Entrevista a los hermanos Dardenne, directores de El chico de la bicicleta, película por la que merecieron el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes.Realizadores de un cine reconocido por su intensidad dramática, los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne volvieron a las carteleras porteñas con El chico de la bicicleta, por la que obtuvieron el Gran Premio del Jurado del Festival de Cannes. La película, protagonizada por la actriz Cécile de France y el niño Thomas Doret, es otro de sus acertados acercamientos a la infancia en un contexto de desolación social cuya única vía de escape es la supervivencia. Acompañando la presentación de este film en la Semana de Cine Europeo, que tuvo lugar en el marco del encuentro de productores Ventana Sur, los realizadores belgas conversaron con Criterio durante su estadía en Buenos Aires.

 

¿Cómo llegaron a hacer cine conjuntamente?

Jean-Pierre: Creo que es una historia de encuentros, de conocerse. Un dramaturgo y director de teatro francés llamado Armand Gatti tuvo confianza en nosotros, que entonces teníamos entre 18 y 20 años, y estuvimos en el equipo de video que completaba su labor con documentales. Cuando Gatti se fue, ese método de trabajo nos había interesado y seguimos haciéndolo. Comenzamos con retratos de gente de los barrios obreros y luego realizamos documentales un poco más elaborados en la misma ciudad donde hoy rodamos nuestras películas de ficción.    

 

¿Y el trabajo en conjunto en el set?

Luc: Siempre nos peleamos, como todos los hermanos. Pero cuando empezamos a trabajar juntos esos celos ya no existían. Para hacer esos retratos que señaló Jean-Pierre volvimos al lugar de partida, que era el barrio donde vivían nuestros padres. Las decisiones las tomamos de manera conjunta, por ejemplo, si uno dice “La cámara viene hasta aquí y se detiene” y el otro dice “No, mejor sería si siguiese”, si la idea es buena, ¿para qué obstinarse? Se acepta. En el arte no hay una verdad objetiva.

 

En su filmografía uno de los temas es la orfandad, no sólo familiar sino social.

Luc: Es lo que nos conmueve. En Rosettael personaje no entiende que desean ayudarla y recién hacia el final tiende lazos de amistad. Es lo que queremos contar. No es una respuesta, pero estas historias nos demuestran cómo afrontar la soledad y cómo salir de ella. En la crisis de la década del ‘70 vimos cómo iban apareciendo esos jóvenes solos, hijos de padres desempleados, sin estudios, sin posibilidades e iniciados en las drogas. Son los marginales de hoy que no tienen adónde ir y le damos alojamiento en las películas.

 

¿Cuáles son sus ideas sobre la sociedad contemporánea?

Luc: Desde hace mucho los hombres peleamos por un ideal de justicia. La Revolución francesa o el movimiento obrero son claros ejemplos. Hoy estamos como sociedad un poco mejor que ayer, pero también creo que la historia no terminó. Actualmente, la especulación genera una atracción enferma que atraviesa todas las clases sociales. Los empresarios piensan en los accionistas pero no en su responsabilidad social y las sociedades contemporáneas construyen personas egoístas.

 

¿Qué les enseñó el cine documental?

Luc: Principalmente que no somos dueños de la historia: cuando nuestra cámara llegaba la historia ya había empezado, y cuando se iba, proseguía. La realidad existía y es eso lo que tratamos de reproducir en nuestras ficciones. Intentamos situarnos en condiciones de rodaje que permitan eso y no posicionarnos como los dueños de lo que sucede.

 

¿Cómo eligen a los actores considerando que habitualmente son no profesionales?

Luc: Es muy sencillo. Hacemos nosotros el casting con avisos en los diarios y por la radio. La gente contesta y elegimos. En el caso de El chico de la bicicleta recibimos 600 respuestas de las que seleccionamos 150 en base a fotos y les decimos que vengan y hacemos pruebas de cámara. Thomas Doret se presentó el primer día y sentimos que era el elegido porque no tiene la imagen de un chico violento y fuerte. Es preferible entrar al personaje a través del cuerpo y no de las palabras, éstas vienen después, cuando se es un buen actor. Cécile de France es una actriz reconocida, pero eso no le significó privilegios, los tratamos a todos por igual.

 

En sus historias, muchas veces los personajes son víctimas y verdugos.

Jean-Pierre: Sí, es verdad, tenemos esa intención en varios personajes, desde Rosettaa nuestra última película. Por ejemplo, en ésta el niño no quiere aceptar que su padre no lo quiere y no desea perderlo. Y vemos cómo es ese proceso en el cual el chico finalmente abandona conceptualmente a su padre.

 

¿Como surgió El chico de la bicicleta?

Luc: En Japón, durante una gira en la que presentábamos El hijo. Asistimos a un panel sobre la pena de muerte, que está vigente en ese país, y una jueza de menores nos contó una desgarradora historia sobre un niño que fue abandonado por su padre y estuvo en un orfanato hasta los 18 años. Al salir, cometió un crimen. Teníamos otra historia y decidimos pensar en cómo si esta mujer de la segunda historia se cruzaba con la primera le hubiera permitido al chico cambiar ese trágico destino. 

 

La posición de cámara es fundamental en su cine, tanto como ustedes miran y la mirada de sus protagonistas. ¿Cuál es la importancia de la construcción de la mirada? 

Jean-Pierre: Somos trabajadores: el carpintero hace ventanas y nosotros hacemos planos. Es difícil de explicar, pero desde La promesa nosotros nos encargamos del casting y buscamos las locaciones, eso hace que vayamos mucho en auto. Y mientras manejamos vamos conversando, masticando la historia. Luego, ensayamos un mes y medio antes del rodaje con los actores, y en esa instancia ya tenemos intuiciones sobre el lugar de la cámara. Incluso rodamos en orden cronológico y a los chicos no los dirigimos, les damos un clima de trabajo.   

 

¿Y cómo fue en el caso de El chico de la bicicleta?

Luc: Bastante similar a las experiencias previas. Aquí teníamos la intuición de que la cámara tenía que moverse lo menos posible, simplemente acompañando a los personajes. No como si no existiera, pero sin una posición fuerte. Asimismo era fundamental que estuviera a la altura del niño y en función de la distancia entre Ciryl y la cámara, a los adultos se los veía cortados o enteros en la pantalla.

Jean-Pierre: Quisimos que él apareciese, sobre todo en el comienzo, completo, y de los otros personajes, sólo detalles, para reforzar la idea de un pequeño personaje solitario. También le da otro carácter al encuentro con los demás, reforzando su fragilidad.

 

¿Cómo ven la actualidad europea en el contexto de la crisis?

Luc: Vemos varios problemas y situaciones financieras muy complicadas. A eso se añade el entretejido político, y al respecto decidimos coproducir El ejercicio del Estado, que como thriller da su mirada. Yo no se si los que dicen entender del tema verdaderamente entienden. Muchas veces, cuando hacemos los casting, preguntamos a una persona por qué quiere ser actor y nos encontramos con respuestas como “Para ser famosos y tener dinero”. El dinero es una obsesión muy extendida.

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3 Readers Commented

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  1. Mario Padrón on 1 agosto, 2012

    Muy buena película, me hizo recordar a los 400 golpes de Trufau, pero creo que esta película, no solo es mas esperanzadora que la anterior, sino que muestra un atisbo de solución por medio de la solidaridad y compromiso. Máxime ahora que conozco el caso real en el que se fundaron los directores. Para mi 5 estrellas.-

  2. En relación a la entrevista y a la presentación de la película El niño de la bicicleta considero muy valioso como documento que permite varias miradas para casos de alta vulnerabilidad social y afectiva. Este documento profundiza los sentimientos del ser humano sin focalizar edades, ni instituciones. Destaco que la posibilidad de recibir el revista Criterio virtualmente ,conocer la película, a sus directores, ver el film gracias al apoyo incondicional de un alumno de la carrera de Lengua y Literatura del Inst de Formación docente Nº 4, quien me facilitó la película, los instrumentos teoricos para valorar desde mi condicion de profesora de Comunicacion desde la especialidad LEngua Literatura y como Pedagoga Social , egresada de la USAL me permiten anunciarles que se hará una gran promoción de la misma en ámbitos educativos porque nos acerca al alma de los niños y jóvenes que transitan por nuestras escuelas ante la indiferencia del mundo adulto.

  3. María Teresa Rearte on 15 agosto, 2012

    Para mí es una visión “humanista” desde el cine. Y explicitada por este diálogo. Muy interesante.

    Lo único que no favorece es el tamaño de los caracteres de esta nota. Quizás fue por la extensión. Pero se podrían haber disminuido los espacios.

    Gracias.

    Prof. María Teresa Rearte

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