Ernesto Schoo falleció el 15 de julio, a los 87 años. Escritor, periodista, crítico de cine, teatro y artes, publicó una decena de títulos y trabajó en varios medios, entre ellos Primera Plana, La Opinión y, desde hace unos años, en el diario La Nación.
Ernesto Schoo falleció el 15 de julio, a los 87 años. Se convirtió en periodista sin sospecharlo, al recibir una carta, en 1950, de un ex compañero de secundario que le recordaba “sus composiciones del colegio” y le pedía que colaborara con una sección bibliográfica en La Gaceta de Tucumán. Luego de un tiempo y de varios artículos, su ex compañero, Daniel Alberto Dessein, volvió a escribirle: “No sé si te habrás dado cuenta, pero sos un periodista”. No estaba serlo en los planes de Schoo, pero se convirtió en un ejemplo de pluma inteligente, aguda y detallista. Luego escribió para Vea y lea, Sur, Primera Plana, La Opinión, Convicción, Tiempo Argentino(en la primera época, cuando lo dirigía Raúl Burzaco),Noticias y La Nación, entre otros. En Primera Plana publicó la primera entrevista a Gabriel García Márquezen un medio argentino.
La tapa del 12 de julio de 2008 de ADN estuvo dedicada a un artículo de Ernesto Schoo sobre Rodin. En la columna editorial, Jorge Fernández Díaz, entonces su director, escribió: “Una cosa es ser inteligente y otra muy distinta es ser un sabio. El inteligente se permite la vanidad, la avaricia y la ostentación, y también la necesidad de reafirmar su ego a cada instante. El sabio, en cambio, sabe que no sabe, prefiere muchas veces no tener razón y practica con ascetismo y filosofía una curiosidad siempre joven y una modestia casi humorística. A este último grupo pertenece uno de los grandes maestros del periodismo: Ernesto Schoo”.
El propio Schoo se refirió más de una vez a sus inicios como aspirante a pintor o actor. Y que la “terquedad” de Dessein, al asignarle reseñas de libros y luego la sección de política internacional, marcó su destino de periodista y también de “comentarista de espectáculos”, ya que no quería definirse como crítico.
Su obra constituye un testimonio vivo y una muestra son los consejos para los jóvenes periodistas que esbozó en un artículo publicado el 27 de julio de 2008 en La Gaceta: “Yo aconsejaría no perder nunca y cultivar siempre, enfáticamente, la curiosidad y el entusiasmo. Y, al margen de aquellas noticias que exigen una seca precisión en los datos, abordar siempre el texto como si se estuviera contando un cuento. Que es lo que el lector quiere, lo que todos queremos: que nos cuenten un cuento, para entender el mundo y entendernos a nosotros mismos, y para saber que no estamos del todo solos y desamparados en el espacio cuyo silencio eterno espantaba a Pascal: que alguien nos acompaña y nos cuenta una historia antes de dormir”.


















