visciglio-indignados-web2Razones y reclamos de una multitud de jóvenes que en España se autotitulan “indignados” y contagian a otros países europeos en crisis.visciglio-indignados-inter1El domingo 15 de mayo una manifestación se encaminaba a la madrileña Puerta del Sol por la calle de Alcalá sin despertar la especial atención de la ciudadanía. Sus integrantes adhieren a un amplio espectro de agrupaciones sociales pero responden al llamado aglutinante de Democracia Real Ya, un movimiento que comenzó a gestarse en diciembre del año pasado. Son jóvenes que se identifican con plataformas diversas –Afectados por las hipotecas, Juventud sin futuro, No les votes–, y con Attac, Intermón Oxfam, blogueros, espontáneos, afectados por los recortes y «parados” (desocupados). Constituyen el germen de la Acampada Sol de horas más tarde. Son pacíficos y actúan con independencia de partidos políticos y de sindicatos. Reclaman soluciones para la crisis, transparencia en la gestión pública y puestos dignos de trabajo. Los une la indignación.

Y cuando en la noche del martes al miércoles siguiente se produzca el milagro de la comunicación, y la gente comience a afluir por millares a la plaza, serán ellos quienes den forma con su voz y sus pancartas a la justa indignación de un amplio sector de la población.

Las consignas no pueden ser más elocuentes: “Democracia real ya: no somos mercancía en manos de políticos y banqueros”, “No es crisis, es estafa”, “Si no nos dejáis soñar, no os dejaremos dormir” proclaman, al tiempo que las manos se agitan en el aire. El ambiente es festivo y está cargado de entusiasmo. “Yes, we camp!”, declaran mientras un señor lee el diario en uno de los bancos de la plaza con un cartel en su pecho: “Estoy reflexionando”.

“Pienso, luego estorbo” y la célebre imagen de Rodin se eleva sobre la multitud. Por si quedaran dudas sobre su filiación, interpelan “¿Demócrata? No te calles”, exigen “Más educación, menos represión” y aclaran que “No somos antisistema, es el sistema el que está contra nosotros”. Una de las frases va claramente dirigida contra la clase política y su alejamiento de los intereses reales de los ciudadanos: “No nos representan”, dice, coincidiendo así con el enojo y el desencanto de muchos que se abstendrían de votar el domingo 22 de mayo. En cuestión de horas la protesta se propaga a las principales ciudades españolas. Se recogen firmas y propuestas, se constituyen comisiones, las decisiones se adoptan por mayoría y en poco tiempo comienza a perfilarse una red de asambleas vecinales.

Generación perdida

Al parecer, la sociedad civil ha sacudido su inercia y, con ella, la fatal convicción de que las cosas son como son y es imposible cambiarlas; o al menos lo han hecho los más jóvenes, el sector más golpeado por la crisis. Según la última Encuesta de Población Activa (EPA), en abril de 2011 la desocupación ya afectaba a casi 5 millones de españoles (20,70% de la población activa), y la cifra era aún mayor en los jóvenes de entre 16 y 24 años (42,8%), lo que ha disparado las alarmas y dado un nuevo contenido a la expresión “generación perdida”. Bautizada así por el caído Dominique Strauss-Kahn, el concepto –también utilizado por la OCDE, académicos y sindicatos– describe aquel sector de la juventud atrapado entre el desempleo y la precariedad, una situación que corre el riesgo de perpetuarse más allá de la recuperación económica.

El grupo abarca dos colectivos diferentes: el primero lo forman los jóvenes altamente calificados que no encuentran un empleo acorde con su preparación; el segundo, los que tienen insuficiente calificación para incorporarse al mercado laboral. Han sido los primeros los que han acudido mayoritariamente a la convocatoria de la Acampada Sol, rechazando así dos de la acusaciones más frecuentes de que son objeto: la indiferencia y el mote de “ni-ni” (ni estudia ni trabaja). Dada la coyuntura actual, sólo tienen ante sí dos posibilidades: emigrar o aceptar un puesto precario y mal pago, porque ningún partido político puede asegurarles hoy la creación de empleos que respondan a sus aspiraciones.

En cuanto a los segundos, que o bien abandonaron los estudios hace diez años para trabajar en la construcción o en el sector servicios y hoy están sin trabajo, o bien nunca han podido acceder a él, sólo podrían reanudar su formación a la espera de la recuperación económica.

¡Indignaos!

En palabras de los protagonistas, hubo dos acontecimientos decisivos a la hora de movilizar a la sociedad civil: Islandia y su rebelión popular contra los banqueros, al exigir y lograr que fueran enjuiciados y pagaran por sus culpas; y el papel desempeñado por las redes sociales en las revueltas del norte de África. También el libro de Stèphane Hessel ¡Indignaos!, publicado en Francia en 2010 con escasa repercusión en los medios y cifras récord de ventas por el boca a boca, que ha desempeñado también un importante

rol en esta historia.

Dos ancianos ilustres se dieron cita para presentar en Madrid este “panfleto” de treinta páginas: el propio autor y el economista José Luis Sampedro, ambos nonagenarios pero poseídos por el mismo ardor en la condena de las injusticias. Este valiente alegato, dado a conocer en España en febrero de este año, llama a la “insurrección pacífica” contra la tercera dictadura nacida en el siglo XX, la de los mercados financieros. Derrotados ya el fascismo y el comunismo, toca ahora luchar contra “el poder del dinero”, que socava el

derecho a la salud, al empleo digno, a la educación y a las pensiones, y acentúa con insolente egoísmo la distancia entre los más ricos y los más pobres del planeta. Es falso que el Estado no pueda garantizar hoy esos derechos. ¿Acaso hay ahora menos dinero que en la paupérrima posguerra europea que los vio nacer?

Para Hessel, el único medio de enfrentarse a la dictadura de los mercados es la democracia real, que deposite “cada vez más poder en la gente común para que sus necesidades sean la prioridad a resolver por los gobiernos, el primer deber”. De ahí el clamor de los acampados contra un sistema a todas luces mejorable, una clase política que no protege a los ciudadanos de los especuladores y una injusta socialización de las pérdidas de la crisis.

¿Cómo no descreer de un sistema que recorta beneficios sociales y tiene en cambio dinero para rescatar bancos y cajas? La indignación no conduce a nada si no va seguida de compromiso, enfatiza Hessel en su nuevo libro ¡Comprometeos! Ahora toca a todos los indignados tomar conciencia y exigir mayores inversiones en educación y en salud, el uso racional de los fondos públicos, una lucha eficaz contra la corrupción y el freno a las privatizaciones que sólo benefician a unos pocos en detrimento del interés de la mayoría. Sólo así otra sociedad será posible.

 

La autora es argentina, historiadora y está radicada en Madrid.

6 Readers Commented

Join discussion
  1. Estoy de acuerdo, en nuestro país igualmente se debería luchar por más recursos para los más desposeídos: trabajo, educación, una salud justa y equitativa y buena para todos, buenos hospitales que se le pudiera dar la gente la mejor atención y para los que tienen cobertura que sea buena y no tan carente como es, que a veces se nos ofrece menos que a los que van a los hospitales, más alimentos para los que no lo tienen, trabajo, las personas que más tiene deberìa coloborar con esto y todos deberìamos participar, un buen transporte pùblico, salir a reclamar, creo que deberìamos participar y pedirles a los gobernantes qué queremos de ellos.

  2. Adelaide Navarret on 25 julio, 2011

    Me alegra enormemente poder tomar contacto con mi admirada y recordada amiga Mirtha Visciglio, con quien he vivido horas inolvidables en Madrid, hace ya más de treinta años.
    El lúcido artículo que he leido no hace más que confirmar su aguda inteligencia y capacidad de síntesis a la hora de leer un acontecimiento tan desgarrador como el despertar de los «indignados».
    Que es ni más ni menos que la tragedia de una juventud sin esperanzas en el continente más rico del planeta.
    Mucho me gustaría me proporcionaran un correo electrónico de la autora del artículo, si ello fuera posible.

    • Mirtha Visciglio on 17 julio, 2012

      Hola Zepe, acabo de leer tu comentario por pura casualidad y me encantará darte un abrazo y tomar un cafe con vos. En estos momentos estoy en Buenos Aires y mi email es mirthavisciglio@gmail.com
      Estás bien? Espero tu mensaje
      Con mucho cariño,
      Mirtha

  3. Maria Ines on 26 julio, 2011

    Es un proceso que se ha iniciado que considero auspicioso.
    En youtube escuché lo que un dirigente del movimiento decía …’ es necesario en cada lugar en el que estemos, mirar al vecino, tambien a los que piensan distinto a uno y encontrar el modo de construir respuestas a lo que nos sucede, juntos. Sin liderazgos personalistas. En horizontalidad ¡ una novedad! ¿ signo de los tiempos ?
    Tambien aquí . – 2001 – hubo un intento de asambleas barriales. En nuestro caso la quisieron captar distintos partidos politicos que por si mismos no tenían poder de convocatoria…. y lo únco que hicieron fue disolverlas. Entiendo que hay algunas que continúan. Una interesante alternativa de espacio para ver como siguieron adelante, que dificultades tuvieron y tratar de replicarlas educando con el compromiso a construir comunidad ciudadana.
    Poner la energía aquí es una buena inversión. Me parece.

  4. Creo que la actual crisis social, económica y política que no sólo está afectando a Europa, sino también a los Estados Unidos de Norteamérica, nada menos que a punto de caer en default, no es más que el resultado de un sistema, el de la globalización neoliberal, que ha hecho de la concentración de poder y dinero en unos cuantos su principal y más nefasta característica. En este sentido resultan de una actualidad impresionante una expresión procedente de Jesús y otra atribuida al pensamiento paulino. En efecto, ya Jesús había advertido a los apóstoles sobre el mal empleo del poder que hacen muchos de los funcionarios públicos con estas palabras: «aquellos a quienes se considera gobernantes, dominan a las naciones como si fueran sus dueños» (Marcos 10:42b, según la versión «El libro del pueblo de Dios», igual que en las citas bíblicas siguientes). Por otro lado en una de las llamadas epístolas pastorales, leemos: «Los que desean ser ricos se exponen a la tentación, caen en la trampa de innumerables ambiciones, y cometen desatinos funestos que los precipitan a la ruina y a la perdición. Porque la avaricia es la raíz de todos los males» (1a Timoteo 6:9-10a). Ahora bien, lo mejor de todo esto es que en ambos casos no sólo se muestra lo negativo, lo que no debería suceder, sino también lo positivo, aquéllo que deberían procurar los discípulos de Cristo a lo largo de la historia, incluyéndonos a nosotros los cristianos del siglo XXI. En el primero de los casos lo positivo consiste en imitar el ejemplo de Jesús que «no vino para ser servido, sino para servir» (Marcos 10:45), lo que debería llevar a cada cristiano a hacerse «servidor de todos» (Marcos 10:44). En el segundo de los casos, a unir «la piedad» con el «desinterés» (1a Timoteo 6:6), de forma que nos contentemos «con el alimento y el abrigo» (1a Timoteo 6:8), o sea que llevemos una vida sobria, en la que trabajando honestamente con nuestras manos podamos «ayudar al que está necesitado» como enseña otro texto atribuido al pensamiento paulino (Efesios 4:28c). Si vivimos con un espíritu de servicio y solidario como el descrito estaremos equilibrando los desastres provocados por el espíritu egoísta y mercantilista de quienes no nos representan legítimamente, ya que están obsesionados en atender solamente a sus propios intereses.
    Raúl Ernesto Rocha Gutiérrez
    Doctor en Teología
    Magíster en Ciencias Sociales
    Licenciado y Profesor en Letras.

  5. Julio César Pedro on 17 agosto, 2011

    Por favor, si tienen alguna forma de preguntarle al Dr. Raúl Ernesto Rocha Gutiérrez -comentario del sábado 30 de Julio de 2011- dónde se estudia para Magister en Ciencias Sociales, y también para Doctor en Teología, se lo agradeceré mucho, pues es un trayecto que me gustaría hacer; actualmente soy Lic. en Trabajo Social y vivo en la ciudad de Córdoba, Argentina. Cómo no es pertinente al tema de la nota, pido no se publique en los comentarios. Desde ya muchas gracias. Julio César Pedro

¿ QUIERE DEJAR UN COMENTARIO ?