Para entender la fundación de la Facultad es preciso mencionar que la teología se desarrolló como ciencia de la fe al adquirir estatuto universitario en el siglo XIII. La universidad nació del corazón de la Iglesia: surgió en París, Bolonia, Colonia, Oxford, Salamanca o Padua con facultades como teología, artes (filosofía), derecho y medicina. La universitas magistrorum et scolarium, comunidad en la que se busca la verdad, fue el lugar institucional donde se ejercitó la teología. Siendo ella profecía y sabiduría, puede ser llamada ciencia en un sentido análogo, dado que a partir de los datos de la revelación piensa el contenido de la fe con los instrumentos de la razón. El saber científico de la fe es un discurso teórico, fundamentado, crítico, metódico, sistemático y progresivo, que se investiga, enseña y aprende.

 

Desde el siglo XVI, de Ciudad de México a Lima, se enseñó teología en universidades de América latina. En el siglo XVII se convirtieron en universidades los colegios mayores jesuitas de Chuquisaca y Córdoba. En Buenos Aires los seminaristas estudiaron hasta 1767 en el Colegio de San Ignacio. En 1772, luego de la expulsión de la Compañía de Jesús, fue convertido en el Real Colegio de San Carlos. El Seminario de la Inmaculada Concepción, cuyo origen se remonta a 1622, atravesó varias etapas, pasando por la secularización rivadaviana de 1822. En 1857 halló su sede en el edificio contiguo a la iglesia Regina Martyrum, en el barrio de Congreso, y en 1899 fue trasladado a Villa Devoto.

 

En el siglo XIX se suprimieron las facultades de teología en las universidades estatizadas y secularizadas. En países de América latina y Europa no se enseñó teología en la universidad. Quedó recluida en los seminarios creados por el Concilio de Trento (siglo XVI). Esto integró su estudio en la formación sacerdotal pero afectó el desarrollo de una teología científica capaz de dialogar con la cultura. Hoy en la Argentina no hay teología en facultades o cátedras de universidades nacionales mientras que en Italia, Alemania, Estados Unidos y otros países hay facultades de teología en universidades estatales y privadas no confesionales.

 

En el siglo XX se promovió la renovación intelectual y la formación del clero impulsadas por León XIII, especialmente en su encíclica Aeterni Patris (1878). Varios episcopados acogieron la propuesta del Concilio Plenario Latinoamericano, celebrado en 1899 en Roma, y fundaron facultades de teología en universidades católicas o en seminarios sacerdotales. En la década en la que funcionó nuestra primera universidad católica (1910-1920), reducida a una Facultad de Derecho –en la que enseñó Gustavo Franceschi y se graduó Atilio Dell’Oro Maini, dos ex directores de Criterio– se fundó la Facultad de Teología de Buenos Aires.

 

El 23 de diciembre de 1915, respondiendo al pedido de los obispos argentinos en una carta colectiva, el papa Benedicto XV erigió la Facultad de Teología, junto con una Facultad de Filosofía, en el Seminario Mayor de Buenos Aires. Le dio el título de pontificia al concederle al arzobispo local la potestad de otorgar grados académicos en nombre de la Santa Sede, como se hacía en las facultades romanas. El Breve Apostólico Divinum Praeceptum evoca el mandato evangélico: “vayan y hagan que todos los pueblos sean mis discípulos, bautizándolos … y enseñándoles… ” (Mt 28,19). Desde el inicio nuestra tarea teológica quedó enmarcada en la misión de la Iglesia. En aquel tiempo la Facultad se fundó para mejorar la formación de los seminaristas, llamados “la esperanza de la Iglesia”.

 

Hasta 1960 el Seminario y la Facultad fueron regidos por los padres jesuitas. La Facultad, integrada en la estructura de la Orden, se guió por su Ratio studiorum. Entre sus profesores hubo algunos tan distintos como G. Rinsche, A. Ennis, J. Rosanas, L. Castellani, H. Achával, I. Quiles, H. Benítez, M. Mercader, J. Adúriz.

 

Del Seminario a la Universidad

 

Sólo anoto fechas y hechos que fueron configurando la fisonomía de la Facultad y destaco dos períodos que abarcan cuarenta cinco años cada uno: 1915-1960 y 1960-2005 1.

 

En 1931 la Compañía inauguró el Colegio Máximo de San Miguel donde trasladó la Facultad de Filosofía y creó la segunda sede de Teología, que luego se independizó y se integró en la Universidad del Salvador. En 1931 Pío XI promulgó la Constitución Deus Scientiarum Dominus y la Facultad reformó estatutos y planes. Aprobados en 1932, recién en 1944 Pío XII confirmó la erección definitiva.

 

Una reseña debería incluir historias de vida de presbíteros, religiosos y laicos que estudiaron en estas aulas hasta el presente. Anoto sólo que, desde 1915, se ordenaron 1500 sacerdotes formados en el Seminario de Buenos Aires 2. Muchos obtuvieron, sobre todo desde 1948, grados académicos en la Facultad. Evoco obispos fallecidos como E. Rau, E. di Pasquo, J. Carreras, C. Cafferata, A. Aguirre, J. Iriarte, V. Zaspe, R. Bufano. En 2005 cuento unos treinta obispos que estudiaron o enseñaron aquí. Pensando en la UCA recuerdo que en 1926 y 1930 se doctoró en filosofía y teología el seminarista Octavio Derisi, su fundador y primer rector; aquí estudió Eduardo Mirás, secretario académico durante años de la UCA y presidente de la Conferencia Episcopal Argentina. Son exalumnos tres prelados que desempeñan altos cargos en la Sante Sede: el cardenal J. Mejía, y los arzobispos L. Sandri y M. Sánchez Sorondo. Nombro algunos y muy distintos, ordenados antes de 1960: M. Moledo, R. Trotta, R. Carboni, E. Larumbe, L. Etcheverry Boneo, O. Ganchegui, H. Mandrioni, A. Trusso, J. Segade, J. Castagnet, E. Nardoni, J. Vernazza, A. Albisetti, C. Mugica, H. Oglietti.

 

En el inmediato preconcilio y durante el Concilio ocurrieron cambios muy relevantes que simbolizo en tres fechas: 1957, 1960, 1965. Con el apoyo de la Compañía y la anuencia del cardenal Santiago Copello el clero de la arquidiócesis asumió progresivamente la enseñanza y el gobierno de la Facultad. Un pionero fue el actual cardenal Jorge Mejía, quien en 1951 ingresó para enseñar Antiguo Testamento y lo hizo hasta 1977 3. Hubo otros adelantados como J. Biturro, pero la transición se dio de 1957 a 1960 guiada por Pedro Moyano, último rector jesuita. En 1957 ingresó un grupo de profesores del clero que cubrió las cátedras: R. Ferrara, L. Gera, C. Giaquinta y R. Nolasco, a los que luego se unieron diocesanos como R. Tello y E. Briancesco, y religiosos como D. Basso y J. Novak. Del grupo sigue dando clases Ricardo Ferrara, el más antiguo profesor de la UCA, fundada por el Episcopado el 7 de marzo de 1958.

 

En 1960 asumió Eduardo Pironio como primer Rector del Seminario proveniente del clero secular. Asimismo, la Universidad Católica Argentina Santa María de los Buenos Aires fue reconocida como Pontificia. A ella se incorporó la Facultad de Teología, con sede en el Seminario, como la primera de sus facultades, presidida por un decano. Lucio Gera fue el primero y asumió en pleno Concilio, el 9 de marzo de 1965.

 

Concilio y posconcilio

 

Como se advierte, la transición fue paralela al acontecimiento conciliar (1962-1965). De aquí en más se produjo una gran reorganización institucional que, con el tiempo, puede considerarse una verdadera refundación académica, porque esa generación de profesores, a la que se fueron integrando otros con el correr de los años, le otorgó a la institución su perfil, su nivel académico y su prestigio, incluso internacional.

 

De 1965 a 1990 la Facultad se valió con sus propios recursos humanos y económicos, se renovó según las directrices conciliares y posconciliares. En 1970 organizó los ciclos de bachillerato, licenciatura y doctorado, y dotó a su consejo académico de la colegialidad que lo distingue. En 1975 se precisó su dependencia respecto del episcopado argentino y a partir de 1976 se fijaron las bases de su integración pleno iure en la UCA. De 1965 a 2002 fue guiada por reconocidos decanos:  L. Gera, L. Villalba, C. Giaquinta, J. C. Maccarone, A. Zecca, R. Ferrara. En los primeros años ochenta alcanzó el pico de 600 alumnos.

 

Nuestros profesores contribuyeron a aplicar el Concilio Vaticano II y la Facultad se “repensó a la luz de la eclesiología conciliar para servir a todo el Pueblo de Dios”. Abrió sus puertas a quienes querían una educación universitaria de su fe –varones y mujeres, sacerdotes, religiosos y laicos– más allá de los seminaristas, en cuya formación intelectual tiene una responsabilidad especial. Para eso buscó mejorar el nivel de sus profesores; renovar la forma de enseñar la teología e integrar las asignaturas filosóficas y humanísticas; organizó su Biblioteca gracias a la labor de Osvaldo Santagada; mejoró su revista Teología creada en 1962; contribuyó a divulgar la ciencia sagrada mediante cursos y conferencias; y colaboró a “pensar, decir y escribir la teología en lengua española con tonada argentina”.

 

Entonces se gestó el estilo integrador de nuestra incipiente tradición teológica que aúna lo clásico y moderno; lo científico, espiritual y pastoral; lo plural y particular en lo unitario y universal de la fe de la Iglesia, como lo muestran nuestras publicaciones institucionales 4.

 

Entre 1974 y 1980 enseñaron, entre otros docentes, J. Mejía, L. Rivas, A. Levoratti, C. Giaquinta, J.C. Maccarone, R. García, J. Novak, G. Durán, R. Ferrara, G. Podestá, J. Rovai, L. Gera, R. Tello, E. Karlic, E. Briancesco, D. Basso, O. Santagada, R. Braun, J. Arancibia, N. Dellaferrera, P. Sudar, A. Marino, H. Aguer, J. Mollaghan, R. Nolasco, E. Barcelón, E. Ferreras, E. Mai, G. Farrell, J. Duhourq, J. Leardi, V. Pinto, J.C. Scannone, V. Marangoni; F. Storni, J. Biturro, M. Irigoyen, F. Leocata, C. Balzer, N. Corona, H. Delbosco, N. Auza.

 

Panorama de la actualidad

 

Junto con sus tareas ordinarias de investigación y docencia colabora con la extensión del conocimiento de la fe y presta su servicio teológico a la Iglesia y a la sociedad. Para cumplir mejor esos fines hoy avanza en procesos académicos de planeamiento y evaluación.

 

Su claustro tiene ochenta y cinco profesores organizados en veintitrés cátedras. Cuarenta y ocho profesores son doctores –la proporción más alta en toda la UCA– y treinta y tres son licenciados en teología (postgrado), filosofía u otras disciplinas. Cátedras y profesores se integran en siete departamentos: Sagrada Escritura, Teología Dogmática, Teología Moral, Teología Pastoral, Historia de la Iglesia, Filosofía y Humanidades. El cuerpo docente conjuga nivel académico con sentido de Iglesia y adhesión a su Magisterio. Un signo de ello es que en la Comisión Episcopal de Fe y Cultura la mitad de sus peritos son profesores de la Facultad.

 

Desde 1996 la investigación institucional se canaliza a través de su Instituto de Investigaciones Teológicas, que favorece la “investigación en diálogo” entre disciplinas y cátedras mediante el estudio de temas actuales. Un medio para cumplir este propósito son los llamados Seminarios Intercátedras, encuentros entre profesores que fomentan la actualización y el debate. Desde 1996 se realizaron doce seminarios, varios de los cuales culminaron en publicaciones colectivas hechas entre varios docentes 5. Además tenemos dos seminarios permanentes e interdisciplinares con reuniones mensuales: uno dedicado al diálogo entre Literatura, Estética y Teología –del cual surgió la original obra colectiva Letra y Espíritu editada en 2003– y otro para estudiar los nexos entre Teología, Filosofía, Ciencias y Tecnología, en colaboración con la filial local de la sociedad internacional Metanexus.

 

Nuestra revista cuatrimestral Teología, dirigida por el vicedecano Víctor M. Fernández, en 2002 inició una nueva etapa que le permitió alcanzar un mayor nivel científico, mejor proyección internacional y su inserción en el nivel I del catálogo Latindex.

 

La Facultad fomenta la colaboración con otros centros teológicos, sobre todo con la Facultad de Teología de la Compañía de Jesús; la Sociedad Argentina de Teología; las instituciones de países del Cono Sur; y, animada por un espíritu ecuménico e interreligioso, con el Instituto Universitario ISEDET y el Seminario Rabínico Latinoamericano. Acompaña a sus ocho Institutos Teológicos Afiliados, los cuales, por un convenio, preparan alumnos para recibir aquí el grado canónico en teología. Son el Instituto de Teología de la Universidad Católica del Paraguay; los seminarios de Córdoba, San Isidro, Morón, Paraná, Rosario, Mendoza; y el Centro de Estudios de la Orden de los Predicadores.

 

Colabora con diócesis e instituciones a través de cursos de extensión y publicaciones para ayudar a la formación inicial y permanente; elabora documentos

 

Hacia el futuro

 

Su sede permanece en el Seminario, con el que comparte una Biblioteca de más de 60.000 volúmenes de teología, filosofía e historia con muchas fuentes, unas 300 revistas periódicas especializadas, y un Fondo histórico con obras de los siglos XVI, XVII y XVIII 6. Desde 1960 la Facultad se fue incorporando en la UCA a través de un proceso lento y difícil, pero que fue encauzado por la prudencia de obispos, rectores y decanos.

 

Hoy procuramos nuevas formas de colaboración con otras unidades académicas ubicadas en la Sede Central de Puerto Madero.

 

Un desafío actual es encontrar un equilibrio entre la necesaria participación como Facultad de la Universidad y nuestra legítima singularidad como Facultad teológica eclesiástica. Nuestra inserción alienta un intercambio interdisciplinar de saberes acorde al actual desarrollo científico que nos enriquezca a todos en favor de un nuevo humanismo.

 

 

 


1
. Para mayor información: véase la página

www2.uca.edu.ar/esp/secf-teologia/esp/subs-90/index.php

También: C. M. Galli, “La Facultad de Teología cumple noventa años”, UCActualidad 69 (2005) 7-10.

2. M. Poli, “El Seminario en el siglo XX”, en Seminario Metropolitano de la Inmaculada Concepción, Apacienten el rebaño de Dios. Libro del Centenario del Seminario de Villa Devoto, Buenos Aires, 1999, 43-55 y 191-212.

3. J. Mejía, Historia de una identidad, Letemendia, Buenos Aires, 2005, 89-101.

4. R. Ferrara, “Nuestra Facultad en la coyuntura y en su tradición”, Teología 79 (2002) 169-179.

5. Se editaron los dedicados a El Cristianismo y las Religiones (1997), La Encíclica ‘Fides et Ratio’ (1999), El Tiempo y la Historia (2000), Actualización bíblica (2002), Teología y Espiritualidad (2003), La Teología en Diálogo (2004).

6. Facultad de Teología de la Pontificia Universidad Católica Argentina, Catálogo de los libros de los siglos XVI y XVII, Buenos Aires, 1993, 1-110.

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