Sociedad
Las ideas políticas de Manuel A. Fresco
por Ferrari de Capelle, Fanny Margarita · 8 Comentarios
Al igual que otros políticos de la década del Treinta, Manuel Fresco ha caído en el olvido, y sólo se lo recuerda como el inventor del voto a la vista, del voto cantado o del fraude patriótico. No obstante su trayectoria fue bastante compleja. Llegó al poder representando a un importante núcleo de terratenientes y terminó por perjudicarlos con su política de acción social. Demostró condiciones de hombre de acción, pero gobernó divorciado de la opinión de buena parte de su pueblo y de su propio partido.
Cuando se le adjudicaba el propósito de instaurar una suerte de fascismo, solía responder: soy nacionalista. No negaba su admiración por los gobiernos del Eje, pero no dejaba de considerar sus ideologías como frutos de importación, entendiendo que no se adaptaban al temperamento de los argentinos ni a las necesidades de su vida.
Manuel Antonio Fresco nació el 3 de junio de 1888, en Navarro, provincia de Buenos Aires. Desde su niñez alternó el estudio con el deporte; en 1911 llegó a ser campeón de espada, una de sus especialidades favoritas, lo que le permitió a través de los años batirse a duelo con maestría.
Todavía estudiante se inició en las lides políticas en el Partido Conservador de Buenos Aires, y empezó su carrera profesional y pública, en Avellaneda, como médico del Hospital Fiorito y como concejal municipal en 1919. Ese mismo año obtuvo una banca como diputado provincial y el 2 de marzo de 1930 fue electo diputado nacional por primera vez.
Como legislador opositor al yrigoyenismo apoyó la revolución del 6 de septiembre y durante la presidencia del general José F. Uriburu ayudó a reorganizar las fuerzas políticas tradicionales de la provincia de Buenos Aires con el propósito de construir un gran partido nacional. Esta tarea culminó en agosto de 1931, con la organización del Partido Demócrata Nacional (PDN), una de las bases de la llamada Concordancia.
En las elecciones del 8 de noviembre, que inician su ascendente carrera política, Fresco fue electo diputado nacional por el PDN. En 1933 presidió el bloque de su partido y al año siguiente el presidente Agustín P. Justo influyó para que presidiera la Cámara de Diputados. Adquirió así una dimensión nacional que no tenía, pese a haberse destacado por su labor parlamentaria.
En el discurso que pronunció al asumir el cargo proclamó su disconformidad con el sistema democrático: señaló sus imperfecciones y la necesidad de prestigiar las instituciones hasta llegar a un parlamento técnico, prolongación insensible de las comisiones internas de la Cámara. Mostraba su inspiración en el sistema corporativo fascista, tal como lo denunció Nicolás Repetto en su obra Mi paso por la política.
A comienzos de 1935 el conservadurismo de Buenos Aires se encontraba dividido por ambiciones personales. Estaba en juego la candidatura a gobernador y quien la obtuviese estaría en buena posición para postularse a la presidencia de la Nación dos años más tarde.
Gobernaba la provincia Federico L. Martínez de Hoz. Su elección había sido obra de Uriburu, de quien era amigo personal. Estanciero honorable pero carente de experiencia en los quehaceres de gobierno y de vinculación con los hombres que debían acompañarlo en su gestión debió afrontar situaciones muy difíciles.
En febrero de ese año fue obligado a renunciar en medio de una crisis partidaria. Una intervención federal decretada por el presidente Justo lo repuso en el cargo. En los primeros días de marzo, ante la renuncia de sus ministros, Martínez de Hoz resolvió rodearse de dirigentes nacionalistas, confiando en que éstos iban a sostenerlo en el poder. Pero cuando le retiró su apoyo la Junta de Gobierno del PDN, fue sometido a juicio político y acabó por ser destituido.
El vicegobernador, el doctor Raúl Díaz, completó el período. Esto le permitió a los demócratas nacionales sancionar la famosa ley electoral, llamada ley trampa porque otorgaba al partido oficialista un instrumento para legalizar el fraude. Su finalidad implícita era hacer cumplir sin sobresaltos el No pasarán, la expresión que usaba Fresco para referirse a los radicales.
La Asamblea del PDN había proclamado el 21 de febrero la fórmula Fresco-Amoedo. La campaña proselitista se inició con un gran acto en Seis de Septiembre (Morón), donde se congregaron más de veinte mil personas, según consignaba
Cada acto del Partido Demócrata Nacional implicaba el envío de trenes especiales para aumentar el caudal de asistentes; se organizaban manifestaciones precedidas por bandas de música, el infaltable asado, partidas de taba y de dados.
La campaña costaba mucho dinero al partido y hubo denuncias de que los capitalistas de juego habían colaborado en su financiación. Hubo otras denuncias realizadas por miembros de la Unión Cívica Radical por los atropellos de las autoridades policiales y el secuestro de libretas de enrolamiento en varias localidades de la provincia. Esos hechos caracterizaron toda una época de coacción electoral en la política de nuestro país.
La fórmula de la Unión Cívica Radical estaba integrada por Honorio Pueyrredón y Mario Guido, y fue elegida como un símbolo por haber triunfado en las elecciones de 1931. Los candidatos realizaron su gira de propaganda electoral acompañados por Alvear y en los actos se oyeron discursos de Alvear, Arturo Frondizi, Ricardo Balbín y Manuel Golstraj, además de los integrantes de la fórmula.
Las elecciones del 3 de noviembre de 1935 dieron el triunfo al binomio Fresco-Amoedo. A poco de asumir los nuevos mandatarios provinciales, se realizaron las elecciones del 1º de marzo de 1936 para elegir diputados nacionales, en las que se repitieron las anormalidades de los comicios del 3 de noviembre.
El fraude adquirió contornos escandalosos difíciles de superar. Como resultado se consagró una mayoría de diputados demócratas nacionales por la provincia de Buenos Aires. La legitimidad de sus diplomas daría lugar a un grave y extenso conflicto parlamentario.
El 5 de mayo en su mensaje inaugural del período legislativo provincial el gobernador Fresco proclamó que su gobierno era consecuencia y prolongación del movimiento del 6 de septiembre de 1930. Antes de informar sobre el estado general de la administración, enunció algunas ideas generales sobre la imperfección de las leyes en vigencia, centrando sus críticas en el voto secreto y universal. Para él los votos emitidos en la oscuridad no conferían por sí mismos ni autoridad ni estabilidad. Afirmó que el voto secreto, presentado como una conquista, no había producido los beneficios que prometía al establecerlo y debía ser sustituido 1.
Como es de imaginar, el mensaje fue duramente calificado por la oposición. El gobernador era atacado y elogiado, pero sin dejar de reconocer la valentía con que había expresado sus peligrosas intenciones.
En un discurso pronunciado con motivo del banquete que le ofrecieron las fuerzas nacionalistas de la Capital Federal el 7 de julio de ese año, alabó a dos gobiernos fuertes surgidos en Europa después de la guerra: los de Mussolini y Hitler. Ellos habían cancelado totalmente el régimen democrático para estructurar dos poderosos estados, pero su error había consistido en recordar solamente que el ciudadano debe ser para el Estado y olvidar que el Estado debe ser también para el ciudadano 2. En el texto de la Constitución Nacional no existía cláusula alguna que exigiese el voto secreto, como tampoco ninguna disposición que impusiera la universalidad del sufragio hasta el extremo de conceder su ejercicio a los analfabetos o a todas las personas afectadas por alguna tara moral o política 3.
Este es el pensamiento de un gobernador surgido por el fraude, opina Nicolás Repetto, al señalar que los diputados de la provincia de Buenos Aires elegidos el 1º de marzo de 1936 marcan un momento sombrío en el proceso de degradación del sistema de sufragio.
1936 fue un año de grandes iniciativas para Fresco: remitió a las Cámaras un proyecto fijando normas para combatir el analfabetismo y la deserción escolar, otro creando el Instituto Autárquico de Colonización y otras propuestas de trabajos públicos.
La aceleración del proceso de industrialización producía entonces un fuerte crecimiento del proletariado urbano. Fresco puso en marcha un programa de gobierno para mejorar las condiciones de vida de los trabajadores urbanos y rurales.
En uno de sus primeros decretos, el gobernador declaró ilegal al Partido Comunista y prohibió su propaganda en la provincia para evitar que la izquierda llevase a la clase obrera a la política. En el país no había problemas políticos sino sociales, y las soluciones debían consistir principalmente en educar bien al soberano. Era necesario lograr que el trabajador tuviera una retribución justa por sus esfuerzos, para evitar descontentos que arrastraran a la masa trabajadora al comunismo. Un salario acorde con las necesidades de una vida digna debía conquistarse bajo la tutela del Estado, que en los casos de conflictos debía mediar, respetando los derechos de las partes.
Como aplicación de su plan de política social, presentó una iniciativa tendiente a la implementación del salario familiar, que consistía en una bonificación mensual para obreros y empleados del Estado por cada hijo menor de 13 años.
En los primeros meses de 1937 el Poder Ejecutivo provincial dio a conocer importantes proyectos de ley como el de política caminera, la creación del Instituto de la Vivienda Obrera y la iniciativa sobre legislación del trabajo, un verdadero código de trabajo.
Al cumplirse su primer año al frente de la provincia, Fresco afirmó en un discurso que los principios expuestos por León XIII en su encíclica Rerum novarum no podían ser ajenos a la orientación de su gobierno, que tenía por lema Dios, Patria y Hogar. Manifestó que aspiraba a que las organizaciones obreras colaboraran en las tareas de ajuste del salario y de las condiciones de trabajo, hasta asimilar si era posible a los grupos obreros organizados, y a los sindicatos de orden como elementos del propio Estado 4.
Mediante una importante campaña de propaganda, Fresco pretendía proyectar los objetivos fundamentales de su programa de gobierno y los logros de su administración en el plano de la política nacional.
En 1937 se realizarían las elecciones para elegir al sucesor de Agustín P. Justo. Entre los hombres de la provincia de Buenos Aires que creían necesario integrar la fórmula con nombres de batalla se mencionaba a Fresco. Pero el presidente dio su media palabra a favor de Ortiz, que para él implicaba una garantía de orden para el país. La fórmula de la Concordancia estuvo integrada por Roberto M. Ortiz y Ramón S. Castillo. La de la UCR, por Marcelo T. de Alvear y Enrique M. Mosca, y la del Partido Socialista por Nicolás Repetto y Arturo Orgaz.
Pocos días antes de las elecciones presidenciales, el 29 de agosto se eligieron 28 diputados provinciales y 3 senadores bonaerenses. El radicalismo se abstuvo de intervenir y el Partido Socialista elevó diversas denuncias a la Junta Electoral que no fueron atendidas.
El voto a la vista fue la característica saliente de esos comicios. El gobernador de la provincia votó A cara descubierta… como tituló Noticias Gráficas un artículo publicado el 31 de agosto de 1937, donde comentaba las declaraciones de Fresco sobre el voto secreto. El diario concluía diciendo que votar a la vista podía resultar cómodo a quien vote por el Gobierno, pero para quien no coincide con el oficialismo y quiere utilizar el voto como instrumento de gravitación en el destino de la colectividad, votar a la vista era sencillamente exponer el cuero.
Las elecciones presidenciales del 5 de septiembre se realizaron, como era de prever bajo el imperio del fraude, con distintos matices en las provincias pero con entusiasmo y en el más completo orden en la Capital Federal. En la provincia de Buenos Aires, la jornada electoral adoleció de los mismos defectos y fraudes de las elecciones anteriores. Avellaneda constituyó una excepción debido a una orden impartida por el intendente municipal, Alberto Barceló. Lo que puso de manifiesto que el dirigente máximo del partido gobernante no comulgaba con las orientaciones de la política digitada desde la casa de gobierno, cuya última innovación la constituía el voto a la vista.
La fórmula Ortiz-Castillo fue consagrada por la Asamblea Legislativa reunida el 25 de noviembre. Los legisladores opositores no asistieron, como acto de protesta contra la irregularidad de los comicios presidenciales.
Después de las elecciones provinciales del 29 de agosto y de las presidenciales de septiembre, Carlos Sánchez Viamonte, miembro del Partido Socialista, acusó a Fresco ante la Justicia Federal por haber violado las leyes electorales de la Provincia y de la Nación, pero la querella fue rechazada. La Cámara Federal de Apelaciones y la Corte Suprema de la Nación también dictaron una sentencia favorable al gobernador.
En el año 1938 comenzó una crisis política en el gobierno bonaerense que se agravaría al año siguiente por problemas financieros. Como consecuencia de las economías introducidas en el presupuesto provincial para 1939, el año se inició con numerosas cesantías. A esto se sumó el decreto del 25 de enero, por el cual se disponía que a partir del 1º de febrero de 1939 todos los empleados provinciales, los jubilados y pensionados sufrirían un descuento conforme a una escala determinada. Estas medidas provocaron una gran agitación política y periodística.
El 2 de mayo, en su mensaje a la Legislatura, el gobernador resumió la labor cumplida desde 1936. Se habían construido cientos de kilómetros de caminos y se habían abierto escuelas. Se reconstruyeron cárceles y hospitales y la provincia se dio una legislación de fondo sobre muchos problemas como la ley de colonización, ley de pesca, ley de escalafón y estabilidad del magisterio, ley orgánica del trabajo, legislación sobre vivienda obrera y otros emprendimientos de trabajos públicos para el beneficio del proletariado urbano y rural. Fresco afirmó que todo se había hecho sin aumentar los impuestos. No dejó de mencionar las restricciones de orden federal al crédito público que limitaron su uso y le causaron problemas para cumplir con el plan de obras públicas.
La crítica fue de distinto tenor, según la tendencia de los periódicos. Los voceros del nacionalismo como La Fronda y Bandera Argentina rescataron la acción administradora y constructiva del doctor Fresco. Este último diario, dirigido por Juan E. Carulla, señalaba a los jóvenes que el mensaje del gobernador era todo un programa y que en él se revelaba un hombre, una personalidad de alto relieve que puede ser esa bandera que nos está faltando 5.
Desde el momento en que Ortiz asumió el mando con sus promesas de libertad de sufragio, la amenaza de la intervención a la provincia de Buenos Aires parecía estar cada vez más cerca.
Para las elecciones del 25 de febrero de 1940 Alberto Barceló, caudillo a la vieja usanza, había logrado imponer su candidatura a gobernador por medio de una difícil y áspera lucha partidaria, ya que no era el representante clásico del conservadurismo bonaerense.
La jornada electoral en sus formas externas tuvo un desarrollo normal. A pesar de ello llegaron más de mil cuatrocientos telegramas con denuncias de irregularidades al Ministerio del Interior.
Crecía el rumor de que Buenos Aires sería intervenida, mientras continuaban los preparativos para las elecciones nacionales del 3 de marzo. De ese modo, Ortiz lograría la realización de estos comicios que permitirían al Congreso Nacional iniciar sus sesiones con la diputación de la provincia de Buenos Aires, que sería intervenida el 7 de marzo.
El 18 de febrero de 1940 se habían cumplido cuatro años de gobierno de Fresco y el mandato constitucional terminaba el 30 de abril. El Partido Demócrata Nacional brindó un voto de solidaridad con Fresco y con los candidatos a la gobernación, Alberto Barceló y Edgardo J. Miguez. Pero a pesar de ello, el ex gobernador solicitó su desafiliación al partido al que había servido durante veinticinco años.
El 9 de julio de 1941 anunció que iba a establecer una nueva organización, la Unión Nacional Argentina (UNA) Patria, a la que definió no como un partido sino como un movimiento nacional con la intención de agrupar en sus filas a todos los hombres que quisieran trabajar por el bien del país sin importar su procedencia y su pasado.
Fresco afirmaba que quería salvar la organización social y las virtudes hispánicas informándolas con el espíritu de la nueva justicia social que se levanta frente al régimen plutocrático, que es burgués, capitalista, ateo, liberal, materialista, sensual y positivista, escéptico, pragmático y utilitario, económico, antiheroico, antimilitarista y antihistórico 6.
Resumió en trece puntos la obra que el movimiento se proponía realizar. Entre ellos podemos mencionar la reconstrucción de la familia, la mejora del salario, de la vivienda y de la educación moral de los hijos y el arraigo del hombre a la tierra. Se proponía resolver con justicia los problemas del agro, liberando al productor de la opresión de los especuladores internacionales, explotar el subsuelo, crear la industria siderúrgica y metalúrgica e impulsar el desarrollo de la marina mercante. Hablaba de la argentinización de los territorios nacionales, parcialmente dominados por los consorcios capitalistas foráneos. Quería fortalecer la unión de los países de Hispanoamérica, afirmar la neutralidad, reformar la enseñanza enciclopedista y brindar orientación vocacional al niño. Proponía la exaltación del Ejército y un mayor poderío para las fuerzas de tierra, mar y aire 7.
UNA obtuvo el reconocimiento oficial. Historiadores como Enrique Zuleta Álvarez en El Nacionalismo Argentino y Cristián Buchrucker en Nacionalismo y Peronismo consideran que el discurso que el ex gobernador utilizaba para difundir su nacionalismo doctrinario estaba al servicio de la política del presidente Castillo.
Para propalar sus ideas Fresco fundó en 1942 el diario Cabildo, en cuyas páginas se presentaba como jefe del nacionalismo. En junio de 1943 dio la bienvenida a los militares que habían tomado el poder; no obstante, ese cambio en la política nacional prácticamente acabó su vida pública.
Manuel A. Fresco fue una figura importante en esos años de transición que son los Treinta en nuestra historia contemporánea; de transición entre los ideales democráticos del radicalismo y la política de masas del peronismo. Gobernó desde 1936 a 1940 y desarrolló un programa de justicia social para elevar el nivel de vida de los trabajadores del campo y de la ciudad. Transformó así al proletariado en un bloque disciplinado de votantes partidarios del gobierno e impidió el avance del comunismo.
Juan Domingo Perón, observador sagaz de la política de Fresco, al poner el acento en la solidaridad social, seguramente tuvo en cuenta sus ideas y su programa de gobierno.
1. Manuel A. Fresco, Conversando con el pueblo, T. I, p.25.
2. Ibid., pp. 60-61.
3. Ibid., p. 64
4. M. A. Fresco, Op. cit., pp, 200-201.
5. Bandera Argentina, 4 de mayo de 1939.
6. M. A. Fresco, Ob. Cit., T. 3, pp.20-21
7. Ibid., pp. 32-41
Bibliografía
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ZULETA ÁLVAREZ, Enrique, El Nacionalismo Argentino, Buenos Aires, La Bastilla, 1975, 2 v.





Excelente trabajo sobre una personalidad hoy prácticamente olvidada. He oído hace años, que durante el gobierno de Perón, ya retirado Fresco de la política, se ganaba la vida vendiendo pólizas de seguros y seguía viviendo en su misma casa de Haedo. Esto habla de que no usó la política para enriquecerse.
En cuanto al fraude lo chocante en Fresco es su práctica abierta, pero la verdad es que casi todos los gobiernos hasta hoy la han seguido haciendo. Los mismos radicales: Frondizi llegó con un pacto secreto, Illía se benefició con la proscripción del peronismo,Kirchner la usó claramente en el 2007, en las provincias - sobre todo en las periféricas- es común el clientelismo que es una forma de fraude, en fin así somos.
Nuevamente los felicito.
El Dr. Manuel A. Fresco fue un gobernante ejemplar. En cuanto a sus ideas, siguió el pensamiento del General José Félix Uriburu quien, en 1930, quiso reemplazar el sistema electoral vigente a fin de evitar que las masas impusieran al demagogo de turno, imponiendo la fuerza del número a la calidad. Su obra de gobierno fue notable y quedó impresa en varias publicaciones, hoy lamentablemente agotadas. Las nuevas generaciones lo desconocen ya que carga con el mote de “facista”; esto en nuestra Patria parece que es suficiente para desprestigiarlo. Efectivamente, y como se afirma en un comentario anterior, tenía una cartera de seguros a la que atendía personalmente y era común verlo en la zona oeste viajando en tren y visitando a su clientela. Dejó sólo su casa de Haedo, donde vivió con su familia hasta su fallecimiento. Tuve el honor de conocerlo.
La verdad es que yo no entiendo de política, pero por cosas de la vida salgo con uno de sus bisnietos. Todos los de su familia lo defienden, es logico, ¿no? La sangre tira, pero las ideas que él tenía están buenas, no sé si se aprovechó o no de la plata de la Argentina, pero por lo menos no le hizo mal como Men… por lo q sé de él, sus pensamientos de vida y de como querer mejorar una nación no estaban tan mal.. hablando sobre mis ideas… Sólo quería destacar que sé mucho de él o tal vez creo saberlo pero no se portó mal políticamente, lástima que su paso fue tan corto…
Hay un error. Fresco no fue el fundador del diario “Cabildo“, sino Santiago Díaz Vieyra y Lautaro Durañona y Vedia.
Se ve que varios aprendieron de los artilugios de Fresco. Llenaban los trenes de militantes? Ahora llenan los coelctivos. Lo único que cambió es la taba.
Pero no se ven esas obras perennes. Hoy sólo hay inauguraciones de carcazas.
El Dr. Fresco administró con criterio la Provincia de Buenos Aires. No hay duda alguna. Pero estuvo afiliado al Partido Conservador de Buenos Aires, donde hubo elementos liberales que limitaron su proyección política..Generalmente, los nacionalistas fueron utilizados y desechados por los liberales, quienes siempre se repartieron el botín.El único nacionalista vivo resultó ser Juán Domingo Perón…aunque me duela.
Coincido con la opinión del Sr. Héctor Bustamante: los liberales, dominantes en el viejo Partido Conservador de Buenos Aires, nunca le perdonaron su propósito de terminar con el sistema electoral vigente y su interés por la cuestión social. Le retiraron su apoyo cuando se supo que el Presidente Ortíz planeba enviarle la intervención, olvidando que le debía la Presidencia de la Nación. Producido así su derrocamiento, faltando muy poco tiempo para finalizar su mandato, Fresco se aleja del Partido Conservador ( que había pasado a llamarse ” Demócrata Nacional”) y milita en el Nacionalismo, colaborando en la revista “Cabildo” y otras publicaciones de la época.- Producida la Revolución del 4 de junio de 1943 y posterior Presidencia de Juan D. Perón, éste lo designó en un cargo en los servicios médicos ferroviarios. Estuvo poco tiempo y se retiró. Trabajó en su cartera de Seguros hasta su muerte.- La politiquería de la época frustró su candidatura a la Presidencia de la Nación como continuador de Agustín P. Justo. Así nos fue.-
Mario A. Vivas
Despues de conocer parte de la historia del Gobernador Dr. Manuel Fresco. me siento orgulloso de haber nacido igual que él, en nuestra querida ciudad de Navarro, donde aún se le debe un reconocimiento.