Isaiah Berlin solía repetir: “no es que el nacionalismo haya vuelto; es que nunca se fue…”. Y añadía una metáfora para explicar la peligrosa reacción de un Volkgeist herido. Es como una “rama doblada”: cuando se la fuerza y después se la libera chasquea rabiosamente.

 

En un lugar de Alemania la DVU –Unión Popular Alemana o Unión del Pueblo Alemán–, ausente de elecciones precedentes, obtuvo el 13% de los votos. Ocurrió en el pequeño land de Saxe-Anhalt, en su capital y en la campiña. No había mostrado adhesiones espectaculares pero llevó adelante una campaña intensa a través de mailings, sobrevuelo de aviones y distribución masiva de materiales de propaganda. No ganó, pero superó el “piso” del 5% a partir del cual se tiene derecho a reclamar representatividad electoral, y creó en la política regional y nacional una situación nueva.

 

El partido del canciller Kohl se desplomó y los socialdemócratas hicieron un papel sólo decoroso. El jefe del gobierno regional hizo campaña contra el predominio de los dos grandes partidos alemanes durante medio siglo. Y el electorado respondió con un comportamiento importante para una coyuntura nacional en año electoral.

 

Pero más expresivo que todo eso ha sido la irrupción de una extrema derecha nítida. Las explicaciones inmediatas existen: la región tiene un 23% de desocupados; la desocupación alienta la xenofobia. El 30% de los votos vienen de jóvenes menores de 30 años y el 3% de los mayores de 60.

 

Uno de los mejores analistas políticos del mundo franco-alemán, Alfred Grosser, sostiene que con esos datos y un buen conocimiento del proceso político alemán se puede ir más a fondo y recordar la época en que la Alemania occidental de posguerra había hecho un esfuerzo sin precedentes para explicar y legitimar social y culturalmente la democracia pluralista. Instituciones privadas y públicas, incluyendo las Iglesias, hicieron un trabajo pedagógico admirable. Ese trabajo no fue seguido después de la reunificación de 1990 (que el canciller Kohl, con rara imprudencia, prometió sería para la ex RDA una transición hacia “paisajes florecientes”). Se creyó que el renacimiento económico aseguraría por sí mismo la formación democrática. Breve y cara lección: se sostuvo que el mercado y la libre competencia económica operarían como pedagogía cívica…

 

Una de las cuestiones ahora abiertas es el peligro de extensión de los viejos demonios a las otras regiones de la ex Alemania del Este. Es difícil saberlo y parece improbable, pero los sentimientos que los pusieron en circulación en el land que ahora está en la vitrina electoral de Alemania son innegables. Se nutren de una realidad difícil: más del 20% de parados en el Este contra un 10% en el Oeste. Se suele olvidar el esfuerzo que los ricos occidentales alemanes hicieron y hacen por los pobres orientales, y en cambio chasquea la rama doblada de sentimientos de superioridad cuando no de sospecha hacia la capacidad incorporativa de los nuevos conciudadanos. Y se nutren también de fenómenos próximos, como el crecimiento relativo o en todo caso la porfiada estabilidad del Frente Nacional francés, que otorga cierta “honorabilidad” a sus simplismos de un viejo nacionalismo antiliberal y antidemocrático, aunque se exprese en republicano. Grosser nos cuenta que todo eso ocurre sin que se hayan difundido en Alemania casos como el del presidente de una gran región francesa que designó para la acción cultural a un hombre para quien la colaboración con el otrora ocupante alemán había sido hecha “para rechazar a los anglosajones y a los soviéticos…”.

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  1. IÑIGO on 17 agosto, 2009

    LA DERECHA ES CADA VEZ MAS EXTREMISTA, LOS DEMOCRATA-CRISTIANOS, PARABRA INEXISTENTE, SON CADA VEZ MAS RADICALES =FACISTAS=SIONISTAS=NEOLIBERALES=CAPITALISTAS ETC
    Y LOS SOCIALDEMOCRATAS, TAMBIEN PALABRA INEXISTENTE, ES UN AMASIJO AMORFO, GRIS, RAMPLON DE IDEAS SIN IDENTIDAD QUE SE PARECE MAS AL FASCISMO- NEOLIBERALISMO=CAPITALISMO=SIONISMO ETC, EN SUMA, A LOS DEMOCRATAS CRISTIANOS.
    POR CONSIGUIENTE CREO QUE ES BUENO QUE SE TERMINE CON EL BIPARTIDISMO PUES ESO NO ES DEMOCRACIA Y QUE SE VOTE A MAS PARTIDOS SOBRE TODO A PARTIDOS DE IZQUIERDAS REVOLUCIONARIAS, COMO LA VIDA MISMA. ¿ACASO LA VIDA NO ES UNA REVOLUCION? EN ESPERA DE HABER SIDO UTIL, UN SALUDO

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