Revista Criterio
Cultura
Nº 2221 » Julio 1998

Cuentos de inmigrantes

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Aunque editado en Uruguay y compuesto por cuentos que transcurren en ese país, este libro puede interesar aquí, ya que su tema refleja un ambiente cultural característico también de Argentina: el ambiente de los inmigrantes. Por lo demás, no sólo el tema emparenta a las dos orillas, sino un estilo literario. No sin razón muchos autores han hablado de una “literatura rioplatense”, que a veces acerca a Buenos Aires más a Uruguay que a otros ámbitos literarios argentinos.

 

Cuentos de inmigrantes es el resultado de un concurso convocado en junio de 1996 por dos editoriales, junto con el Ministerio de Educación y Cultura y la Intendencia Municipal de Montevideo. Se presentaron ciento cincuenta cuentos. En el libro se publicaron diez: el que mereció el primer premio, y nueve menciones. El primer premio está muy bien otorgado. Correspondió al argentino Carlos Bègue, escritor de trayectoria, que mereció aquí el Primer Premio Municipal de Literatura, en 1984, por su libro de cuentos Oscuro tesoro de la muerte, y obtuvo también la Mención Casa de las Américas, de Cuba, en 1967; ha merecido además otros premios y menciones. Otro excelente libro de cuentos de Carlos Bègue es El paseo del centauro (Grupo Editor Latinoamericano, 1993). Ha publicado también, en 1986, Los Cardales, libro de poesía. Es, además, colaborador de Criterio.

 

“Cinegética” se llama el cuento premiado de Carlos Bègue. No cometeremos el error de revelarlo; baste decir que narra la actividad miserable de un hombre de Pontevedra, de unos setenta años, que, llegado a estas costas, para paliar su hambre caza disimuladamente palomas en una plaza. Conserva esa habilidad por haber sido en su juventud montero de un duque de España. El hombre es los restos humillantes de otra más antigua humillación, tan admirablemente descrita por Miguel Delibes en Los santos inocentes. Un día, en medio de su actividad, se encuentra con una paisana, una viuda también entrada en años. Poco a poco, a ambos los irá vinculando la afinidad, la mentira, la nostalgia, el interés y el malentendido. El jurado otorgó a Bègue el premio, entre otras cosas, por su “refinado sentido del humor”. Es cierto lo de refinado, pero es algo más que sentido del humor; es ironía dramática.

 

Los otros nueve cuentos son de valor literario desparejo, pero aportan el interés que presenta toda síntesis: italianos, noruegos, españoles, rusos, judíos y africanos; hombres y mujeres que llegan a estas tierras con su pasado y su misterio, con sus esperanzas y frustraciones. Aportan lo que traen y son modificados por lo que encuentran, como el ucraniano Teófilo, “a quien los suyos llamaban Tolco”, “viejo ya cansado y siempre rabioso anticlerical”, que en su juventud se había encargado de pintar escenografías y telones para espectáculos artísticos, y termina en Uruguay remodelando iglesias y pintando San Jorges, vírgenes, cristos, santos y ángeles.

 

Uno de los mejores cuentos es el último, “La casa de Rasmussen”, que comienza narrando una aventura que nace de la nostalgia: reflotar y restaurar un barco semihundido que durante décadas ha sido como la casa de un viejo y querible marino noruego que vive ahora en el Uruguay, pero que se va revelando de poco a poco como un hombre acosado por el horror de su propio pasado y por el peso que antiguas acciones le imponen a su conciencia.

 

La idea de “Las copas” es buena. Narra la evolución de un joven italiano (Genaro) que gana y pierde un oficio y una propiedad. Parte de ese proceso está determinado por un sórdido despertar sexual que lo marcará no sólo a él sino a todo el ámbito del relato. Pero la idea no ha sido del todo bien desarrollada; sobre todo, las voces italianas no están bien incorporadas a la voz del relato, cosa que obstaculiza la credibilidad de los personajes.

 

Dos cuentos inquietantes: “La casa de piedras” y “La lata de yerba”.

 

Al comienzo del libro se anota que el jurado decidió “no incluir para su evaluación final a una amplia mayoría (de los ciento cincuenta cuentos) que no se ajustaban a la categoría ‘cuento’, sino a la de ‘crónica o testimonio de vida’”. Esta decisión no ha sido del todo cumplida con la inclusión de algunas de las menciones que componen el libro.

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Comentarios

1 comentario to “Cuentos de inmigrantes”
  1. Lucila bergelin dice:

    grax son muy lindos los cuentos..
    era justo el que me gustaba. lo leí esta copado
    ajajajajajaajajaja

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