos y las llamadas democratizaciones mientras que a m\u00ed me dio por considerar lo que segu\u00eda sobreentendi\u00e9ndose, la democracia, la teor\u00eda misma de la democracia, las caras y cecas de la democracia, la posibilidad real de ella, sus dificultades contingentes y no tan contingentes. Desde entonces fui publicando toda una serie de escritos sobre el particular. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<strong><span>Y ahora <em>La raz\u00f3n democr\u00e1tica y su experiencia<\/em>, que recoge varios art\u00edculos en revistas nacionales e internacionales de los \u00faltimos a\u00f1os. En el pr\u00f3logo usted identifica en ellos una convicci\u00f3n com\u00fan: que nuestra historia pol\u00edtica es recurrente y por tanto predecible. \u00bfContinuar\u00e1 si\u00e9ndolo?<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<span>Me parece que s\u00ed, m\u00e1s all\u00e1 de cambios de superficie, es decir, de personajes y circunstancias, ciclos incluidos, no tanto de actores y problemas b\u00e1sicos, aunque siempre hay que poner a salvo los impactos que nos llegan desde el exterior y que aqu\u00ed suelen pegar fuerte; econ\u00f3micos, comerciales y otros. Releyendo ahora, libro en mano, algunos de los art\u00edculos que ya tienen sus a\u00f1os, y por supuesto no recordaba demasiado, me encontr\u00e9 con que lustros atr\u00e1s dec\u00eda y predec\u00eda yo lo mismo. \u00bfSer\u00e1 porque, como ense\u00f1\u00f3 Ortega, \u201cante todo somos siempre herederos\u201d? Estoy pensando en la cultura pol\u00edtica tan poco democr\u00e1tica que nos fuimos dando y recibimos a lo largo de tantas d\u00e9cadas. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<strong><span>\u00bfDe qu\u00e9 democracia hablamos cuando invocamos este concepto que la historia, ya que no la etimolog\u00eda, ha vuelto visiblemente equ\u00edvoco?<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<span>La pregunta da en un verdadero clavo. La cuesti\u00f3n es justamente que por lo general hablamos de democracia gratis, sobre todo desde que ocurri\u00f3 el derrumbe sovi\u00e9tico y cundi\u00f3 el cuento del fin de la historia, el supuesto triunfo definitivo del libre mercado y la democracia. Cuando lo que tuvimos realmente fue la notable extensi\u00f3n a muchos pa\u00edses, grado m\u00e1s, grado menos, del estado constitucional de derecho, que no es exactamente lo mismo que la democracia aunque sea parte de ella y al que ciertamente hubimos de darle la bienvenida, sobre todo al cabo de tanta dictadura. Pero\u2026 \u00bfdemocracia? No, no mucho. Por tres razones, fundamentalmente, que ahora no puedo enunciar sino del modo m\u00e1s sucinto. Una, que la democracia y la soberan\u00eda popular requieren de amplias mayor\u00edas de poblaci\u00f3n en condici\u00f3n de ciudadan\u00eda, es decir, de personas capaces de autonom\u00eda, lo que dista de ser en pa\u00edses y sociedades en los que el 20 o 30 y hasta el 50 por ciento de la gente est\u00e1 sumida en la pobreza, cuando no en una lisa y llana miseria, y no cuenta con techo, trabajo, educaci\u00f3n ni informaci\u00f3n. Dos, por lo que ya sab\u00eda y ense\u00f1\u00f3 Rousseau, a saber: que hoy, en sociedades tan complejas como las nuestras, de poblaciones que se cuentan por cientos de miles a millones de individuos, esparcidas en geograf\u00edas por dem\u00e1s extensas y culturalmente fragmentadas y cruzadas por tantos intereses diversos, es m\u00e1s improbable que nunca que los representantes en efecto respondan a los representados, a su dif\u00edcilmente cognoscible \u201cvoluntad\u201d, que no es \u201cuna\u201d excepto en el concepto, sea el metaf\u00edsico de \u201cvoluntad general\u201d o el m\u00e1s terrestre de \u201cinter\u00e9s general\u201d, y que efectivamente puedan dar y den vida a esta democracia inevitablemente indirecta de nuestra era, la democracia que se dice \u201crepresentativa\u201d, precisamente\u2026<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<strong><span>Por otro lado, una cosa es el dise\u00f1o institucional y otra la pr\u00e1ctica pol\u00edtica habitual. No siempre van de la mano. Esa distancia entre la letra de la ley y los hechos parece obsesionarlo\u2026<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<span>Justamente, eso apunta al tercero de los factores que est\u00e1bamos considerando.\u00a0 Dicha distancia se hace patente, por lo pronto, en el hecho de que el orden pol\u00edtico no es tanto el democr\u00e1tico, con la divisi\u00f3n de poderes y el juego de las distintas tradiciones o ideolog\u00edas que lo han conformado, como lo que antiguamente se llamaba \u201cgobierno mixto\u201d, es decir, una fusi\u00f3n y confusi\u00f3n de distintos reg\u00edmenes pol\u00edticos en el sentido estricto de la palabra; mezcla en la que, a causa de la complejidad y diversidad interna de la sociedad contempor\u00e1nea que reci\u00e9n mencion\u00e1bamos, la democracia convive con otras formas de gobierno; m\u00e1s notablemente con la burocracia <em>\u00e0 la <\/em>Max Weber, la tecnocracia, el corporatismo y el neocorporatismo, las oligarqu\u00edas de viejo y nuevo cu\u00f1o, y tambi\u00e9n, aunque ahora ya no tanto, la partidocracia; mezcla que por momentos y lugares var\u00eda en su combinaci\u00f3n y dentro de la cual la democracia no necesariamente constituye el r\u00e9gimen dominante sino que, al contrario, suele quedar subordinada. Eso m\u00e1s all\u00e1 de que la legitimidad vigente e ideol\u00f3gicamente sin rival, la que cubre y, queriendo o sin querer, \u201cdisfraza\u201d al conjunto, sea siempre la democr\u00e1tica. Y no hablemos de todo lo que adem\u00e1s atraviesa a los pa\u00edses contempor\u00e1neamente; la existencia y actividad de tantos poderes pol\u00edticos y econ\u00f3micos internacionales, organismos, agencias, grandes empresas y corporaciones multinacionales, que de suyo afectan y limitan la soberan\u00eda de los estados nacionales y la territorialidad democr\u00e1tica. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<strong><span>Democracia, republicanismo, liberalismo. Tres tradiciones distintas que sin embargo son a veces confundidas, \u00bfno es as\u00ed?<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<span>Tal cual. Tres tradiciones distintas y que se acumularon en el tiempo para configurar la idea contempor\u00e1nea de democracia. Lo deslic\u00e9 reci\u00e9n al pasar, por lo que viene bien retomar el punto y abundar al respecto. Tres tradiciones, cada cual con sus principios fundamentales, la soberan\u00eda popular del democratismo cl\u00e1sico, luego la virtud c\u00edvica y el institucionalismo republicanos, y por \u00faltimo, reci\u00e9n desde los siglos XVII y XVIII, las libertades, derechos y garant\u00edas individuales del liberalismo. Una democracia, hoy, est\u00e1 hecha por y precisa de las tres tradiciones; cada una y su acumulaci\u00f3n es condici\u00f3n de existencia de cada cual y del conjunto, por m\u00e1s que la coexistencia de las tres tradiciones sea tensa y dif\u00edcil, a veces hasta imposible, desde que los respectivos principios pueden y suelen darse de patadas, como cada tanto es notorio. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<strong><span>A todo esto se suma la tensi\u00f3n entre democracia y constitucionalismo. Me parece un debate crucial y las muchas p\u00e1ginas que usted le dedica cobran una renovada actualidad en v\u00edsperas de celebrarse los veinte a\u00f1os de la reforma de 1994.<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<span>En efecto, es una tensi\u00f3n que forma parte central de lo que trat\u00e1bamos. Y la paradoja es que sin esta tensi\u00f3n, sin la convivencia de mayor\u00edas y constituciones, la democracia misma patina y hasta fracasa. Es parad\u00f3jico, porque sin constituciones (por ejemplo sin libertades y derechos fijados y garantizados) no puede haber ni aun nacer una verdadera soberan\u00eda popular, y porque las constituciones conviene que sean lo m\u00e1s estables posibles, lo que significa que la opini\u00f3n o la voluntad de una generaci\u00f3n maniata as\u00ed la soberan\u00eda de las siguientes. Sin constituciones tampoco habr\u00eda senados, especialmente en los pa\u00edses federales, incluso los terceros senadores de 1994, ni tampoco la independencia del poder judicial o la intangibilidad de los jueces, ni la <em>judicial review <\/em>que tantas veces \u201ccorrige\u201d a los dos poderes estrictamente democr\u00e1ticos, los popularmente elegidos, el legislativo y el ejecutivo. Las citadas, es obvio, son todas instituciones estrictamente <em>no <\/em>y aun <em>anti <\/em>democr\u00e1ticas que, sin embargo, vienen a servir a la democracia, a hacerla efectivamente posible.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<strong><span>Y hablando de \u201ctensiones\u201d, usted se\u00f1ala tambi\u00e9n la que en Iberoam\u00e9rica existe entre identidad cultural y ciudadan\u00eda. \u00bfConsecuencia de ello ser\u00edan nuestras debilidades institucionales? <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<span>Sobre esto no puedo m\u00e1s que remitirme a un art\u00edculo m\u00edo en el libro que es tan largo como denso. Pero, brevemente: lo que pienso es que nuestra conformaci\u00f3n e identidad cultural termin\u00f3 por hacerse compleja y en alguna medida desarticularse. En suma, resulta ser el producto de siglos de impronta ib\u00e9rica y la subsiguiente recepci\u00f3n de impactos culturales m\u00faltiples, nuestra millonaria y varia inmigraci\u00f3n incluida. El \u00faltimo y tan avasallante como persistente impacto procede del imperio (y, con permiso seguramente aquiescente de Raymond Aron, el imperialismo) americano. La consecuencia de ello ha sido y es una serie de, dir\u00eda, mestizajes culturales varios a su vez inclinados a unas legitimidades y legitimaciones pol\u00edticas desde compatibles a incompatibles y que resultan en distintas suertes o concepciones de ciudadan\u00eda. Y, s\u00ed, claro, esta especie de desordenamiento incide inevitablemente sobre la solidez de nuestra institucionalidad pol\u00edtica. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<strong><span>Pasemos al populismo y sus \u201crazones\u201d. \u00bfPor qu\u00e9 considera que esta forma de entender la democracia, que seguramente hubiera horrorizado a Rousseau por el protagonismo hegem\u00f3nico del poder ejecutivo, ha ganado tantos adeptos en nuestras latitudes? \u00bfQu\u00e9 queda del viejo ideal que vincul\u00f3 la representaci\u00f3n popular fundamentalmente en la rama legislativa?<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<span>En pocas palabras, a m\u00ed me parece (sin entrar demasiado a fondo en el concepto ni desmenuzarlo, como tal vez har\u00eda aqu\u00ed falta) que el populismo tan propio de Am\u00e9rica latina toda, la Argentina por supuesto incluida, y cada vez m\u00e1s incluida en las \u00faltimas cuantas d\u00e9cadas, procede, para hablar del populismo en su versi\u00f3n presente, de que hacia el final del siglo XX nuestra tan antigua como arraigada vena caudillista se acompa\u00f1\u00f3 del gran apag\u00f3n de las ideolog\u00edas y la llamada crisis de la representaci\u00f3n y de los partidos y sistemas de partidos; apag\u00f3n y crisis a su turno nutridas por la revoluci\u00f3n en las comunicaciones, \u00e9sa que protagonizan los medios, con la televisi\u00f3n a la cabeza, Internet y compa\u00f1\u00eda. S\u00famese a esto lo que hablamos ya acerca de la ciudadan\u00eda y la pobreza. Pues bien, personalismo y presidencialismo fuerte son sencillamente su secuencia l\u00f3gica. El grueso de los pol\u00edticos, por lo dem\u00e1s, si no ha naufragado, nada en el descr\u00e9dito, un descr\u00e9dito bastante merecido, en buena medida porque en las sociedades de hoy no es f\u00e1cil hacer pol\u00edtica con buen resultado. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<strong><span>Con una vida dedicada a la ciencia pol\u00edtica, que lo hizo acreedor de tantos logros y reconocimientos, \u00bfc\u00f3mo ve el estado de esta disciplina en nuestro contexto?<\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\">\u2013<span>Entre estabilizado y estancado. La disciplina y la profesi\u00f3n est\u00e1n mucho m\u00e1s reconocidas y vigorosas que hace 30 o 20 a\u00f1os, sin duda, pero mi sensaci\u00f3n es que \u00faltimamente escasean los polit\u00f3logos y los estudios del tipo y la calidad que supimos tener hasta pocos a\u00f1os atr\u00e1s, estudios y polit\u00f3logos que le hicieron dar a la disciplina verdaderos saltos adelante y tuvieron gran repercusi\u00f3n incluso fuera del pa\u00eds.<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Entrevista a Carlos Strasser, polit\u00f3logo, que public\u00f3 recientemente La raz\u00f3n democr\u00e1tica y su experiencia. 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