Poder acceder a las emociones ocultas y a nuestra verdadera historia nos protege de trastornos y enfermedades. La verdad tiene poder de curación. El amor es un estado del ser que ilumina y es creador. Desde pequeños aprendemos a reprimir nuestras auténticas emociones por tabú, por conveniencia social, por educación, por creencias familiares o por principios religiosos. Hemos sido educados para ser hipócritas: se nos enseña a expresar las emociones “correctas socialmente” que nos alejan, muchas veces, de los verdaderos sentimientos que albergamos. Y ni siquiera se tiene idea del enorme sacrificio emocional que se asume ocultando la verdad.

Las emociones y los sentimientos son los que nos permiten comunicarnos, es el lenguaje de lo vivo y de lo humano.Y no son sólo los sentimientos “positivos”, bellos, complacientes los que nos permiten estar vivos, los que dan profundidad a nuestra existencia o nos proporcionan ideas decisivas, sino los que a menudo nos resultan incómodos y que preferimos evitar como la impotencia, la vergüenza, la envidia, los celos, la confusión, la rabia y la tristeza. Más tarde, ya de adultos, la gran mayoría experimenta un vacío emocional –al que muchos llaman vacío existencial– y no logran darse cuenta de que es la corrosiva consecuencia de ese destino inicial.

La enfermedad es la palabra no dicha. Con nuestra palabra expresamos lo que sentimos y lo que somos. Y cuando nos acostumbramos a no expresar lo que realmente sentimos y somos, nos vamos enfermando. Nada de lo que reprimimos a lo largo de la vida desaparece, sino que se transforma e intenta hallar salida a través de síntomas físicos y psíquicos para que nuestro dolor enmudecido se manifieste y pueda ser sanado. Acceder a nuestra verdad emocional es el viaje que todos necesitamos emprender si queremos recuperar la salud plena y la alegría vital.

¿Cuán dispuestos estamos a vivir en plenitud y dejar de ser carentes emocionales?

La llave perdida

Nuestros sentimientos no son peligrosos, lo que sí es peligroso es vivir separados de ellos. Y como todo está interconectado, no sólo nos sentimos separados de nosotros mismos,  también nos sentimos separados de los demás.

La primera forma de defendernos del dolor es no sentir y tendemos a armar corazas de rigidez y frialdad. El no poder sentir –la insensibilidad– es una verdadera falta de inteligencia. Nuestra sociedad está llena de “grandes intelectos” pero carentes de verdadera inteligencia, o de personas muy emotivas o sentimentales pero sin una genuina y honda sensibilidad.

Cuánto más separados estamos de nuestros sentimientos, tanto más los proyectamos en el afuera. Estamos constantemente proyectando y nuestro entorno más cercano –familia, amigos, relaciones laborales y sociales– como el más lejano –al que llamamos sociedad– no es más que la proyección de lo que no aceptamos ni integramos en nosotros mismos. Como estamos divididos y fragmentados por dentro no advertimos el afuera como el espejo más fiel de lo que somos.

Estamos llamados a dejar de ser “infantiles emocionalmente” y a ser “adultos emocionales”. Una persona se convierte en adulta cuando es responsable de sí misma y se compromete con sus auténticos pensamientos y sentimientos. Muchos son los llamados y pocos los que los escuchan. Completar nuestra madurez es integrar toda esa zona oscura de la personalidad que debió permanecer en el olvido para poder sobrevivir bajo el peso de una educación poco atenta a nuestras potencialidades y muy severa con nuestras limitaciones. Los no dichos, los sentimientos que tuvimos que enmudecer y mantener en secreto y aislamiento, las heridas silenciadas, los miedos inconfesados, nuestros deseos más vivos y jamás escuchados, la necesidad de ser tal cómo somos sin máscaras ni subterfugios conforman la historia oculta de nuestra historia.

Otro de los grandes errores es seguir creyendo que hay emociones “buenas” y emociones “malas”. Cada emoción y cada sentimiento son señales de vida que nos aportan información acerca de nuestra verdad existencial; sin ellas sería imposible orientarnos en este mundo. Los sentimientos no nos matan, muy por el contrario, pueden liberarnos de muchos de nuestros malestares. Ser sinceros e impecables con nosotros mismos es un acto de amor y de reconocimiento; cuando empezamos a amarnos empezamos a curarnos.

Los auténticos sentimientos son la llave para comprender el sufrimiento y recuperar la identidad perdida. Son la puerta para encontrarnos con nuestra historia y la llave para comprender los ataques de pánico, la presión alta, el insomnio o la rabia inexplicable. Cuando recuperamos nuestra capacidad de sentir, recuperamos nuestra lucidez y nuestra salud.

¿Cómo acceder a las emociones reprimidas, a los sentimientos más genuinos y verdaderos para recuperar la salud?

La vida es un espejo

La vida, tal como la vivimos, refleja con asombrosa precisión el estado de nuestro ser, tanto en sus aspectos más manifiestos como en los más ocultos que no llegamos a ver. En la vida cotidiana contamos con verdaderas “herramientas preciosas” para conocernos, si estamos dispuestos a vernos en los múltiples espejos a nuestro alrededor. Las capacidades innatas para recuperar el equilibrio y el bienestar tan anhelados sólo esperan ser activadas, para ello lo único necesario es “abrir los ojos” y despertar.

El cuerpo es un espejo fiel de nuestro estado emocional: cuando los sentimientos verdaderos están bloqueados, el cuerpo no puede funcionar normalmente. Estos hallarán su expresión a través de síntomas, malestares o enfermedades. El cuerpo es incapaz de vivir sin sentimientos auténticos y todo dolor físico se desencadena siempre a partir de un dolor emocional que no fue exteriorizado y vivido con plena conciencia. Toda enfermedad es la expresión de un conflicto y se manifiesta para que nos demos cuenta de nuestra incoherencia emocional –pensamos una cosa, sentimos otra y hacemos otra distinta–. Nos hace ser sinceros con nosotros mismos para transformarnos y ser coherentes. La salud es vivir en coherencia emocional.

Si aprendemos a mirar nuestras relaciones como los espejos maravillosamente precisos que son, nos revelarían hasta dónde debemos llegar en nuestro proceso interior. Si lo permitimos, podemos ver mucho de nosotros mismos que, de otro modo, nos sería difícil reconocer. Lo que amamos o aborrecemos en los demás son los mismos aspectos que amamos y aborrecemos en nosotros; el problema es que no somos conscientes.

Todas las relaciones que aparecen en nuestras vidas están cumpliendo el papel que les corresponde para que podamos crecer y madurar –aunque nos duela, nos desestabilice o nos desarmonice–. Aún caemos en la trampa de creer que son los demás los que nos privan de la libertad y la felicidad: si vivo inconscientemente una profunda desvalorización o sometimiento, me encontraré con personas a las que desvalorizaré o someteré; o bien, me lo harán vivir a mí. ¿Para qué? Para integrar esos aspectos sombríos y recuperar la autonomía y la libertad.

Nuestras relaciones son el espejo tanto de nuestros dones como de nuestras heridas y limitaciones.

Cada momento vital que atravesamos nos revela cómo están nuestro corazón y nuestra alma: las circunstancias y situaciones que se presentan en la vida también reflejan como un espejo lo que somos y sentimos. “Si andas preocupado por problemas financieros, amorosos o de relaciones, busca en tu interior la respuesta para calmarte. El afuera es el reflejo de lo que llevas dentro”(Aristóteles).

La gran dificultad es que todos seguimos atrapados en los viejos paradigmas del azar y de la dualidad; creer que la vida es un accidente y vivir sus manifestaciones como algo separado o desconectado de la interioridad, son creencias muy limitantes y que bloquean y nos impiden asumir nuestra autonomía y libertad. “Todo lo que vemos en el exterior es el reflejo de nuestro interior” (D. Gabor).

Vivir despiertos es tomar conciencia de que todo lo que nos sucede es una oportunidad escondida para integrar y madurar ese enorme potencial que nos pertenece y al que nunca deberíamos renunciar. En el centro de nuestro corazón, despojados de todas nuestras máscaras –tanto de las que la sociedad nos asigna como de las que nosotros generamos por miedo– encontraremos el auténtico tesoro que cada uno lleva dentro de sí.

El universo del miedo

Estamos programados para tener miedo y los miedos anulan nuestro poder desde la niñez. Los efectos de una educación basada en el miedo aparecerán ineludiblemente en la vida adulta y en el entramado social. La rabia, la culpa, la ira, el resentimiento, la sumisión, el ansia de poder y la crueldad son hijas del miedo. Por miedo nos sometemos, por miedo sojuzgamos, por miedo adoramos ídolos o demonizamos a los que no nos complacen, por miedo nos sacrificamos inútilmente o inmolamos a los que nos circundan, por miedo callamos nuestra propia verdad o  acomodamos nuestra conciencia a mentiras reconfortantes.

Vivimos en una sociedad profundamente dependiente, adicta y violenta. Es la proyección de todos nuestros miedos. La manipulación política y mediática del miedo es el arma de los poderosos para domesticar a la gente.

Vivimos la vida con una gran dependencia emocional, estamos a la espera de que “algo” o “alguien” nos “salve” de lo que simplemente se encuentra en nosotros mismos. Vivimos alimentándonos de miedo y de impotencia y de allí, obviamente, se derivan múltiples trastornos y enfermedades. Uno de los grandes bloqueos que nos impiden evolucionar es el del victimismo: creer que la causa de todos nuestros males siempre está afuera y en los demás.

Donde hay dependencia hay adicciones y conductas violentas. ¿Por qué? Porque la dependencia está basada en la dominación, en el control y en el miedo. Donde hay dependencia no hay amor –aunque culturalmente se acostumbre a disfrazar de “amor” relaciones basadas en el sufrimiento propio del afán de poseer y dominar–.  La sumisión destroza la dignidad y genera terror en los vínculos. Muchos creen poder escapar de tanto dolor con la ayuda de drogas o conductas destructivas pero acaban experimentando una soledad absoluta.

¿Qué vida estamos viviendo? ¿La nuestra o la de los demás? Podemos elegir seguir siendo “víctimas” o ser maestros de nuestra propia vida. Personas adultas y maduras conforman una sociedad adulta y madura, lo suficientemente autónomas como para tomar conciencia de que son ellas la solución al problema.

¿Por qué importa el amor?

La mayoría ha experimentado la recompensa y no el amor. ¿Cómo se puede amar de verdad cuando se necesita tanta aprobación de los demás? ¿Por qué mucha gente sigue aferrada a la idea de que para ser aceptada por los otros es inevitable la deslealtad con uno mismo?

La necesidad esencial de todo ser humano es poder articular libremente sus sentimientos y necesidades y, sólo así, dejar de ser un enigma para sí mismo. Vivir de forma responsable con nuestros sentimientos, sin negarlos, es la base de una relación sana y auténticamente amorosa. Podemos elegir cómo vivir y no dejarnos llevar por nuestras cargas emocionales inconscientes, que nos mantienen presos del miedo ante la verdad.

Nunca es demasiado tarde para aprender y buscar soluciones creativas a los conflictos. Para romper las pesadas cadenas  de dolor y sufrimiento es necesario enfrentarse con la verdad, con la propia verdad emocional. El conflicto persiste cuando uno no aprende. O nos resistimos o aprendemos.

La verdadera tragedia de una persona es no conocer los sentimientos propios, temerlos, y la incapacidad de comprender las vitales conexiones entre ellos. Todos nacemos con una fuerte y clara necesidad de conservar nuestra vida y de poder amar y ser amados.

El amor es un estado del ser: o nos sentimos unidos a todo o nos sentimos separados de todo. Entonces, nuestro poder creador pasa por la vida como una verdadera bendición que ilumina y  nos conecta con las infinitas posibilidades de todos y de cada uno de nosotros.

La autora es Licenciada en Psicología

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21 Readers Commented

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  1. lucas varela on 10 junio, 2014

    Estimada Angela Sannuti,
    Su exposición es impecable. Gracias
    Los conceptos por Ud. vertidos son profundos y universales.
    Observe Ud. que el culto perfecto a rendir a Dios es el culto a la verdad. El reino de Dios no será otro que el de la verdad.
    Es sabido también que el progreso del hombre se debe a sus sentimientos, y no a las ideas. O mejor dicho, se debe a los hombres con sus ideas y sentimientos. Las ideas en sí son algo inerte e infecundo, necesitan un corazón que las abrigue, y un empuje de voluntad.

  2. Cuando ayer lei el título de articulo al recibir el último número de la revista supe que detras de él estaba Angela Sannuti. Y me alegré.
    Disfruto, si se puede decir así, enormemente sus artículos. Parece que uno los esta esperando. Las sentencias las recibes y experimentas que se te hace justicia. Es una forma de esperanza donde la posibilidad del amor tiene su recorrido, y donde se fusiona la aceptación de la propia debilidad con la obra de Dios que ha provisto en Cristo y no nos abandona.
    Ya espero el próximo

  3. Julio Cavalli on 13 junio, 2014

    Estimada Angela,
    Bellísimo tu artículo.
    Recordé los versos del poeta “en minúscula” e.e.cumming: “Los ojos de mis ojos están abiertos”.
    Lo he compartido con mis amigos y colegas eneagramistas para que lo disfruten tanto o más que yo.
    Un sincero abrazo.
    Julio Cavalli*

  4. SunanaLopezZavaleta on 13 junio, 2014

    “Lla verdad emocional ” . Una nota con una claridad y profundidad en los conceptos excepcional. Impecable y de gra ayuda. Gracias y la comparto en mi muro.

  5. Clara Zapiola on 13 junio, 2014

    Estimada Angela, me parecio muy interesante tu análisis sobre La verdad emocional, sus valores, y como saber vivir bien nuestra propia vida. Me identifico mucho con la aclaración y profundidad de tu explicación sobre las bases de nuestra sensibilidad y sentimientos que a veces nos es difícil comprender y compartir.
    Muchas gracias!
    Con cariño
    Clara

  6. Miguel Angel Nobile on 13 junio, 2014

    Después de leer esta reflexión y de recordar que por la tarde estuve repasando las tópicas freudianas con los alumnos de 4° secundaria,15-16 años, me encuentro con unos cuantos agujeritos emocionales, discordancias entre el ser, sentir y hacer, dolores no dichos y dichos falsos para ocupar el espacio de la ausencia. Y ahora que? .Digo gracias por un poco de luz, sacudo el cuerpo para sacarme de encima algo de roña y confío en aprender a amarme para poder amar mejor.

  7. María Inés on 15 junio, 2014

    Estimadísima Angela, gracias por tu claridad aguda de siempre. Fuiste una de las pocas que pudo reconocer lo esencial de mi búsqueda personal en la verdad emocional de mi historia personal y comunitaria. Puedo decirte con mucha alegría y agradecimiento que en los últimos años tuve muchas respuestas y una vitalidad no conocida está ocupando su lugar. Y hoy, trabajar para garantizar el cuidado de los niños más pequeños desde el estado ¡ es un privilegio que asumí con mucha alegría ! Tu nota la relaciono con la nota de redacción de éste ejemplar de Criterio. Si te interesa seguir debatiendo el tema con otros, cuenten conmigo. Un abrazo

  8. Inés on 15 junio, 2014

    SEncillamente PERFECTO. Felicitaciones a Angela !

  9. Carlos Baratti on 16 junio, 2014

    Amigo Sancho: yo soy Don Quijote de la Mancha, y vivo , sueño, me aventuro por las tierras de La Mancha y lucho contra encantadores y Molinos de viento. Cabalgando animoso en Rocinante o molido a gopes y caído dolorido en el suelo, Sancho amigo, yo SOY y Dios sea con nostros.
    Angela Sannuti, Maravillosa.

  10. Maria Marta on 21 junio, 2014

    FELICITACIONES ANGELA
    De casualidad, llegó la revista a mis manos y cuando la abrí y leí tu artículo me emocioné mucho con tus palabras.
    Fueron un bálsamo para mi alma como lo son siempre nuestras charlas.Muchas gracias, Maria Marta

  11. Antonio on 25 junio, 2014

    Enhorabuena
    quien es la autora? estoy muy interesado
    saludos

  12. Antonieta on 25 julio, 2014

    Hermoso todo lo dicho, es muy interesante y la verdad puesta en palabras, felicito a esta mujer Angela Sannuti por la claridad de lo manifestado.-
    Muy lindo radio maria.-
    Me enteré por ahí.-

  13. QUE HERMOSO!!!!! UN ABENDICION MAS DE RADIO MARIA QUE DIA A DIA NOS REGALA COSAS COMO ESTAS.
    GRACIAS ANGELA POR ESTA NOTA TAN CLARA Y TAN IMPORTANTE PARA MI EN ESTE MOMENTO, HABERLA RECIBIDO.

  14. Daniel on 25 julio, 2014

    Licenciada, realmente me pareció un excelente artículo, tal es así que me gustaría pedirle si por favor me puede recomendar bibliografía al respecto con el fin de profundizar el tema. Sin más que agregar, bendiciones, Daniel.

  15. Maria on 26 julio, 2014

    Excelente !!!muy buena nota !la esc en la radio Maria
    felicitaciones Angela !

  16. martha on 30 julio, 2014

    creo que si tuvieramos en cuenta estos principios nuestra sociedad marcharia como corresponde a adultos sanos,normales
    maduros
    El articulo merece lectura y un compartir abierto y honesto para procurar un bien a todos. Es claro , profundo y especialmente REAL.. Gracias. MM

  17. RDC Ferrero on 30 julio, 2014

    Sra. Angela, es una experiencia esperanzadora la de evidenciarse en UD., la ceñida búsqueda del sentido de ser de la Filosofía Realista en la vida de la unidad del hombre, que necesita transitar sus prioridades naturales, como la del conocer o nacer a lo que es real, para afianzar en nuestro sentir unificado, lo que vivimos y vivenciamos. Ser en mi, a mi juicio es ejercerme en lo que el amor de mis padres me ayudó, me nutrió en esa correspondencia tierna que en la crianza familiar, suele estar ausente el mercer un beso o un abrazo de mi madre, por ejemplo. Pero deseo preguntarle con sincera búsqueda: buscar la verdad de la bondad, sin omitir la vivencia ni secundarizándola, es lo que me habre a cuestionarme y a evidenciarme, la bondad de la verdad. Estoy nombrando lo que me ha orientado para crecer en el agradecimiento a mis padres por lo dado para agradecerlo a Dios, sin cuyas relaciones, hubiera omitido brindarme a los demás. ¨Podría con el ejercicio de la sinceridad que bien reclama UD. en nuestra formac ión coherente, brindarme su parecer su parecer?. Ferrero

  18. Una de las bases de una productiva y sana relación con los demás basada en el amor reside en la práctica del altruismo, o sea la de pensar en el bien del otro. Pero para lograr un altruismo sólido, el mismo debe estar debidamente fundamentado. De allí que en mi libro “Iglesias y pastores según Filipenses, Colosenses y Efesios” (Bs. As.: Dunken, 2014)haga ver que, en Filipenses 2:1, el apóstol Pablo les indica a los cristianos de Filipos: “cuatro fundamentos que sostienen la habitual práctica del altruismo” y que deberían estar presentes en todos los cristianos de todas las épocas y de todos los lugares. Siguiendo el orden en que los presenta el escritor: “el estímulo provisto por Cristo; el aliento resultante del amor; la comunión en el Espíritu y la compasión procedente del interior”.
    Raúl Ernesto Rocha Gutiérrez.
    Doctor en Ciencias Sociales (UBA).
    Doctor en Teología (SITB).
    Magíster en Ciencias Sociales (UNLaM).
    Licenciado y Profesor en Letras (UBA).

  19. Daniel Garcia on 15 julio, 2015

    Hola Ángela

    Me gustaría saber como sabes cual es la emoción pensamiento y sentimiento de una persona ya q hablaste de ello.

    Gracias y saludos

  20. Agostina on 25 mayo, 2017

    Buen dia.. Vivo en sta fe y queria sabwr el costo para subscribirme a la revista y recibirla en mi domicilio. Me encanta la mirada antes los confluctos humanos de la lic angela y me gustaria que me sugiera material de lecTura. Gracias

  21. Cristina Bragayoli on 7 julio, 2017

    Buenas noches sólo quería saber como contactarme con Angela zanneti o que me recomienden algo para leer ya que siempre tengo dolores físicos y no me encuentran la causa . Y esto me deprime mucho gracias.

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