Revista Criterio
Iglesia
Nº 2363 » Septiembre 2010

¿Por qué Jesús maldijo una higuera?

por Álvarez Valdés, Ariel · 66 Comentarios 

El misterioso relato evangélico que narra la condena de Jesús a un árbol sin fruto exige tratar de entender su significado. Además, si lo único eterno es Dios, todas las instituciones están sujetas al paso del tiempo y a las exigencias de los hombres.El milagro más extraño que Jesús realizó en su vida, según el Evangelio de Marcos, fue el de maldecir y secar una higuera. Es el único milagro “destructivo” de Jesús, el único que realizó en Jerusalén, el único que demoró 24 horas en cumplirse, y el único históricamente incomprensible. Su relato resulta tan incómodo, que la Iglesia no lo lee nunca los domingos en la misa. Cuenta san Marcos que una mañana Jesús salió con sus discípulos del pueblito de Betania, cerca de Jerusalén, y a poco de andar sintió hambre; viendo a lo lejos una higuera se acercó, pensando encontrar frutos; pero el árbol estaba vacío; “es que no era tiempo de higos”, dice Marcos. Entonces Jesús la maldijo diciendo: “¡Que nunca nadie coma frutos de ti!” Y siguió viaje con sus discípulos hacia el Templo de Jerusalén. Al día siguiente, cuando volvió a pasar por el lugar, sus discípulos vieron con asombro cómo la higuera se había secado hasta sus raíces (Mc 11,12-26).

El episodio siempre ha llamado la atención de los lectores de la Biblia, que se preguntan cómo es posible que Jesús, un maestro lleno de bondad y misericordia, en un ataque de

furia pudiera haber destruido una inofensiva higuera simplemente porque no le dio frutos.

 

Cómo mejorarlo

Ya san Mateo, cuando diez años después escribió su Evangelio, basándose en la obra de Marcos, se sintió perplejo por este episodio y trató de suavizar algunos detalles (Mt 21,18-22). Por ejemplo:

a) omite decir que, cuando Jesús se acercó a la higuera, “no era aún tiempo de higos”, para que no suene tan absurda su actitud;

b) cambia la maldición. En vez de decir: “¡Que nunca nadie coma frutos de ti!”, dice: “¡Que nunca brote fruto de ti!”. Así, la maldición recae sobre la higuera (que no podrá dar frutos), y no sobre las personas que se quedan sin comerlos;

c) dice que la planta se secó inmediatamente, no al día siguiente, para que la palabra de Jesús no demorara tanto en cumplirse;

d) no cuenta que la higuera se secó “de raíz”. ¿Cómo se habrían dado cuenta los discípulos? ¿Acaso desenterraron el árbol para verificarlo? Pero ni siquiera con estas mejoras Mateo logró que el milagro dejara de perturbar.

 

Un perro que habla inglés

Por su parte, a Lucas el relato le pareció tan duro que directamente lo eliminó. Y en su lugar prefirió contar otro que, aunque era parecido, tenía un sentido muy distinto: la

parábola de la higuera estéril. Según ésta, había un hombre que tenía una higuera plantada en su campo; como no le daba frutos, decidió arrancarla; pero el cuidador le aconsejó que tuviera paciencia y esperara un poco más, porque con ciertos cuidados la

higuera podía fructificar más adelante (Lc 13,6-9).

Así, Lucas reemplazó el relato negativo de Marcos por una historia positiva y llena de esperanza. Finalmente san Juan en su Evangelio no menciona ni la maldición ni la parábola de la higuera. Vemos, pues, cómo cada evangelista trató de arreglárselas lo mejor que pudo con la tradición de aquel difícil episodio. Incluso hoy muchos autores siguen desconcertados y no terminan de comprender su significado. Por ejemplo, el profesor Steve Wells, en su libro La Biblia comentada para escépticos, se burla de Jesús y dice que “mató una higuera que no daba frutos, sólo para mostrar al mundo cuánto Dios odia los higos”. Y el escritor Louis Cable, comentando ese pasaje, escribe: “Maldecir a una higuera por no tener fruto en marzo, es como insultar a un perro porque no puede hablar inglés”. ¿Qué significado esconde este gesto aparentemente absurdo de Jesús?

 

Albergue con desayuno

Lo primero que hay que resolver es si se trata de un hecho histórico o no. Si respondemos afirmativamente, estamos en problemas. Primero, porque nos lleva a preguntarnos: ¿cómo pudo Jesús tener hambre esa mañana, si según el relato venía de pasar la noche en Betania, donde sin duda habría disfrutado de un buen desayuno como es habitual en la hospitalidad oriental? ¿Y por qué sólo él sintió hambre, y no sus discípulos? Segundo, si todavía no era la temporada de higos, ¿cómo pretendía que la planta desobedeciera las leyes de la naturaleza? Algunos, para justificar a Jesús, dicen que al ser carpintero no entendía mucho de higueras. Pero no es así. Porque durante el último sermón que pronunció, hizo precisamente una comparación tomada de la higuera: “Aprendan esta parábola de la higuera: cuando ya sus ramas están tiernas y brotan las hojas, caen en la cuenta de que el verano está cerca” (Mc 13,28), lo cual muestra que entendía de higueras maduras y estaciones. Resulta, pues, inexplicable semejante actitud hacia la pobre planta.

Tercero, los milagros de Jesús siempre tenían como objetivo ayudar a los demás. En este caso, al ver Jesús a la higuera vacía tendría que haber hecho el milagro de socorrerla para que diera frutos, y no maldecirla para que se secara. A esto hay que añadir la dificultad, ya advertida por Mateo, de que la planta se secó “de raíz”, algo imposible de comprobar por los discípulos. Muchas cosas no cierran en el relato, si lo tomamos como un hecho

estrictamente histórico.

 

En busca de una idea

Hoy, la mayoría de los biblistas sostiene que no se trata de un episodio vivido realmente por Jesús sino de una creación literaria, es decir, una narración compuesta para transmitir una enseñanza religiosa, una idea teológica, con el fin de hacer reflexionar a los lectores de Marcos. Con esto ya hemos avanzado un paso en la comprensión del pasaje. Ahora debemos averiguar qué quiso  decir Marcos con el relato. Hay tres propuestas.

Para algunos, lo que pretendió fue dejarnos una enseñanza sobre el aspecto humano de Jesús. Es decir, mostrarnos que a pesar de ser el Hijo de Dios, tenía las mismas necesidades y penurias que cualquier ser humano, por ejemplo, el hambre. Pero resulta difícil aceptar esta explicación porque el acento del relato no está en el hambre de Jesús sino en la maldición de la higuera. De hecho, al día siguiente los discípulos siguen hablando de lo que le pasó al árbol, y no del hambre de Jesús.

Otros alegan que Marcos quiso dejar una enseñanza moral: todo cristiano debe estar siempre preparado para dar frutos, porque en cualquier momento Jesús puede pasar por nuestra vida y pedirlos. Quien no vive para dar frutos, es como un árbol seco y maldito que ha descuidado su misión. Pero esta interpretación espiritual, que es la que hace la mayoría de los lectores de la Biblia, tampoco es aceptable porque la higuera y sus frutos no aparecen nunca en el Nuevo Testamento como imagen o símbolo de los cristianos.

 

Una fecundidad incansable

Una tercera explicación, más acertada, sostiene que la higuera en la Biblia es un símbolo del pueblo de Israel. En efecto, desde muy antiguo se aplica la metáfora de la higuera al pueblo de Dios. Por ejemplo, el profeta Oseas llama a los israelitas “fruto temprano de la higuera” (Os 9,10). Isaías los denomina “los primeros higos de la temporada” (Is 28,4). Jeremías los compara con una canasta de higos maduros (Jr 24,1-10). Miqueas se lamenta porque Israel es una higuera vacía y sin frutos (Miq 7,1). El Cantar de los Cantares asemeja a la amada con una higuera madura y fecunda (Ct 2,13).

¿Por qué era tradicional emplear en el Antiguo Testamento la imagen de la higuera como figura del pueblo de Israel? Quizás porque, como afirma el historiador judío Flavio Josefo, la higuera en Galilea era el árbol más fecundo que existía; llegaba a dar frutos durante ¡diez meses al año! Es decir, prácticamente siempre. Era tal su fertilidad, que el Talmud dice: “Así como cada vez que uno va a buscar higos los encuentra, cada vez que uno busca sabiduría en la Palabra de Dios la encuentra”.

Los judíos también se consideraban un pueblo fecundo en obras buenas, y por eso terminaron comparándose con la higuera. Es decir, la maldición de la higuera en realidad encierra una condena o reprobación contra el pueblo de Israel.

 

El milagro demorado

¿Qué quiso decir Marcos con este relato? ¿Acaso pretendió descalificar a todo el pueblo de Israel? Ciertamente no. Sólo a una parte. Si leemos atentamente el texto, descubriremos a cuál.

En efecto, la narración aparece partida en dos, y en el medio se ha insertado otra escena: la famosa purificación del Templo de Jerusalén, realizada por Jesús. Así, la secuencia

ha quedado formada por tres secciones:

a) Jesús no encuentra higos y maldice la higuera (v.12-14);

b) Sigue su camino hacia el Templo, y expulsa a los vendedores (v.15-19);

c) Vuelve a pasar al día siguiente junto a la higuera y ve que se ha secado (v.20-26).

Notamos que Marcos, en vez de presentar un relato continuado, donde Jesús increpa al árbol y se seca inmediatamente, prefiere contar la maldición en un día y sus consecuencias al día siguiente, convirtiendo así este milagro en el único que demoró 24 horas en cumplirse. ¿Por qué? Porque esto le permitía a Marcos introducir en el medio la visita de Jesús al Templo, donde se enojó con los sacerdotes y escribas, reprochándoles que habían convertido la casa de Dios “en una cueva de ladrones”. Así, con el relato de la higuera encerrando y abrazando el incidente del Templo, los lectores podían comprender el mensaje: la higuera maldita, estéril, sin frutos, en realidad representa a aquella institución religiosa, con sus sacerdotes y ministros, cuya función ha llegado a su fin y está a punto de desaparecer.

 

Contar lo impensable

Falta responder a la última pregunta: ¿por qué Marcos relató de esta manera tan curiosa el amargo desenlace del Santuario de Jerusalén? Al parecer, desde los primeros tiempos circulaba entre los cristianos el relato del incidente protagonizado por Jesús en el Templo. Allí, al ver la forma poco respetuosa con que los sacerdotes lo administraban, el Maestro de Nazaret intentó purificarlo; esto le valió un altercado con los vendedores de animales, un forcejeo con los cambistas de monedas y una fuerte discusión con los sacerdotes. Fue también el incidente que le costó la vida. Ahora bien, en las comunidades cristianas de origen pagano, donde vivía Marcos, este episodio resultaba problemático porque en ellas se contaba cómo precisamente Jesús había venido a liberarnos de los ritos judíos: de las purificaciones (Mc 7,1-13), el descanso del sábado (Mc 2,23-28), las comidas impuras (Mc 7,19), los ayunos (Mc 2,18-22), la jerarquía religiosa (Mc 12,1-12), el culto (Mc 12,32-33), el Templo (Mc 13,1-2). ¿Por qué entonces, hacia el final de su vida, se iba a preocupar en purificar el Templo? ¿Por qué quiso mejorar la celebración de sus ritos? Era un contrasentido. Entonces Marcos, para subrayar que más que un acto de purificación, la acción de Jesús contra los vendedores y sacerdotes había sido un gesto de rechazo del Templo, creó el relato de la maldición de la higuera y envolvió con él la escena de la purificación. Así, sus lectores podían entender que Jesús no había ido al Santuario a purificarlo, sino a anunciar su pronta desaparición. El marchitarse de la higuera anunciaba que el destino del Templo estaba sellado, y nada podía evitar su inminente fin.

 

Sacar la higuera del Templo

El mismo Evangelio nos confirma que ése era el significado de la higuera seca. Cuando más adelante Jesús pronuncia su último sermón, comienza hablando de la destrucción del Templo (Mc 13,2). En la mitad vuelve a hablar de su ruina (Mc 13,14) y al final relaciona este hecho con la higuera y sus hojas (Mc 13,28-29). Todo apunta a que, en Marcos, la higuera y el Templo están conectados.

Mateo, en cambio, prefirió darle otro significado al episodio de la higuera. Como escribe para una comunidad cristiana de origen judío, no quiso ser tan duro con el Templo de Jerusalén. Entonces modificó el relato de Marcos, de modo que Jesús primero viviera el incidente del Templo y al otro día maldijera el árbol. Así, los episodios quedaban separados. ¿Y qué significado tiene, entonces, en Mateo el marchitarse de la higuera? Ya no es una enseñanza sobre el fin del Templo, sino sobre el poder que tienen la fe y la oración (Mt 21,18-22).

 

Era de raíz

Leído así el texto, se comprenden mejor los detalles aparentemente absurdos, señalados al principio. El hambre de Jesús aquella mañana simboliza sus ansias por hallar frutos

en una institución que se había vuelto vacía e inútil. Que no fuera tiempo de higos es una ironía hacia un organismo que se creía con derecho a tener temporadas infecundas.

Que el milagro sea punitivo: Jesús no pudo “ayudarlo” porque el Templo ya se había vuelto infructuoso. Y que se hubiera secado “de raíz” representa la ineficacia total de esa antigua institución judía.

 

El único eterno

Si había algo firme y duradero para los judíos, era el Templo de Jerusalén. Según la tradición era indestructible porque Dios habitaba en él. Por eso se había convertido

en el centro de sus esperanzas, de su fe, sus sueños, su futuro. Era el signo de la presencia misma de Dios. Y se pensaba que iba a durar para siempre.

Sin embargo, dice san Marcos que un día Jesús, como un peregrino más, lo visitó para la fiesta de Pascua. Allí estaba el edificio sagrado, frondoso como una higuera con miles de hojas, excitando de lejos el hambre de los caminantes. Entonces Jesús sintió hambre del Templo, y quiso comer sus frutos. Pero la institución religiosa no los tenía. Prometía y no daba. Estimulaba el hambre pero no podía saciarlo. Se había ocupado de sus propias hojas, de su belleza exterior, de su prestigio, pero no ofrecía ningún alimento a los que pasaban a su lado por el camino. Entonces Jesús pronunció su sentencia: “ha pasado tu tiempo, que nadie coma de tu fruto”. Estas palabras pusieron fin a un culto nacional estéril, y abrieron las puertas a un nuevo culto capaz de saciar el hambre del mundo.

Hoy son muchos los que en la Iglesia se aferran a instituciones, estructuras,  celebraciones, ritos, prácticas, devociones, como si tuvieran una sacralidad en sí mismas, y fueran a durar perpetuamente. El Evangelio nos enseña que hay que aprender a revisar las instituciones eclesiales, y descubrir cuáles están dado frutos y cuáles no. Y si encontramos alguna que resulte estéril, seca, decadente, hay que tener la valentía de suprimirla, por más venerabilidad que parezca tener. Porque el paso del tiempo relativiza toda institución. Y como Dios busca salvar a los hombres de todos los tiempos, necesita constantemente nuevas organizaciones, estructuras y andamiajes por donde derivar la fuerza transformadora de su Evangelio. Lo demás, puede sin pena desaparecer. Nada hay eterno en este mundo, fuera de Dios. Lo atestigua el Templo hoy ausente de Jerusalén.

 

El autor es doctor en Sagradas Escrituras.  

Comentar con mi usuario de Facebook

comentarios en Facebook

Deje su comentario en nuestro sitio Web

Escriba su comentario aquí

Comentarios

66 comentarios to “¿Por qué Jesús maldijo una higuera?”
  1. marcelo dice:

    traslademos la higera a la vida de aquellas personas q han recibido el perdon de sus pecados . y agradesemos y alabamos y cantamos gloria a dios, pero elevamos las manos al cielo y nuestras manos estan vacia de amor de obras de fe si tu fueras jesus como te sentirias.acuerdensen q el dijo en los ultimos tiempos seria dada la señal de jonas.

  2. hernan torres dice:

    No hay que darle vuelta al asunto aquí la Higuera representa el liderazgo religioso compuesto por los fariseos y saduceos de la epoca por lo cual Yeshua toma la higera y la maldice por no dar fruto y con esto darle una enseñanza a sus seguidores, además el relato es cierto ya que en esa epoca en que Yeshua maldice la higuera no era el tiempo de higos sino que el arbol para ese momento deberia dar brevas ya que era primavera y dar higos en verano que es la epoca de la consecha por lo tanto sino tenia fruto era un arbol esteril.

  3. peter dice:

    el catolicismo no tiene ningun sentido biblico sin embargo existe en este mundo, lleno de pobreza, injusticia y maldades y asi se mantienen y sostienen no en la voluntad de DIOS, sino en la voluntad del hombre, por eso estan maldecidos y se asemejan a la antigua Babilonia, mi pecado no es pecar, sino no cometerlo y lo hago, cuando se el significado de pecar. Ustedes los que escriben para confundir no para tratar por lo menos de dar a entenderlo, ya estan maldecidos o son unos malditos y su tendencia es a secarse, porque el unico que puede cuestionar y confundir mintiendo, robando y matando es el angel caido, pues la luchano es contra sangre ni carne, sino con lo que esta detras de ella, ademas los misterios de DIOS no se cuestionan,sino solo se obedecen. El estudio del hombre que lo convierte en analisis y refiriendo a las sagradas escrituras, tratando de criticarlas y no dandolas a conocer en su verdadero significado y esencia, no son mas que simple patraña escrita, de una herencia generacional que no tiene sentido,ni rumbo, que tienen que dejarlo y cambiar su forma de pensar, siguiendo a Cristo, no tratando de cambiar el rumbo, delverdadero significado, cuando se estudiael manual de vida escudriñandolo, hasta que el mismo DIOS verdadero, que Adoro Abraham,Isaac y Jacob, le da la revelacion, no con la complejidad que apuntan, los que tratan de confundir, con su propia confusion humana, sino con los que tratan de hacer conocer la verdadera esencia de la palabra de Dios, haciendo entender y del logos, hacerla rhema. PETER.

  4. Dulce María Ramírez S. dice:

    Gracias por esa explicación que corrobora que Jesús pasó siempre haciendo el bien.

  5. Aldo dice:

    Yo no diría que “toda institución con el tiempo se relativiza.” La palabra “toda” es muy fuerte, he injusta y puede incluso contradecir nuestra fe. Nuestra fe nos dice que hay cosas que nunca cambiarán no porque venga de manos humanas sino porque las ha instituido el Señor, instituciones como la Iglesia, el matrimonio (y los demás sacramentos), la Palabra de Dios, la Ley natural, el amor de Dios en Cristo por la humanidad… etc. Sin embargo, concuerdo con la noción de que en la Iglesia, hay sistemas he instituciones que pierden su frescura y efectividad porque, aunque con buen propósito, fueron traídas a la existencia por seres humanos. Hay cosas, sin embargo, en la Iglesia que no pierden su frescura y efectividad pues provienen de Dios (la Tradición inspirada por el Espíritu Santo). No necesitamos pruebas, otras que el mismo Magisterio de la Iglesia y la misma historia, para probar hablar que la Misa en su forma extraordinaria proviene de Dios mismo. La cantidad de santos que esta Misa produjo (casi todos los de la historia) y la fe y devoción que tenía sobre la gente, hasta hace 50 años (cuando los templos se vaciaron, curiosamente después de la institución de la Misa de Pablo VI). La razón de esta, al menos la fundamental, es que la gente ve en la fe como algo que en que pueden fundar su vida sin miedo a que esta pueda un día cambiar. La Iglesia necesita estabilidad, no podemos movernos conforme a los tiempos. Ya lo decía Chesterton: “No quiero una Iglesia que sea movida por el mundo, quiero una Iglesia que mueva al mundo.” Cuanta verdad!! La Iglesia movió al mundo por siglos, y su influencia contribuyó totalmente en el progreso y la justicia que ahora tenemos. La ignorancia de la muchos hace que olviden que fue la Iglesia quien fundó las primeras universidades, construyó las bibliotecas que darían la cultura a Occidente, y que su concepto de dignidad humana es la que se tomó para la declaración de los derechos humanos y el derecho, y que decir del la lengua, la ciencia, la filosofía y la teología, incluso en la música, la pintura, la gastronomía, etc.. etc.. La Iglesia debe aceptar su superioridad sobre toda religion y forma de pensar, no por lo que ella ha hecho, sino porque Dios se lo ha revelado a ella y a ella la ha constituido como la mensajera de ese mensaje que le pertenece a todos. Dejemos de catalogarla como una más entre tantas formas de pensar y con el mismo valor… Todo esto se desploma cada día porque son muchos los ministros de la Iglesia que pretenden cambiar mucho de lo que la Iglesia tiene como permanente, pero para hacer eso, tienen que romper con ella misma de raíz… eso es demoniaco… y el creer que la Iglesia de hace 50 años es diferente a la de Trento. O pensar que lo que era efectivo y sagrado entonces, ya no lo es ahora. El peligro es este: el relativismo. Es eso lo que el que ha escrito el articulo ha promovido con sus palabras: “toda institución con el tiempo se relativiza.” Esto es veneno puro, y debemos oponernos a que esta idea demoniaca sea tramitada a todos. Es toda humildad, no vemos la “tolerancia absoluta” como un valor… sino como tradicion a la humanidad entera, como tradicion al Señor.

  6. SI HERMANOS CRISTO VIENE PRONTO Y MUSHOS SETIENEN QUE ARREPENTIR PRONTO PORQUE SI CRISTO JESUS MI SENOR SI VIENE POR SUS IGLESIAS ESAS IGLESIAS SOMOS NOSOTROS QUE AMAMOS A DIOS PADRE CELESTIAL SI CRISTO JESUS VIENE EN BREVE AMENNNN APOALIPSIS 6 ESTA SOBRE ESTE MUNDO LLENO DE MALDADES Y CRISTO VIENE Y NO POR LOS VANIDOSOS SI CRISTO JESUS VIENE PRONTO AMENNNNNNNN SI VEN SENOR VEN AMENNNNNNNNNNN

  7. Usted USTED QUE ISRAEL YA NO LA que Israel ya no la fig Dios

    Israel ya no es será casi 2 millones de años, Dios NACION - Detenga su idolatría!

    Jesús dijo (Mateus 21:43) que el Reino de Dios será quitado a ustedes (Judios), y la parábola de la boda, después de la venida del propietario de la viñedo (DIOS), que se cumplió en esa generación en el año 70 dC y 135 dC (Lucas 21:32), con la destrucción y el fin de Israel, se viene Dadas a otros (Marcos 12: 9) !!!!

    Evangélicos en afirmar que Israel sigue siendo la nación y reloj divino, bajan la iglesia y dicen indirectamente que Él (el Mesías) no ha venido en carne, para el mundo (2 Juan 1: 7).

    - Ver esta pequeña película 3 mí, tomar todas sus preguntas Y ver de cómo estamos siendo engañados por los SINISTAS e ILLUMINATIS.

    - Dios de Israel o la Iglesia -
    https://www.youtube.com/watch?v=SVGV_qdyVFc

    Más

    Post completo:

    - Israel - La Nación rebelde cuyo Dios es el Señor no!-
    http://aquariuspage.blogspot.com.br/2014/07/israel-nacao-rebelde-cujo-o-deus-nao-e-o-senhor.html

    Mas:

    - La farsa de El Tercer Templo de construcción en Jerusalén -
    http://aquariuspage.blogspot.com.br/2014/11/farsa-construcao-do-terceiro-templo-em-jerusalem.html

  8. g.alvarado dice:

    Raíner R, tampoco una institución cruel, villana , y abusiva llamada catolicismo romano . Y Pedro no es la roca, JESÚS es la roca

  9. Luis Forero dice:

    Yo no soy ningún pastor, ni autoridad eclesiástica, ni un sabio, pero los hechos que se narran en Marcos 11 a cerca de la Higuera, no requieren de buscar mucha significación, ni relacionarlas con otras cosas; las cosas que están aquí son muy sencillas y no hay que esconder nada; aquí no hay ningún pecado. Jesús quiso que se secara la higuera , simplemente para dar un testimonio físico de lo que se podría lograr con un poco de fe.
    Volvamos a Marcos 11:
    “21 Entonces Pedro, acordándose de lo sucedido, le dijo a Jesús:
    —Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.
    22 Jesús contestó:
    —Tengan fe en Dios. 23 Pues les aseguro que si alguien le dice a este cerro: “¡Quítate de ahí y arrójate al mar!”, y no lo hace con dudas, sino creyendo que ha de suceder lo que dice, entonces sucederá. 24 Por eso les digo que todo lo que ustedes pidan en oración, crean que ya lo han conseguido, y lo recibirán.”
    no se necesita buscar más explicaciones … Jesús nos revela una forma de reafirmar la fe: “creyendo que ya se recibe lo que se desea”.
    Amigo lector … haga la prueba.

  10. irene dice:

    Maldijo a la higuera porque es una metáfora, en relación a cuando una persona se encierra en sí misma y se empieza a “secar”. Entonces, cada vez se va secando más y más. Y su amargura le impide vivir la vida. Y dar frutos válidos para que las personas puedan disfrutar de ellos.

Trackbacks

Que están diciendo otros sobre este post...
  1. [...] incluso a veces repudiado, por ser el único acto taumatúrgico destructivo realizado por Jesus: la maldición de la Higuera. En la misma conferencia de prensa, la Papisa Simpatía Iª narró con gran esmero y chispa [...]



Revista Criterio