Revista Criterio
Documentos
Nº » Septiembre 2009

Curas villeros rechazan la despenalización del consumo de marihuana

por · 4 Comentarios 

Ante el fallo de la Corte Suprema de Justicia que considera que el consumo de marihuana en el ámbito privado está protegido por la Constitución Nacional, los miembros del Equipo de Sacerdotes para las Villas de Emergencia de la arquidiócesis de Buenos Aires emitieron un comunicado en el que advierten que en el caso de las familias más vulnerables, la despenalización implica “dejar abandonado al adicto, no hacerse cargo de su derecho a la salud”. 

Ante el fallo de la Corte Suprema de Justicia del día de hoy, quienes integramos el Equipo de Sacerdotes para las Villas expresamos a continuación nuestra humilde opinión, que ratifica plenamente aquellas reflexiones que se hicieran públicas .

Nosotros somos respetuosos de los fallos de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. Valoramos su autoridad. Además creemos en el valor de las instituciones para el crecimiento de nuestra Nación.

Por otro lado nuestra palabra sobre la despenalización no pretende ocupar el lugar que tiene la palabra de la Conferencia Episcopal Argentina sobre este tema.

Con espíritu de aportar al diálogo –ofreciendo el propio pensamiento y buscando integrar el pensamiento diferente- y no de confrontar, hicimos público nuestro documento: “La droga en las Villas: despenalizada de hecho”.

Queríamos defender a nuestros vecinos villeros -estigmatizados por tantas cosas-, afirmando que una cosa es la Villa y otra el narcotráfico. Y señalar que los primeros que sufren las consecuencias del narcotráfico son los habitantes de estos barrios humildes.

El Evangelio de Jesús nos invita a pararnos en las periferias geográficas y existenciales y desde allí mirar. Nos invita a entrar en comunión con los más pobres, y desde los pobres llegar a todos. Este camino desde los pobres a todos nos parece un programa más que valido a la hora de trazar políticas de Estado, a la hora de legislar y a la hora de juzgar.

Muchos de los niños, adolescentes y jóvenes de nuestros barrios no viven sino que sobreviven y muchas veces la oferta de la droga les llega antes que un ambiente dichoso y sano para jugar, llega antes que la escuela, o llega antes que un lugar para aprender un oficio y poder tener un trabajo digno. Se acortan así las posibilidades de darle un sentido positivo a la vida. “Hoy, fundamentalmente, en nuestra cultura la dignidad de la vida se juega en el eje inclusión-exclusión; comunión-aislamiento” (Carta pastoral de la CEA, del 20 de agosto del 2009. Nº 22)

No pretendemos que la responsabilidad frente a esta situación de desigualdad de oportunidades quede sólo en manos del Estado. La solidaridad es en primer lugar que todos nos sintamos responsables de todos. (Cf. CIV 38)

Nos preguntamos: ¿cómo decodifican los chicos de nuestros barrios la afirmación de que es legal la tenencia y el consumo personal? Nos parece que al no haber una política de educación y prevención de adicciones intensa, reiterativa y operativa se aumenta la posibilidad de inducir al consumo de sustancias que dañan el organismo. La experiencia de acompañar a jóvenes en el camino de recuperación y reinserción social nos ha permitido escuchar el testimonio de muchos que han empezado consumiendo pequeña cantidad de marihuana y de pronto se encontraron consumiendo drogas más dañinas aun como el paco. La vida se les volvió ingobernable. Por eso desde nuestro punto de vista las drogas no dan libertad sino que esclavizan. La despenalización a nuestro parecer influiría en el imaginario social instalando la idea de que las drogas no hacen tanto daño.

Vemos la buena intención de los que buscan no criminalizar al adicto, es una locura criminalizar la enfermedad. Pero intentemos pararnos nuevamente desde la perspectiva de las familias más vulnerables. Sin un buen sistema de salud, sin políticas fuertes de prevención, sin un sistema educativo realmente inclusivo y eficiente, el único encuentro del adicto y su familia – que pide ayuda- con el Estado es la justicia. Despenalizar en estas condiciones, es dejar abandonado al adicto, no hacerse cargo de su derecho a la salud. La dinámica misma de la adicción, lleva muchas veces a hacer cualquier cosa para satisfacer el deseo de consumo. El próximo encuentro entre el Estado y el adicto ya no será en la enfermedad, sino en el delito que a veces nace de ella.

Usando una imagen podríamos decir entonces que la discusión sobre la despenalización corresponde a los últimos capítulos del libro y no a los primeros.

Pedimos a la Virgen de Luján, Madre del Pueblo, que cuide y proteja a sus hijos que padecen el flagelo de la droga, de fuerzas a sus familias y luz a nuestra sociedad para generar vínculos de promoción y solidaridad.

 

Equipo de Sacerdotes para las Villas de emergencia de la Ciudad de Buenos Aires.

Comentarios

4 comentarios to “Curas villeros rechazan la despenalización del consumo de marihuana”
  1. LUIS ALEJANDRO RIZZI dice:

    No comparto la posicion de los “curas villeros” que ademas es contradictoria.
    La “adicción” es una enfermedad y como tal no puede ser reprimida.
    La obligación del Estado es la de garantizar la “rehabilitación” y ofrecer medios cuando la familia carece de recursos o no lo puede hacer cualquiera fuere el motivo.
    Es necesaria la intervencion de un Juez, no penal, sino civil que determine si la persona padece de una “adicción” y en su caso establecer la obligatoriedad del tratamiento recuperatorio que podrá estar bajo la responsabildiad familiar o del estado en subsidio mediante instituciones debidamente especializadas.
    El fallo de la Corte no me gustó proque todo el fundamento parte del “derecho a la privacidad” cuando debio haber partido del “derecho a la vida” que es quizas el unico derecho absoluto.

  2. natalia walter nieto dice:

    mi comentario además, es un llamado de emergencia, soy de mardel plata,del barrio libertad,participo en una capilla (el señor y la virgen del milagro) que pertenece a la parroquia medalla milagrosa, hace 2 meses empecé a trabajar con los niños del barrio,( jugar, merendar,hablar, etc) generar un espacio de contención,era mi objetivo, me acompaña el proyecto por los chicos crecer jugando de la parroquia a medida que pasa el tiempo me voy involucrando más, sé que los puedo ayudar.
    Pero hay otro grupo que es de jóvenes, aproximadamente 10, los cuales hace 5 años atrás revoloteaban por la iglesia todo el día,en busca de vayan a saber qué. Hoy son grandes comerciantes de drogas, mejor dicho, son los comodines de los grandes, ninguno supera los 20 años, mi idea es llegar a ellos ya que los conozco del barrio,e invitarlos a una choriseada o algo así, y aca va mi pedido de ayuda para ustedes, no se cómo o de qué hablarles sin que se den cuenta de mi intención. No sé cómo empezar, perdón que me extendí, me gustaría que me ayuden o me manden información. Con respecto a la despenalización de la marihuana, me pareció mal que primero pongan la privacidad, como lo más importante y no la vida,que es lo que lentamente te quita, hay que luchar por los pibes y generar fuentes de capacitación y empleo dignos, hay que mantenerles la cabeza ocupada.
    Espero puedan ayudarme. saluda atentamente, natalia(24 años, ex- adicta)

  3. Marcos Yurcic dice:

    Si la posición de los curas villeros es contradictoria no se quien puede ser coherente entonces!

  4. hernan dice:

    A luis: Creo que lo que vos tratás de expresarnos es lo mismo que los curas villeros explican en este notificado: la despenalización no puede ser efectiva sin una fuerte política de prevención y de rehabilitación.

Deje su comentario

Escriba su comentario aquí

Revista Criterio