{"id":9623,"date":"2014-08-11T10:39:26","date_gmt":"2014-08-11T13:39:26","guid":{"rendered":"http:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9623"},"modified":"2014-08-11T10:39:26","modified_gmt":"2014-08-11T13:39:26","slug":"dos-veces-cortazar","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/?p=9623","title":{"rendered":"Dos veces Cort\u00e1zar"},"content":{"rendered":"<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\"><a href=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/00000000000000cortazar.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignright size-thumbnail wp-image-9624\" title=\"00000000000000cortazar\" src=\"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/wp-content\/uploads\/2014\/08\/00000000000000cortazar-120x120.jpg\" alt=\"00000000000000cortazar\" width=\"120\" height=\"120\" \/><\/a>El llamado \u201cA\u00f1o Cort\u00e1zar\u201d, por el centenario de su nacimiento y el trig\u00e9simo aniversario de su muerte, es una oportunidad para recuperar la obra<span> <\/span>de uno de los escritores emblem\u00e1ticos del siglo XX.<!--more--><\/span><strong style=\"font-size: 13px;\"><span lang=\"ES-TRAD\"> <\/span><\/strong><em style=\"font-size: 13px;\"><span lang=\"ES-TRAD\">Un poco por el azar, por una serie de casualidades:<\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"right\"><em><span lang=\"ES-TRAD\"> las cosas me llegan como un p\u00e1jaro <\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\" align=\"right\"><em><span lang=\"ES-TRAD\">que puede pasar por la ventana.<\/span><\/em><em><span lang=\"ES-TRAD\"><\/span><\/em><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><strong><span lang=\"ES-TRAD\"> <\/span><\/strong><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Sin duda, Cort\u00e1zar hubiera festejado la \u201chermosa simetr\u00eda\u201d de la coincidencia de dos fechas \u2013centenario de su nacimiento y treinta a\u00f1os de su muerte\u2013, que nos convocan a celebrarlo. En realidad, a continuar las celebraciones, ya que para insistir con las simetr\u00edas, tambi\u00e9n este a\u00f1o duplica los festejos de 2013 en ocasi\u00f3n del medio siglo de <em>Rayuela<\/em>: coincidencias de un \u201cterritorio fuera de toda br\u00fajula\u201d que invitan a referirse a las duplicaciones como una constante en la vida y la obra del escritor.<\/span><span lang=\"ES-TRAD\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">La primera, por cierto, se refiere al origen: es un argentino nacido en Europa: \u201cNac\u00ed en Bruselas, el 26 de agosto de 1914. [\u2026] Mi nacimiento fue un producto del turismo y la diplomacia\u2026\u201d explica, al relatar que a su padre lo asignaron a una misi\u00f3n comercial en B\u00e9lgica y, como estaba reci\u00e9n casado, llev\u00f3 con \u00e9l a su mujer. Despu\u00e9s de muchos a\u00f1os (1951), el viaje inverso lo conduce a Par\u00eds, ciudad que se convierte en su residencia definitiva; para el resto de su vida ser\u00e1 un argentino que vive en Francia. Sin embargo, su obra mantiene, n\u00edtido, el idioma que conserva el acento imborrable de la lengua rioplatense. <\/span><span lang=\"ES-TRAD\"><\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Antes de este viaje, ya con sus t\u00edtulos de Maestro Normal y de Profesor en Letras, trabaja como docente en pueblos de la provincia de Buenos Aires hasta que logra una c\u00e1tedra en la Universidad de Mendoza; mientras, escribe sus primeros cuentos. El escritor no pierde su condici\u00f3n de docente, como lo manifiestan las clases que dict\u00f3 en 1980, tres a\u00f1os antes de su muerte, en la  Universidad de Berkeley (publicadas en 2013 como C<em>lases magistrales de literatura <\/em>por Alfaguara<span class=\"MsoFootnoteReference\"> <\/span>) en las que pone en evidencia la capacidad intacta para transmitir conceptos a sus alumnos. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Ya en Francia, el escritor desempe\u00f1a la tarea paralela de traductor para la  UNESCO, con lo que se asegura una entrada permanente, a cambio de muchas horas de trabajo. Lo relata sin quejas en una de sus cartas a Eduardo Jonqui\u00e8res: \u201cMi horario consist\u00eda en entrar a las tres de la tarde y salir\u2026 a medianoche\u201d. En ocasiones la tarea es una \u00e1rida explicaci\u00f3n t\u00e9cnica, pero el poeta encuentra que \u201cbasta aislar las frases y reordenarlas para fabricar poemas extraordinarios\u201d. Este trabajo tiene otras facetas: nos dej\u00f3 la incomparable traducci\u00f3n que hizo de uno de sus escritores favoritos, Edgar Allan Poe, en la que trabaj\u00f3 obsesivamente porque se topaba en forma permanente con la dificultad \u201cdel escritor que no se deja traducir del todo\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Mientras escrib\u00eda los cuentos de <em>Bestiario,<\/em> en la <em>Teor\u00eda<\/em><em> del t\u00fanel <\/em>desplegaba sus ideas acerca de las caracter\u00edsticas de una narrativa nueva, que ten\u00eda su sustento en el surrealismo. A lo largo de su vida, Cort\u00e1zar, en su doble condici\u00f3n de creador y cr\u00edtico, sostiene la reflexi\u00f3n sobre la escritura que desarrolla al mismo tiempo que la obra de ficci\u00f3n. Si bien despliega una amplia variedad de temas, le dedica un espacio privilegiado a teorizar acerca de dos g\u00e9neros clave: la novela y el cuento. En este sentido, algunos de sus textos acerca de este \u00faltimo (\u201cDel cuento breve y sus alrededores\u201d, o \u201cAlgunos aspectos del cuento\u201d) se han convertido en cl\u00e1sicos acerca del tema.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">En su obra, estas dos vertientes de su propia actividad se exponen en \u201cEl perseguidor\u201d &#8211; al que Cort\u00e1zar consideraba \u201cla peque\u00f1a <em>Rayuela<\/em>\u201d \u2013encarnadas en los personajes de \u00a0Johnny, el artista, creador inspirado, y Bruno, el cr\u00edtico, su sat\u00e9lite. Texto fundamental para el escritor, que lo considera una divisoria de su producci\u00f3n en dos etapas: marca el fin de la primera, vinculada a la cultura y lo libresco, y abre a una nueva, que le permite un mayor acercamiento al g\u00e9nero humano al \u201cque hab\u00eda mirado muy poco\u201d. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Si \u201cEl perseguidor\u201d produce este corte en la obra cortazariana, en <em>Rayuela <\/em>el autor despliega una po\u00e9tica del corte: dos espacios geogr\u00e1ficos: Par\u00eds \/Buenos Aires; \u00a0dos espacios textuales, que se conforman con la incorporaci\u00f3n de los cap\u00edtulos \u201cprescindibles\u201d. Decisi\u00f3n que declara al comienzo del Tablero de direcci\u00f3n: \u201cA su manera este libro es muchos libros, pero sobre todo es dos libros\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Como en <em>Rayuela<\/em>, en muchos otros textos cortazarianos aparece esta referencia al corte: dos tiempos, dos espacios suelen convivir en sus cuentos. Para citar solamente algunos ejemplos cl\u00e1sicos de su primera producci\u00f3n, que seguramente todos los lectores recordar\u00e1n: \u201cLa isla a mediod\u00eda\u201d; \u201cLa noche boca arriba\u201d, \u201cTodos los fuegos el fuego\u201d, \u201cLas armas secretas\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">El pasaje se convierte, entonces, en condici\u00f3n central del relato, que se estructura en dos espacios. As\u00ed, en \u201cEl otro cielo\u201d, el protagonista ingresa en el pasaje G\u00fcemes, en Buenos Aires, y desemboca en la  Galerie Vivienne, en Par\u00eds; en las dos ciudades vive dos historias diferentes. En el Buenos Aires de los a\u00f1os cuarenta, el protagonista es un pac\u00edfico empleado de la  Bolsa, que lleva una vida rutinaria; en el Par\u00eds de mediados del siglo XIX, aterrorizado por los cr\u00edmenes de prostitutas, vive una relaci\u00f3n intensa con una de ellas. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Figura del doble que recorre obsesivamente la obra cortazariana, a veces, como en este caso, s\u00f3lo una realizaci\u00f3n del deseo frente a la rutina; en otros, con una caracter\u00edstica siniestra, como sucede en \u201cLejana\u201d. El texto final de <em>Deshoras <\/em>\u2013\u00faltimo libro de Cort\u00e1zar\u2013 \u201cDiario para un cuento\u201d afirma hasta el final la posibilidad productiva de este artificio: el protagonista, escritor y traductor, intenta escribir un cuento, mientras el texto se constituye a partir de dos espacios: las reflexiones del escritor y el mismo cuento. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\">Una \u00faltima reflexi\u00f3n acerca de duplicaciones: en los \u00faltimos a\u00f1os se han publicado las cartas de Cort\u00e1zar, otra escritura que nos permite el contacto con algunas facetas menos conocidas de su generosa producci\u00f3n. Leer lo nuevo y releer, entonces, para celebrar este aniversario doble. <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\"> <\/span><\/p>\n<p class=\"MsoNormal\"><span lang=\"ES-TRAD\"> <\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El llamado \u201cA\u00f1o Cort\u00e1zar\u201d, por el centenario de su nacimiento y el trig\u00e9simo aniversario de su muerte, es una oportunidad para recuperar la obra de&#8230;<\/p>\n","protected":false},"author":3,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"_acf_changed":false,"_jetpack_newsletter_access":"","_jetpack_dont_email_post_to_subs":false,"_jetpack_newsletter_tier_id":0,"_jetpack_memberships_contains_paywalled_content":false,"_jetpack_memberships_contains_paid_content":false,"footnotes":""},"categories":[4],"tags":[815,425],"class_list":["post-9623","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cultura","tag-cortazar","tag-literatura"],"acf":[],"jetpack_featured_media_url":"","jetpack_sharing_enabled":true,"jetpack_shortlink":"https:\/\/wp.me\/p6FC4i-2vd","_links":{"self":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9623","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/3"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=9623"}],"version-history":[{"count":0,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/9623\/revisions"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=9623"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=9623"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/www.revistacriterio.com.ar\/bloginst_new\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=9623"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}