Sidney Lumet, que allá por 1957 comenzó su carrera con una brillante versión de Doce hombres en pugna, propone ahora un nuevo vistazo a los entretelones del sistema judicial y de la corrupción policial (su otro tema clásico, tratado, p.ej. en Sérpico y en El príncipe de la ciudad), ambientándose, como casi siempre lo hace, en su adoptiva Nueva York.

 

Fuera de algunos facilismos en el argumento y en la exposición de sentimientos, la historia es bien señalable, porque, a través de un caso “pequeño”, habla concretamente de límites, contaminaciones e internas, dentro mismo de quienes luchan noblemente por el bien común. Excelentes actores en papeles de reparto (Ian Holm, Richard Dreyfuss, Ron Leibman) afirman su atractivo.

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  1. LA JUSTICIA EN ELMUNDO, SE COMPARA A LA DESIGUALDAD DE LOS PUEBLOS, REALIDAD ABSOLUTA

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