{"id":9600,"date":"2014-08-09T09:13:53","date_gmt":"2014-08-09T12:13:53","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9600"},"modified":"2014-08-09T09:13:53","modified_gmt":"2014-08-09T12:13:53","slug":"editorial-la-fe-y-la-autonomia-de-lo-temporal","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9600","title":{"rendered":"Editorial: La fe y la autonom\u00eda de lo temporal"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">En marzo de 2003, el famoso cient\u00edfico brit\u00e1nico Francis Crick, premio Nobel y co-descubridor de la estructura del ADN, sostuvo en\u00a0la revista <em>Nature Neuroscience<\/em> que la hip\u00f3tesis de la existencia de un alma espiritual es superflua ya que \u201cla convicci\u00f3n cient\u00edfica es que nuestras mentes, el comportamiento de nuestros cerebros, pueden ser \u00edntegramente explicados por la interacci\u00f3n de las c\u00e9lulas cerebrales\u201d.<!--more--><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">A la misma conclusi\u00f3n llegaba por esos a\u00f1os el prestigioso cient\u00edfico argentino Mario Bunge, entusiasmado por los progresos de la psiconeuroingenier\u00eda en la elaboraci\u00f3n de pr\u00f3tesis conectadas a la corteza cerebral, lo cual, a su juicio, pon\u00eda fin al \u201cmito de la inmaterialidad de la mente\u201d. Ninguno de ellos parec\u00eda sentir la menor incomodidad al usar una metodolog\u00eda emp\u00edrica para llegar a conclusiones no emp\u00edricas.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Pero la tentaci\u00f3n de trasgredir los l\u00edmites de la ciencia no s\u00f3lo la padecen los cient\u00edficos, sino tambi\u00e9n los te\u00f3logos. No hace falta remontarse al caso Galileo y a la hoy incre\u00edble condena de su teor\u00eda helioc\u00e9ntrica. Todav\u00eda en 1950 la enc\u00edclica <em>Humani generis<\/em> recordaba a los fieles cristianos que no les era l\u00edcito adherir a la teor\u00eda seg\u00fan la cual Ad\u00e1n no es un personaje hist\u00f3rico y que han existido otros seres humanos que no provienen de \u00e9l por generaci\u00f3n natural. Y a\u00fan en la actualidad siguen teniendo amplia difusi\u00f3n ciertas teor\u00edas \u201ccreacionistas\u201d que en nombre de la fe en la Creaci\u00f3n rechazan la idea de la evoluci\u00f3n de las especies. La teolog\u00eda tambi\u00e9n ha ca\u00eddo, de tanto en tanto, en el error de querer imponer conclusiones a las ciencias.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">El Concilio Vaticano II, en la Constituci\u00f3n Pastoral <em>Gaudium et Spes <\/em>(n\u00famero 36) expres\u00f3 con claridad meridiana la distinci\u00f3n de los campos respectivos de la fe y de la ciencia, al formular el principio de la autonom\u00eda de las realidades temporales: <\/span><span lang=\"ES\">\u201cPor la propia naturaleza de la creaci\u00f3n, todas las cosas est\u00e1n dotadas de consistencia, verdad y bondad propias y de un propio orden regulado, que el hombre debe respetar con el reconocimiento de la metodolog\u00eda particular de cada ciencia o arte. Por ello, la investigaci\u00f3n met\u00f3dica en todos los campos del saber, si est\u00e1 realizada de una forma aut\u00e9nticamente cient\u00edfica y conforme a las normas morales, nunca ser\u00e1 en realidad contraria a la fe, porque las realidades profanas y las de la fe tienen su origen en un mismo Dios\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Las realidades creadas tienen su propio ser y sus propias leyes, y del mismo modo, las ciencias que las estudian tienen sus propios m\u00e9todos y son aut\u00f3nomas en el campo espec\u00edfico de su competencia. La luz de la fe no brinda a la teolog\u00eda ning\u00fan atajo para alcanzar conocimientos en el campo cient\u00edfico sin la mediaci\u00f3n de las ciencias respectivas. Esto no significa, sin embargo, que la teolog\u00eda y las ciencias se muevan en universos paralelos, aquella en el mundo de \u201clo espiritual\u201d, y \u00e9stas en el mundo de \u201clo temporal\u201d. Lo sobrenatural no es algo que limita con lo natural, sino que constituye su dimensi\u00f3n m\u00e1s profunda, su sentido \u00faltimo. Por eso, la teolog\u00eda puede tambi\u00e9n aplicarse al estudio de las realidades temporales, pero bajo tres condiciones. En primer lugar, debe hacerlo desde la perspectiva que le es propia, es decir, la del destino trascendente del hombre. En segundo lugar, debe trabajar en un estrecho di\u00e1logo con las disciplinas cient\u00edficas involucradas, ya que los datos de las ciencias sin ser determinantes, son significativos para la reflexi\u00f3n teol\u00f3gica. En tercer lugar, la teolog\u00eda debe estar atenta a los presupuestos filos\u00f3ficos (muchas veces impl\u00edcitos) de las teor\u00edas cient\u00edficas que asume, y debe juzgarlos cr\u00edticamente. De esta manera, como ense\u00f1aba Benedicto XVI, la fe y la raz\u00f3n se purifican rec\u00edprocamente, se liberan mutuamente de prejuicios, y a trav\u00e9s de esta interacci\u00f3n se ven potenciadas y enriquecidas en su propio orden.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Por eso mismo, los conflictos entre la teolog\u00eda y las ciencias se revelan siempre en \u00faltima instancia como una confusi\u00f3n de niveles, o dicho de otra manera, como una falta de claridad en los interrogantes que gu\u00edan la propia investigaci\u00f3n. Tanto l<\/span><span lang=\"ES\">a teolog\u00eda como la ciencia estudian, por ejemplo, el origen del hombre, pero de dos maneras distintas: la doctrina de la Creaci\u00f3n nos ayuda a entender qu\u00e9 es el hombre (el sentido de la existencia humana), mientras que la ciencia busca explicar c\u00f3mo se origin\u00f3. Entre ambas cuestiones no puede haber contradicci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Una dificultad especial surge, sin embargo, cuando pasamos de las ciencias de la naturaleza a las ciencias sociales. A trav\u00e9s del principio de autonom\u00eda, el Concilio hab\u00eda querido hacer expl\u00edcita su renuncia a una visi\u00f3n \u201csacral\u201d del mundo, que subordinaba el orden temporal al espiritual, para hacer lugar al reclamo de la modernidad, reconociendo al mundo su valor propio, y diferenciando los \u00e1mbitos de la fe y de la raz\u00f3n. La Doctrina Social de la Iglesia incorpor\u00f3 este principio ampliando su base filos\u00f3fica y estableciendo un di\u00e1logo con las ciencias. Pero en ciertas regiones, y de un modo particular en Latinoam\u00e9rica, la preocupaci\u00f3n era en cierto modo la inversa: no c\u00f3mo distinguir, sino c\u00f3mo volver a vincular la fe y el mundo, la religi\u00f3n y la vida social, c\u00f3mo poner de manifiesto, en una palabra, las exigencias evang\u00e9licas de la justicia. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Muchos te\u00f3logos se sintieron llamados a incursionar en las problem\u00e1ticas sociales, a veces recurriendo, con mayor o menor acierto, a la mediaci\u00f3n de las ciencias, y otras, las m\u00e1s, entendiendo que la \u201cmirada de fe\u201d garantizaba un acceso m\u00e1s directo y aut\u00e9nticamente evang\u00e9lico a la realidad. De un modo muy general, se podr\u00eda decir que en la teolog\u00eda y el magisterio latinoamericanos la autonom\u00eda de lo temporal qued\u00f3 en buena medida eclipsada, y ello redund\u00f3 en una cierta falta de realismo, que conden\u00f3 a la Iglesia en muchos casos a correr detr\u00e1s de los cambios. Sin embargo, pese a sus modestos resultados, ese g\u00e9nero de discurso social tan fuertemente religioso y prof\u00e9tico, conserva un poderoso atractivo, contra el cual la Doctrina Social de la Iglesia con su tono m\u00e1s sereno y equilibrado, y por lo tanto menos vistoso, no puede competir.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES\">Hoy se impone dentro y fuera de la Iglesia una comprensible desconfianza hacia la din\u00e1mica espont\u00e1nea de los mecanismos pol\u00edticos, econ\u00f3micos y financieros a nivel nacional y global, que se perciben como generadores de desigualdad e injusticia, y se siente la necesidad de inspirarlos y orientarlos a trav\u00e9s de valores superiores. El discurso religioso se ve nuevamente tentado de soslayar la autonom\u00eda de las realidades sociales para salir al encuentro de esta necesidad con soluciones expeditivas. Pero se trata de un camino enga\u00f1oso: cuando la fe invade el \u00e1mbito de las ciencias el resultado inexorable es la confusi\u00f3n.<\/span><span lang=\"ES\"><\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>En marzo de 2003, el famoso cient\u00edfico brit\u00e1nico Francis Crick, premio Nobel y co-descubridor de la estructura del ADN, sostuvo en\u00a0la revista Nature Neuroscience que&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[7],"tags":[16,465,774,796,171],"class_list":["post-9600","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-editoriales","tag-ciencia","tag-doctrina","tag-fe","tag-temporal","tag-teologia"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2uQ","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9600","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9600"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9600\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9600"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9600"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9600"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}