Cultura
Don Pasquale
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Indudablemente, la obra de Donizetti evidencia un genuino estilo que no oculta las melodías de sencillez y magnificencia al servicio de la progresión narrativa. De igual manera sus composiciones son muy exigentes con los cantantes, que deben exhibir una cuidada técnica vocal unida a un sólido desenvolvimiento en escena. Dicho esto, interpretar a Donizetti puede parecer fácil pero no lo es. Dan testimonio las de Paul Plishka y Alfredo Kraus, dos grandes Don Pasquale o la célebre versión de Tito Gobbi del Dr. Malatesta. A menos de un año de la puesta del Teatro Argentino de
El elenco que tuvimos ocasión de ver estuvo encabezado por Mario De Salvo como Don Pasquale, en lugar de Alberto Jáuregui Lorda quien lo hizo en la noche del estreno. Si bien correcto, su desenvolvimiento careció de brillo tanto en lo histriónico como en la faz vocal. El Ernesto de Santiago Bürgi, con indudable dominio escénico, sucumbió ante la necesidad de un caudal de voz acorde a su agradable timbre, y aunque la evolución del relato fue ajustando los requisitos del conjunto, desde el comienzo Fabián Grassi, como el Dr. Malatesta, tuvo una sólida intervención. Al igual que Laura Polverini, cuya Norina hizo aparición cuando la representación no encontraba su exacto término. A partir de la misma obertura tuvo lucimiento la eficiente orquesta con la conducción de
La precisa régie de Oscar Barney Finn aprovechó líneas renacentistas tanto en el punto de fuga de los decorados como en la vista de la ciudad al fondo, lo que permitió extender visualmente las reducidas proporciones del escenario. Interesado en la luminosidad de la historia no profundizó en las motivaciones del patético vejete que da título a




