El violento levantamiento de la milicia Estado Islámico ha sumido a Irak en una nueva situación de guerra que amenaza a toda la región de Medio Oriente.

El 13 de septiembre el papa Francisco advertía que actualmente puede hablarse de una tercera Guerra Mundial que se desarrolla “por partes” mediante “crímenes, masacres y destrucciones”. Durante la homilía que pronunció en el cementerio de Fogliano Redipuglia, el pontífice dijo que la guerra es “una locura” alimentada por conceptos como “la avaricia, la intolerancia y la ambición de poder” y que destruye y trastorna todo.

Si bien desde nuestro espacio territorial el conflicto bélico se nos aparece como lejano, el terrorismo islámico ha resurgido como una amenaza a la paz. Después de la muerte de Osama ben Laden, la organización Estado Islámico (EI), que gobierna Abu Bakr Al-Baghdadi, se instaló como el nuevo enemigo de Occidente, con el asesinato televisado de cuatro personas –dos periodistas norteamericanos, un voluntario social británico y un turista francés–, y también otras nuevas organizaciones surgidas constituyen un serio peligro para la paz. Se trata de desprendimientos de la red fundada por Ben Laden y que operan en seis espacios territoriales: Boko Haram, en África occidental; Al-Shabab, en África oriental; el Emirato Islámico en el Cáucaso; Jund al-Khilafah, en Argelia; Khorasan en Siria, y el Estado Islámico en Siria e Irak.

Tras invadir unos 130 mil kilómetros de Siria e Irak, el EI gobierna a ocho millones de personas, cuenta con un ejército calculado en 31 mil hombres y dispone de una compleja estructura administrativa que promulga leyes, recauda impuestos, administra justicia y provee servicios sociales a la población. Además se ocupa del abastecimiento de agua y electricidad, la reparación de caminos y ayudas sociales a huérfanos.

En sus inicios, el EI dependía de los donativos de simpatizantes potentados del Golfo, de los rescates de los secuestros y del saqueo de los territorios que conquistaba, pero actualmente los expertos coinciden en que el califato se financia con el contrabando de petróleo que vende a Turquía, que le reporta hasta tres millones de euros diarios. Pero no pueden evitar que en ciudades importantes como Raqa, apenas se consigan cuatro horas de electricidad diaria y el abastecimiento de agua resulte insuficiente.

Mientras los jihadistas del EI prosiguen su ofensiva, el drama humanitario se agrava en el norte de Irak y Siria. Según la ONU, unos 200 mil refugiados kurdos del norte de Siria marchan hacia Turquía, que espera recibir hasta 500 mil personas de los pueblos fronterizos.

Pero la manifestación más grave ha sido el llamamiento a todos los musulmanes a matar occidentales en cualquier parte del mundo, especialmente norteamericanos y franceses. El lúgubre mensaje presagia atentados, asesinatos y otros episodios de violencia. En julio, Al-Baghdadi afirmó que quería “conquistar Roma y el Vaticano”.

Ya el 31 de octubre de 2010, seis hombres armados con ametralladores habían irrumpido en la misa dominical de la iglesia sirio-católica Nuestra Señora de la Salvación, en Bagdad. Murieron 58 personas, entre ellos, dos sacerdotes. Días después llegó al lugar el sacerdote argentino Luis Montes, perteneciente al Instituto del Verbo Encarnado, quien asumió la catedral de Bagdad.

En las últimas semanas Montes comunicó que desde el norte se informa sobre tragedias de extrema crueldad. El EI comete y publicita crucifixiones, decapitaciones de niños y raptos de mujeres para entregárselas a los soldados y venderlas, antes de torturarlas para que sean musulmanas. Y la religiosa española María de la Sagrada Familia informó: “La ciudad de Quaraqosh cayó en manos del EI y sistemáticamente están decapitando niños”.

Reacción armada

La respuesta de los países afectados por los asesinatos de los fundamentalistas islamitas no se hizo esperar. La coalición militar liderada por los Estados Unidos logró cortar una de las principales fuentes de ingresos de los yihadistas al destruir sus refinerías de petróleo en el norte de Siria.

Los ataques aéreos fueron realizados por cazabombarderos de los Estados Unidos, Francia, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos, que atacaron las refinerías y destruyeron también bases militares, depósitos de armas y campos de entrenamiento. Los bombardeos dejaron hasta ahora más de 140 milicianos muertos, de los cuales 129 eran extranjeros, según precisó el Observatorio Sirio de Derechos Humanos (OSDH).

Con tres mil ultraislámicos europeos enrolados en las filas del EI, este conflicto bélico está considerado como la mayor amenaza que vive la Unión Europea. Uno de cada dos yihadistas son desconocidos por la policía, muchos tendrían pasaporte europeo debido a su origen y pueden atravesar migraciones dentro del espacio que libera el cruce de fronteras dentro de la UE sin ser detectados o reconocidos por los servicios de seguridad.

Los Estados Unidos y sus aliados decidieron no pelear en el terreno, pero se encargarán de proveer apoyo aéreo a las tropas iraquíes, tal como lo señaló el presidente Barack Obama. Muchos analistas estadounidenses han puesto en duda la meta de Obama de acabar al grupo. El hecho de que los voceros hayan empezado a hablar de “guerra” significa que la misión será a largo plazo.

Un patriarca oriental

El patriarca de Babilonia de los caldeos, Louis Raphael I Sako, trazó un lúcido panorama de la situación: “Bombardear a los yihadistas no hará que desaparezcan. Y existe el peligro de matar a muchos inocentes y que se destruyan infraestructuras. Los estadounidenses ya lo hicieron: destruyeron el país y no lo reconstruyeron. Lo más grave es que ahora todos están repitiendo una guerra que durará años. Lo que sí necesitamos son más tropas sobre el terreno. Y estas tropas deberían pertenecer a los países árabes. Ellos conocen la lengua, la cultura; necesitamos una coalición árabe para acabar con la amenaza del EI”.

El patriarca presagia la desintegración de una larga y milenaria historia cristiana y recuerda que el EI se alimentó durante años con dinero y armas que provenían de los países llamados “amigos” occidentales. “Los Estados Unidos sólo se han movido cuando decapitaron a dos pobres estadounidenses. ¿Y todos los demás (sirios, iraquíes, cristianos, musulmanes) que han sido degollados hasta ahora?”, se preguntó.

Según explicó Sako, residente en Bagdad, antes de la ofensiva de los yihadistas había en Irak un millón y medio de cristianos, y actualmente hay menos de 500 mil.

Los musulmanes residentes en Francia también exteriorizaron su rechazo en la gran mezquita de París. Denunciaron las prácticas del EI como “terrorismo” y rindieron homenaje al francés decapitado. “El Islam es una religión de paz”, expresó el rector de la mezquita, Dalil Boubakeur, a los miles de autoconvocados en la capital francesa. “Esto no es Islam. El que hizo esto nunca leyó el Corán”, dijo.

En tanto, más de 120 ulemas suníes de todo el mundo suscribieron una carta dirigida a Al Bagdadi, y basándose en versículos del Corán, afirmaron que esta religión no permite “dañar o maltratar” a los cristianos o a cualquier fiel de los credos monoteístas, entre los que incluyen a los yazidíes, una de las comunidades más afectadas por las atrocidades del EI en Irak. Los firmantes del texto proceden de numerosos países, entre ellos Egipto, y también occidentales, y son dirigentes y profesores de instituciones religiosas, miembros de los organismos que dictan las fetuas (edictos islámicos) e incluso muftís (máxima autoridad religiosa de cada país).

El amigo musulmán del papa Francisco, Omar Abboud, que viajó con el rabino Abraham Skorka a Tierra Santa, declaró a la revista La Civiltà Cattolica: “O se es terrorista o se es musulmán”. Afirmó que “responder a la provocación terrorista en términos de ‘civilización occidental y cristiana’ sería un error terrible, en plena sintonía con los que provocan los inhumanos atentados. Que no se hable de guerra religiosa, porque esto significaría seguir su juego”. Y señaló como erróneo identificar al cristianismo con Europa y al Islam con el Oriente y con el Medio Oriente. Dicho medio también publicó un artículo firmado por el padre Luciano Larivera, quien señaló la necesidad de potenciar “los organismos internacionales y las instituciones clave del Estado. En primer lugar es fundamental la consolidación de un ejército, de una policía y de un aparato judicial nacionales, inter-tribales, en Irak, Afganistán, etc. Porque cada vez más problemas superan las posibilidades de soluciones nacionales o regionales”.

En el mismo sentido se expresó el secretario de Estado Vaticano, el cardenal Pietro Parolin, el 29 de septiembre, en su discurso durante la 69º Sesión de la Asamblea General de las Naciones Unidas. Recordó que esa institución, “que fue creada con el objetivo fundamental de preservar a las generaciones del horror de la guerra que acarrea indecibles sufrimientos a la humanidad, permanece pasiva frente a las hostilidades sufridas por poblaciones indefensas”. Solicitó asimismo analizar a fondo la eficacia del derecho internacional en la actual coyuntura y su provechosa instrumentación en los mecanismos propios de las Naciones Unidas para evitar la guerra, detener a los agresores, proteger a la población y ayudar a las víctimas. Y destacó como una de las características del reciente fenómeno terrorista que “no tiene en cuenta la existencia del Estado y, en consecuencia, de todo el orden internacional”.

3 Readers Commented

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  1. lucas varela on 7 noviembre, 2014

    Ud. comete un grueso error al decir «Después de la muerte de Osama ben Laden…».
    Osama Bin Laden fue ASESINADO por fuerzas norteamericanas la noche del 1 de mayo del 2011. El propio presidente de los Estados Unidos, Barack Obama, la secretaria de estado Clinton, y el jefe de la CIA Panetta, festejaron el asesinato como si fuera un partido de mundial de fútbol.
    No seamos hipócritas. Hay que decir las cosas por su nombre y evitar hipocresías. ¿Que sentido tiene proclamar una amenaza a la paz desde la hipocresía?
    La común hipocresía conspira contra las buenas acciones.
    En un mundo moral, cada hombre necesita respeto del otro. Respeto que no se da, se conquista. Con conducta firme, moral, en lucha por un ideal.
    No es respetable quien no respeta su propia dignidad.

  2. lucas varela on 8 noviembre, 2014

    No, no, amigo Siwak. Ud. comete otro error al afirmar que Estados Unidos decidió no pelear en el terreno. Actualmente, en Irak hay 1.400 militares estadounidenses. Y Barack Obama autorizó el envío de 1.500 militares adicionales. Esto totaliza 2.900 soldados declarados (que seguramente es mentira, debe haber más) en Irak.
    Y Siria es otro tema. Estados Unidos quiere derrocar al gobierno Sirio, lo que podria concretarse como «efecto colateral» de su lucha contra EI. Por ahora lucha aerea.
    Son esas cosas de la guerra. Cuando «los buenos» luchan contra «los malos», el bien hace un poquito de mal….pero colateralmente.
    Todo es tan alevosamente infantil, mentiroso, irresponsable; que da miedo. Parece que George W. resultó ser un «blando» en comparación con Barack.

  3. Frank Aquino on 27 noviembre, 2014

    Benticiones. Yo soy cristiano deeds el veinte de mi madre. Yo estudié teología Católica, teología reformada, sobre las religiones. La historias ha demostrando que en cada religión habido querrás, masacres, terrorismos. El no podemos decir que todos los feligreses son acesinos o terroristas. Por lo tanto no podemos decir que porque unos miles de islam son terroristas no quiere decir que todos los islam son derrotistas. Ellos son mi hermanos, como Católicos, Protestantes y otras religiones o sectas. Jesus odia el pecado, pero no el pecador.
    Que Dios de todos (con diferente nombré) Les cubre con bendiciones.
    Frank Aquino = aquinofrank@yahoo.com = de Puerto Rico

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